La misteriosa precisión de Piri Reis, el cartógrafo que “descubrió” la Antártida

  Internet ha dado una nueva vida a la cartografía. Triunfan los mapas, las aplicaciones de geografía (les recomiendo una llamada Geomaster), la geolocalización… Y, sin embargo, en la memoria permanecerán para siempre los mapas de Piri Reis. Se cumplen ahora 500 años desde que el almirante dibujara las Américas y la costa de la Antártida, mucho antes de ser descubierta…

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Piri Reis podría ser el protagonista de un capítulo de Cuarto Milenio. Fue un adelantado a su tiempo, un marinero culto que ha sobrevivido como un héroe, incluso como un visionario. Este almirante turco (1465-1554), políglota y cartógrafo, guerreó contra Venecia y contra los mamelucos de Egipto, donde acabaría sus días decapitado. Y sitió Gibraltar por orden de los otomanos. Pero su leyenda viene de otra de sus pasiones, la cartografía.

El mapa de Piri Reis, del que ahora se cumplen 500 años, muestra la costa occidental de África, la costa oriental de América del Sur y la costa norte de la Antártida. Fue elaborado en 1513, publicado en 1523, extraviado y recuperado en 1929, y ahora se guarda con celo en el Museo Topkapi Sarayi de Estambul. La precisión de sus líneas siempre ha sido un misterio, sobre todo el hecho de que incluyera la Antártida, entonces por descubrir.

Esta representación gráfica de los nuevos territorios del Atlántico se elaboró como una power point de la época, para enseñarle visualmente a Selim I los descubrimientos de los españoles y los portugueses. Sin embargo, el atlas del almirante turco fue mucho más allá, hasta el punto de convertirse en una leyenda. ¿Cómo pudo dibujar América con tanta precisión, solo unos años después de la llegada de Colón? ¿Cómo pudo siluetear la Antártida, mucho antes de que nadie pusiera los ojos en sus hielos?

Respecto a la primera parte de la pregunta, parece que Piri Reis bebió directamente de los mapas elaborados por la tripulación de Colón. Era un marinero bien informado, con todo tipo de contactos, por lo que se supone que fue de los primeros en conocer y valorar la hazaña del descubrimiento. En cuanto al segundo interrogante, lo cierto es que en otros mapas medievales ya aparecían referencias a un territorio ignoto, que podría ser la Antártida. Sin embargo, el acabado tan perfecto de unos territorios tan desconocidos en Europa como cabe suponer sigue resultando asombroso. De hecho, el almirante es hoy un símbolo en Turquía, una referencia para todos los aficionados a la cartografía y a la belleza de los mapas.

Publicado por el ene 11, 2013

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La Isla Podestá o Isla Fantasma

¿Porqué relato la historia de la Isla de San Borondón, cuando este post lleva por título «La Isla Podestá o Isla Fantasma»? Resulta que buscando con Google Earth los islotes de «San Félix y San Ambrosio» (pertenecientes a Chile), observé un pequeño punto -al oeste de las mismas- que indicaba la presencia de una minúscula porción de tierra. Al aumentar la potencia del zoom me llevé la sorpresa de leer «Isla Podestá«. Seguí acrecentando la potencia del zoom y, súbitamente, tanto el nombre como el puntito blanco desparecieron… Muy intrigado recurrí (una vez más) a Wikipedia para comprobar si realmente existía, ya que durante los muchos años que navegué e hice acopio de amplios conocimientos de geografía, nunca escuché mención alguna sobre ella. Fue así como encontré la fascinante historia de esta isla que me recordó la misteriosa leyenda de la Isla de San Borondón, y que paso a relatarles seguidamente.

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Ínsula de San Borondón

Las Islas Canarias son siete… y sin embargo, se busca una octava. Se trata de la isla fantasma, la isla misteriosa, la isla de San Borondón. San Borondón es la forma canaria de Saint Brendan o Saint Brandan de Clonfert,  monje irlandés, protagonista de uno de las leyendas más famosas de la cultura celta: el viaje de San Brendan o Brandan a la Tierra Prometida de los Bienaventurados, las islas de la Felicidad y la Fortuna.
     
Según la tradición irlandesa, Brendan era un monje de Tralee -en el condado irlandés de Kerry- ordenado sacerdote en el año 512 d.C. Partió junto a otros 14 monjes en una frágil embarcación que se internó en el Atlántico. Brendan y sus compañeros, llegaron a una isla en la que desembarcaron. Estaba llena de árboles y otros tipos de vegetación. Celebraron misa, y de pronto la isla comenzó a moverse. Se trataba de una gigantesca criatura marina, sobre cuyo lomo se encontraban los monjes. Después de muchas peripecias, Brendan consiguió regresar a Irlanda.
    
Lo cierto es que desde el siglo XV -a lo largo del cual las Islas Canarias son conquistadas- comienzan a oírse los relatos de una octava isla, que a veces se divisaba al oeste de La Palma, El Hierro y La Gomera. Cuando los navegantes intentaban aproximarse a ella, y se encontraban a la vista de sus costas y montañas, la isla era envuelta por la bruma y desaparecía completamente. Evidentemente, la isla fue rápidamente identificada con la mítica isla-ballena de San Brendan, cuyo nombre se convirtió, en Canarias, en «San Borondón».

En algún tratado internacional firmado por el Reino de Castilla -haciendo referencia a Canarias- se hablaba de la soberanía Castellana sobre «las islas de Canaria descubiertas y por descubrir» (como quien dice «por si acaso»…) La isla fue llamada «Aprositus» y en otras versiones de la leyenda recibe el nombre de «Antilia» o «Isla de las Siete Ciudades», villas que se suponían fundadas por siete legendarios obispos. En los archivos del siglo XVIII aparecen investigaciones oficiales realizadas por las autoridades de la Isla del Hierro, en la que declaran decenas de testigos que afirman haber visto la isla encantada desde las cumbres herreñas. A raíz de ello partió de Santa Cruz de Tenerife una expedición en busca de la isla.

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Isla Podestá o Isla Fantasma

Isla Podestá es el nombre que se ha dado a un supuesto islote que fue reportado como avistado en 1879 en el sureste del Océano Pacífico frente a las costas de Chile y cuya existencia no ha sido probada con nuevos avistamientos. Fue presuntamente descubierta por un marino italiano de apellido Pinocchio, capitán de un navío llamado «Barone Podestà» en 1879, quien la describió con una pequeña isla ovalada con una circunferencia de algo menos de una milla y de 40 pies de altura, a 1.390 km al oeste de la ciudad chilena de Valparaíso. Inicialmente se difundió la noticia de que se hallaba a 870 millas náuticas de las costas continentales de Chile. Algunas fuentes señalan que Pinocchio reportó la isla en Chile y otras, que lo hizo en Italia al regresar de su viaje.

Hasta 1935 figuró en las cartas náuticas de los Estados Unidos pero desde entonces, al no ser encontrado indicio cierto de su existencia se la retiró. Algunas fuentes no confirmadas indican que en 1974 la Armada de Chile comunicó haber encontrado algunos islotes que se sumergían durante la marea alta a coordenadas 32°15′S  – 89°08′W  como una eminencia de la cordillera submarina llamada Cordón Roggeveen.

Ha permanecido incluida en mapas cartográficos chilenos como por ejemplo el Derrotero de la Costa de Chile Vol. N° 1 “De Arica a Canal Chacao”, y se aclara, sin embargo, que su ubicación geográfica es incierta y su registro tiene como objeto advertir a los navegantes de los posibles peligros que su existencia tendría para la navegación. No ha podido ser identificada mediante imágenes satelitales y la inexactidud -en la determinación de su posición en 1879- se considera como causa probable por la cual no ha vuelto a ser hallada. 

Pero como pueden ver, al igual que en el tratado firmado por el Reino de Castilla -sobre la soberanía de la posible octava isla Canaria- también aquí hemos hecho lo mismo «por si acaso..»

 

Fuentes: Wikipedia y Mundo Paranormal.

El Rey de la Araucanía y la Patagonia

El Reino de la Araucanía y la Patagonia (también denominado Nueva Francia en algunas ocasiones) fue un intento de formar un reino en las tierras mapuches del sur de Chile y de la Argentina por el francés Orélie Antoine de Tounens y que obtuvo el apoyo de un grupo reducido de indígenas.

Este reino reclamaba las tierras de la Araucanía ubicadas al sur del río Biobío hasta el golfo Reloncaví, de acuerdo con las fronteras trazadas por el Parlamento de Quilín de 1641 entre la nación mapuche y España, abarcando parte de la actual región chilena del Biobío, toda la de La Araucanía y parte de la de Los Ríos, además de la parte oriental de la Patagonia, hoy parte de Argentina. Su capital fue ubicada en Perquenco. Nunca fue reconocido por estado alguno

Orélie Antoine de Tounens llega en 1858 al puerto de Coquimbo y después de pasar algún tiempo en Valparaíso y Santiago, se dirige a la zona de la Araucanía desde el puerto de Valdivia. Allí contacta con el lonco Quilapán, al que entusiasma con su idea de fundar un estado para el pueblo mapuche como forma de resistencia al ejército chileno, durante la época final de la Guerra de Arauco. Quilapán permite el ingreso de Tounens a sus tierras, cuyo paso estaba prohibido para los huincas (chilenos) y el 17 de noviembre de 1860 funda el Reino de la Araucanía y se proclama rey bajo el título de Orélie Antoine I. En los días siguientes, Tounens promulga la constitución del reino y el 20 de noviembre del mismo año, declara la anexión de la Patagonia, estableciendo como límites el río Biobío por el norte, el Océano Pacífico por el oeste, el Océano Atlántico por el este desde el río Negro hasta el estrecho de Magallanes, límite austral del Reino.

Tounens viaja a Valparaíso para dar a conocer su país al gobierno de Chile bajo la presidencia de Manuel Montt, el cual no reconoce a este nuevo estado. Después de regresar a la Araucanía, el gobierno chileno, ahora bajo el mando del nuevo presidente José Joaquín Pérez, ordena el arresto de Tounens por perturbación del orden público. Un criado lo entrega a orillas del río Malleco, en enero de 1862, siendo trasladado a Nacimiento y luego a Los Ángeles donde es recluido en un manicomio. El cónsul francés logra sacarlo de allí y lo repatria a Francia.

En Europa, Orélie Antoine I promociona su aventura y es apoyado por algunos empresarios para financiar un segundo viaje, realizado a finales de 1869. Sin embargo, durante estos años, el gobierno chileno había realizado maniobras de coerción en el territorio para incorporarlo a la República por lo que Tounens no fue recibido con el apoyo anterior, debiendo huir a Buenos Aires. Tras intentar dos nuevos ingresos en 1874 y 1876, muere el 17 de septiembre de 1878. Al morir sin herederos, uno de sus amigos, Gustave-Aquille Laviard se proclamó como sucesor y solicitó ayuda al presidente de los Estados Unidos, Grover Cleveland, para la liberación de su reino, que fue rechazada.

Desde entonces, se estableció un gobierno en el exilio en París no reconocido por ningún otro estado y que en la actualidad vende sellos postales, monedas y títulos de nobleza bajo la denominación del Reino de la Araucanía y la Patagonia. Su actual líder, Philippe Paul Alexandre Henry Boiry (bajo el título de «Príncipe Felipe») ha tenido contactos con algunos líderes mapuches.

Jean D’Ovigny