Me pasaba como a muchos argentinos sentir vergüenza del país en el exterior. Con la señora al frente paseandose con todos los colores posibles y hablando estaría debajo de la cama tapandome la cara. Pero me di cuenta de que el peor problema lo tenemos nosotros y hoy por hoy ni siquiera esta señora me preocupa que sea vista y oída. Veamos algunas de sus genialidades y pensemos que muchos de nuestros vecinos la votaron. Eso si, que eso no repercuta en las reuniones de consorcio. Haya paz:
1. Decía que teníamos un problema porque se sojizaba el país (cuanto huequito de medios compró esto my God) y que sus medidas fiscales estaban dirigidas a evitar que los alimentos se exportaran para poder comer más nosotros. Mientras ella restringe las exportaciones de alimentos argentinas, participa de una cumbre de inútiles de un organismo más inútil que sus miembros como la FAO, sobre emergencia alimentaria. Como ella es de izquierda (aunque la pase bomba, eso es parte de ser de izquierda y no una contradicción) y los otros son de izquierda y los que trabajan en la FAO son más de izquierda que ella, ahí la tienen como una de las contribuyentes a la «emergencia alimentaria mundial». Ah, de paso digamos algo que a la FAO se le pasa por alto, están muy ocupados contratando hoteles cinco estrellas para hablar del hambre en el mundo. Eso a lo que llaman «crisis alimentaria» es en realidad el inicio de la superación del hambre en China por la traición tan saludable de este país, parcial aún, a los principios socialistas a los que adhiere la FAO. El problema «del mundo» es que los chinos ahora comen. Seguir leyendo «Sufrida luchadora contra el hambre»

Sin protección alguna los argentinos se encuentran avasallados por una delincuencia feroz tutelada por una Justicia que ha perdido su independencia y se ajusta a una particular visión decretada desde la Casa Rosada.Acompañar a esos marginales delincuentes, interpretando que una dura vida los ha llevado a esta elección por lo que merecen un trato especial, reducción de penas, excarcelaciones generosas, inimputabilidad para los menores aun cuando sus delitos se encuentren nominados de escabrosos y brutales, mientras los pobres ciudadanos decentes no merecen el respeto y el cuidado del Estado indiferente.
El 10 de Diciembre, desde horas tempranas los medios de comunicación se prestaron a exaltar la personalidad de “la Elegida”, haciendo pública una biografía que incluía pasajes de su vida familiar y militancia política, un compendio que revelaba un dechado de virtudes corolado por la presentación de la Señora Kirchner como una activa defensora de los Derechos Humanos, tanto en Argentina como en Latino América.Estas mismas definiciones en materia de Derechos Humanos acompañaron durante cuatro años y medio la gestión de Néstor Kirchner, quien haciendo gala de tales cualidades tomó como política de estado unos “extraños derechos humanos” que solo tutelaron a una parte de la sociedad compuesta por ex-subversivos, terroristas y delincuentes, mientras el gran núcleo del cuerpo social en el que se encuentran los ciudadanos de bien no fue contemplado en esas prácticas “humanitarias”.
La primera impresión que se tuvo cuando la Señora hizo un aparte en su discurso para agradecer la presencia del Presidente uruguayo, fue que nos encontrábamos frente al inicio de una política de reconciliación ante un conflicto que jamás debió haber existido y que su marido dejó en manos de organizaciones piqueteras.Pero no, el afán de protagonismo de Cristina Kirchner la llevó a lanzar acusaciones y reproches sobre Tabaré Vázquez en un lugar y ocasión en que el sentido común y el don de gentes que debe acompañar a un Primer Mandatario indicaban que no eran los adecuados.