En fotografía, muchas veces el valor de una imagen no está únicamente en el lugar que retratamos, sino en cómo decidimos mostrarlo. Esta fotografía de la iglesia de Gimsøy (Gimsøy kirke), en el archipiélago de Lofoten, Noruega, es un buen ejemplo de cómo la composición puede convertir una escena conocida en una imagen con personalidad propia, y muy diferenciada de lo que abunda en RRSS.
La iglesia de Gimsøy es una pequeña construcción de madera blanca situada frente al mar, rodeada de montañas y praderas verdes. Es uno de los puntos más fotografiados de la zona, y precisamente por eso supone un reto: ¿cómo fotografiar algo tan visto sin caer en la postal típica?
Vamos a ello.
Sigue leyendo









