«Anything you say will be taken down, ripped up and shoved down your scrawny little throat.»
DCI Gene Hunt

Vaya por delante: adoro a los guionistas de la BBC.
No dejamos de afirmar últimamente que, hoy día, las historias interesantes están en las series de televisión y no en el cine. Pero incluso ahí hay clases. Ligas completamente diferentes, podríamos decir. Comentaba el año pasado por estas fechas que lo mejor de lo mejor que vi en el 2007 fue Life on Mars. Entra en lo posible (aunque queda mucho año por delante y mucha serie por ver; no me pillaré los dedos aún) que pueda repetir en el 2009 la afirmación con la secuela, Ashes to Ashes… De hecho, aunque me veo obligado a admitir que es un poco más floja que la serie madre, ese “un poquito más floja” es, teniendo en cuenta con qué la comparamos, algo que queda escandalosamente por encima del nivel medio general.

Y mira que abordé Ashes to Ashes con mucha desconfianza. A priori tenía todas las papeletas para resultar un fiasco: todas las sorpresas se agotaron (presuntamente) en la serie original, y el sabor de boca que había dejado esta podría llevar a comparaciones odiosas e inevitables. Toda la información apuntaba a que, además, se repetiría esquema (y así es), de modo que también nos despedimos del factor originalidad. Entonces, ¿qué quedaba? ¿Qué se podía hacer para sacar algo interesante pese a todo?
Pues, de entrada, algo aparentemente tan sencillo como no tomar al espectador por gilipollas. Guionistas menos hábiles se habrían limitado a conformarse con la complicidad creada en un porcentaje de los seguidores de la primera, conseguir con ello un mínimo de audiencia y decir «ya hemos cumplido». Lo vemos bastante a menudo. Así que es muy de agradecer el esfuerzo dedicado para convertir los problemas más evidentes en puntos a favor. Sin spoilers (todo lo que digo a continuación es sólo el comienzo del primer episodio): ¿Que al espectador ya le suena todo? A la protagonista, también. ¿Que el espectador tiene toda la info de la primera serie? La DI Alex Drake (Keeley Hawes, que está que enamora a cualquiera que se haya pasado los 80 de adulto, aunque no he encontrado fotos que le hagan justicia; gana mucho en la imagen en movimiento), psicóloga de la policía, se sabe de memoria el expediente de Sam Tyler. Y, evidentemente, al igual que el espectador tiene sus propias ideas y teorías sobre lo que se vio en Life on Mars, la DI Drake ha sacado sus conclusiones sobre lo que contaba Tyler, lo que crea situaciones de lo más interesantes cuando se descubre en la misma situación e intenta cuadrar lo que está viviendo con sus análisis previos.
Y aderezando el arco argumental que se desarrolla en torno a Drake: Gene Hunt. En Londres. En los ochenta.

Gene the Genie y sus muchachos. Dan ganas de irse con ellos
a reconquistar el Imperio.
Las subtramas del día a día, los casos, los personajes, la reconstrucción de aquella época, la relación entre los “habitantes” del momento y el personaje recién llegado… Están a la altura y no desmerecen absolutamente en nada a la primera serie. De hecho hay quien dice, y no me atrevo a negarlo, que Ashes to Ashes es mejor que la serie precedente. No lo negaré porque sospecho que parte de la apreciación dependerá de a qué edad le pillaron a cada espectador los setenta y los ochenta, y la visión y los recuerdos que uno tenga de cada década.
Sea como sea: otra serie para atesorar y revisar. Dentro de un tiempo me pienso volver a ver las dos seguidas de un tirón. Y sospecho que no será la única vez…
Y Philip Glenister es Dios, por supuesto.
G
Escrito por gorinkai 

