Guerra en Medio Oriente – Día 724

Los Acuerdos Milagrosos

Parece que esta vez mi olfato anduvo bien. Trump salió con Netaniahu a decir cosas que no se dicen todos los días. No salieron a decir “vamos a trabajar juntos para lograr la paz en Medio Oriente” y slogans similares. Esta vez, el as que trajo el colo bajo la manga fue que el acuerdo que proponen, viene avalado y aprobado por los líderes de los países árabes de la región, incluyendo a Qatar, Egipto, Turquía, Arabia Saudita, Pakistán, Emiratos Arabes Unidos y demás. Si bien no se anunció la firma de ningún acuerdo porque, casi cómicamente, no traían para comunicar la respuesta de Hamás, lo que dejan es muy poco margen de boludeo a Hamás para contestar que no están de acuerdo. Porque todos los de su lado sí lo acordaron. Hamás, si llega a decir que no, queda solo en Medio Oriente. Quizás con Irán, pero ya vimos cómo quedó Irán. De mucho no le va a servir.

Yo, quiero decirlo, estoy bastante emocionado e ilusionado. Este momento puede convertirse en uno de esos que se estudian en el colegio. Ya lo dije con la guerra con Irán. Y este es el corolario. Si aquello, esto no habría ocurrido. Es una oportunidad increíble para muchísimos países que ven con buenos ojos lo que se beneficiaron países como Arabia Saudita o Jordania al tornar sus manos en forma amistosa hacia Estados Unidos y bajarse del árbol del terror. Quizás esta vez vieron en Trump un líder que puede dar respaldo a sus propias palabras, cosa que los anteriores no transmitían. Y creo que todos nosotros también lo vemos así. Hacerse la fama de loco e impulsivo, sirvió para algo. Para que le crean.

Ahora hay una puerta enorme para Medio Oriente para dejar de ser titular en los diarios del mundo por muertes y guerras. Es una oportunidad que no hay que desaprovechar. El acuerdo si bien es muy ventajoso para Israel (y ahí está el riesgo de que Hamás no lo acepte), tendrá también partes en las que se habrá que morder los labios y bancar. Como me dijo la mediadora en el divorcio: si las dos partes sienten que las cagaron, significa que el acuerdo es justo y bueno.

Ahora a prender una vela y cruzar los dedos. Llegamos a la final. Solo queda un partido, y si se gana, ganamos todos: tanto ellos como nosotros. Y el mundo parece haberlo entendido.

Guerra en Medio Oriente – Día 723

La esperanza.

Es como cuando vas a los penales. Te decís que es cuestión de suerte, pero en el fondo tenés esperanza que uno de los tuyos se convierta en héroe. Y si es así, vas a gritar a los cuatro vientos que no es suerte un carajo, y que tenés a los mejores de tu lado. Y si perdés, decís que los penales son una lotería y listo. A otra cosa mariposa, que la vida siempre da revancha.

Así estamos hoy en Israel esperando que al término de la reunión de Trump y Netaniahu de hoy en EEUU, algo -aunque sea algo- de todo lo que vienen tocando bocina y prometiendo, se cumpla. No confiamos mucho y pensamos que es como tirar una moneda de las tantas que tiramos en las chiquicientas veces que nos prometieron que el acuerdo para la finalización de la guerra estaba a un par de días de distancia.

Ya me habrán leído más de una vez decir que ya no le creo a nadie, pero esta vez, no se si es porque estoy de buen humor en general o qué, pero tengo la esperanza de que el colo salga a dar la buena noticia. Algo en las declaraciones que se escuchan suena menos hueco, menos lugar común.

Si sale, voy a decir que era hora, que al fin el colo se puso los pantalones y que no podía ser que no pudiesen torcerle el brazo a lo que queda de Hamás a firmar algún tipo de acuerdo a cambio de que no los sigan cagando a bombazos. Pero si no sale, voy a decir que a esos hijos de mala madre no les importa que los sigan cagando a bombazos y que nunca van a levantar la bandera blanca. Y así y todo hoy, vine nomás a decirles que #elijocreer. Cruzamos los dedos.

Guerra en Medio Oriente – Día 718

Cómo lo escribiría un Palestino de Gaza.

(Este no es un texto real. Lo imaginé yo, sin la intención de generar fake news sino de ponerme en los zapatos del otro, a ver qué me imagino que pasa. Si se quiere, es un ejercicio).

Mi nombre es Ameer. Tengo 26 años. Vivo en Gaza y tengo cuatro hijos. Me pidieron a mí, que cuente cuál es mi versión de la historia, que no soy integrante de Hamás, que soy un ciudadano que nació de padres trabajadores del campo y que tiene un empleo común, en una herrería, y trabaja normalmente sin participar en ningún acto terrorista.

Yo sé cómo se vive en Israel, y sé incluso por parientes míos que viven en ciudades dentro de Israel, que ellos mismos, también siendo musulmanes, viven mejor que yo. Para ellos, o cualquier israelí, escribir estas palabras sería tan fácil como encender su computadora y empezar a escribir en las redes sociales para que miles de personas lean lo que dicen. En mi caso, escribo en hojas de un hospital que se cerró por la guerra y quedaron desparramadas por las calles. Escribo del otro lado, que está sin usar. Junté unas cuantas y conseguí también un lápiz negro y una lapicera. Acá la gran mayoría no tiene un cajón en el escritorio con un cuaderno sin usar. Nadie tiene nada de repuesto. Se vive al día. Y no solamente desde el inicio de la guerra.

Yo sé lo que se dice de Gaza. Que hay playas hermosas, mansiones con piletas y jardines, y que los campamentos de refugiados no son tales. Sí, es cierto que hay mansiones. En todo el mundo árabe la cosa funciona así. Unos pocos son dueños de lo material, y los demás se conforman con lo que pueden conseguir. Diez personas viven en una mansión, y nosotros seis en mi familia vivimos en una casa con una sola habitación. No lo digo para dar lástima sino para que sepan que no se puede generalizar lo que se dice “un palestino”. Es un círculo vicioso en el que los que accedieron de alguna manera al dinero, pueden ser dueños de algo – un negocio, una tierra- y los que trabajan para ellos van a ganar siempre lo mínimo que haga falta para subsistir. Y no se les dará jamás la oportunidad económica de poder poner su propio negocio. Todo se hereda dentro de las familias que son dueñas de todo. Yo siempre seré trabajador por más bueno que sea. Y mis hijos, con suerte, también.

Sé que la gran justificación para la matanza de miles de palestinos durante esta guerra es que Hamás nos usa de escudos humanos. Es una forma de verlo para el que está afuera. Es cierto que el ejército israelí avisa antes de bombardear con panfletos que vuelan desde el aire. Yo mismo he tenido que abandonar mi hogar tres veces y encontrar a mi vuelta que lo poco que tenía ya no estaba. Pero también es cierto que evacuar una zona tan densamente poblada incluye a gente como yo, joven, que puede movilizarse, y también algunos que tienen autos. Pero mucha de la gente que vive aquí son gente mayor, con problemas de salud que no se atienden del todo, familias con seis o siete hijos todos menores de 10 años, madres solas tratando de cuidarlos a todos, que no pueden, ni aunque quieran, caminar los 20 o 30 kilómetros que hacen falta para llegar a la ciudad vecina. Entonces esa gente se queda en sus casas, o en lo que queda de sus casas, sin otra opción, porque salir en esa caminata interminable sería la muerte segura. Así pues, deciden correr ese otro riesgo que es quedarse y rezar que no les pase nada. No hace falta que Hamás los obligue a quedarse. Simplemente no tienen otra opción. No hay un ministerio o municipalidad que organice autobuses para evacuar como se puede ver en cualquier otra ciudad del mundo. No hay aviones de rescate que vienen a trasladarlos. Y finalmente, esa gente se suma a la enorme lista de muertos civiles.

Claro que el mundo árabe usa eso para hacer su propaganda y culpar al Estado de Israel de genocidio. Es una forma de intentar detener los bombardeos. De defenderse. Así como del lado de Israel dicen lo del escudo humano, acá se habla de genocidio. Ambos bandos cuentan una historia falsa usando a esos muertos, con tal de ganar puntos en la opinión pública del que no está viendo el conflicto de cerca.

Yo no tengo mucho que hacer al respecto. Hay gente que ha colaborado con Israel dando información de todo tipo. Inclusive sacando fotos de gente de Hamás robando la ayuda humanitaria que casi nunca nos llega. Lo hacen porque de esa forma pueden obtener el dinero necesario para ir a comprarle a Hamás esa ayuda humanitaria. Es todo parte de una cadena que nos es difícil de romper. Las armas pueden más que cualquier pequeña iniciativa de protesta o rebelión. Hamás no duda en matar a quien sospecha de colaborador, rebelde o conspirador. Y como no puedo darme el lujo de dejar a mis cuatro hijos sin comida, agacho la cabeza y hago lo que puedo, lo que debo, para conseguir el dinero para traerles algo de comer. Porque ese es el único objetivo día a día: no morir.

No tenemos otra cosa en la que pensar. No pensamos en el futuro. No tenemos diversión. No vamos de paseo a un parque. Estamos alerta a lo que pasa las 24 horas sin descanso y si aviso: la guerra por las calles y al azar. Conseguir algo de comer y sobrevivir otro día.

No son la mayoría los que quieren exterminar a los judíos. Pero sí son muchos. Y no todos son terroristas. Porque al cabo de tanto tiempo en esta situación, cuando mirás alrededor y ves solamente escombros, no podés pensar otra cosa que que Israel ya bombardea por deporte. Porque ya no queda más que destruir. Y es fácil rendirse en el pensamiento y cambiar de idea. Así como también sé que en Israel muchos ciudadanos comunes, que siempre quisieron la paz, hoy en día dicen “hay que matarlos a todos”. Porque lo que pasó el 7-10, y lo que sigue pasando con los secuestrados, también los termina venciendo y su opinión se rinde ante la facilidad de querer eliminar al otro bando.

Son 48 secuestrados. Mucho menos de los que mueren por día en la búsqueda por recuperarlos. No tiene sentido y la gran mayoría ya los habría devuelto a cambio de terminar con estos bombardeos. Pero no es la mayoría la que decide. Hay muchos países en el mundo en el que la mayoría no tiene más fuerza que la minoría gobernante. Ya sea por poder psicológico o militar. En este caso es militar, y no dudan en usar dicho poder en contra de quien ose oponerse. La justicia son ellos. No hay a quién protestar. Los organismos internacionales que nos defienden, lo hacen oponiéndose a Israel, pero ninguno se pone en el camino de Hamás para protegernos de su ferocidad. No llegan hasta acá para ayudarnos de verdad.

Y así estamos, pasando un día más, esperando que todo termine. Como ustedes. Solo que en condiciones mucho más difíciles, que en general tenemos, y ahora aún más.

Que haya paz.

Guerra en Medio Oriente – Día 716

Reconocer el Estado Palestino

En el nuevo mundo se pusieron de moda dos cosas que incomodan a Israel y a los judíos en general.

Se puso de moda molestar a los judíos que son reconocidos por las calles, especialmente si son turistas, echándolos de restaurantes, negocios, hoteles y demás. Como en el apartheid de los negros de Sudáfrica. Como en la época de Alemania nazi. Arguyendo falsamente un genocidio por parte de Israel en Gaza, Europa dijo “si vale genocidio, vale Alemania Nazi”. Si el mundo se hubiese vuelto loco del todo, estaríamos a esto de que Estados Unidos diga “ah!, ¿vale nazismo? ¡Entonces vale Bomba Atómica” y la tire sobre… Madrid, ponele. Pero todavía no estamos ahí. Bancá.

Esa moda europea, que no dudo se vaya a extender a Sudamérica -Argentina especialmente- es una linda forma de legitimizar el antisemitismo que, como muchos odios a minoría, en las últimas décadas pasaron de moda y ya no son cool. Ahora, tienen excusa y lo sacan a pasear. Es decir… que no se diga más negro de mierda en la tele, no quiere decir que la gente no lo diga en sus casas y/o lo piense con la misma intensidad. Lo mismo con puto de mierda y con judío de mierda. Esas cosas no cambian sino que se esconden. Veremos qué tan lejos llega esto y qué tiene que ocurrir para que se vuelva a guardar como cucaracha cuando prendés la luz. ¡Nada bueno se anuncia en ese campo eh! Estén atentos.

Respecto de los países del mundo que se contagiaron del “reconocer al estado palestino”, así todo en minúsculas, vuelvo a decir que esas frases no tienen la menor validez. Es un decir “che, dejensé de joder”. No obliga a nadie a nada. No es ni siquiera una votación legal de la ONU -que podría ser vetada por Estados Unidos de todas formas, poniendo más en evidencia lo inútil de tal organismo-. No es nada más que una declaración que busca presionar a Israel. Es más… si querés, yo también reconozco al estado palestino. También quiero que exista un país que se llame así y quede en Gaza y/o en Cisjordania. Lo que no sé es cuándo ni cómo. Y ellos menos que menos.

Sería graciosísimo(?) que Israel diga “ok…¿querés un estado? ¡tomá!”. 25 de septiembre te doy las llaves y arrancá tu país. Decime quien es el presidente, ¿Abu Mazen? ¿Hamás? ¿El Hamás de los túneles o los que viven en Qatar? ¿y qué hacemos con Cisjordania? ¿y con la lista de países que tienen a Hamás como organismo terrorista… ¿qué hacemos? ¿les decimos que le declaren la guerra al nuevo estado palestino? ¿cuánto dicen que dura un estado así hasta que se empiezan a matar entre ellos o hasta que empiezan una guerra contra Israel que le permita a Netaniahu ir con todo y la fuerza aérea incluída?

No me hagan reír. Los palestinos lo último que necesitan en este momento es un estado. Lo que necesitan es salir del nudo en el que se metieron. Y no saben cómo hacerlo. No entregan a los secuestrados, porque es lo único que hace que el mundo les siga prestando atención, ya que esto atrae las bombas israelíes sobre su castigado y pobrecito territorio. Entonces ponen a sus civiles de escudo una vez más, los sacrifican cual cordero antaño, para el mundo que lo mira por TV, y ahí va otro país que “reconoce el estado palestino”. Y como trabaron toda negociación para liberarlos (porque justamente sería entregar lo único que les queda), Israel entró decidido a buscarlos. A los que se pueda rescatar vivos y a los que están o vayan a estar muertos, porque ya sabemos cómo actúan estos mal paridos. Negociando no se pudo, habrá que traerlos por las malas, mientras el mundo prepara darles un estado palestino, así en minúsculas, como un vergonzoso premio al 7-10, que quedará en los libros de historia como su batalla de San Lorenzo de 1812 en la que consiguieron su independencia.

Guerra en Medio Oriente – Día 709

Quién le gana a quién y la definición de terrorismo

Después de que se confirmó el fracaso de la misión en Qatar, en la que, aparentemente, no murió la cúpula de Hamás, me quedé pensando que en la escala del 1 al 10, no fue un fracaso total. Mirando el medio vaso lleno, me puse a pensar en qué es el terrorismo. Y sin buscar en ChatGPT o Google, te lo digo como me sale a mí: terrorismo es una serie de actividades criminales y asesinas que, con estadísticas mucho menores a riesgos como volar en avión o cruzar la calle, pueden causar la muerte de personas, pero debido a la impredecibilidad de su acontecer, hacen que la gente viva con mucho más miedo que cuando se sube en un aeropuerto a una mole de metal que lo va a transportar 15 horas por el aire.

El terrorismo lo que busca es que vivas con miedo, mirando por encima de tu hombro, desconfiando, paralizándote, logrando que dudes en si ir o no a Jerusalem a pasear «porque la cosa está fulera».

Y eso mismo le acaba de hacer Israel a la cúpula de Hamás. Si hubiesen muerto como Hanye, no habrían podido sufrir la sensación de haber sido derrotados. Ahora, los lujos de Qatar a los que estaban acostumbrados, los tuvieron que dejar de lado para esconderse en un sótano sin ventanas, y sin celulares en los que solían jugar el sudoku y el ninja fruits. Los tipos viven aterrados viendo como Israel hizo lo improbable. Lo increíble. Atacó donde ellos se sentían completamente seguros de que nunca los iban a buscar. Y ahora, a partir de ahora, van a vivir con terror. El mismo terror que ellos predican, lo sufren en carne propia. Porque, aunque se vayan a Paraguay, saben que lo que prometió Israel, aparentemente se va a cumplir: se perseguirá a los enemigos donde quiera que vayan.

Mientras eso pasa, escuché a Kohavi, ex número uno del ejército Israelí (hasta abril de 2023, antes de la guerra), decir algo que me dio vuelta la cabeza: dice que a Hamás ya lo derrotamos. ¿Cómo? Que si alguien espera que salgan con la bandera blanca, eso no va a ocurrir. Que si alguien espera decir «eh, muchachos, maté al último de Hamás», eso tampoco va a ocurrir. Que la definición de «derrotar a Hamás» es simplemente ver cómo la organización terrorista no puede funcionar operativamente. No puede tirar más cohetes ni fabricarlos. Y eso, es cierto, es así hoy por hoy. Y que si en el Líbano nos hubiésemos quedado adentro luego de derrotar a Hezbollah, también hubiésemos visto dos o tres soldados caídos cada 10 días como ahora en Gaza. Quedarte dentro de Gaza es una invitación a que los 100 o 200 que quedan ahí, sin nada que perder, adopten como deporte el matar a soldados israelíes. Y que eso no determina que Hamás todavía no fue derrotado. Siempre van a quedar 10 o 20, que incluso lograrán convencer a otros nuevos 10 ó 20 para que se les sumen como nuevos integrantes de Hamás, ya que los puestos de jerarquía quedaron vacantes.

La pregunta, si es que Hamás fue ya derrotado completamente, qué hay que hacer para evitar que esos 200 luego sean otra vez 1000, y que nuevamente empiecen a fabricar cohetes para aterrorizar a los que viven en los kibutzim alrededor de Gaza, que sufrieron el terrible ataque del 7-10 más que nadie. Y esa es la pregunta. Porque desde Cisjordania, no tiran cohetes. ¿Por qué? Porque entramos y salimos cuando queremos. Detenemos a los que practican el terror. Tenemos control sobre lo que pasa y deja de pasar. Tenemos colaboradores y soplones que buchonean a los que se quieren levantar en contra de Israel.

Entonces, pues, habrá que hacer lo mismo. No digo empezar a colonizar, pero sí aplicar el método de entrar y salir cuantas veces haga falta. Si funciona allá, funcionará en Gaza. Si salir de Gaza completamente en 2005 no funcionó, entonces no lo haremos de nuevo.

Y si te preguntás por qué no termina esta guerra, la respuesta es que Hamás está pretendiendo entregar a los secuestrados a cambio de que, justamente, Israel se retire definitivamente y no vuelva a entrar a Gaza como condición. Y adiviná por qué Hamás exige eso… Bueno… ya lo leíste acá arriba. Israel no puede permitirlo. Es por eso que la cosa está estancada.

Guerra en Medio Oriente – Día 704

El Ataque a Qatar

Bueno, esto ya es joda. Cuando Netaniahu y Halevi (el anterior Comandante del Ejército, ¿se acuerdan?) prometieron que los responsables de Hamás iban a ser perseguidos donde quiera que vayas, eveready estará, nadie en su sano juicio hubiera apostado que nos íbamos a meter en Qatar. Justamente el país que está mediando entre Hamás e Israel en todo este proceso. País que, se sabe, de bueno no tiene nada, y que financia -según me contaron y se dice por ahí- todas las manifestaciones propalestinas en Estados Unidos, y que tiene a Hamás de ahijado y le pasa valijas de dólares para que construyan univer… ¡jajaja te la creíste eh! Para que construyan misiles y túneles para amargarle la vida a Israel.

Pero si Israel atacó Irán y aquí estamos, tomando un cafecito, no va a ser Qatar un miedo mayor. Y se sabe, que dicho país, es el hogar permanente de los líderes de Hamás que, como todo líder terrorista, no está viviendo con su sufrido pueblo en el barro, sino que en lujosísimas casas llenas de dólares, oro y demás. Y los palestinos, al igual que los peronistas de la provincia de Buenos Aires, siguen sin decir nada.

El asunto es que, aprovechando que estaba toda esa lacra terrorista junta, y ante la sorpresa de todos, la increíble Fuerza Aérea israelí, llegó hasta Qatar con 15 aviones, y les dio para que tenga. Todavía no hay mucho confirmado. Se habla de que los 6 mayores líderes murieron, pero se desmiente, obviamente, desde el lado palestino. Recordemos que la muerte de Mohamed Daf tardaron un par de meses en admitirla.

Así es este país: un día con 4 soldados muertos y 6 asesinados en un atentado en Jerusalem, todos consternados, y al día siguiente con el puño al viento celebrando descabezar totalmente a Hamás.

Hay quien tiene un optimismo total en que esto es lo que va a terminar la guerra en dos semanas, como había anunciado Trump. Yo no me voy a quemar más aventurando pronósticos. Solamente voy a decir que este episodio en Qatar, no llegó a ser lo tensionante que fue la final del Mundial 2022 en esa misma tierra. Acá no hizo falta de llegar a los penales.

Guerra en Medio Oriente – Día 702

El Diario de Ayer.

Casi un mes sin escribir. Otra vez tengo que decirles que no es por pereza. Es que uno lee el diario y parece el de hace un mes. Nada cambió. Se sigue amenazando con entrar a Gaza (a la ciudad de Gaza) y Trump sigue diciendo que esto se tiene que terminar, que la propuesta que hizo se tiene que aceptar y que Hamás tiene que entender que es la última advertencia. Sí, la última antes de la que viene.

Todavía no se dan cuenta de que es un enemigo que lo único que tiene para perder es lo que tiene que entregar: los secuestrados. Todo el resto ya lo perdió y no tiene ninguna razón para salir de esa posición de poder en la que está, porque a cambio va a obtener, como mucho, que el ejército de Israel se retire. Y tener a Israel adentro de Gaza es lo que mejor prensa le está haciendo en el mundo. Ya lograron que la opinión pública deje de tener lástima por Israel y sus muertos del 7-10, porque los de Gaza ya son muchos más. Ya lograron que un nuevo antisemitismo se haya instalado en toda Europa («a ustedes no los hospedo porque son asesinos de niños»; «váyanse de mi restaurante porque son israelíes» y demás). Y si siguen atrincherados, como un nene testarudo, quién te dice que al final terminan obteniendo un Estado Palestino de regalo. Ya nadie lo sabe. Pensá que, si logran estirarlo un año más, hay elecciones en Israel y quién te dice… algún pelotudo puede pensar que de premio les corresponde un Estado independiente, dándole al mundo el mensaje más equivocado de todos. Pocos países nacieron de un pedido cordial por mail o por una canción de León Gieco que enterneció a algún general del ejército. Siempre hubo que matar a gente, y casi siempre cayeron inocentes. Quizás los muertos del 7-10 sean las víctimas que verá la historia como los que terminaron abriendo las puertas para el fin del conflicto, la creación del estado palestino y sean los Mártires de Octubre. Habrá que viajar al futuro para saberlo. Lo que es seguro es que, si Hamás queda en el comando de ese hipotético Estado, será el fin del conflicto, y el principio del siguiente.