Yo siempre fui partidario de salir de los territorios en disputa, a cambio de silencio en el límite.
Pero tras esa idea, está oculta y latente la promesa de hacerte mierda si seguís tirando cohetes una vez qu ela excusa ya no existe.
Y eso está pasando en el norte, en la frontera con el Líbano, donde se aloja el Hizbollá, ante los ciegos ojos del gobierno de su país, y -para que negarlo- del resto del mundo. Del mismo mundo que se horroriza cuando Israel mata de un cohetazo a un líder terrorista palestino.
Entiendase: estando Israel en el sur del Líbano, los pobladores del norte de Israel estaban lejos del alcance de los cohetes. Pero salió de allí para no dar lugar a la crítica internacional y para estar de la vereda de la ley a la hora de tener que defenderse.
Pero ¿qué pasa ahora? Tiran cohetes a troche y moche e Israel apenas se anima a responder. Si yo fuese el musculoso de la cuadra y alguien viene y me tira una patada, lo que hago es -usando una fantástica frase de mi viejo- bajarle los dientes.
Pero no… somos unos pichis. Y ellos lo saben. Por eso perdemos. Porque tenemos miedo de hacerlos muy mierda. Y al final no hacemos nada. Y nos siguen rompiendo las pelotas eternamente. O ¿cuál es la excusa del Líbano para tirar cohetes ahora?