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La amenaza del apartheid de las vacunas

Refugiados, solicitantes de asilo, apátridas y migrantes irregulares corren el riesgo de ser excluidos en los planes de vacunación contra la covid-19 o de recibir las dosis en último lugar. Ante las consecuencias negativas que esto tendría para la inmunidad global, algunos países ya recogen a estos grupos en sus estrategias de inmunización. Otros, por el contrario, priorizan a sus ciudadanos por encima del resto de residentes.
La amenaza del apartheid de las vacunas
Fuente: Navy Medicine (Flickr)

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El pistoletazo de salida en la carrera por la vacunación mundial se dio en diciembre de 2020. Desde entonces, hay países más ricos que han comenzado su campaña de inmunización y han acordado grandes lotes de vacunas con las farmacéuticas, y países pobres que tendrán que esperar hasta 2022 e incluso 2023 para empezar a vacunar. Estos últimos son también el destino de un gran número de refugiados, solicitantes de asilo y migrantes irregulares. 
La escasez de vacunas pone contra las cuerdas a los Gobiernos, que deben priorizar a unos grupos de población sobre otros mientras esperan el resto de viales. Primero diferenciaron entre personas mayores, de salud delicada o trabajadores de primera línea. Sin embargo, las alarmas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la ONU han saltado cuando algunos países han trazado una raya entre nacionales y extranjeros a la hora de vacunar.
Ante esta diferenciación, los medios de comunicación han acuñado los términos “apartheid de las vacunas” o “nacionalismo de las vacunas” para definir el acceso desigual a las dosis entre países o la política de solo vacunar a los nacionales. No se trata solo de un debate moral: controlar la pandemia exige alcanzar la inmunidad global, para lo cual hay que inmunizar al 60 o 70% de la población. Por lo tanto, que existan grupos de población sin inocular supone una amenaza para la salud internacional.
¿Quién protege a los desprotegidos?
Los Estados tienen potestad para diseñar sus planes de vacunación: deciden a quién compran la vacuna, cuántas dosis comprar, cuándo, cómo y a quién administrarlas, siempre dentro del derecho internacional. En ese sentido, deben proteger a los refugiados y solicitantes de asilo que residen en su territorio, porque son personas que emigran de manera forzosa: huyen de una guerra o se les persigue por su etnia o sus ideas políticas o religiosas. La Carta de las Naciones Unidas recoge el derecho a buscar y disfrutar de asilo, y la Convención del Estatuto de los...

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