Para entender el futuro

Dos descubrimientos científicos que han sembrado una semilla de esperanza en nuestro planeta han sido reconocidos por los premios internacionales de la ‘Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento’. Sus protagonistas luchan por mejorar nuestras vidas.

El físico estadounidense de origen alemán, Isaac Held

Los investigadores Isaac Held y Alexander Varshavsky, con sus importantes y correspondientes descubrimientos científicos que atañen al cambio climático y a la lucha en contra graves enfermedades como el cáncer o el Parkinson, han sido reconocidos a nivel internacional por su aportación en el desarrollo y avance de la ciencia en las áreas de Medioambiente, Ecología y Biología.

Un alegato optimista para estos tiempos de crisis en los que la ciencia, el medioambiente y la cultura se han visto relegados en la agenda de prioridades públicas.

PREDECIR EL FUTURO DEL CLIMA.

El físico estadounidense de origen alemán, Isaac Held, ha conseguido este reconocimiento en la categoría de Cambio Climático “por sus contribuciones, pioneras y fundamentales, en nuestra comprensión de la estructura de los sistemas de circulación atmosférica y del papel del vapor de agua en el cambio climático”, señala el acta.

El estudio aporta una nueva e innovadora dirección para conocer las transformaciones que el cambio climático, provocado por el calentamiento global, causará en el planeta en un plazo determinado. El objeto de estudio para Held está basado en el papel esencial del agua, tanto de su movimiento en la atmósfera, como la influencia que ejerce en el efecto invernadero.

Las demostraciones del físico estadounidense explican la existencia de las diferentes zonas tropicales del planeta y, además, los cambios que estas zonas experimentarán como consecuencia del cambio climático. Y Held lo que predice, como conclusión del trabajo desarrollado, es que las zonas tropicales serán más húmedas y las subtropicales más secas, una tendencia que ya se observa.

“La cantidad de agua en la atmósfera es lo que hace que unas zonas sean más húmedas que otras. En mis trabajos he buscado analizar cómo se mueve el agua en la atmósfera, y cómo el cambio climático altera estos patrones”, explicó Held tras conocer el fallo.

El proceso del vapor de agua se retroalimenta como efecto del incremento de las temperaturas. A mayor temperatura mayor cantidad de vapor que, a su vez, multiplica el calentamiento. Aspecto necesario para predecir el clima futuro.

Los estudios de Held han estado centrados, sobre todo, en el área del Mediterráneo, donde el físico advierte que, de no reducirse las emisiones de CO2, la temperatura podría aumentar en 3 grados centígrados en un siglo. Consecuencia de este ascenso térmico será la reducción de lluvias, entre un 10 y un 15 por ciento.

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Recordando a Chico Mendes

El activista ambiental brasileño Chico Mendes, luchador infatigable contra la extracción de madera y la expansión de los pastizales en el Amazonas, fue asesinado frente a su casa el 22 de diciembre de 1988. Tras su muerte, más de treinta entidades sindicales, religiosas, políticas, de derechos humanos y ambientalistas se unieron para exigir que el crimen no quedase impune. Dos años más tarde, los culpables fueron detenidos, juzgados y condenados a 20 años de prisión.

Mendes tuvo –mientras vivió– el apoyo internacional, recibiendo en 1987 el premio Global 500 que otorga las Naciones Unidas. Ese mismo año también ganó la Medalla por el medio ambiente de la organización Better World Society, aunque de poco le sirvió a este incansable y pacifista defensor de la Amazonía.

A mí esta entrega de Chico Mendes con su fracaso a cuestas –ya sabemos que la próxima cumbre sobre cambio climático en Copenhague nace herida de muerte después de que China y Estados Unidos no hayan querido comprometerse a reducir las emisiones contaminantes– me recuerda aquella leyenda de Thor que cuenta Carlyle. Un día Thor, el dios del trueno, junto a su escudero Tialfi y su compañero Loke, se encaminó al país de los gigantes. Hicieron noche en una profunda caverna. Unos misteriosos bramidos les desvelaron y les mantuvieron vigilantes toda la noche, hasta que con el día, descubrieron que los impresionantes ruidos eran los ronquidos de un gigante. La caverna era su guante, caído en el suelo.

Se trataba de un gigante pacífico y se ofreció a guiarles por el país de los suyos. Pero Thor desconfiaba. A la noche siguiente, mientras el gigante dormía le descargó en el rostro por tres veces su poderoso martillo. El gigante no se inmutó. ¿Ha caído alguna hoja? ¿Ha caído algún grano de arena? ¿Hay gorriones en este árbol? Estos fueron sus comentarios entre sueños.

Llegados al jardín de los gigantes, fueron invitados a participar en sus juegos. A Thor le alargaron un cuenco de cerveza. Es costumbre, le dijeron, vaciarlo de un sorbo. Al tercer trago, Thor sólo había conseguido hacer bajar la cerveza un par de dedos.

Le invitaron, a continuación, a que levantara en vilo un enorme gato. Sólo logró conmoverle.

Por fin, le enfrentaron a una vieja decrépita. Thor no logró derrotarla.

Al regresar, el gigante les acompañó un trecho. «¿Te entristece tu derrota? –le dijo a Thor–. Quiero revelarte que sólo es una ilusión. Aquel cuenco de cerveza era el mar. Dos dedos le hiciste descender. El gato era la Gran Serpiente del Universo. Tú la conmoviste. La vieja a la que plantaste cara era el Tiempo. ¿Quién puede vencerle? ¿Recuerdas los tres golpes que diste con tu maza? Mira frente a tí. Han surgido tres nuevos valles entre las montañas.

Chico Mendes quizá no logró tampoco partirle el espinazo a la realidad, pero en sus sueños la hizo geografia más anchurosa, plagada de valles, ríos cristalinos y selvas. Una vez iniciado ese camino, vale la pena discurrir por él.