Hola,
como os contaba en el último post, hace unos días asistí a una comida para bloggers y periodistas en el restaurante Fishka por cortesía de S&Q Comunicaciones. En este post os haré un pequeño resumen de cómo transcurrió la comida.
Fishka, en Suero de Quiñones, núm. 22, en el barrio madrileño de Ciudad Jardín y justo detrás del Auditorio, se presenta como un restaurante de cocina mediterránea de mercado con toques rusos cuya especialidad son los pescados y mariscos. En su cocina, el chef Matías Fusi ofrece una carta variada con propuestas muy interesantes como el esturión a la brasa sobre puré de guisantes, el solomillo de ciervo con polenta trufada, varias versiones de la ensalada Olivier (la que nosotros conocemos como ensaladilla rusa) y no nos olvidemos de las ostras y el caviar auténtico. Apuntar también que ofrecen una carta de vodkas que merece ser tenida en cuenta si se es aficionado a los cócteles con este licor.
En cuanto a la comida, me sorprendió y me agradó mucho que en la mayoría de los platos que tuvimos ocasión de probar, todos los ingredientes estaban visibles y eran reconocibles en el plato. Al final de la comida el propio Matías Fusi nos explicaba que no le gusta “esconder” la comida bajo salsas, por eso deja que sea el propio comensal el que mezcle los ingredientes con la salsa cuando proceda.
Durante toda la comida, Natasha, dueña del local, nos fue explicando el origen de cada uno de los platos que degustamos.
Os parece si os cuento el menú?
Sopa fría de remolacha, apio y manzana y sopa báltica de pepino y yogur. Dos entrantes muy refrescantes para empezar con buen pie una comida veraniega.
Blini con crema fresca, arenque marinado, atún ahumado, caviar de salmón y eneldo. Me pareció delicioso con los pescados en el punto justo de salazón.
Ensalada Olivier con cangrejos de río. Es una ensaladilla rusa envuelta en una finísima lámina de pepino como si de un canelón se tratase. La frescura del pepino hace que en boca resulte muy agradable.
Arenque bajo abrigo. Es otra versión de la ensalada Olivier, pero que en la que los ingredientes se presentan para que sea el comensal quien los mezcle a su gusto con la mahonesa. Una vez más, el arenque marinado me pareció increíble (nada que ver con los que se pueden conseguir en la tienda de esa cadena sueca que todos conocéis o con los que he podido conseguir alguna vez en jornadas de cocina internacional en ECI). Me encantó también el encurtido de calabaza Pattison, que es lo amarillo que se ve en el plato.
Ensalada de berros con magret de pato curado, higos, naranja y requesón. No soy muy fan de los berros, pero me sorprendió esta combinación con ingredientes dulces y el requesón, que según nos explicaron se congela y se ralla sobre la ensalada, con esto se consigue que se funda rápidamente en boca proporcionando una sensación muy agradable.
Cerveza Báltica núm. 3. Para acompañar.
Esturión a la brasa con tomate confitado y rábanos sobre puré de guisantes. Es el buque insignia de Fishka y fue el plato estrella en la mesa.
Presa ibérica a la brasa acompañada con berenjenas escabechadas y adgika, que es como una vinagreta muy suave con pimientos. La carne estaba en su punto, tostadita por fuera y rosada y jugosa por dentro. Las berenjenas, que me imaginaba que serían similares a las berenjenas de Almagro, nada que ver, estas tenían un sabor mucho más suave y delicado.
Helado de yogur con plátano al caramelo. Cremoso y refrescante helado con un ligero toque ácido que combinaba muy bien con el dulce del plátano.
Tras la comida, Matías compartió unos minutos con nosotros en los que nos habló de su pasión por la cocina (para que os hagáis una idea, sus próximas vacaciones las disfrutará cocinando en un restaurante parisino), de la importancia de cocinar para los demás como si estuvieras cocinando en tu casa y te lo fueras a comer tú. También nos confesó que es un asiduo lector de blogs gastronómicos, principalmente americanos.
En definitiva, una jornada muy agradable en grata compañía y habiendo descubierto un rincón al que espero no tardar en volver.
Hasta pronto!!!
Pisco Sour peruano en restaurante Tampu, potente, refrescante y perfecto para abrir boca como aperitivo.
Hola!!
Cuando la semana pasada Beatriz de S&Q Comunicaciones nos envió invitación a un grupo de bloggers y periodistas para asistir a un aperitivo en el restaurante peruano Tampu y, a continuación una comida en el restaurante Fishka, me apresuré a confirmar mi asistencia porque estaba segura de que todos los asistentes íbamos a disfrutar mucho de ambos. No me equivoqué en absoluto.
Así pues, a la hora convenida nos reunimos en el Tampu, en Suero de Quiñones, núm.3 junto a la madrileña plaza de La Prosperidad.
Después de las pertinentes presentaciones, pues no todos nos conocíamos, pasamos a degustar el aperitivo que nos habían preparado.
Además del refrescante Pisco Sour que estaba en su punto, tuvimos ocasión de probar algunas tapitas en la barra. Os cuento.
Tiradito de pescado con ají amarillo, con un ligero toque picante que maridaba muy bien con el cóctel.
Guiso peruano de quinoa con pollo, queso y cilantro. Absolutamente delicioso, hasta el punto de que he decidido que tengo que volver aunque sólo sea por repetir este guiso.
Arroz de langostinos con salsa de soja peruana que es ligeramente distinta a las asiáticas a las que estamos acostumbrados. Esta me pareció mucho más suave.
Conclusión, que aunque íbamos con el tiempo justo fue suficiente para tener claro que quiero repetir para explorar más a fondo la oferta gastronómica de este local… (y hartarme de ese guiso de quinoa con pollo ).
Hasta pronto!!
Hola!!!
Las redes sociales tienen un poder sorprendente para difundir ideas, opiniones, etc. Es curioso como una idea que surge en una conversación entre un pequeño grupo de tuiteros en unas pocas horas es capaz de estar en boca de todos.
Hace unos días, como ya sucedió en ocasiones anteriores con la #megagalleta, la #megagominola o el #díadeltuper, a alguien se le ocurrió que hoy miércoles quien quisiera podría publicar en su blog una receta de ensalada y compartirla en Twitter con el hashtag #DiadelaEnsalada y en unas pocas horas se ha convertido en “Trending Topic”, eso quiere decir que es uno de los temas de los que más se está hablando hoy en Twitter, aunque ya haya muchos comentarios que no tienen que ver ni con recetas, ni con blogs, ni con nada que se le parezca.
Pero dejando a un lado estas reflexiones sobre la propagación viral de un hashtag en Twitter, vamos a centrarnos en la recetita de esta refrescante ensalada que seguro que ya conocéis, pues es acompañamiento típico en restaurantes de comida americana y un clásico en la zona de precocinados del supermercado.
La receta original lleva nata agria y mayonesa, lo que hace sea enormemente calórica por lo que por mucha ensalada que sea no es muy de operación bikini que digamos, así que la he adaptado para prepararla de una forma más saludable y ligera que nos permita poder disfrutar de ella sin remordimientos de conciencia.
Al lío!
Coleslaw ligera (ensalada americana de col sin remordimientos)
Ingredientes
Para 2 personas:
- 300 gr de col (a mí me gusta más la parte central que es más blanca)
- 2 zanahorias
- 1/2 cebolla dulce
- 1 yogur griego desnatado y sin edulcorar o 125 gr de queso fresco batido 0%
- 2 cucharadas de AOVE
- 1 cucharada de mostaza (yo le pongo Gulden)
- vinagre de manzana (opcional, solo si os gusta más ácido, yo no se lo pongo)
- sal y pimienta al gusto
¿Qué es lo que tenemos que hacer?
- Picamos en juliana fina la col, las zanahorias y la cebolla y las mezclamos en un bol. Lo ideal es hacerlo con una mandolina, que se ahorra mucho tiempo. Pero si no tenéis, se puede hacer igualmente con un buen cuchillo afilado y un poco de paciencia.
- En otro bol preparamos la salsa mezclando bien en el resto de los ingredientes.
- Mezclamos bien la salsa con los vegetales, tapamos el bol con papel film y dejamos la ensalada reposando en la nevera al menos 4 horas, aunque mejor de un día para otro.
Más fácil imposible!!!