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Persistencia del no final

Posted: August 10, 2019 by jennroig in Fiction, Spanish, Women don't Cry
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No comiences a escribir hasta que no tengas el final.

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En retrospectiva, el consejo suena hipócrita. ¿Qué pasa cuando no hay opciones? ¿Qué pasa cuando hay que escribir sí o sí y lo único que sale de la punta de los dedos son trazos a brocha gorda?

Pero es lo que le dijo el Maestro a Jota Pe desde el otro lado del buró, El principio depende del final en una historia, Lo más importante es el final no empieces si no lo tienes.

Diez años después, la mirada sigue estancada en la misma página en blanco. Un fantasma que se rehúsa a marcharse, que se ancla con persistencia en la memoria.

El guion iba a ser la historia de una hija única. Jota Pe pensó que su personaje debía llamarse Nadia, porque era nadie, pero luego recordó que Sofía era el nombre favorito de alguien que en aquel entonces era un gigante, Sofía que significaba Sabiduría, y Sofía la nombró.

Quizás con la esperanza de que Sofía fuera lo suficientemente sabia para poder encontrar por sí misma su final. O un final. Cualquier final. Y le salvara a Jota Pe del problema de también tener que saber cómo comenzar.

Sofía era restauradora. Lo era porque la película tenía que ser la historia de una gran restauración. Pero restaurar qué, Jota Pe aún no sabía. Diez años después todavía no sabe.

Sofía estaba trepada en un andamio en plena faena de restaurar un fresco, cuando le avisaban que su padre había tenido un accidente o había enfermado de gravedad. Daba igual el motivo. Un detalle, pura semántica.

Tenía un amante, por supuesto. Alguno lo suficientemente verosímil para que fuera tolerable. Pero mientras él le hablaba de cualquiera sabe qué cuando ambos estaban en el apartamento después que ella le dijo que iba a ver al padre, ella miraba la línea del horizonte, entre el mar y el cielo. Adrift. Aloof.

Sofía llega entonces a la casa del origen, la de la niñez, al pasado. Una costa remota. Un faro. Una playa cerca y un risco lejano… A visitar un padre farero, pescador y navegante. Lo que había sucedido para que Sofía se hubiera marchado y no regresara en años, Jota Pe aún no estaba segura, pero sospechaba que quizás tendría que ver con la madre.

Y entonces qué.

Diez años atrás, Jota Pe se enmarañaba para seguir adelante y se le ocurrió que Sofía, mejor que hija única, tendría una gemela. Usar una gemela para poder desdoblar la personalidad de Sofía en su alter ego. Y así llegó Nadia. Que era nadie realmente.

Nadia era buzo. Jota Pe concluyó que si la historia transcurría en una costa remota, con el mar tan ubicuo que era un personaje más, que si no en la imagen persistía en el sonido de las olas, tenía sentido que Nadia fuera buzo. Además, si Sofía comenzaba su historia trepada en lo alto de un andamio, tenía sentido visual y dramático que Nadia comenzara la suya en el fondo del mar.

Nadia, sin apuro, mueve las piernas para irse impulsando con las patas de rana hasta que emerge en la superficie. De alguna forma, así estaba naciendo Nadia –la otra personalidad de Sofia emergía en la superficie.

Tendría que haber otro amante. Pero como alter ego de Sofía, Nadia tiene clavada la vista en un hombre que ama pero que no la ve. Un hombre que hablaba de cualquiera sabe qué luego de que ella le dijo que su padre estaba gravemente enfermo, o herido en un accidente –semántica– y ella tenía que correr a su casa natal a cuidarlo.

Así llega Nadia, quien se nota ha vuelto al faro varias veces durante los años.

Y Nadia y Sofía se encuentran.

Nadia cree que Sofía sabe algo que no ha dicho sobre por qué desapareció su madre. Mientras, Sofía está convencida de que Nadia supo todo el tiempo por qué desapareció su madre.

Diez años después, Jota Pe aún no sabe por qué exactamente desapareció la madre de Sofía y Nadia.

Tiene sospechas. La madre era de otras tierras y la trajo una pasión por el padre que echaba chispas. Pero en tierra de huracanes las chispas se apagan y luego… Era una costa remota y a lo lejos hay un risco.

Y acá Jota Pe se enmaraña de nuevo. Una historia es el puente entre el principio y el final. Un puente… O un barco. Un barco que trata cada vez de llegar a la otra orilla, pero cada vez hace aguas por un choque contra las rocas en el fondo, o porque Jota Pe lo sabotea desde cubierta. Y Jota Pe se pregunta si es ella el barco, que se rompe sin llegar a la otra orilla, o el barco es el final condenado a no llegar porque no ha tenido un principio.

El final es, no lo que el personaje quiere, sino lo que necesita. El Maestro dice desde el otro lado del buró. Y la mayoría de las veces no es lo mismo.

La novela perdida

Posted: October 30, 2016 by jennroig in Chronicles, Commentary, Reviews, Spanish

Ayer tropezé de nuevo con la literatura cubana. Llegué a las 6:25pm a una presentación que debía haber empezado a las 6:30pm, y por supuesto arrancó a las 7:00pm. El Libro es Memorias del Equilibrio y el autor José Fernández Pequeño.

memorias-del-equlibrio-carita-266x400Fui a la lectura porque me llegó vía una invitación de Facebook, donde se describía el libro como de relatos existenciales. Y yo quiero, siempre he querido pero ahora más, encontrar el libro existencial cubano. La promesa no se cumplió.

Pero lo que hizo  la experiencia extemporánea es que no sucedió en La Habana, en alguna sala de la UNEAC o el Pabellón Cuba o La UH. Pasó en New York, en una sala de NYU y entre quienes supongo serían también cubanos emigrantes. Salvo una amiga neoyorkina que me acompañó porque le supliqué que fuera conmigo para que me sirviera como ancla a la normalidad. Mi normalidad.

Memorias del Equilibrio resultó no ser lo que estaba buscando, pero fue de todos modos un descubrimiento interesante, por lo distinto. Un tono que para mí es costumbrista, como el mismo autor dijo, “del habla no del lenguaje”, presentado por un narrador que en primera persona o a la sombra de esta creaba juegos espaciales. Costumbrismo entregado en una estructura de nuevo milenio, aunque ya ese tono lo iban teniendo en Cuba desde mucho antes de 1999.

He tratado de entender durante el día qué es lo que me irrita en libros como Memorias del Equilibrio. Va más allá de que en sí mismos sumen a la imagen de lo cubano como lo burdo, lo tosco, donde yo no quiero encajar. Como si lo cubano no fuera también Eliseo Diego y Dulce María. Porque por más que me rebele contra la imagen ultra publicitada de los bicitaxis, los cerdos en la azotea, la vieja chismosa del CDR, inevitablemente eso también es Cuba.

Va más allá del sexismo que se cuela en el uso de la mujer como personajes y su forma de hablar. No logro imaginar a ninguna de las mujeres cubanas que conozco diciéndole a un amante que “le gusta por lo puerco que es”. Pero quizás sí existe. Sólo que yo no la quiero conocer. No por purdor o puritanismo, porque leer sobre un glande turgente no es nada luego de haber leído a Zoé Valdés, o Jesús David Curbelo, o Henry Miller, ya el resto no sorprende.

Va más allá de la reafirmación del arquetipo sexista: “el habla popular cubana es masculina porque es dura, directa, sarcástica”. Como si las mujeres fueran incapaces de ser duras y crueles, directas y sarcásticas.

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René Peña

Creo que lo que más me molestó, no del libro que no he leído, y no leeré, sino de la experiencia en sí es la promesa rota. El no encontrar el libro existencial cubano que me defina desde adentro, al margen, o más allá, o por encima, de los momentos políticos, un acento o un habla, el edificio icónico, el referente espacial. Todo lo que nos habla sólo a nosotros y nos separa de los demás, de quienquiera que no es cubano de Cuba. Porque tenemos códigos tan cerrados, tan de Isla, que no dejan entrar ni a cubanos de Miami, ni a cubanos de New Jersey, ni a Cubanos de Madrid. Qué le queda entonces esperar al cubano de Finlandia o de Australia…

Otro escritor me dijo hoy que Cuba carece de la gravedad, o la visión en la distancia, o el largo aliento para producir ese tipo de literatura, porque el trópico nos drena, por eso Cuba da buenos cuentistas y poetas.

Pero no me acaba de cerrar la hipótesis. Hace aguas cuando recuerdo la novela del colombiano que no recuerdo su nombre pero sí el título, Érase una vez el amor pero tuve que matarlo. Y colombiano no cachaco, sino costeño, tan atrapado por el calor como nosotros. O La Muerte de Artemio Cruz, o Aura, de Fuentes. No creo que Fuentes se estuviera congelando en México.

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Cirenaica Moreira

Mi teoría para explicarme por qué no tenemos la novela épica existencial es porque en Cuba no se tolera el dolor. Admitir el dolor. El dolor es de débiles, de flojos. Lo que hay detrás de la explicación del choteo que da Mañach es una alergia generacional al dolor. Por eso los cubanos podemos ser grandes cínicos, geniales manejando el doble sentido, jugando vivo, machacando en baja… Pero tan pronto alguien se pone serio y expone el dolor, todos nos anticipamos la risa, porque necesitamos desesperadamente que la tragedia se vuelva tragicomedia. En un libro de cuentos cubano un hombre decía a la mujer que amaba que “en Cuba no se podía decir te quiero”… Me gustaría saber si los cubanos podríamos tomar en serio un ciclo de psicoterapia freudiana.

Y para lograr escribir las grandes novelas al dolor hay que atraesarlo como a una tormenta, un ejercicio de apnea submarina. Hay que hundirse y respirarlo, de frente, sin escudarse en esquinas de humor negro o sardonismos.

Me pregunto si algo tiene que ver la oda nacional al choteo con tener un país con los más altos índices de suicidio, a niveles de los países nórdicos, a pesar de todo ese sol. En Cuba los hombres se ahorcan y las mujeres se dan candela, dice el refrán. Porque rumiamos el dolor sin enseñarlo a nadie, sin reconocer que está, y esperamos que se vaya por sí mismo, porque Dios nos libre de mostrar tamaña vulnerabilidad.

Y así nuestras grandes obras son sardónicas, juguetonas si bien oscuras, como Novás Calvo, Virgilio, Onelio Jorge Cardoso, Jesús Díaz, Reinaldo Arenas… Donde el dolor va por debajo, el dolor por el padre que abandona, por la madre que rechaza, por el amante que engaña, por la decepción hacia el ideal. El dolor se arrastra a hurtadillas, sobreentendido por quién lee pero jamás admitido por quien narra.

Claro que habrán excepciones. Pero Dulce María, Eliseo Diego, o Cirilo Villaverde tienen quizá mucho en sí de la madre España.

isabel-santosLa excepción más gigantesca es quizás en cine, Fernando Pérez. Pero incluso en él, el dolor está marcado por la muerte.

Como si la muerte fuese la única disculpa para sentir dolor, para traslucir el dolor.

Quizás es eso lo que más me irrita de momentos como el de ayer. Que por más que busco no encuentro el autor cubano que escriba para explicarme mi lugar en el mundo, y que destile la esencia de quiénes somos, desnudos de espacio y de madre patria. el autor que escriba La Montaña Mágica cubana.

Luego de meses con la tarjeta verde (green card) o residencia permanente legal (Legal Permanent Resident Card) descansando entre mis documentos, ya va siendo hora que me anime a subir este post, en plan de servicio público.

Este post está dirigido a todos los cubanos que a partir de ahora necesiten llenar estas planillas, juntar los documentos, y están aturdidos y mareados porque todos los quieren mandar a lugares, aconsejar, y ya los tienen al borde del ataque histérico. Este es el camino que hay que seguir, en tanto funcionó bien para mí, y ojo que lo preparé por mi cuenta, no le pagué a nadie y todo me fluyó perfectamente.

Lo primero es la planilla: la I-485

Siga el link, descargue el documento a su computadora, y puede llenarlo digitalmente, sin necesidad de imprimirlo hasta el final cuando sólo precisa firmarlo, en tinta negra, y con suerte su firma queda en ese rectángulo minúsculo.

Llenar el contenido honestamente no tiene ciencia. En internet hay mil foros con toda la información necesaria, si tiene dudas con el inglés use Google translator, y si tiene dudas en alguna casilla, siéntase libre de contactarme en Twitter, le doy permiso: @jennroig

Por cierto, la planilla viene con sus propias instrucciones, que lo dejan absolutamente todo claro: son estas.

(Guarde la planilla llena, le servirá luego si quiere seguir el proceso de naturalización).

Va a necesitar 1070 dólares para enviar con su aplicación, eso o aplicar por bajos recursos para lo cual no puedo ayudarle, porque no viví la experiencia. El dinero lo puede pasar por cheques o los llamados money orders, lo cual es probablemente su alternativa más viable. En USPS se consiguen a mejor precio que en Western Union, si es que no vive cerca de ningún Amscot.

Los documentos:

– Examen Médico: asegúrese que es un médico registrado, y no un estafador. El gobierno provee un servicio para localizar a los doctores apropiados con oficina en las inmediaciones de su código postal: es este link.

– Dos fotos con determinadas características, pero en cualquier CVS o Walgreen puede ir, y explicar al fotógrafo para qué necesita las fotos, ellos saben los detalles.

– Prueba de su nacimiento en Cuba: acá las instrucciones se abren a interpretaciones. Y el documento que use usted, variará según la forma en que llegó a EEUU. Pero mi consejo es que proporcione de cuanta evidencia disponga: certificado de nacimiento, copia del pasaporte, documento de viaje que pueda tener.

– Traducción: No escuche las anécdotas de quién pueda sugerirle que no hace falta traducir nada. El mundo es grande, las historias de cubanos muy variadas, y puede haber quien efectivamente haya hecho sus trámites sin necesitar las traducciones, por lo menos del certificado de nacimiento. Pero no tome el riesgo, no vale la pena. Consiga un servicio de traducción decente, que de paso incluya servicios notariales. Los documentos son caros, no arriesgue atrasos.

– Police clearance o background check: es básicamente lo mismo, un documento que debe conseguir en la policía de acá, no pierda el tiempo pidiendo nada a sus familiares en Cuba. No cuesta casi nada, y es una hoja que sencillamente dice que usted no tiene delitos ni cuentas pendientes -en tanto este sea el caso. Una vez más, busque en Google qué estación es la que ofrece esos servicios, porque no todas los brindan.

– Debe también llenar la G-325

Ya está. No hay más misterios. Asegúrese de que su dirección sea estable, de confianza, y no la cambie hasta tener la residencia.

Cuando envíe sus documentos, verifique la dirección donde los debe enviar en este link. Verifique, no copie de una la misma dirección a la cual la mandó alguien más. Las cosas cambian, las oficinas se pueden relocalizar. Asegúrese de que está siguiendo un procedimiento en vigencia.

Pasados algunos días le enviarán cartas oficiales con unas numeraciones. Puede usar esos números que hasta ahora comienzan con MSC para chequear el estatus de su caso en este link.

Le mandarán a seguido una citación para sus huellas digitales. Asegúrese de no perderla, sólo entonces la aplicación se considera completa. A partir de entonces será cuestión de esperar.

Hacia Mayo de 2005 yo trabajaba en el Instituto Cubano de la Música (ICM). Fue la primera vez que tuve un trabajo con horario de oficina, con una relación de amor-odio con una jefa-amiga poco ortodoxa a quien la vida ahora me demuestra que tengo mil cosas que agradecer. Me impuso retos que en su momento me hicieron rabiar, pero de los cuales también aprendí.

Fue un período extraño. Audioslave dio en Cuba el primer concierto de rock -el primero de una banda extranjera- en toda la historia. Y a mí me tocó un espacio en primera fila. Por aquel entonces también estuvo Rick Wakeman, el dios británico del teclado, a quien hice mi primera entrevista en idioma inglés, cuya versión original ya perdí para siempre.

También fue el período en que se celebró una edición del Cubadisco en que Yusa dio un concierto en sala Covarrubias del Teatro Nacional, y fue de paso la primera vez que escribí una reseña de concierto, bajo la supervisión mi jefa. Fue el concierto que dio para presentar en La Habana su DVD “Yusa Live at Ronnie Scott´s”. Por cierto, buena parte de las letras y los arreglos fueron de Descemer Bueno, cuando todavía no conocía a Enrique Iglesias ni se codeaba con Gente de Zona, sino que experimentaba con Yusa y Yerba Buena. Por aquel entonces cuando me encantaba su música.

Recién la acabo de encontrar. El website original donde se publicó el 30 de mayo del 2005 ya se lo tragó el agujero negro de Internet. Y sólo me queda esto.

…..

El DVD "Yusa Live at Ronnie Scott´s ganó el premio CUBADISCO 2005 en la categoría de Mejor DVD.

El DVD “Yusa Live at Ronnie Scott´s” ganó el premio CUBADISCO 2005 en la categoría de Mejor DVD.

Faltan 10 minutos y estamos a medio camino entre el desaliento y la persistencia. Un golpe de suerte sucede y llegamos justo a tiempo para encontrar un espacio en la sala Covarrubias repleta. Miramos alrededor y descubrimos que nuestra asfixia es compartida. Ocho y media de la noche, se apagan las luces y se ilumina el escenario: sale Yusa guitarra en mano y los aplausos estallan todos de una vez. Comienza uno de los conciertos más esperados de CUBADISCO, otra noche de gala de las que el evento ha regalado por estos días.

Breathe, aliento, es lo que entrega la cantautora con la complicidad de las manos de Robertico Carcassés en el piano y los cajones. Las voces acopladas al estilo de las sensuales muchachas de Sexto Sentido y otros que se suman –William Vivanco, Telmary, Suylen Milanés, Rochy- para acompañar los coros sutiles. Los metales –con el saxo de Lucía Huergo-, la percusión de Ruy López-Nussa, Rafael Paceiro en el bajo, Esteban Puebla con la guitarra eléctrica y una sección de cuerdas dirigidas por Daiana García, además de otros que intermitentemente aportan lo suyo en los instrumentos. Entre todos devuelven cada canción de Yusa al lugar donde nacieron, a la intensidad e intimismo de sus imágenes.

Y en mi cama sin tu olor
las mañanas vuelan como el viento
Y tu anhelo se dibuja en mi interior. (Breathe, Descemer Bueno).

Siempre que recordamos a Yusa, la suponemos entre los exaltados de Habana Abierta, o con Robertico, Descemer Bueno, Pavel Urquiza u otros que ya parecen almas gemelas. Aunque pudiera parecer lo mismo a oídos neófitos, la joven tiene un mundo intenso, pleno de inquietudes, desasosiegos, ternuras y esperanzas que ofrecer. Ahora ella es el centro, sus propias canciones se dejan escuchar en un espacio sonoro que tiene de melodioso, de rap, de rock and roll y de blues. La música que escuchamos tiene de experimentación, de memorias y de búsquedas. En el panorama de la música actual, su estilo revela la marca de un sello distintivo, de acordes personales, de improvisaciones atinadas, de búsquedas expresivas. Es cierto que no todos comprenden a Yusa, pero quienes la siguen, encuentran con gusto un trabajo acabado que refleja una manera diferente de hacer y decir.

Le dibujaba besos que mojaban las hojas
Toda su ausencia, los silencios, tanta soledad
La misma bendición que navegaba en sus mares
Con la costumbre de besarla una vez más. (El fantasma del marino, Yusa)

Este segundo álbum de Yusa también corre a cargo de Tumi Music, disquera británica radicada en la Isla. Breathe incluye diecisiete temas, que intercalan textos en inglés, francés y español, sin romper esa manera suya de versar los sonidos. Uno de los aciertos que distingue el disco, es musa de Robertico y Descemer en los arreglos que Yusa hace suyos. Este fonograma nos muestra una artista coherente, que se desliza de un género a otro sin guiños de artificios.

Sálvame de tu sonrisa y cálmame la voz
Para que nazcan mis cuerdas y convenzan a la frustración
Que en el cuarto de mi mente
Hay buen camino para esta ocasión.  (La número dos, Yusa)

Como el talento emana no sólo de la música, sino de la integridad de su concepto estético, el DVD Yusa live at Ronnie Scott’s, también de Tumi Music, conquistó el Premio CUBADISCO en la categoría de mejor DVD. Este parece ser sólo el principio de una carrera plena de recompensas por su ambición creativa en los planos musicales y del performance.

Quizás tenga un sentido especial el hecho de que Yusa sea una de las figuras femeninas resaltadas por el CUBADISCO. La presencia de Yusa en un evento que rinde homenaje a cubanas imprescindibles como Omara Portuondo, Celina González, Marta Valdés o teresita Fernández, revela que ocupa ya un espacio distinto y valedero.

El tiempo pasa rápido. De pronto, la protagonista presenta a los colegas que compartieron su noche, agradece a todos los que ayudaron a la realización del concierto, y al público, que le devolvió el sentido a su esfuerzo. Se hace de nuevo la luz. La Yusa que vimos es una artista sólida, que se separa y pone distancia de sus momentos iniciáticos. La gente se aglomera en las puertas; reviven, comentan e invocan al espíritu mágico que dominó la noche.

Faltan 10 minutos y estamos a medio camino entre el desaliento y la persistencia. Un golpe de suerte sucede y llegamos justo a tiempo para encontrar un espacio en la sala Covarrubias repleta. Miramos alrededor y descubrimos que nuestra asfixia es compartida. Ocho y media de la noche, se apagan las luces y se ilumina el escenario: sale Yusa guitarra en mano y los aplausos estallan todos de una vez. Comienza uno de los conciertos más esperados de CUBADISCO, otra noche de gala de las que el evento ha regalado por estos días.

El risco

Posted: April 1, 2014 by jennroig in Fiction, Spanish, Women don't Cry
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cliffNinguna de las dos recuerda la última vez que estuvo allí, al borde del risco. Varios metros más abajo el mar se ve calmo, profundo.

La costa en esa parte es una pared de roca, que se sumerge en el mar muchos metros antes de unirse con el fondo.

Ambas saben que la madre venía a menudo, sin decirle a nadie. Sofía lo sabe porque la vio aquella vez. Nadia lo sabe porque Sofía se lo dijo.

Aquella vez Sofía se quedó oculta detrás, entre los arbustos. Woman-LookingOutToSeaEsperó mucho, sin que Rosalía, la madre, hiciera nada más que estar sentada con las rodillas abrazadas al borde del risco. Sofía le veía la espalda derecha y el pelo enredándose en el viento. No podía saber si Rosalía miraba algún barco, si miraba las nubes, si quería quedarse ciega mirando fijo al sol. De pronto la vio de pie. De pronto la vio saltar. No pudo verla volar. Sofía no gritó aquella vez. Se tragó el susto y con la boca tapada se acercó al borde. No vio nada, sólo el agua tranquila, de un azul tan oscuro que casi se volvía negro. Sofía y Nadia tenían doce por entonces, pocos días después las dos ya eran señoritas.

Nadia sí recuerda el momento exacto cuando llegaron a la casa a traer la noticia de que el cuerpo de Rosalía no se encontraba y que la búsqueda iba a parar. Pero eso fue después del ciclón. Rosalía corrió lejos de la casa, lejos del faro, cuando la ventolera empezaba a ponerse más fuerte. Nadia quiso correr detrás pero su padre la agarró. Y luego no intentó más, porque vio a Sofía sentarse en las escaleras del faro quieta, serena, con lágrimas botándose de los ojos. Lo único que encontraron de Rosalía fueron las ropas tiradas a metros de ese mismo borde, sucias y mojadas, enredadas entre las rocas y los matojos. El viento pudo traerlas. O quizás Rosalía las dejó ahí.

Las dos llevan rato sentadas, con las rodillas abrazadas, sin mirarse ni hablarse, al borde del risco. Sofía se levanta primero. Nadia la ve quitarse la blusa, y luego zafarse el pantalón. Sabe lo que va a hacer su hermana. No en balde llegaron a este mundo casi al mismo tiempo. Y de una se pone de pie y comienza a desnudarse también. Saltar no puede ser peligroso. Puede doler, pero no va a ser mortal porque Sofía la vio saltar a Rosalía aquella vez. Y ese mismo día Rosalía llegó a casa más tarde. Y sonreía, y cocinó y cantó. Y las tres fueron felices hasta que el padre llegó…

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Sofía salta antes. Nadia un segundo después. Por un instante comparten el éter, el espacio sin nada encima o debajo. Puro tiempo presente sin memoria o mañana.