Una de mis espeluznantes teorías sobre la vida, el universo y todo lo demás es la de que, mientras que cualquier uno puede hacer avanzar (o, desgraciadamente, hacer retroceder) la cadena del conocimiento humano, los verdaderos avances, el Progreso con mayúsculas, se produce cuando esos conocimientos, esos inventos, caen en manos de frikis.
Es una teoría que he defendido en varios lugares con distintos niveles de éxito, la última vez en un autobús nocturno ante dos personas que no conocía de nada (o casi nada), y que dudo que tengan algún interés en volver a verme después de aquello. Es una teoría que es acogida con risión por muchos, con escepticismo por la mayoría, y con calurosa aprobación por…cuándo me acuerde de alguien, lo citaré.
Sin embargo, a lo largo de la historia muchos frikis han creado o diseñado cosas que han cambiado nuestra vida. Si estudiamos la biografía de sir Isaac Newton (el de la imagen superior) encontramos muchas características similares al del friki moderno: hábitos irregulares de higiene y alimentación, una tendencia acentuada a evitar la vida social y un interés exacerbado por las más variadas cosas, con especial dedicación por aquellas que no van a interesar a nadie, ni antes, ni después: en el caso de Newton, el significado escatológico (o sea, relativo al fin del mundo) del bíblico libro de Daniel. Y, sin embargo, Isaac Newton tomó los conocimientos que la Humanidad tenía sobre la Tierra y su funcionamiento y los convirtió en un sistema armónico que funciona casi siempre.
La informática se convirtió en algo realmente importante cuando dejó de estar en manos de hombres de negocios, agentes censales y militares (tres profesiones donde el frikismo escasea) y se puso en manos de profesores universitarios (donde el frikismo existe) y estudiantes universitarios (donde el frikismo abunda). El día que alguien se le ocurrió utilizar un ordenador de nueve millones de dólares (cuándo los dólares eran grandes piezas de plata y un Ford Mustang te podía salir por 6.500 de ellas) para jugar al tenis en una pantalla que era poco más que un espectroscopio, no sólo se creó una industria que ha sostenido tanto a la informática como a la electrónica (Que se lo digan a Sony, que ha postergado su hostiarse final gracias a la PlayStation 2, he dicho postergado) sino que creó la tendencia que se repetiría una y otra vez en la informática: crear frikis que revolucionen el mundo.
Otro ejemplo: Walt Disney, que, para su desgracia, no era un friki, se vio superado en su propio terreno (los cortos de animación) por gentes que sí lo eran (genios como Tex Avery, Chuck Jones y toda la panda del Callejón de las Termitas). Su empresa, que consiguió prosperar gracias a que Walt, si no era un friki, sí era un genio del marketing, se ha visto derrotada una vez más…en manos de frikis (pregunten a su parentela juvenil cuántos de ellos han visto Atlantis y les gustó; ahora pregunten cuántos han visto Toy Story 2. Por cierto: si creen que la compra de Pixar por Disney es una derrota de Pixar, no lo entienden. Pídanme explicaciones cuándo me vean.)
Y los lectores que aún me lean a éstas alturas me preguntarán: ¿a qué diablos viene todo ésto? Bien: dentro de la habitual debacle informativa de agosto (que me hace dudar seriamente sobre si la carrera de Periodismo en España enseña realmente algo), a alguien de Antena 3 (quién si no) se le ocurrió demostrar a ojos de los hispanos cuán fácil es meterse en la Wikipedia y vandalizarla. Conozco gente que desprecia a la Wikipedia porque considera que la información enciclopédica es algo que debe llevarse con seriedad. Éste tipo de personas no recuerda que la primera enciclopedia, la Éncyclopedie ilustrada, estaba hecha por un puñado de diletantes con pasta, que es el nombre educado que reciben los frikis. En fin, en respuesta, he decidido convertirme en un wikipedista de verdad, con ficha de usuario y todo, para compartir con el mundo toda la sapiencia que la vida me ha dado y, sobre todo, para retribuir a la Wikipedia toda la cultura inútil que me ha enseñado.
P.D. Sé que mi maestro, Cuervo Blanco, es un fiel y competente lector de éste su humilde blog, pero también sé que no suele comentar los artículos. Pero, dado que ésto le concierne directamente, desearía que comentase ésta noticia, sacada hoy mismo de «El País»:
Detenido un sociólogo alemán por utilizar los mismos vocablos que un grupo terrorista
Éstos, definitivamente, no son frikis.
Seguiremos informando.
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