El Señor es mi Pastor
Cómo desearíamos
que se renovara
y fortaleciera en
nosotros el amor al silencio
este admirable e
indispensable hábito del espíritu
tan necesario para
nosotros
que estamos
aturdidos por tanto ruido
tanto tumulto
tantas voces
de nuestra ruidosa
y en extremo
agitada vida moderna.
Silencio de Nazaret
enséñanos el
recogimiento y la interioridad
enséñanos a estar
siempre dispuestos a escuchar
las buenas
inspiraciones
y la doctrina de
los verdaderos maestros.
Enséñanos la
necesidad y el valor de una conveniente formación
del estudio
de la meditación
de una vida
interior intensa
de la oración
personal que solo Dios ve.
Pablo VI
Para alcanzar tan bellos deseos expresados, no hay nada como el rito gregoriano. Pero eso es algo que, claro, Su Santidad sabía perfectamente.
ResponderEliminarY, a pesar de eso, durante su pontificado, consciente y voluntariamente, con determinación férrea, casi logró hacerlo desaparecer.
Cuando entre palabras y obras media tan gran distancia, no hay otro remedio que dudar de las palabras, porque de las obras, siempre ante nuestros ojos, es imposible.
Buenos días Capuchina. ¡Magnífico pasto!.Un abrazo.
ResponderEliminarCon la Oración conseguimos encontrarnos con nosotros mismos a través de Él. El silencio nos invita a practicarla en el más puro recogimiento. Es una de las formas maravillosas de tener un encuentro con Dios. Gracias por lo que nos ofreces amiga. Un fuerte abrazo y feliz fin de semana.
ResponderEliminarLlega un tiempo litúrgico que nos favorece a realizar estas palabras de Pablo VI. Ojala nos sea a todos productivos en la fe.
ResponderEliminarun abrazo.