Ataque Israelí en Irán.
Mientras todos nos sonreíamos viendo el jueguito de «agarrame que lo mato», en el que Israel se hacía el malo diciendo que los íbamos a reventar, y el resto del mundo, especialmente EEUU nos agarraban para que no hagamos ninguna cagada que pueda desencadenar una guerra; mientras en Israel decían que la respuesta israelí iba a llegar después de Pesaj, y EEUU se ocupaba de que al menos no ataquemos las instalaciones nucleares; mientras todo parecía una fantochada en la que faltaba que le digan a qué hora y dónde iban a atacar, los pilotos de la excepcional Fuerza Aérea Israelí lo hicieron de nuevo.
A eso de las 3:30 de la mañana, y sin que pudieran defenderse ni saber que algo se les venía (a diferencia del sistema de defensa israelí, que apenas salieron los cohetes y los drones, ya todos sabíamos a qué hora llegaban los visitantes) Israel atacó la base militar de Isfahan, a 450 km de Teherán.
No se tienen muchos datos por el momento. Se puede decir que el ataque es simbólico porque desde esa base que fue atacada, salieron los drones y misiles que el último sábado atacaron a Israel. La televisión iraní, como en los mismos tiempos de la guerra con Irak, o como la televisión de propaganda rusa, muestra imágenes de Irán por las calles haciendo vida normal e intentando demostrar que todo sigue como siempre y que no ha pasado nada. Puede ser que no haya pasado nada porque los iraníes, advertidos del ataque israelí, vaciaron sus bases militares y evacuaron sitios clave en Siria.
Podría decir que en Irán no se esperaban una respuesta. Creo que Irán confía demasiado en su propaganda y sus desfiles militares y sus clásicas declaraciones en las que amenazan con hacer desaparecer al pueblo judío. Pero si vimos suficientes películas, nosotros aprendimos que si vas a golpear, entonces no hables. O quizás un perro que ladra no muerde.
Acá lo importante es que Israel no hizo caso a la hipocresía mundial. Ayer en la ONU, el ministro de relaciones exteriores de Irán decía que no iban a tolerar ningún ataque israelí, y que iban a responder cualquier agresión de manera enfática. ¡Caradura! ¡Caradura él y caraduras todos los representantes de los países en la ONU que no saltaron a interrumpirle el discurso y gritarle que es un hipócrita! ¿Cómo se puede poner en víctima cuando salieron 300 misiles con objetivo en Israel hace 6 días? Y el mundo haciéndose el pelotudo. Y por eso mismo, justamente por eso mismo, está bien que Israel haya atacado. Para que el mundo sepa que no nos van a tocar nunca más el culo. Que nosotros no somos bocones que hablamos al pedo. Que a pesar de que el mundo mire para el costado, y que nosotros pertenezcamos al mundo «occidental y civilizado», por encima de todo eso hay una frase que aunque estemos solos en la parada, la vamos a gritar bien fuerte: NUNCA MAS ES YA.
