El Centro Europeo para la Investigación Nuclear (CERN) –el mayor laboratorio de investigación en física de partículas del mundo– anunció ayer que el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) reiniciará próximamente sus operaciones después de dos años de mantenimiento y actualizaciones.
El primer rayo de protones será disparado a principios de abril, y será seguido por un rayo contrario. La energía inicial fue de 450 Gev, y en las siguientes semanas se llevarán a cabo una serie de pruebas para verificar la integridad de todos los sistemas, posteriormente la energía sera elevada a los niveles experimentales.
Hace dos años Gran Colisionador de Hadrones (LHC), –ubicado en la localidad de Meyrin, Suiza– fue parado para un reacondicionamiento técnico. Esta semana ha sido reactivado y está listo para su segundo ciclo de tres años. Su anterior etapa culminó con el histórico hallazgo del bosón de Higgs. En esta nueva fase, los científicos esperan ubicar microagujeros negros que no solo podrán revelar universos paralelos, sino también poner en duda la famosa teoría del Big Bang.
El descubrimiento de dichos microagujeros a cierto nivel de energía es un paso adelante para probar la teoría de ‘la gravedad arco iris’, según la cual nunca ha existido nada parecido a un punto determinado del comienzo del universo, y que, en realidad, el universo se mueve hacia atrás en el tiempo de manera indefinida. La teoría de ‘gravedad arco iris’ –que en cierta medida busca conciliar la teoría general de la relatividad de Einstein y la mecánica cuántica– se basa en la suposición de que el efecto de la gravedad sobre el cosmos puede sentirse de forma diferente en relación a la longitud de las ondas de luz.
A lo largo de varios días, el LHC producirá colisiones a 13 teralectronvoltios (TeV), una energía jamás alcanzada por ningún acelerador en el pasado. Con este nuevo nivel de energía, el LHC abrirá nuevos horizontes de la física y de futuros descubrimientos», dice el director general del CERN, Rolf Heuer, en el comunicado.
«La consecuencia de funcionar a una energía mayor es que aumenta el potencial de hacer un descubrimiento, de encontrar nuevas partículas más pesadas que las que se producían cuando la máquina tenía 7 u 8 TeV. Porque cada nueva partícula que descubramos, puede abrir la puerta hacia el universo oscuro», puntualizó Heuer, aunque advirtió que llevará muchos años obtener los resultados. Encontrar partículas nuevas con una masa mayor que el bosón de Higgs supondría entrar en el 95% del cosmos del que aún la humanidad no sabe nada, según los expertos.
Las actualizaciones, que requirieron desde conectar cerca de 10.000 conexiones entre magnetos, darle más potencia a los sistemas de vacío, criogenia hasta nuevos aislamientos, han aumentado la capacidad de energía a 13 TeV –poco más del doble de la potencia original–, y el tiempo entre colisiones fue reducido en un 50%, de 50 a 25 nanosegundos.
La temporada pasada el LHC se centró en la búsqueda del bosón de Higgs, pero esta vez los experimentos van con todo sobre la física más allá del modelo estándar, desde materia oscura y antimateria hasta supersimetría y otras teorías del todo. No sabemos que nuevos descubrimientos le esperan al LHC, pero el primer paso en la nueva era de la física de altas energías ya se ha dado. De nuevo, será cuestión de esperar.



Nos habían comentado que, un par de días atrás, habían sorprendido muy cerca del lugar a una pareja de pumas acechando a los animales que crían los campesinos de la zona. Debido a los frios y a la falta de alimentos en los cerros donde habitan, estos hermosos felinos están empezando a aproximarse demasiado a las poblaciones y ranchitos de los lugareños.
Lautaro, el mayor de los lugareños, logró finalmente relatarnos lo vivido por ellos minutos antes. Según él –y su tono de voz me pareció absolutamente sincero– cuando volvían de Puerto Tranquilo escucharon un ligero chapoteo no muy lejos de la orilla del lago. Cuando ambos miraron en dirección a ese punto, pudieron observar una misteriosa criatura, de unos seis metros de largo, que emergió lentamente de las aguas para volver a hundirse en ellas pocos instantes después. «Parecía una serpiente, don Fernando… tenía la piel lisa en la parte delantera del cuerpo y medio escamosa en la cola… Es verdad lo que le estoy contando, patrón… Otra gente también lo ha visto en el lago…»
pensaba para mí: ¿Realmente existe un extraño ser en el Lago Carrera? ¿Es posible que un reptil marino de tales proporciones sobreviva en aguas tan frías y australes? Le hice estas preguntas a Fernando, pero me respondió con evasivas… «Tal vez el tiempo, y con suerte un pescador que capture a la bestia lo dirá…», dijo finalmente. Dos semanas después de mi viaje a la Patagonia de Aysén — y ya de nuevo en Viña del Mar– recibí un mail de mi amigo en el que me adjuntaba las cuatro fotos que pueden ver en este post. Sólo había escrito: «Querido Luis: ¿Nos acecha el monstruo del Lago Carrera..? Tal vez el tiempo lo dirá.»