La Reforma Judicial en Israel

(antes de empezar, quiero recalcar que mi último post premonitorio, de cuando Bibi perdió las elecciones, se cumplió tal profecía de Nostradamus(?) y hoy, a un año y pico ya bibi es de nuevo primer ministro). dicho esto, a lo nuestro.

Israel como país, si hay que explicárselo a alguien de afuera, es un poco parecido al fútbol. Tenés unas al lado de otras ciudades de árabes y de judíos como si fuese Boedo y Parque Patricios albergando a sendos hinchas de San Lorenzo y Huracán. ¿Acaso está prohibido que un hincha de huracán viva en Boedo? No. Pero lo hacen pocos o ninguno, porque en caso de animarse, no van a poder estacionar con tranquilidad su auto con la calcomanía de su equipo adorado sin miedo a que le rompan el vidrio. O no va a poder salir al medio de la calle 33 orientales a gritar un gol un domingo a la tarde sin miedo a que lo caguen a trompadas.

Lo mismo pasa en Israel… pero en escala más peligrosa. Acá se matan. Se tiran cohetes. Entran soldados armados. Entran pibes de 13 años con armas de fuego. Matan a inocentes. Pasan cosas grossas. Y el que lo escucha de afuera seguro dice «a la pipeta!».

Entonces… habrá que entender de una vez por todas que este país no se puede regir por las mismas normas que países más normales como… no sé… Bélgica o Rumania.

El Sistema Electoral Israelí

Una vez, analizando el resultado de las elecciones y las dificultades para formar coalición, un amigo israelí nativo me dijo lo siguiente: «acá hay que dejarse de joder y hacer como en Estados Unidos: dos partidos grandes y a otra cosa mariposa». Y yo, que siempre voto a partidos chicos le digo: «Horror! Viva la Democracia!» Y él me completa: La democracia es muy linda en el manual, pero la pluralidad que hay en Israel, donde hay 12 partidos con 3 a 5 diputados hacen que formar coalición se transforme en un mercado del trueque en el que cada partido chico pide el oro y el moro para sumarse y llegar a los preciados 61 diputados que formen gobierno. Yo le contesto, animadísimo, que eso es lo lindo de la democracia! Que esos partidos chicos bogan por los intereses específicos de esas poblaciones pequeñas que los votaron y esperan que los representen en el congreso diputados, que peleen, por ejemplo, por los derechos de los jubilados, de los inmigrantes, de los gays o lo que sea. Claro, me dice mi amigo, pero para entrar a la coalición exigen, se les da, y así y quedan 4 años por delante en los que cualquiera de esos escasos diputados se revira y hace caer al gobierno saliéndose de la coalición. Así de frágil (y pelotudo, acá agrego yo y acuerdo) es el sistema democrático en Israel.

Entonces… me quedé pensando (de esa conversación pasaron ya varios años) que quizás, lamentablemente, tenemos de darnos cuenta de que el sistema democrático tiene que ajustarse un poco a medida del país en sí. Que esa es la razón por la que en determinados países al presidente se lo elige en forma directa, o hay cámara de senadores (en Israel no hay) y miles de sabores diferentes. Y eso no convierte a las democracias en más o menos buenas y por supuesto que mucho menos en dictaduras. Simplemente en ajustes acordes a la problemática del país y sus cositas internas, que no son iguales a las de sus vecinos.

Este amigo, que lamento no recordar quién fue, me dijo: con tanta pluralidad, podés defender los derechos de las minorías, sí. Pero en este país hay problemas mucho más grandes y urgentes que hace 50 años que no se resuelven, y para eso hace falta tener un congreso fuerte que respalde decisiones difíciles. Hace falta que si se vota una ley que determina tal o cual cosa respecto de la relación con los palestinos, no tenga que ponerse el primer ministro a hacer concesiones del tipo «ok, te pongo 5 escuelas religiosas en Haifa y te acorto el servicio militar a los que tienen menos de 4 años de antigüedad en el país». La cosa se estanca, las negociaciones se hacen internamente imposibles y así estamos: congelados a nivel Estado con millones de palestinos viviendo en estado indefinido, deplorable, y con terroristas al mando siendo minoría y bombardeándonos cada verano a pesar nuestro y de la gran mayoría de palestinos que quieren vivir en paz (véase la canción «Ramallah» de mi autoría, ya que estamos).

6 párrafos y todavía no hablamos de la Reforma Judicial. ¡Esto parece una estafa!

Es que voy a lo mismo.

La Reforma Judicial

Uno trae idealismos de manual en la democracia, en la forma de elegir jueces, en la ausencia de constitución, en la forma de aprobar o vetar leyes, en cómo se elige el gobierno o de qué depende ir a elecciones o no. Y nos quedamos debatiendo infinitamente en el sistema en sí y no en el uso que le damos. No en las leyes que genera, no en los castigos que imprime, no en los valores que defiende.

No vengo a decir que apoyo la reforma judicial que el gobierno quiere imponer. No. Vengo a decir que este país tiene que cambiar de sistema. Yo no soy un estadista. Soy un pensador mediano y apenas leído. No tienen por qué hacerme caso. Pero sí por lo menos pensar en lo que les digo, porque soy de esos que dicen las cosas incómodas que nadie quiere escuchar porque a mí me importa un pito lo que digan de mí.

Digo que este país necesita menos obstáculos en el congreso, necesita menos obstáculos en la justicia, y necesita un público responsable que, teniendo todo eso en cuenta, se avalanche a las urnas para decidir a quién quieren al mando de la carroza. Hay matices. La democracia no es igual en todos lados y si vos en tu casa vas a someter a votación qué se come a la noche, seguramente te vas a replantear si la democracia es el mejor método o quizás que voten una vez por mes a quién es el que decide las cenas para todos. Solo un ejemplo de una linda solución que no es una dictadura, pero hace que esa familia pueda dedicarse a temas más importantes en lugar de debatir si milanesa o bife.

Israel es un país complicado y necesita avanzar. No puede darse el lujo de seguir gastando miles de millones de dólares en armamento. No debería tener que estar obligada a tener a su juventud por casi 3 años en un ejército obligatorio. Israel necesita que lo dejen en paz para seguir creciendo. Y si seguimos siendo más papistas que el papa, quizás no lo logremos. Quizás esto que lo vemos como una «amenaza a la democracia» en realidad no lo es tanto. Al fin de cuentas, en muchos países (ejemplo: Argentina) los jueces se eligen desde el poder ejecutivo con aprobación del legislativo. Y no porque haya que tomar a Argentina de ejemplo, pero en muchos países es así y nada malo pasa.

Cuando uno se vuelve grande, desconfía más de todo. En este momento casi todos los que me rodean desconfían de la reforma judicial de Netaniahu. Yo me permito desconfiar también de quienes movilizan a la gente en contra de la reforma, por la sencilla razón de que plantan un discurso apocalíptico y mucha desinformación en la gente que arrastran. Y eso a mí me da que pensar que no me quiero casar con ninguno de los dos bandos. Y que, como casi siempre, la verdad está siempre en un punto medio.

Solamente vine a dar un punto de vista externo a ambos bandos que, en caso de aprobarse la reforma, quizás les dé esperanza de que no sea tan malo como pensaban.