Falsa Filosofía


Diálogos de Bioética
5 enero, 2013, 11:35 pm
Filed under: bioética

Comparto con ustedes una publicación que acabo de subir a Scribd titulada «Diálogos de Bioética», donde están los 4 post de bioética subidos a este blog, por si alguien se interesa en tenerlos.

http://es.scribd.com/doc/119134001/Dialogos-de-Bioetica



Monstruos
5 noviembre, 2012, 8:38 pm
Filed under: filosofía

La “sociedad” y el “sistema” son dos monstruos de siete cabezas y diez cuernos, de origen alienígena, que fueron creados por alguna deidad maligna para castigar al ser humano por su bondad, con tal poder que son capaces de alterar negativamente la existencia de las personas, sin que nadie sea capaz de modificar siquiera en parte o temporalmente este destino. Esa es la visión que me queda cada vez que escucho o leo los análisis que hacemos para explicar el origen de nuestros males y el por qué de su perpetuación en el tiempo, y que se exacerban y hasta teatralizan en los períodos preelectorales. Así, desde todas las aceras de las entidades de representación social (política y religión principalmente) y desde cada púlpito existente y posible, la sociedad y el sistema se erigen como la causa de nuestros males, y blanco predilecto de todos los dardos que se lanzan para ganar adeptos.

La realidad es que la sociedad y el sistema, en el fondo, somos nosotros. Estas entidades perduran en el tiempo porque la raza humana perdura en el tiempo, se potencian porque el humano las potencia, y son entes generadores de desigualdad e injusticia porque los humanos somos intrínsecamente egoístas, por lo que tendemos a la desigualdad y a la injusticia al buscar lo mejor para nosotros sin pensar en el otro. ¿Qué hacemos en la práctica para luchar contra esta pareja de monstruos que socavan día a día nuestras vidas y contaminan nuestras almas? Los atacamos con poderosas armas tales como la retórica, el discurso encendido, y el siempre bien ponderado debate. Con ello, quedamos en paz con nosotros mismos y con quienes nos rodean, y al final del día la realidad sigue tal cual.

La verdad es que no podemos cambiar ni a la sociedad ni al sistema, porque ello trae implícito el cambiar de forma de vida, cosa a la que, fuera del discurso, no estamos dispuestos. Así, es muy frecuente encontrarnos con paradojas entre el discurso y los hechos; basta pensar un poco, por ejemplo, en las polémicas acerca de la instalación de antenas de telefonía celular: nadie quiere antenas cerca de su casa, pero reclamamos en cuanto la señal se hace más débil y no recibimos aquello que creemos merecer por lo que estamos pagando. Hoy en día la empatía y la resiliencia se han instaurado en el debate como herramientas que ayudarán en el mediano plazo a solucionar en parte las desigualdades y las injusticias, si es que somos capaces de sacarlas del discurso y ponerlas en la realidad; sino, simplemente serán otro recurso más de la retórica que nos sirve para mantener el status quo.



La batalla del dogma
22 octubre, 2012, 12:33 am
Filed under: filosofía

Las religiones son instituciones privadas, con fines de lucro, destinadas a administrar la capacidad de las personas de creer en cosas intangibles, o de no necesitar o querer pruebas de dichas cosas. Desde esa perspectiva, el no pertenecer a alguna religión no te hace necesariamente no creyente, sino simplemente no adscrito a alguna escuela administradora de la fe. Del mismo modo, el no expresar tu postura al respecto no modifica tu capaidad de tener fe.

En la vereda del frente encontramos a un variopinto grupo de personas, con muchas denominaciones, que no tienen fe, no la necesitan, o reniegan de ella. Extrañamente muchas de estas personas necesitan pertenecer a alguno de los grupos que se identifican como ateos, y más aún, se enfrascan en verdaderas cruzadas por demostrarle al resto lo equivocados que están al tener fe. Así, parecen necesitar de la aprobación del resto para mantener su postura ideológica.

¿Quién es el dogmático?



Alma
19 septiembre, 2012, 3:12 pm
Filed under: filosofía

Un alma desencarnada, sin nombre, sexo ni edad, era. Su sola esencia era suficiente para definir su realidad, y apartar todas las dudas que invaden al ser en cuanto entra al cuerpo al que debe dar el soplo vital. Su ausencia de características evaluables por los sentidos conocidos demostraba su cualidad de única y maravillosa, como toda creación que viene para alguna vez volver.

Un alma desencarnada, sin nombre, sexo ni edad, estaba. Sin necesidad de ubicación, su existencia era garantía de permanencia en todas y ninguna parte, hecho casi inexplicable para vivos pero natural en el plano de aquellos que no necesitan de cuerpo, o aún (o ya) no lo merecen. La natural omnipresencia de las criaturas etéreas convertía a todas ellas en parte del cosmos y en cosmos como tal.

Un alma desencarnada, sin nombre, sexo ni edad, buscaba. Su búsqueda era gatillada por su propia esencia omnisciente, ella la obligaba a internarse en los recovecos de la nada para que todo lo que escapara de su realidad, fuera raudamente recapturado. Su búsqueda la había llevado a una revelación dolorosa: dentro de los límites de su todo, era, estaba y lo sabía todo, pero más allá de aquello su ignorancia lo llevaba a calificar esa ignota existencia como nada, a sabiendas que la nada es la simple ausencia del todo, o peor aún, su ignorancia. Así, la curiosa alma empezaba a conocer el sufrimiento en manos de su propia esencia e ignorancia, e intentaba paliar dicho sufrimiento en la búsqueda.

Un alma desencarnada, sin nombre, sexo ni edad, sentía. Lo suyo, como entidad etérea, no eran las sensaciones, pues no tenía cómo medir lo que la rodeaba; pese a poder identificar el medio gracias a su omnisciencia, no le aportaba nada el sentir el entorno, por lo que lo suyo eran los sentimientos. Aquello que al encarnar se convertía en el enemigo de la racionalidad, en su estado era lo que equilibraba a la razón, navegando ambas en comunión por el océano de la intangibilidad.

Un alma desencarnada, sin nombre, sexo ni edad, decidía. A sabiendas que su decisión implicaba un cambio de estado que tácitamente implicaba retroceso en el corto plazo, era el único camino para iniciar el retorno hacia el principio. La vuelta a la fuente de origen era el objetivo final, para iniciar el verdadero camino. No era grato aceptar que para avanzar tres pasos había que partir dando uno atrás, pero ese hecho no era modificable y por ende, indiscutible. La evolución parte en la involución, la luz debe conocer la oscuridad, el futuro se sustenta en el pasado, la sabiduría nace como ignorancia.

Un alma desencarnada, sin nombre, sexo ni edad, cambió. Conscientemente recibió nombre, eligió sexo, y obtuvo edad que en ese instante era cero. Así, como alma encarnada en cuerpo dio el necesario paso atrás para poder cumplir su misión e intentar avanzar los tres necesarios, que la dejarían dos pasos más cerca de la meta en la maratón evolutiva hacia la iluminación.



Pobreza relativa
1 septiembre, 2012, 2:06 pm
Filed under: pensamientos

Ya llegará el día en que los pobres de alma paguen millones por los recuerdos de los pobres de billetera.



Vejez
13 agosto, 2012, 11:36 pm
Filed under: pensamientos

Llegará el día en que no recuerde,

en que todo me duela y nada me calme,

en que mi presente será intrascendente frente a mis recuerdos,

en que el futuro será una incoherencia y en que el proyectarse será una quimera.

El precio a pagar por la cantidad,

es en calidad.



Religiones y moral
10 junio, 2012, 7:53 pm
Filed under: filosofía

Juzgas en nombre del libro que dice que no hay que juzgar para no ser juzgado; pregonas su palabra como ley sagrada, cuando en sus páginas iniciales se reconoce que es una traducción e interpretación de escritos antiguos, muchos de los cuales están definidos como alegorías; intentas imponer un canon de conducta basado en un dogma, y que según tu percepción deben seguir todos, inclusive quienes creen en otra cosa, de otro modo, o simplemente no creen. ¿Te sentiste aludido? Pues bien, estas breves palabras no se refieren a un credo en particular sino a todos en general.

El dogma parte de la premisa de la existencia de una cualidad o don llamada fe, que no es otra cosa que la capacidad de creer en la existencia de algo sin necesidad de pruebas. Esta sola definición inhabilitaría la posibilidad de racionalizar alguna discusión respecto del tema, y eliminaría la necesidad de la comprobación histórica de los hitos de cada tradición: la fe no requiere pruebas. ¿Pueden entonces las instituciones formadas para administrar la fe de los diversos grupos de creencias en el mundo, erigirse como rectores morales o éticos de ellos y otros, por muy lógicas que pudieran parecer sus reglas, si sus bases están cimentadas en la capacidad de creer sin necesidad de comprobar?

Si bien es cierto la mayoría de las normas de cada credo están basadas en el sentido común, hay algunas que son cuestionables, no porque sus definiciones sean inadecuadas, sino por absolutas, exclusivas y excluyentes. Ahora bien, la respuesta clásica a estos cuestionamientos por parte de los credos es que su definición está basada en iluminación divina; es justamente la disyuntiva de no poder comprobar o descartar esta respuesta, por el hecho de estar fundamentada en la fe, la que debería llevar a cada religión a entender que sus códigos morales son completamente válidos y aplicables, pero sólo son exigibles a quienes profesen dicha fe. El aporte de todos los actores de la sociedad en temas morales es válido y necesario, pero no puede pasar por la imposición desde la fe como argumento.



Tolerancia
21 mayo, 2012, 4:46 pm
Filed under: filosofía

¿Existe alguna persona que tolere todo? ¿Hay alguien capaz de tolerar todo y a todos? ¿Es esto compatible con la naturaleza humana? Hay una frase que me da vueltas cada vez que escucho hablar de tolerancia: “no tolero a los intolerantes”. Este oxímoron parece representar lo complejo que es convivir con todo aquello que nos rodea. Si bien es cierto el respeto a la ideas diferentes a las propias es uno de los pilares en que se sustenta la sociedad, también lo es que muchas veces dichas ideas atentan contra nuestras propias libertades, e inclusive se basan en no respetar la diversidad y por ende, son intolerantes per se. ¿Es válido, o inclusive sano, respetar aquello que no nos respeta? ¿Cualquier persona es capaz de lograr ese acto, que a todas luces parece reservado para seres especiales, capaces de poner el bien del resto por sobre el propio? Dejo planteado el tema, si a alguien le interesa pensar, o inclusive comentar.



Guerra
28 marzo, 2012, 10:15 pm
Filed under: pensamientos

En la guerra del bien contra el mal, ambos bandos creen ser el bien



Definición
5 marzo, 2012, 6:35 pm
Filed under: filosofía, pensamientos | Etiquetas:

Las personas no son su dogma religioso, político o deportivo, ni su oficio ni sus aficiones, ni sus fortalezas ni sus debilidades: son la suma de todo ello. Definir a una persona por una de sus realidades limita al definido y muestra las limitaciones de quien define.




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