Primer Ascensor a la Luna

 

Estimados Compipas: Hace más de tres mil años, en una caleta de pescadores, un soñador reunió a un grupo de hombres; les contó sus sueños y juntos iniciaron un proceso que cambió gran parte de la historia de occidente. Tres milenios después nos reunimos los Guachacas, para contarnos nuestros sueños que simbolizamos en este acto. Hoy inauguramos en La caleta el Membrillo de Valparaíso, El Primer Ascensor a la luna. Nuestros ingenieros Guachacas, han dicho, después de exhaustivos estudios, que este es el lugar apropiado para iniciar las obras de construcción.  Aquí frente al océano Pacifico, con la brisa de la costa. Aquí donde los navegantes confunden las estrellas con las luces del puerto, aquí donde está la gente humilde de Valparaíso. Sus pescadores.Muchos se preguntaran, ¿Qué significa esto? ¿Que importancia puede tener en un país cada vez más pragmático, que nos juntemos a inaugurar un ascensor a la luna?¿ Es acaso otra locura de gente irresponsable? Y nosotros respondemos que sí. Si es una locura, pero una locura hermosa, que no mata, no discrimina, ni contamina. Es una locura de gente enamorada, enamorada de la vida y de nuestra patria. En este ascensor pueden subir, todos quienes voluntad de belleza y vocación de justicia. Aquí entran todos nuestros sueños y nuestros anhelos. Aquí tienen pasaje gratis, todos quienes tienen alma de niño. 

¡Este ascensor es el Arca de Noe Guachaca! Y nos vamos a la luna con claveles y copihues, con longanizas de Chillan, con un buen pipeño para el camino. Llevamos cuecas y manzanas confitadas, sanguches de potito y chorrillanas. Y nos vamos a la luna, porque dicen que ahí no hay gravedad, y seamos honestos, aquí abajo hay demasiada gravedad. Como que la vida pesa demasiado, como que la vida se ha transformado en una seguidilla de problemas, encadenado uno tras otro, que ni siquiera nos deja tiempo para mirar las estrellas ni para enamorar un copihue. Quisiéramos aprovechar la presencia de tantos compatriotas, que como viñas salvajes se han extendido más allá de nuestras fronteras, para que lo cuenten. Díganlo fuerte, en Chile, en Valparaíso, se inauguró el Primer Ascensor a la Luna, y lo hicieron los Guachacas. Con el paso de los días, vendrán a este lugar muchos hombres y mujeres enamorados a contarse sus sueños y a fotografiarse frente a esta locura que nos hace más humanos, más hermosos y más chilenos. Si es así, habremos cumplido nuestra labor y nada habrá sido en vano. Quisiéramos concluir, citando un viejo proverbio chino que dice «Los Chinos nunca hemos hecho un proverbio» Y con una frase del «taquilla» zapatero de Lontue que señala «Ningún hombre a visto la esperanza, ni siquiera se imaginan como es, pero sin ella ninguna caravana, habría atravesado el desierto»

En Valparaíso, en el día trece del séptimo mes, del tercer milenio. Se da por inaugurada las bases del primer ascensor a la luna. Para honor y gloria de quienes mantienen en alto sus sueños e ideales.

¡Viva Valparaíso, Capital Guachaca de la Humanidad!!¡ Viva el primer ascensor a la Luna!!¡ Vivan Los Guachacas!!¡¡¡ Viva Chile, Mierda!!!

Discurso oficial de inauguración del Primer Ascensor a la Luna.(Texto de la alocución del Guaripola Guachaca Dioscoro Rojas)

Movimiento Guachaca

Hace siete años, mientras se celebraba en Santiago la Cumbre Presidencial, Dióscoro Rojas, Raúl Porto y sus amigos, reunidos en el bar La Piojera, centro de operaciones del grupo, decidieron entre pipeños y risas celebrar la Primera Cumbre Guachaca. Un evento inédito en el cual, por primera vez en siglos, fuera de las fondas dieciocheras y en plena capital del país, el pueblo tendría la libertad de expresarse y compartir con todo el mundo sin tapujos, sus gustos, su música, sus dichos, sus comidas, sus ideas, sus anhelos y sus tragos.

“Humildes cariñosos y republicanos, chilenos todo el año”

Ya son una verdadera tradición las celebraciones que se realizan en el Centro Cultural Estación Mapocho, para reunir a una diversa galería de cantores, poetas, cuequeros y variados artistas en torno al ambiente y manifestaciones propias de la cultura popular urbana de bares, peñas, picadas y quintas de recreo. Se trata de las Cumbres y Fondas Guachacas. La iniciativa de Dióscoro Rojas y sus secuaces, surgida hace siete años, ya se proyecta no sólo como festividades anuales, sino también como un movimiento, que con humor y creatividad, sale en defensa de una chilenidad farrera y picaresca, aficionada al vino, la conversación, la guitarra y el romance.

La honrosa identidad guachaca, que saca la lengua a los “cuicos”, al desprecio clasista y a la negación extranjerizante.

Pero el asunto no se queda en pura fiesta, y el grupo se ha articulado como un movimiento en la lucha por el rescate y valorización de la tradición guachaca, entendida como lo más genuino y espontáneo de la cultura popular urbana. Apoyándose en la pluma ingeniosa de Porto, los guachaca se han dedicado a amasar durante todo este tiempo una serie de propuestas, reinvidaciones y lemas que han infiltrado en la opinión pública no sólo a través de sus tradicionales Cumbres, sino también de inverosímiles cruzadas de las que el Parlamento no ha podido escapar. 

El gran Fermento Guachaca:
 

La ley que estipula el corto de pisco a la subida de los ascensores, para evitar la puna; la “Ley del medio pato”, propuesta como alternativa al Seguro de Desempleo; la denominada “Ley del bigoteado” que establece la “chuica común”, así como la que autoriza la construcción de un tranvía en Valparaíso, ciudad declarada “Capital Guachaca de la Humanidad”, que haga el circuito nocturno entre los bares Cinzano, Valparaíso Eterno y J. Cruz forman parte de sus múltiples, descabelladas y divertidas iniciativas legales enviadas al congreso. Otra de sus loables iniciativas es la celebración del mes de la patria con una gran fonda con asado y espectáculo incluido, para 500 patriarcas del Hogar de Cristo.

El «Día de los Inocentes» no podía quedar fuera de sus gestiones, el 2002 su mensaje central para los medios de comunicación fue decir que “aqui somos más los inocentes que los culpables, que queremos desarrollo y justicia social, pero sin soltar la mano de la inocencia”. Bajo esta premisa realizaron una misa en la Catedral de Santiago, con la participación de 1200 personas, incluidas cuecas y entrega de 800 pañuelos. La actividad fue cerrada con una visita a La Moneda, donde le hicieron llegar una carta al entonces Presidente de la República, Ricardo Lagos.

En fin, el humor no puede quedar afuera de cada una de las gestiones de la Delegación Guachaca. Mucho güendy.

 

Fuente: Corporacion Patrimonio Cultural de Chile (nuestro.cl)