Como vimos en la entrada anterior, desde las Cortes celebradas en 1544 en la Villa de Valladolid, gracias a la merced del Emperador, se puso en las Armas de Madrid la Corona Real, lo que motivó que recibiera el nombre de la Coronada Villa de Madrid.

Pero la Corona fue concedida sin indicar el lugar de emplazamiento en el escudo.

López de Hoyos solamente dice: “…Tienen las armas de Madrid sobre el Madroño y la Osa la Corona”, pero tampoco dice su lugar exacto, y por esta causa bien puede pasar a coronar todo el escudo, como así se hizo.

Con el paso del tiempo, y sin que conste fecha, fue trasladada del lugar que ocupaba sobre el madroño a la parte superior, coronando totalmente el escudo.

En sellos municipales de mediados del siglo XVII se empieza a ver esta novedad, de la cual no se ha encontrado nada escrito sobre los motivos de ese cambio de lugar de la corona en el escudo.

También podemos comenzar a ver este escudo en otras representaciones artísticas de la época, como la pintura. En el Museo de Historia, una Perspectiva de la Plaza Mayor pintada hacia 1620 muestra arriba a nuestra izquierda un escudo de Madrid coronado en su parte superior.

Perspectiva de la Plaza Mayor, h. 1620 (Museo de Historia de Madrid)

En algún momento del siglo XVII la séptima estrella abandonó el extremo inferior para pasar al superior. Ese es el escudo que representa el cronista Jerónimo de la Quintana en 1629 en su libro A la muy antigua, noble y coronada Villa de Madrid: historia de su antigüedad, nobleza y grandeza.

Jerónimo de Quintana, 1629. Biblioteca Histórica Municipal.

Antigua, Noble y Leal Villa, títulos que le había concedido Enrique IV en 1543.

Así lo representan Antonio Mancelli (1623) y Pedro Texeira (1656) en sus valiosos y bellos planos.

Plano de Antonio Mancelli, detalle (1623)

 

Plano de Pedro Texeira, detalle (1656)

No conocemos exactamente la fecha de su creación, pero el escudo labrado en piedra, ubicado en la Casa del Pastor en la calle de Segovia, es considerado el más antiguo de Madrid que se conserva.

Casa del Pastor. Calle de Segovia.

 

Escudo Casa del Pastor

Igualmente de piedra, muy antiguo, en el exterior de la Real Basílica de Atocha se conserva el Escudo de la Villa de Madrid de 1648 que adornaba la fachada del templo primitivo.

Otra representación pictórica, maravillosa, es la obra de Claudio Coello y José Donoso que se encuentra en el Salón principal de la Casa de la Panadería, la Cámara que da a la Plaza Mayor, con el Escudo de la Monarquía, rodeado de las Virtudes Cardinales en el centro, y en los laterales una serie de arquitecturas fingidas, con ocho lunetos simulados al trampantojo, dos de ellos con el escudo de Madrid.

Salón Real. Claudio Coello y José J. Donoso (1672-1674). Foto: Ricardo Bustos

 

Salón Real. Claudio Coello y José J. Donoso (1672-1674). Detalle escudo de Madrid. Foto: Ricardo Bustos.

Para completar la gran decoración del Salón Real obra de Donoso y Coello se instalaron casi quince mil azulejos traídos desde Talavera incluyendo varios escudos de armas de la Villa.

Zócalo de azulejos en la galería de entrada al Salón Real.

En algunas ocasiones el oso se representó a la izquierda, como en dos de los cuatro pequeños escudos ubicados bajo los soportales de la Plaza Mayor –soportales, recordemos, de los escasos elementos conservados tras el segundo incendio de la plaza en 1672– situados bajo el Salón Real en la Casa de la Panadería.

Escudo del Concejo de Madrid en la fachada de la Casa de la Panadería. Foto: Ricardo Bustos.

Más moderno, hoy día no podía faltar nuestro escudo del Siglo de Oro madrileño en la calle de Arturo Soria.

Calle Arturo Soria. Foto: MapaArte @mapaarte.bsky.social

Por: Fernando y Mercedes Gómez

En 1544 se celebraron Cortes en la Villa de Valladolid.

Antes de continuar, recordemos que entonces –Felipe II aún no había trasladado aquí la Corte–, Madrid era una villa castellana con un Alcázar real, frecuentada por los reyes, y una de las pocas con voto en Cortes.

En el siglo XV las ciudades castellano-leonesas con voto en Cortes eran Burgos, Toledo, Zamora, Toro, Ávila, Soria, Salamanca, Segovia, Cuenca, Guadalajara, Valladolid, Sevilla, Córdoba, Jaén, Murcia, León y la pequeña Villa de Madrid.

En dichas Cortes el Concejo madrileño estuvo representado por don Juan Hurtado de Mendoza y Pedro Xuárez, quienes solicitaron al Emperador Carlos V, «Rey de España y padre del Serenísimo y Católico Rey don Phelippe Nuestro Señor, suplicando en sus memoriales, la merced de que se les diese una Corona Real en sus Armas».

El Emperador hizo esa merced y a partir de entonces se puso en las Armas de Madrid la Corona Real, lo que motiva el nombre de la Coronada Villa de Madrid.

El historiador don Juan López de Hoyos nos decía a este respecto que «… tienen las Armas de Madrid sobre el Madroño y la Osa la Corona Real… el Emperador por la voluntad que siempre a Madrid tuvo antes y después que en él se quitasen las cuartanas lo tuvo por bien y le hizo esta merced y de este tiempo se puso en las armas de Madrid la Corona Real» y por esta causa se llama la Coronada Villa de Madrid.

Tiene este escudo de aquella época su Corona dentro del Escudo sobre el Madroño como si este arbusto fuese coronado y todo ello rodeado de la orla azul y las siete estrellas de ocho puntas, tres en cada lado y una en el vértice inferior.

Como los anteriores, también este escudo está representado en la calle de Arturo Soria.

Calle Arturo Soria. Foto: MapaArte @mapaarte.bsky.social

Por: Fernando y Mercedes Gómez

Seguimos en 1222, con la cuarta ficha publicada en la Revista de la Casa de Madrid en Barcelona en 2006, aportada por Fernando Gómez.

Al terminar los pleitos, el Concejo, al igual que la Clerecía, tomó otro escudo, adoptando uno al que le añaden una orla azul que indicaba la pureza de su cielo, y lo que desde la sierra carpetana se podía ver, como las siete estrellas de la Osa o Carro menor. A la osa la ponen empinada al tronco de un árbol frutado, para indicar la posesión de los pies de los árboles, materiales necesarios para la construcción, la leña, el carboneo, etc. en una ciudad que comienza a crecer.

1222. Concejo de Madrid.

Nuevos detalles:

La forma del escudo tiene una figura airosa con cintura.

Las estrellas son de ocho puntas, imitando el destello celeste.

La posición de las estrellas en la orla, que se mantienen durante siglos, son tres a cada lado y la séptima en la punta inferior del vértice del escudo.

Calle Arturo Soria. Foto: MapaArte @mapaarte.bsky.social

¿Por qué se adoptó un madroño que es un arbusto en lugar de otro árbol? ¿Tanto abundaba para que ese fuese el motivo?

Parece ser que las hojas de estos arbustos se cocían o se hacía con ellas algún brebaje. ¿Es posible que por eso terminaron acabando con este ejemplar que tanto abundaba?

Sabemos que, ya en el siglo XVI, estando en Madrid el rey emperador Carlos V con cuartanas (fiebre a causa de la peste), fácilmente ¿le dieran esa bebida al rey para su cura?

Como vimos, hablando del Tiempo de madroños, hoy día del pequeño fruto rojo nace el Licor de Madroño que, según cuentan, Felipe IV tomaba después de las comidas, preparado por su cocinero según la receta que inventaron los frailes benedictinos: machacando el madroño con alcohol de vino.

Mercedes Gómez

 

 

 

 

 

A raíz de los pleitos entre la Iglesia y el Concejo en los primeros años del siglo XIII, contaba Fernando Gómez en la tercera nota sobre los escudos de Madrid, en la revista de la Casa de Madrid en Barcelona correspondiente al mes de mayo del año 2005, que:

En 1222 los clérigos parece ser que no ven muy claro la poca diferencia que en el escudo había para hacerse notar entre la iglesia o Clerecía y los nobles del Concejo de la ciudad, por lo que ese año y, siguiendo un uso que empieza a extenderse por Europa, acuartelan el escudo, y ponen en el primer cuartel y cuarto de ellos un castillo de plata en campo de Gules (rojo), y en el segundo y tercero una osa paciendo la hierba (verde) en campo de plata para indicar claramente y con doble intención que los pastos y tierras del Castillo de Madrid son de la Iglesia.

 

Este escudo también está muy bien representado entre los escudos en la calle de Arturo Soria que vimos en la entrada anterior.

Foto: MapaArte @mapaarte.bsky.social

Por: Mercedes Gómez

 

 

En el inicio de nuestro recorrido por la historia de los escudos de Madrid, en la entrada sobre el primer escudo, del siglo XII, un lector, Raúl Martín, nos dejó un comentario interesante: el tramo final de la calle de Arturo Soria está jalonado de pequeños monumentos a base de cerámica policromada con los diferentes escudos que Madrid, que yo desconocía.

Fueron instalados en 1994.

Leemos en la página municipal Patrimonio y paisaje que se trataba «de ocho pilonas con emblemas históricos de la ciudad de Madrid esmaltados sobre azulejo… La escasa calidad material de las piezas y las obras efectuadas en esta calle para la prolongación de una línea de Metro han reducido su número».

Pero se conservan varios de ellos, y Mario, de Arte en Madrid en el mapa, ha ido a fotografiarlos. ¡Gracias, Mario!

He actualizado las dos entradas anteriores con sus fotografías:

El escudo del siglo XII, primer emblema de Madrid que representaba un pedernal sumergido parcialmente en agua, dos eslabones entrelazados frotan esta piedra, haciendo que broten chispas de ella.

Foto: MapaArte @mapaarte.bsky.social

Y el escudo de 1212 en el que figuraba un oso o una osa en forma pasante con siete estrellas en su lomo.

Foto: MapaArte @mapaarte.bsky.social

Seguiremos conociendo la historia de los Escudos de Madrid, con la ayuda de mi padre y sus fichas, Raúl y Mario 🙂

Mercedes Gómez

 

 

Después del primer escudo de Madrid que vimos, del siglo XII, la segunda entrega publicada en la mencionada revista de la Casa de Madrid en Barcelona fue la que se refería al escudo anterior a 1212 y al escudo posterior a la adjudicación del Fuero de 1202 por parte del rey Alfonso VIII. Después de los pleitos entre el Concejo y la Iglesia, en el siglo XIII el Oso y el Madroño hicieron acto de presencia.

Antes de 1212 en el escudo de Madrid figuraba un oso o una osa en forma pasante con siete estrellas en su lomo en el estandarte o enseña que las milicias concejiles de Madrid llevaron a la batalla de las Navas de Tolosa con Alfonso VIII.

Según Francisco de Batzan Vergara este animal en pasante llevaba en su lomo las siete estrellas pintadas, con la Polar en la dirección de su rabo.

En 1202 Alfonso VIII había concedido el Fuero a Madrid, el cual permitía disfrutar de las tierras y montes desde Madrid a la sierra, e inmediatamente comenzó un pleito entre la Clerecía y el Concejo, que tras 20 años de pleito acuerdan adjudicarse al Concejo los pies de los árboles y la caza, y los Clérigos que fuesen dueños de los pastos y tierras que circundaban el Castillo de Madrid y sus montes.

Para ratificar esto, en 1222 el brazo eclesiástico o Clerecía toma por blasón la Osa pasante o paciendo, y el Concejo o brazo civil y militar la Osa rampante o empinada a las ramas de un madroño, por lo que después se diría lo de la Villa del Oso y el Madroño sobre cuyo tronco se apoya el oso u osa por la gran cantidad que de esta fiera por el lugar había.

Por: Fernando Gómez

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ACTUALIZACIÓN 13 diciembre 2025

Entre los escudos representados en la calle de Arturo Soria, como ya hemos comentado en la actualización de la entrada anterior, vemos el escudo en el que en 1212 figuraba un oso o una osa en forma pasante con siete estrellas en el estandarte o enseña que las milicias concejiles de Madrid llevaron a la batalla de las Navas de Tolosa con Alfonso VIII.

Foto: MapaArte @mapaarte.bsky.social

Mercedes

Continuará…

A raíz del cambio del logotipo municipal, que ya comentamos en la entrada anterior, es interesante conocer la historia del Escudo de Madrid que, si de momento nadie decide lo contrario, nos representa, como vimos también en el Reglamento de Protocolo y Ceremonial del Ayuntamiento de Madrid, que en su Título I trata Sobre la Villa de Madrid, sus tratamientos, títulos, atributos y sus usos, cuyo Artículo III describe el Escudo de Madrid, y a continuación el Artículo IV indica que «La Bandera de la Villa de Madrid se compone del escudo …, centrado sobre color carmesí».

Escudo de Madrid

Teniendo en cuenta todo esto, he recordado y recuperado unas pequeñas notas que mi padre, Fernando Gómez, redactó hace tiempo, desde 2003, cada año un escudo, para la última página de la revista que entonces cada mes de mayo editaba la Casa de Madrid en Barcelona con motivo de las Fiestas de San Isidro.

Sobre el primer escudo, que data del siglo XII, escribió:

Según López de Hoyos, el primer emblema de Madrid representaba un pedernal sumergido parcialmente en agua, dos eslabones entrelazados frotan esta piedra, haciendo que broten chispas de ella, el conjunto lo circunda una cinta en la que se estampa la inscripción «Sic gloria labore», completada con una leyenda en castellano que dice:

Fui sobre agua edificada
mis muros de fuego son
esta es mi insignia y blasón.

La importancia de los manantiales de agua de que disponía el pequeño Madrid dio lugar a que lo tomasen como emblema, de ahí el primer verso de la estrofa: Fui sobre agua edificada.

Las murallas de aquel Madrid fueron construidas utilizando como material básico piedra de sílex -pedernal-, que al ser golpeada con un eslabón de hierro, despide chispas, de aquí el segundo verso: mis muros de fuego son.

En la plaza de Puerta Cerrada, muy deteriorado y casi oculto, aún se conserva el mural de Alberto Corazón que lo recuerda desde los años 80 del pasado siglo.

Puerta Cerrada, octubre 2025

Por: Mercedes Gómez

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ACTUALIZACIÓN 13 diciembre 2025

Como nos comenta Raúl Martín, el tramo final de la calle de Arturo Soria está jalonado de pequeños monumentos que recuerdan la historia de los escudos de Madrid, que aquí igualmente intentamos rememorar.

Nuestro amigo Mario, de MapaArte, siempre atento, ha ido a fotografiarlos.

¡Gracias Raúl, y gracias Mario!

Incluimos aquí la imagen del primer escudo, tan importante en nuestra historia. Y en próximas entradas iremos viendo los sucesivos escudos.

Foto: MapaArte @mapaarte.bsky.social‬

Gracias a todos.

Mercedes

Hace pocos días hemos conocido a través de las redes sociales, de los medios de comunicación, periódicos e incluso la televisión, que el Ayuntamiento de Madrid ha cambiado el logotipo de nuestra ciudad. Al parecer no ha habido ningún concurso, pero se ha dado la noticia a los medios y se ha inaugurado pomposa y conjuntamente con la iluminación de las luces de Navidad.

Nuevo logotipo de Madrid, noviembre 2025.

Los símbolos de Madrid, el oso y el madroño, se han modificado, simplificado según el Consistorio, reducido en realidad, sobre todo el pobre madroño. Este es el logo hasta ahora en vigor:

Logotipo de Madrid, aún en vigor

Todas las imágenes e indicaciones corporativas se pueden consultar en la página municipal que describe la identidad de Madrid.

Buscando información sobre esto, vemos que la plataforma municipal Decide Madrid publicó el día 5 en su cuenta de Instagram:

Sí, el Ayuntamiento de Madrid tiene un Reglamento de Protocolo y Ceremonial. Como vimos, hablando de la bandera de la Villa de Madrid, el Reglamento de Protocolo y Ceremonial fue publicado el 23 de febrero de 1989 en el Boletín Oficial del Ayuntamiento de Madrid.

Ahora, «La Junta de Gobierno de la Ciudad de Madrid, en su sesión de 30 de octubre de 2025, acordó someter a consulta pública previa, regulada en el artículo 133 de la Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas, la aprobación del Reglamento de Protocolo y Ceremonial. Se abre así un proceso con el fin de conocer la opinión de los ciudadanos y poder efectuar las modificaciones que se estimen pertinentes del 3 al 17 de noviembre de 2025».

Ignoro los resultados de la consulta, pero de momento un nuevo logo representa a Madrid en algunos lugares, como las redes sociales:

En la mencionada página municipal desde hace pocos días aparece lo siguiente:

«El 21 de noviembre de 2025 ha sido aprobada una nueva identidad visual corporativa del Ayuntamiento de Madrid. El manual con los nuevos logotipos e identidad visual estará disponible próximamente. Hasta entonces, el manual y los logotipos de esta web siguen vigentes».

Esperamos también conocer pronto si ha habido otras modificaciones en el Reglamento de Protocolo general.

Por: Mercedes Gómez

El pasado año 2023 tuvimos ocasión de visitar en el Museo del Prado la extraordinaria exposición «Herrera el Mozo y el Barroco total». En una de las salas se mostraba una reproducción del plano de Pedro Texeira que señalaba los lugares donde Herrera había trabajado. En el Prado no permiten fotografías, y en el Catálogo no hay ninguna referencia a esto. Así que con paciencia dispongámonos a buscar las huellas de este artista sobre el plano en ese Madrid del siglo XVII y sus iglesias, algunas de ellas desaparecidas, y qué obras podemos aún contemplar. Los frescos se han perdido y se conservan escasas pinturas.

Francisco de Herrera el Mozo nació en Sevilla en 1627. Hijo de María de Hinestrosa y del pintor Francisco Herrera, llamado El Viejo, de quien fue discípulo; muy joven, en 1647 se casó con Juana de Auriolis, de quien se divorció -como consta en su testamento-. En 1648 viajó a Roma donde estuvo hasta 1653. Tras su estancia en Italia, en 1654 llegó a Madrid, con el objetivo de trabajar en la Corte.

Francisco de Herrrera Hinestrosa fue pintor, dibujante, grabador, decorador, arquitecto… uno de los grandes artistas del último barroco madrileño junto a Francisco Rizi y a Juan Carreño de Miranda.

Aquí realizó las pinturas, catorce en total, para el retablo mayor de la iglesia del desaparecido convento de San Hermenegildo de los Carmelitas Descalzos de Madrid, actual iglesia de San José. Aún reinaba Felipe IV. Herrera ya figuraba en el contrato a 17 de julio de dicho 1654 como vecino de esta villa. Aunque los años siguientes (1655-1658) los documentos le sitúan como vecino de la ciudad de Sevilla. Durante unos años alternó sus estancias en Sevilla y Madrid. Desde 31 julio de 1670 según contrato que lo acredita, vivió en la madrileña calle del Almendro.

San Hermenegildo (Plano de Texeira, 1656, detalle)

El espacio principal del retablo estaba ocupado por El triunfo de San Hermenegildo, hoy en el Museo del Prado.

San Hermenegildo (1654). (Foto: Museo del Prado)

Hacia 1661 pintó la bóveda que estaba sobre el coro de San Felipe el Real. Fue su primer trabajo como muralista, en el desaparecido Convento de Agustinos Calzados de San Felipe el Real, muy cerca de la Puerta del Sol, en cuyas gradas se encontraba el famoso mentidero de San Felipe.

San Felipe el Real (Plano de Texeira, 1656, detalle)

Entre 1663-65 realizó las pinturas al fresco de la cúpula del también desaparecido convento de Atocha, de la Orden de Santo Domingo, patronato real.

Convento de Ntra. Sra. de Atocha (Plano de Texeira, 1656, detalle)

Antonio Palomino, en El Museo pictórico y la escala pictórica, escribió sobre «Francisco de Herrera El Mozo, Arquitecto y Pintor de su Majestad» y a lo largo de su biografía mencionó algunas de sus obras, sin dar fechas.

Herrera el Mozo…  ejecutó aquel célebre cuadro de San Vicente Ferrer predicando, que está en la iglesia del Hospital de Aragón de esta Corte, al lado de la epístola. Y otra pintura de la Oración del Huerto, que está por remate del retablo del Santo Cristo de las Lluvias en la parroquial de San Pedro.

San Pedro (Plano de Texeira, 1656, detalle)

Para la parroquia de San Pedro, su parroquia, realizó varias obras. Entre ellas, el mencionado por Palomino retablo de la Capilla del Cristo de las Lluvias, a los pies del templo.

También pintó la Capilla del Sagrario sita al lado del Evangelio en la iglesia del Noviciado de la Compañía de Jesús de esta Corte.

Noviciado de la Compañía de Jesús (Plano de Texeira, 1656, detalle)

Y… los Sagrados Doctores, y otras pinturas que están en la bóveda y arcos torales de la iglesia de los Agustinos Recoletos de esta Villa.

El Museo del Prado conserva varios lienzos, restaurados para la exposición, pintados entre 1667-1670 para la bóveda de la iglesia de los Agustinos Recoletos, que estaba situada donde hoy se encuentra la Biblioteca Nacional. Ya reinaba Carlos II.

Convento de los Agustinos en el Paseo del Prado (Plano de Texeira, 1656, detalle)

Son óvalos que estaban encastrados en la cúpula, uno de ellos San Pedro como pontífice.

San Pedro (foto: Museo del Prado)

Otras obras de la serie son Santa Rita de Casia; Santa Ana enseñando a leer a la Virgen; Santa Teresa de Jesús y San Nicolás de Tolentino -en depósito en el Museo de Arte de Gerona-. Otro de los lienzos, en depósito en el Museo del Ampurdán en Figueras, es San Antonio de Padua.

San Antonio de Padua (foto Museo del Prado)

… y el Triunfo de la cruz, en el cerramiento de la bóveda de la Capilla de Nuestra Señora de los siete Dolores, sita en el Colegio de Santo Tomás; y el Salvador de la Puerta del Sagrario, con los dos cuadros grandes de la Pasión del Cristo Señor Nuestro que están a los lados; … donde también tiene un peregrino cuadro del Sueño de San José en la capilla inmediata (que es la de este santo patriarca) en el remate del retablo; que seguro es de lo más regalado y de buen gusto que he visto suyo.

Santo Tomás (Plano de Texeira, 1656, detalle)

Del Colegio de Santo Tomás se conservan los dos cuadros de la Pasión, el Ecce Homo y el Camino del Calvario, actualmente en el Museo Cerralbo.

En la exposición mencionada pudimos contemplar ambas obras, restauradas.

Cristo camino del Calvario, 1676-77 (Foto: ceres.mcu.es)

…y en el Prado contemplamos el Sueño de San José que pintó en 1660 para el ático del retablo de la iglesia.

Sueño de San José, h. 1662 (Foto: Museo del Prado)

Como también otros dos cuadritos de los dos San Antonio, cosa excelente, en una capillita oscura, que está en la iglesia del Colegio Imperial, entre las dos capillas del Santo Cristo, y Jesús, María, y es el Patriarca San José.

Colegio Imperial (Plano de Texeira, 1656, detalle)

Ambas, pequeñas piezas, permanecen en las calles laterales de un retablo que se mantiene en su ubicación original dentro de una capilla lateral, la de San José, en la actual Colegiata de San Isidro, San Antonio Abad y San Antonio de Padua.

San José, y a ambos lados San Antonio Abad y San Antonio de Padua de Herrera del Mozo.
(Foto: Vicente Benítez Blanco)

Y … el cuadro de la Concepción Purísima, que está en el Convento de religiosas de Nuestra Señora de Constantinopla, sobre la Capilla del Santo Cristo, junto a la puerta principal de dicha iglesia.

Ntra. Sra. Constantinopla (Plano de Texeira, 1656, detalle)

Y últimamente, no merecen pasarse en silencio las preciosas pinturas de un retablo que están junto al coro del Convento de religiosas de Corpus Christi en esta Corte, que son San José con el Niño Jesús, mi señora Santa Ana, dando lección a la Virgen, San Agustín con el Niño cuando le desengañó del Misterio de la Santísima Trinidad, San Martín partiendo la Capa con el Pobre y el Salvador del Mundo en la Puertecita del Sagrario…

Hacia 1670 realizó las pinturas de pequeño formato en el banco del retablo de la Virgen de las Tribulaciones junto al coro, en la iglesia del Convento de las Jerónimas del Corpus Christi, Las CarbonerasSan José con el Niño, Santa Ana y la Virgen niña, San Agustín con el Niño en la playa, San Martín y el pobre y el Salvador en la portezuela del Sagrario.

Retablo de la Virgen de las Tribulaciones, en Las Carboneras.

 

El Salvador en la puerta del Sagrario, Las Carboneras.

Y … un borroncillo de la Cena de Cristo Señor Nuestro, que está en la Sacristía de San Justo. Hay un cuadro de Jesús Nazareno caído con la Cruz a cuestas y ayudándole el dichoso Cireneo (que está en la casa de un Aficionado) tan superiormente conducido, y observado de luz, que parece de Tiziano.

San Justo (Plano de Texeira, 1656, detalle)

En su faceta de arquitecto trabajó en la Iglesia del Real Hospital Virgen de Montserrat, destinado a los naturales de la Corona de Aragón, conocido como hospital de los aragoneses. De la calle Cabestreros, esquina Tribulete, pasó a la plazuela de Antón Martín. Allí, el retablo fue diseñado por Francisco Herrera el Mozo en 1673, y realizado por José Simón Churriguera el Viejo y por José Ratés. Las cuatro columnas del altar, que se salvaron el derribo de la iglesia en 1903, son de madera de pino de Valsaín, Segovia, decoradas en azul lapislázuli marmoleado, recuperado tras la restauración, y oro, se conservan en la Galería de las Colecciones Reales.

Galería de las CCRR

En 1672 fue nombrado pintor de la reina Mariana de Austria, y al año siguiente pintor del rey Carlos II. En 1677 fue nombrado maestro mayor de Obras Reales.

Desde 1679 hasta 1685 realizó obras de reparo en el Palacio de Uceda, real palacio donde la reina madre Mariana de Austria vivió y murió. En 1682 diseñó el retablo mayor de la parroquia real de Santa María, en cuyo centro estaba la Virgen de la Almudena.

Iglesia de Santa María y Palacio de Uceda (Plano de Texeira, 1656, detalle)

En la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando se conserva un grabado realizado en Viena por J.M. Lerch y M. Greischer, según el proyecto de Herrera el Mozo para dicho retablo, dibujado por Teodoro Ardemans en 1686.

Retablo de Nuestra Señora de la Almudena, Madrid 1682.

El retablo nunca llegó a realizarse al parecer por su elevado coste, pero es una muestra de su arte y creatividad.

Herrera el Mozo dejó sus huellas en muchos lugares de Madrid.

Pedro Texeira (1656)

El 19 de agosto de 1684, Ángela de Robles, que se declara soltera en su testamento, declaró heredero de parte de sus bienes, que son muy pocos, a Francisco de Herrera.

Ese mismo día, 19 de agosto de 1684, él, Francisco de Herrera, pintor de su majestad y maestro mayor de sus reales obras, vecino de esta villa de Madrid, firmó su propio testamento. Una de las personas testamentarias es Ángela de Robles, a la que se debían pagar unas deudas y préstamos que ella le había hecho en momentos de ahogos en que se hallaba, más 500 ducados y todos los vestidos o alhajas de mujer que se hallaren tocan y pertenecen a la dicha doña Ángela de Robles.

Parece que Francisco de Herrera convivía con Ángela de Robles. Un documento de 23 de mayo de 1681, publicado por Mercedes Agulló, menciona a «La señora doña Angela de Robles, muger del señor don Francisco de Herrera, Maestro Mayor de las Obras Reales de Su Magestad«.

En relación a este tema, al divorcio de Herrera en su juventud y al significado del divorcio en el siglo XVII es recomendable escuchar la conferencia de Fernando Marías en el Museo del Prado.

Francisco Herrera el Mozo murió en fin … en 1685 …, con gran sentimiento de toda la Corte; y especialmente de los Artífices, que todos le amaban por su grande ingenio y habilidad. Hallole Carreño en su entierro en la Parroquia de San Pedro, y le dijo a un amigo: esto no es más que llevarnos un poco de delantera; y así fue, pues él murió a 3 de octubre de aquel mismo año.

Francisco Rizi, el tercer gran pintor del último barroco madrileño como decíamos al principio, había muerto el 2 de agosto del mismo año. En poco tiempo desaparecieron los tres maestros.

Acaba Palomino:

Herrera … fue grandísimo arquitecto y así hizo repetidas trazas para retablos y otras obras de arquitectura, que hoy las estiman los Artífices, cada una como una joya. Y era de tan agudo y vivaz ingenio, … Y además de esto fue muy guapo, bizarro y galante».

Al parecer también pudo resultar hombre de trato difícil. Vanidoso, envidiado…

No existe un autorretrato, Fernando Marías en su mencionada conferencia se permite relacionar al artista con el aspecto del joven vendedor de pescado que pintó en Italia y con el San José que pintó para el Colegio de Santo Tomás, hoy en el Museo del Prado.

Retratos. Conferencia Fernando Marías.

Francisco de Herrera el Mozo murió en 1685 cuando debido a sus problemas de salud ya hacía varios meses que no había tenido actividad profesional.

25 de agosto es la fecha de su partida de defunción. Don Francisco de Herrera Hinestrosa, pintor que fue de su majestad y maestro mayor en sus reales obras, que vivía en la calle que sale a la del Almendro, … murió y se enterró en esta parroquia de San Pedro.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Antonio PALOMINO. El museo pictórico y la escala óptica, tomo III, Madrid, Viuda de Juan García Infanzón, 1724.

J.A. CEAN BERMÚDEZ. Diccionario histórico de los más ilustres profesores de las BBAA en España, tomo II. Viuda de Ibarra, Madrid, 1800.

Museo del Prado. Carreño, Rizi, Herrera y la pintura madrileña de su tiempo (1650-1700). Madrid, 1986.

Mercedes AGULLÓ. Documentos para la Historia de la Pintura Española, tomo III. 2006.

Antonio GARCÍA BAEZA. “La polifacética figura de Francisco de Herrera Inestrosa, el Mozo”, Tesis Doctoral, Sevilla, Universidad de Sevilla, 2016.

Antonio GARCÍA BAEZA. ˝Francisco de Herrera el Mozo, un artista al servicio de Carlos II”. (2018). Anuario Del Departamento De Historia Y Teoría Del Arte, 28, 141-152. https://doi.org/10.15366/anuario2016.28.007

Antonio GARCÍA BAEZA. “Francisco de Herrera el Mozo, un pintor al frente de las Obras Reales de Carlos II”. Revista de arte Goya, nº 366, Madrid, 2019.

Juan María Cruz YÁBAR. Francisco de Herrera el Mozo. IEM, 2019.

Museo del Prado. Herrera el Mozo. Madrid, 2023.

Museo del Prado. Colección y conferencias Ciclo Herrera el Mozo y el Barroco total.

 

Hacía mucho tiempo que no iba al Botánico, al Real Jardín Botánico. Hoy he vuelto y he disfrutado mucho.

Una pequeña exposición al aire libre, «Un paseo por el Real Jardín Botánico en imágenes», con fotografías antiguas desde mediados del siglo XIX hasta 1970, celebra el 270 cumpleaños del Jardín.

Un paseo por el Real Jardín Botánico en imágenes. 2025.

La fotografía más antigua conocida muestra el Pabellón Villanueva en 1864. En ese tiempo se abría al público del 15 de mayo al 30 de septiembre, las tardes no lluviosas. Desde las cuatro hasta el anochecer. En otra fotografía, de 1959, vemos visitantes y niños jugando. Otra de las fotografías de la exposición es la de un estanque de nenúfares hoy día desaparecido. Y otras… son pocas imágenes, pero muy bonitas.

Visitantes en el paseo de Carlos III, abril de 1959. M. Santos Yubero. ARCM.

Por supuesto, no me podía marchar sin saludar a mi querido Pantalones, el viejo olmo, el ulmus minor, que tanto ha sufrido.

Ulmus minor. 2025.

Ahí sigue, con una novedad para mí, unos agujeros pequeñitos, como del tamaño de un lápiz, resulta que los hacen las abejas.

Un cartel explica cómo un viejo tronco de olmo se convierte en refugio de abejas carpinteras y otros insectos. Los pequeños agujeros son la entrada y salida de las galerías que construyen en su interior para pasar el invierno protegidas del frío y poner sus huevos.

Aunque en la foto no se aprecia bien, he tenido la suerte de poder ver cómo una de las abejas entraba en uno de ellos.

Luego he ido a saludar a otro de mis viejos amigos, uno de los más hermosos madroños del Jardín. El arbutus unedo, que, de momento, a estas alturas de este otoño primaveral, aún presume de sus flores, no han nacido los frutos.

Madroño 2025

Por supuesto, no he olvidado los encantadores fontines de piedra que jalonan uno de los paseos.

Uno de ellos, casi en la salida, rodeado de la exquisita salvia morada.

Fontín del Jardín Botánico 2025

Esta es la breve crónica de mi paseo por el añorado Botánico. Espero no tardar tanto en volver, son muchas las cosas que hay que ver que hoy no me ha dado tiempo, otros árboles singulares, plantas, flores, los invernaderos… Os animo a visitarlo, es un refugio también para nosotros.

Por: Mercedes Gómez

 

 

 

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