Pecador contempla – Joaquín Díaz, canción antigua castellana
alucinaras con su voz
Pecador contempla – Joaquín Díaz, canción antigua castellana
alucinaras con su voz
LA VIDA ES MILICIA ó “EL BUEN COMBATE”…
Publicado el junio 9, 2013 por hirania
Un pacifismo que no es ni cristiano ni justo, una falsa espiritualidad fundada en la reconciliación con el mundo y un lenguaje anodino se ha apoderado del católico medio. No se lo escuchará mentar siquiera la obligación paulina del Buen Combate. Ya no digamos en lo que el término pueda implicar de donación física en una contienda justa, sino en lo que contiene de obligación ascética, purificadora y reconquistadora de la Verdad.
Un desordenado apego por la propia vida ha logrado dominarlo, y una candidez suicida —cuando no una complicidad cobarde— lo ha llevado a bajar los brazos frente a los enemigos de la Fe. Se vive bajo el primado del sincretismo y del pluralismo, que ahoga todo celo apostólico, todo fervor misionero, todo gesto de batirse por la Reyecía de Cristo.
Y sin embargo, la lucha es un deber para el cristiano. Pertenece a una Iglesia que es también militante, a una tradición épica, a una historia de hazañas, a un santoral heroico, a un plan salvífico que se abrió y que ha de cerrarse con batallas.
Sigue vigente la consigna de Job: la vida del hombre es milicia sobre la tierra. Y aquella olvidada síntesis de Gracián: contra malicia, milicia.
Prólogo
Dos errores simultáneos —remozados y difundidos con preocupante efectividad— parecen exigir con urgencia alguna palabra aclaratoria.
Consiste el primero en la negación de la naturaleza épica del cristianismo, con su correlato predecible que es el rechazo por el sentido cristiano de las armas.
No son faltas de poca monta, como podría suponer un análisis superficial. Negar la existencia y el sentido de la Iglesia Militante — definida en Trento como congregación de todos los fieles que aún viven en la tierra y que tienen guerra continua con los cruelísimos enemigos carnales, endemoniados y mundanos— es cerrarse al misterio mismo de la Comunión de los Santos, es dejar de creer en la unidad e indivisibilidad de la Esposa de Cristo, y es, como veremos, empequeñecer la virtud teologal de la Caridad. Negar asimismo, que los soldados de las patrias cristianas han de ser en ellas servidores y defensores decididos de la Verdadera Fe, es confinarlos aun destino de mercenarios o al de meros profesionales de la violencia.
En tanto conglomerado de todas las herejías, incluyendo ¡as más antiguas, puede señalarse sin dificultad al progresismo como el actual responsable del primer extravío. El ha predicado, en efecto, un cristianismo sincrético e irenista, abierto y plural, sin contornos dogmáticos definidos, mimetizado con las demás creencias y aliado de toda religiosidad humanista en la construcción de la Nueva Ciudad Secular. El resultado es cierto catolicismo mitigado y atemperado, que jamás se define como Verdad Absoluta, que ha dejado de sostener la necesidad de estar inserto en la Iglesia Romana como vía ordinaria de salvación, y que con muchas actitudes públicas homologa el trigo con la cizaña, para confusión y escándalo de la feligresía fiel. Ejemplos y nombres, morosamente abundan.
Es obvio que en esta cosmovisión el combate carece de sentido. No sólo porque ya no hay con quién enfrentarse, ni a quién convertir, aplacar o debelar, sino porque aquellos a quienes hasta ayer cabía ver como pasibles de una conquista apostólica, hoy son otras tantas alternativas válidas del espiritualismo ecumenista. Y aquellos otros a quienes la recta doctrina hacía columbrar como réprobos, han pasado a ser los escogidos cuando no los socios predilectos. Se reservará para ellos toda la comprensión y la condescendencia que se niega a los propios, y un trato tanto más condescendiente cuanto más se hallen en las antípodas morales, confesionales o ideológicas. Las reglas pusilánimes de la convivencia pacifica han reemplazado al hablar oportuna o inoportunamente que nos fue enseñado desde antiguo. Y aquí es cuando se opera la parodia del Ordo Amoris, que anticipábamos al comienzo.
Porque la caridad bien entendida empieza por casa, dice el refrán, y más profundamente tiene un Orden, dirá Santo Tomás, (S. Th. 2,2, 26,1), en virtud del cual no sólo es lícito sino debido preferir en el amor a los mejores, a los próximos antes que a los extraños, a los virtuosos más que a los malos (S. Th. ídem, anl., a. 6-9). Siendo un desorden amar a los enemigos per se, pues sería “perverso y contrario a la caridad amar la maldad ajena” (S. Th. 2,2,25,8). Nada de lo cual contradice las enseñanzas evangélicas que nos manda extremar y prolongar la caridad y la misericordia hasta incluir en ella a nuestros propios y personales adversarios. Ejercicio obligado y difícil que nos libra de las semillas siempre mortales del odio y nos diferencia de los paganos, pero que no supone permanecer inánimes ante el avance del Maligno. Por eso el Magisterio distinguió siempre con propiedad entre hostis o enemigo público e inimicus o agresor privado. Frente a la clase de estos últimos hemos de estar movidos a ofrecer nuestra humillación; frente a los primeros hemos de estar prontos a impedirles su triunfo con nuestra pelea, precisamente para no faltar a la caridad ni traicionar la Verdad.
No es casual que hablando del Ordo Amoris y de sus hondas resonancias, el Aquinate haya sacado a relucir la cuestión de la guerra justa; y que citando a San Agustín haya llegado a la conclusión de que incumbe castigar a los perturbadores y precaverse de “enemigos externos con belicosa espada” (S. Th., 2,2, 40,1). Precisamente porque el cristiano combate por amor y no por iracundia.
Roto el significado y la jerarquía de la caridad sobreviene lo paródico y lo utópico: la fraternidad universal, el amor a la Humanidad, la filantropía, la opción clasista por los pobres, el romanticismo naturalista o —en el caso particular que nos ocupa— el afecto y la reconciliación con el enemigo público por razón de tal y el rechazo expreso a cualquier obligación pugnativa invocando una paz sin sustento ni justicia. No hay, pues, para la mentalidad progresista ni porqué ni con quién batirse. Todo discurrirá por los carriles del eclecticismo nivelador e informe.
Años de esta prédica ruinosa han formado una juventud católica —y aún una adultez— negada al orgullo y al desafío de ser partes actuantes de la Iglesia Verdadera, y de ser, en consecuencia, la línea de avanzada en su custodia y en la contención de quienes osen minarla desde adentro o desde afuera. Han formado, en suma, un tipo de creyente que se siente más cómodo en la Torre de Babel que en las filas del Señor de los Ejércitos. Y más identificado con la “cuerda” prolijidad exterior de los fariseos que con la locura de la Cruz.
Desde otra perspectiva, aparentemente opuesta al progresismo y hasta con pretensiones tradicionales, por lo menos en su configuración formal, una espiritualidad acentuadamente laical viene suscitando simétricos resultados.
En ella se predica expresamente el amor al mundo, la reconciliación con sus poderes, la contemporización con sus manifestaciones, la alegre inserción en su marcha de éxitos y de negocios temporales. Se desdeña sutilmente la noción de contemptus mundi —enseñada en el Evangelio e históricamente ligada a los momentos más gloriosos de la Cristiandad— mientras se sobrevalora la realización profesional, el activismo proselitista, las grandes iniciativas empresariales, la autosuficiencia del orden secular.
Espiritualidad entretejida de abdicaciones y de compromisos temporales, que no sólo rechaza el magisterio unívoco de los místicos sobre la incompatibilidad entre la perfección cristiana y los afectos demasiado humanos hacia el mundo, sino que propone un modelo de santidad asociado a la vida ordinaria, común y corriente, sin los sobresaltos extraordinarios de los santos auténticos, sin el heroísmo ni el sacrificio ni las renuncias que nos relatan las hagiografías, y con los defectos y ocupaciones habituales de cualquiera. Para alcanzar tal estado bastaría convertirse en un módico ciudadano más, que pasa inadvertido en el trajín de sus ocupaciones laborales.
Se entiende que los promotores de tales desaciertos declaren sus preferencias por el pluralismo político y religioso, omitan y contradigan implícitamente la doctrina de la Realeza Social de Jesucristo, y enseñen de un modo reiterado que no se debe tener enemigos sino amigos a diestra y a siniestra. Y se entiende asimismo que semejante concepción mueva las adhesiones de los hábiles triunfadores de la vida, de aquellos a quienes conviene servir mansamente a dos señores, sembrar y desparramar a la vez, y acomodarse a los malabares de todas las posiciones con la tranquilidad de haberse echado encima un poco de agua bendita o algún aforismo piadoso. Más allá de las intenciones que no juzgamos, resultan en la práctica ubicuos y ambivalentes, permeables e intercambiables, católicos sin hipótesis de conflicto, como se los ha llamado en ilustrativa síntesis.
Si el progresismo alimentó la quimera pacifista de un puñado de resentidos y la sola hostilidad hacia la Iglesia, típicamente revolucionaria, su presunto contradictor lleva tranquilidad a las conciencias burguesas, justifica sus alianzas y sus consorcios terrenos, legitima sus heterodoxias y sus opciones públicas, y reserva un exclusivo gesto pugnativo para quienes ponen en evidencia sus falacias. Son dos maneras de desnaturalizar y de negar la materia épica del cristianismo, dos modos de diluir y de desfigurar el sentido cristiano de la lucha, dos vías de abolición del significado mismo de las batallas sagradas. Dos formas convergentes de conspirar contra la Iglesia Militante.
Pero hablábamos al comienzo de un doble error; y nombrábamos al segundo como el rechazo de la acepción cristiana de las instituciones armadas. Si no hay agonía en ¡a identidad de los hombres de Fe, tampoco tiene por qué haber Fe en la identidad de los hombres de Armas. Los ejércitos han de ser, entonces, nada más que instrumentos internacionales e intercambiables aptos para la consolidación del Nuevo Orden Mundial. Éticamente desmovilizados ayer por el liberalismo y físicamente inmovilizados después por la estrategia marxista, la extinción de las Armas nacionales y de su natural religiosidad es hoy un fin que no se oculta ni se niega. Del mismo modo que la disolución de las soberanías se exhibe impúdicamente como lo más provechoso para el desarrollo material de los pueblos que quieran alistarse en el circuito internacionalista, el fin de sus instituciones castrenses —entendidas como comunidad bélica sostenida en creencias sobrenaturales comunes— se presenta como el cese definitivo de los resabios medievales que estarían impidiendo el ingreso pleno a la modernidad.
En tan inicua cosmovisión, ¿cómo recordar siquiera a los guerreros de la Vendée o a los del Ejército Cristero, a los de los pueblos eslavos alzados contra los rojos, a los de la noble Croacia todavía sangrante? ¿Cómo mentar las tropas del Caudillo en la Cruzada Española o a nuestros propios cuadros, que en Tucumán o en Malvinas, morían con escapularios en el pecho y rosarios en los fusiles?
Nada de esto hoy se dice, ni se propone o exalta. Ejércitos dóciles a las necesidades tácticas del Nuevo Orden: ésto es lo que se pretende. Siempre prontos para acudir aquí o allá a resolver sus inconvenientes y a apañar sus intereses; convertidos en apéndices de la ONU o de la Casa Blanca, sin guerras contra los enemigos reales o históricos que atenacen o invadan su suelo, pero listos a encuadrarse como mercenarios en las eufemísticamente llamadas “fuerzas de paz”. Ejércitos fiscalizadores del dogma democratista y del culto a los derechos humanos, tan dispuestos a ejercer su papel de policía del Norte, como a permitir los ladrones y saqueadores del suelo natal.
Lo grave —aunque siéndolo y en grado extremo— no es que así se expidan los ideólogos del mundialismo, sino que éste sea el pensamiento asumido como propio, y dúctilmente acatado por las más altas autoridades castrenses de no pocos ejércitos americanos y del nuestro en particular. Las cuales, no conforme con disolver unidades, desactivar comandos, desmantelar guarniciones, desarmar legítimos proyectos misilísticos, debilitar ¡a custodia de las fronteras, pelear del bando de nuestros adversarios e invasores, vender predios y eliminar agregadurías, sostienen la urgencia y la conveniencia de una formación filosófica que abandone definitivamente la idea del Ejército Cristiano, so pena de caer en el temido fundamentalismo. Las fuerzas armadas serán, en adelante, una mixtura híbrida e incolora, multívoca y secularizada a disposición de los titulares del omnímodo Orden Planetario. Lejos, muy lejos, de aquella “intrepidez en el dar testimonio de cristianismo”, que alguna vez les solicitó el Papa Paulo VI a los militares, para que “en las vivencias del carácter bautismal” se sintieran “soldados del Evangelio dispuestos a sacrificarse dando la vida por los hermanos, a ejemplo de Cristo” (Homilía en Roma, el 23-11-75). Lejos, más lejos aún de los días inaugurales de la Cristiandad y de la Patria, en que sus tropas eran la espada invicta al pie de la Verdad Crucificada.
Va de suyo, en consecuencia y como ya quedó dicho, que tales yerros exigen una palabra aclaratoria.
Es el propósito de las páginas que siguen. Escritas para demostrar la íntima armonía que late entre el agua purificadera del bautismo y la sangre redentora derramada en una contienda justa. Entre el monje y el guerrero, entre el asceta y el cruzado, entre la espada y la Cruz.
Escritas para no olvidar que todavía se nos sigue pidiendo el Buen Combate, que hay obligación de entablarlo sin excusas ni huidas. Y para exaltar a aquellos —que en diversidad de tiempos y de espacios— han caído, librándolo, con la alegría en el alma.
Escritas para reiterar que no se puede ser gris, ni neutro, ni indiferente o tibio. Sólo de un solo Señor.
Escritas, una vez más, para elogiar a los Santos y a los Héroes. A los caballeros y a los mártires, a los patriotas de la tierra y a los patriotas del Cielo, a los que sin fuerzas físicas ninguna se mantuvieron firmes en el supremo testimonio. A los que reconquistan cada día su alma, a los que resisten y embisten, soportan y avanzan, hablan verdades y callan lamentos. Para dar gracias al Dios de los Ejércitos que a todos nos comanda.
Y escritas, al fin, para recordarles a los católicos que hay una batalla pendiente. Será al clarear el alba o al declinar la tarde, al anuncio sonoro del Arcángel o en el silencio mudo de un páramo imprevisto. Será por Cristo y por instaurar definitivamente en El todas las cosas.
Entretanto, cobijados bajo Su Bandera, no podemos dormir sino velar.
Antonio Caponnetto
Buenos Aires, 22 de agosto de 1992.
Festividad de María Reina.
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Fuente:
HABLAMOS DE MUJERES, DE LA CRISIS DE LA IGLESIA Y DEL TESTAMENTO DE DOÑA URRACA.
Publicado el octubre 21, 2012 por vuelosinfin
DOMINGO, 21 DE OCTUBRE DE 2012
HABLAMOS DE MUJERES, DE LA CRISIS DE LA IGLESIA Y DEL TESTAMENTO DE DOÑA URRACA.
A Klypeus le cabe el honor, una vez más, de reproducir un texto original de Antonio Parra, publicado ayer en su blog Francoyelfranquismo
UN VIEJO COMPAÑERO SEMINARISTA HABLAMOS DE MUJERES, DE LA CRISIS DE LA IGLESIA Y DEL TESTAMENTO DE DOÑA URRACA. REZAMOS EL OFICIO PARVO A LA VIRGEN DEL OLVIDO. DESPUÉS UN TRAGUIILLO
este blog defiende la unidad de España y a su cultura
Anduvimos al Burguillo este fin de semana luna de lobos encinas chaparros un almez munificente en la ribera del río que no sabemos lo que pintaba por allá y algún espantapájaros. Se van los veraneantes y pronto empezarán las vendimias, afila sus ojos y sus garras el garduño, los buitres se dejan ver solemnes y silenciosos circunvalando despectivos la vertical del aire.
El oso busca querencia madriguera. para la invernada Tierra misteriosa: tomillares, cardos borriqueros, la genciana y el cantueso y otras hierbas que desconozco esparcidos por la plataforma de aquella meseta de soledades.
Por allí pasaba una calzada romana que atravesaba desde Asturica Augusta hasta Tarraco los costillares del macizo ibérico. Quedan algunas lajas del viejo empedrado y los restos de una gran necrópolis visigoda.
Aún no han llegado las palas debeladoras del paisaje que meterán la vertedera de sus dientes gigantes y en vez de surcos colocarán cimientos para domar el paisaje de urbanizaciones a marchas forzadas de ladrillo y de cemento. Segunda vivienda, casa en el campo, yo siempre albergué un sueño y en el fondo de las aguas enigmáticas del pantano yace con sus artes, sus aperos, sus arcas, sus llaves y sus huertos todo un pueblo.
La verdad es que Madrid queda un poco lejos. Por estas lindes pasó un día el Cid camino del destierro. Valles de Almazán, vegas de Osma, la vieja Uxama. Soria fría, Soria, pura, cabeza de Extremadura, que cantaba el poeta Bandadas de jilguerillos tiene querencia a la zarza.
Por san Frutos ya se sabe. No en vano lo bautizaron al buen godo eremita con la sobrehúsa del pajarero. Uno se siente a gusto por estos riscos buen tiempo de septiembre de alboradas frías pero a más de mediodía estorba la chaqueta.
Mi amigo Elpidio que es cura por estos contornos no diré cual pueblo y el nombre también es fingido nos tumbamos a la bartola a tomar pan apoyados de un codo como hacían los romanos que se tumbaban para comer-costumbre que aún se conserva en Castilla sobre todo en el campo- en su triclinio y en un ahí nos las den todas le echamos mano a unas tajadillas, un torrezno, un par de cascos de cebolla comida humilde y sana regada con unos cuantos tiempos a la bota y de hoy en un año.
Es la hora de tomar el pan y aquí se está bien.
El reloj marca las cinco y nosotros llevamos desde la salida del sol zamarreando por estos tesos entregados a la noble ocupación de ver pájaros, no matarlos, sólo diquelarles con nuestro catalejo y tirar alguna placa cámara digital en ristre.
Barzoneábamos por los terreros y nos saludaban desde lejos las retamas y la flor de la camamila. Tierra de pan llevar a trechos. El jabalí y el lobo al acecho. Yo llevo un eremita en mis adentros y así se lo confieso a don Elpidio que comprende mi asqueo de la civilización, del tráfago, el pago de la hipoteca, los atascos y el metro y alza la mano y señala unos gollizos que parecen la marca de un glaciar en los bordes del inmenso lago. Allí estaban las cuevas de los Siete Altares.
-Lo ibas a pasar mal. Te ibas a aburrir de lo lindo. La vida cenobítica que tú ansias no es nada fácil.
Acaba de pasar el vilano y se dirige por la hondonada hacia Fresno de Cantespino que es el pueblo con el nombre más bonito más sonoro de Castilla después de Madrigal de las Altas Torres. Allí, hacia el año 1111 vivía con su amante el Conde de Cantespín cuando su marido legítimo vino a por ella, mató al conde y se llevó a doña Urraca la pobre a un convento de Teruel.
Ella, cabra que tira al monte, y cerrera de condición, se escapó del aragonés con la ayuda de sus mesnaderos castellanos.
Hablamos de mujeres pero Elpidio, mi compañero de terna en el seminario hace ya muchos años, pone oídos de mercader, no suelta prenda. Ya a estas edades… Si los curas se jubilaran a mi compañero le tocaría dar carpetazo el año que viene pero los curas no se jubilan. Sirve a cuatro parroquias y dos anejos. Está hecho un roble pero misar todos los domingos y fiestas de guardar supone un recorrido de sus buenos ochenta kilómetros entre pitos y flautas.
Tiene que binar consagraciones y ponerle mucha agua al cáliz de su sacerdocio.
Una vez, cuando iba a decir la Eucaristía de un pueblo a otro, le paró la GC y en un control de alcoholemia dio positivo. Don Elpidio le explicó su problema; siete misas en siete pueblos, una tras otra.
-Y a mi no me gusta aguar el sanguis. La sangre de Xto es la sangre de Xto y hay que apurar el cáliz hasta las heces, mi sargento.
– Pues va usted aviado, padre. Pero siga su camino.
El sargento de la Benemérita hizo la vista gorda y a nuestro curilla no lo metieron en la cárcel ni le quitaron puntos del carné.
Hay escasez de sacerdotes, la juventud ha dejado de ir a misa, que en las parroquias sólo aparecen viejos, y abunda la violencia de género. Y como las cosas no parece que tengan remedio pues litro y medio. Agua y ajo. Si te pega tu Paco pues agua y ajo. Ay Paco.
Mi curita tuvo que ir a poner paz en muchos sitios. Es una tarea muy complicada y desagradable porque dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma opinión. Mejor no interferir.
De algo tan positivo como es la emancipación de la mujer que es persona humana, que busca su vida y su libertad, se ha derivado una problemática que parece insoluble tal y conforme están las cosas.
-La cuestión es insoluble pero el matrimonio es indisoluble nos decían. Algo para toda la vida.
-También existe en esta tierra nuestra mucho moro posesivo. Dios nos libre de los celos de Othelo y del maté porque era mía.
-No, no las matan por cuestión de sexo, Elpidio. Ni siquiera por la honra a lo mejor. Las asesinan porque se ven perdidos y en la calle. Es cuestión de pasta y de dineros. Los jueces dan toda la razón a ellas que se quedan con todo y ellos se desesperan. El origen de los litigios conyugales como todo tiene un matiz económico.
Sin embargo, discuten y andan a palos.
A don Elpidio le da mucha pena que antiguos feligreses suyos buenos padres de familia acaben en la rúa de vagamundos. Y todo porque se llevan mal con la parienta.
Tratan de meterlas en vereda pero por el testamento y la maldición de doña Urraca que vaga por estas tierras cuando una mujer sale traviesa no hay dios que las meta en vereda. ¿Solución? Agua y ajo.
-No sabes el favor que me hizo Dios cuando abracé el celibato, Antoñito.
– Pues sí y lo que decía don Camilo a sus guardias si no podéis ser castos por lo menos sed cautos.
– Yo estoy casado y me ha ido bien aunque también pasar mis malos trances, pero en general bien no me arrepiento
Las desavenencias conyugales son incluso en el campo no ya meramente en la ciudad una pandemia. Ha caído una estructura. Se acabó una forma de vivir y abre sus batientes el portón de una nueva era. Está claro que la mujer tiene derecho a su libertad, no vale aquel prejuicio de la pata quebrada atada a la mesa y en casa como pretendió hacer Alfonso el Batallador con doña Urraca. Hoy las mujeres salen. Son más independientes.
Eso es de cajón y en ese cajón puede que también esté metida la Iglesia. Que tendrá que andar lista, reformar su estructura ni meterse en berenjales. Los patrones medievales no sirven.
Uno visitando estos riscos, y todos estos pueblos románicos que vivieron a la sombra despreocupada de un campanario durante milenios, tiene ese barrunto. Que faltan curas es un secreto a voces y que, si esto sigue así, muchas iglesias de Castila, Andalucía, Asturias, Aragón, León, tendrán que echar el cierre. Por agotamiento de la raza.
Que una institución tan veneranda como es la familia, tan arraigada en España, pues nuestro país tiene una constitución tribal, dé en quiebra traerá aparejado que se cancelen muchos templos. Don Elpidio y yo hemos sido testigos de este cambio que hará cosa de medio siglo nos parecía inasumible.
-¿Sabes quien era doña Urraca, Elpì?
– Pues que ha de hacer. A los moros por dinero y a los cristianos de gracia.
– Eso es con lo que amenazaba a su padre Fernando I de Castilla cuando hizo las particiones del territorio. Meterse a puta si no le daban una hijuela con más garantías.
– Le tocó Zamora la bien cercada. Por uno la cerca el Duero y por otro Peñatajada.
Mi amigo Elpidio que ya nos sorprendía en el seminario cuando era capaz de soltar una tesis de Aristóteles en latín sin perder el huelgo. Tenía buena memoria y era un apasionado de la historia.
Un cura tiene que saber de todo. Pero a la pobre doña Urraca, que era algo pendón, su marido el Batallador y hay un documento en Simancas que así lo avala, la sacudía el polvo. A ella a lo mejor le gustaba la marcha:
Faciem meam suis manibus sordidis multoties turbatam esse; pede suo ne percuisse omni dolendum est nobilitatem
(tengo la cara desfigurada por sus puñetazos y me pega patadas en el trasero; lo que me duele no son los golpes sino que se haya olvidado de mi dignidad de reina.)
Que ande a puntapiés un rey con su reina no es cosa que se vea todos los días pero la violencia de género no hace distingos de condición. Escala los talamos y los altos estrados.
Este testimonio del siglo XII ya demuestra que el zurrar a la parienta es más viejo que el andao para adelante y no se detiene ni ante las propias testas coronadas.
Luego mi amigo Elpidio socarrón me dice que si la zurraba algo haría. Y aquello de si te pega tu Paco pues agua y ajo. Es mejor no meterse en estos enredos. Aunque no hace ascos a la idea de los curas casados dice que el celibato demuestra la sabiduría de la iglesia.
-Y su hipocresía-le replico.
-Yo creo que estamos muy bien así.
-Pero sois lo último de una estirpe. Esto es un fin de fiesta.
– Que te lo crees tú.
– La vida de casado es más dura que la de soltero-, salto yo como un resorte.
– Partim eumdam partim diversam, Antonio. Que no eres lógico y te has olvidado de la asignatura que nos enseñaba don Fausto López.
– La verdad amigo mío que sois un poco misóginos.
– Que va. Somos más cómodos. En la vida hay que evitarse complicaciones. Ya sabes lo que dice el Eclesiastés de ellas: aula diaboli, aquilonis percussio.
– El aula diablo y el picotazo del escorpión. Pero creo que la mujer es también lo mejor de la vida.
– Puede que sí y puede que no. Dubitatio metódica cartesiana que decíamos de seminaristas.
Elpidio el cura se me queda pensativo y añorante y murmura:
– Yo no sé. No tengo experiencia. Nunca lo caté. Tampoco lo echo de menos.
– ¿Nunca?
– Moriré entero como mi madre me echó al mundo.
– Qué cosas. De buena te libraste pero yo también conocí a párracos que andaban con el ama a puntapiés como Alfonso el Batallador.
– De todo tendrá que haber en la viña del Señor. Puede que existiera ese tipo de violencia en las sacristías. Al fin y al cabo los curas también somos hombres.
Está diciendo la verdad, don Elpidio no es el típico cura mocero o el que se va de marcha a los puticlubs de carretera. El un buey suelto que bien se lame. Toda su vida muy independiente. Para él el celibato no ha supuesto problema. La soledad sí lo es. Las bodas de plata de su sacerdocio las celebró en el 92, año mágico. Ni feliz ni infeliz. Todo a ratos. Tuvo que pasar malos trances porque ha vivido una de las épocas más traumáticas de la iglesia. Ha sido un buen cura de aldea. Lo que le costó más duró fueron las innovaciones litúrgicas, pastorales e incluso teológicas que vinieron con el Concilio y que para muchos curas fueron una especie de cambio climático. Un terremoto. Un tsunami en rectorías y curias.
– ¿Sería el cambio para bien?
– En algunas cosas-responde don Elpidio- sí en otras no tanto.
Ahora le preocupa la violencia de genero y me lo cuenta. Muchos de sus feligreses se están separando. No se aguantan. Las casas y las familias se vienen abajo. Y yo le digo que más valiera que esos maridos acaparadores echasen un poco más la vista gorda, tuvieran más mano izquierda y sepan lo que contaban nuestros abuelos de que los españoles solemos tocar a siete y una tuerta, viejo resabio del harén moro que corre por nuestras venas.
-Eres un machista.
– Lo que soy es realista.
Elpidio me mira con una aire de superioridad incrédula y abandonamos el lugar ameno. Se desploman sombras desde la montaña, corre una brisilla y hay que ponerse la chaqueta. Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio. Y la cuestión de la jodienda no tiene enmienda. ¡Si tuviéramos la mano un poco más quietas!
Me acuerdo del testamento de doña Urraca, una reina de Castilla que fue algo ligera de cascos y a mí siempre me cayó simpática pues llegó a contar entre la larga lista de sus amantes con un arzobispo. A los cristianos de balde ¿Y a los moros? Por dinero, pero de ellos no hay registros en las crónicas. Callades, hija callades, le dijo el rey Fernando su padre al testar. Esa palabra no pronuncies. Y ella gritó puta con más fuerza.
A los moros por dinero y a los cristianos de gracia, lo que tradujo en verso libre Quevedo con aquello de gallinas y mujeres todas ponen. Unas huevos y otras cuernos. Pobre doña Urraca. Fue la reina de los tristes destinos como doña María de Molina.
– No murió por las tabernas, ni tampoco tablas jugando que él murió sobre Zamora, vuestra honra resguardando- cantaba el romance.
Deslices de la humana naturaleza. Pobre doña Urraca.
– Me alegro, sin embargo, de verte, Elpidio. Estás hecho un toro.
Se ríe y dice:
– No creas, las apariencias engañan, también caen los cedros del Líbano.
Luego al despedirnos echamos el ultimo traguillo de la bota y él me bendice unos rosarios que he traído para regalárselos a mis hijas. A ver si con la bendición de Elpidio encuentran un hombre que no las maltrate cuando se case.
Publicado por klypeus en 16:25
Etiquetas: CLERO, FAMILIA, FEMINISMO, MATRIMONIO
1 comentario:
arnold dijo…
Es una prosa castellana que
alimenta el espíritu. Sabe a paz, pan y vino para andar el camino.Mi filicitación al gran escritor
don Antonio Parra
21 de octubre de 2012, 16:46
El Ayuntamiento de La Carolina (Jaén) se queda casi solo en la celebración de la victoria militar de las tropas cristianas sobre las musulmanas en la batalla de las Navas de Tolosa en 1212.
…en las Navas de Tolosa, cuatro reyes (Alfonso VIII de Castilla, Sancho VII de Navarra, Pedro II de Aragón y Alfonso II de Portugal) se jugaron la vida en la lucha contra el invasor islámico.
Solamente la Comunidad Foral de Navarra colabora en la celebración de los actos programados para conmemorar la victoria que supuso el principio del fin de la Reconquista. Y es que ni la Junta de Andalucía, ni la Diputación Provincial de Jaén, ni el Gobierno central se han preocupado de la celebración sobre el terreno de la trascendental batalla.
Este es el programa del ayuntamiento para la celebración del 800 aniversario de la Batalla:
Viernes 13 de julio:
20 h.: Pasacalles de Música Medieval y Caballeros y Damas ataviados. 20:30 h.: inauguración del Mercadillo Medieval. 21 h.: descubrimiento de placas de las calles Alfonso VIII y Sancho VII. 21:30 h.:: exhibición de Cetrería y Vuelo de Aves Rapaces. 22:30 horas: Música Medieval.
Sábado 14 de julio:
10:30 h.: pasacalles de los Recreadores de la Batalla. De 12:00 h. a 14:30 h.: talleres de esgrima, arquería y teatrillos en los campamentos y en la plaza. A las 13 h.: sorteo especial de verano de la Lotería Nacional en conmemoración del VIII Centenario de La Batalla de Navas de Tolosa. De 12:30 h. a 13:30 h.: Torneo de Arqueros para recreadores. De 13:30 h. a 14:30 h.: Torneo de Esgrima para recreadores. A las 20 horas: recreación de la Batalla de las Navas de Tolosa. A las 22 h.: Presentación del Himno de Las Navas de Tolosa.
Domingo 15 de Julio:
9:30 horas: recibimiento de la Cofradía de Ballesteros de la Veracruz de Vilches. 10:30 h.: ofrenda de laurel a la Santa Cruz. 10:45 h.: Pasacalles de la Hermandad de la Virgen del Carmen. 13:00 h.: misa en Honor a la Virgen del Carmen y Ntra. Sra. de Las Navas de Tolosa. 20:30 h.: Recreación de la Batalla. 21:30 h.: Procesión de la Virgen del Carmen.
Lunes 16 de Julio:
.9:00 horas: misa de campaña oficiada por el Obispo de Jaén. 10:30 h.: Inauguración del Monumento Conmemorativo del VIII Centenario de la Batalla de las Navas de Tolosa. Desfile militar a cargo de la Compañía de Honores y de la Banda de Guerra de la Brigada de Infantería «Guzmán el Bueno». 11:45 h.: izado de Bandera en el Monumento a la Batalla de Navas de Tolosa. Exhibición Aérea a cargo del Batallón de Helicópteros de Ataque I. 13 h.: Acto Institucional de Entrega de las Llaves y Medallas de Honor de Las Navas de Tolosa. 20:30 h.: Jura de Bandera y Homenaje a los Caídos.
En otras palabras, 4 días de paripé y majaderías, payasos disfrazados jugando con espadas y arcos, procesiones de vírgenes, misas castrenses y desfiles militares ¿alguna conferencia con historiadores de prestigio? ¿Alguna actividad cultural seria como visitas a museos? ¿Alguna ayuda económica para la investigación arqueológica de la Batalla? Se ve que para la cultura no hay sitio en estas celebraciones.
Esta es la historiografía de la derecha, misas, desfiles y disfraces, las excavaciones, la investigación y el análisis critico del pasado, en otras palabras, la cultura por lo que se ve es patrimonio de la izquierda.
Las personas, naciones ó comunidades que hacen respetar sus símbolos y banderas se hacen respetar a sí mismas. Los pueblos orientales tienen la fea costumbre de escupir ó esputar al rostro de quien quieren ofender. (A Jesucristo le escupieron en la cara… y desde entonces ese obsceno gesto es para europeos y cristianos la máxima injuria y expresión de un alma abyecta) Los musulmanes arrojan sus zapatos a quienes quieren humillar e insultar. Las carícaturas de Mahoma (que hace años provocaron iracundos tumultos entre las turbas islámicas, con asesinatos, quema de banderas y ataques a embajadas) son, comparativamente una ingenua travesura de un dibujante danés en un periódico de escasa difusión hace varios años.
En Europa es sabido que en los últimos años, a cuenta de un supuesto «laicismo», los gobiernos están adoptando cuanto menos una actitud pasiva ante los ataques y escarnios a la religión cristiana, la cual no ha querido ser reconocida por la Unión Europea como valor y símbolo representativo de la civilización europea. Simultaneamente se da todo tipo de facilidades a la penetración del islám y a la construcción de mezquitas, lo cual parece una política inexplicable cuando vemos cada dia como en Africa y Asia el factor islamista es motivo de enfrentamiento civil e incluso de guerras cruentas, como en Cachemira, Costa de Marfil, Sudán, Nigeria, etc. Hay quen explica esta sumisión de «Eurabia» a un plan oculto y conspiranoico para mestizar las naciones europeas mediante la inmigración incontrolada. Es sintomático que tras la llegada de 26000 tunecinos a la Isla italiana de Lampedusa, en Francia se haya disparado el libro de Jean Raspail («El campamento de los santos») que hace décadas anticipaba la invasión migratoria que sufrimos hoy los europeos.
…Y frente a esta silenciosa e incesante penetración del islamismo… ¿hay alguna reacción de los «cristianos»…ó de las jerarquías eclesiásticas?
La respuesta podemos extraerla de un hecho que no por ser anecdótico es menos significativo:
Desde el año 1987, un «artista» de origen afrocubano y hondureño ha expuesto en Nueva York, Londres y recientemente y hasta el domingo pasado en Avignon (Francia), la ciudad de los»anti-papas», una fotografía («Immersión» ó «Piss Chist») que representa un Cristo Crucificado sumergido en los orines del propio «artista», un tal Andrés Serrano, nacido en 1950, en Nueva York. Para tomar nota de su «calidad» artística basta saber que, como se dice en la web más de arte: «Sus fotografías contienen a menudo fluidos corporales, como semen, sangre menstrual o leche materna y emplea técnicas fotográficas convencionales sin manipulación digital.»
¿Cuáles han sido las reacciones ante esta manifiesta provocación? Lo explica muy claramente, por ejemplo, el ministro de Cultura de la República Francesa, un tal Frederic Miterrand ( muy «comprensivo» con la pederastia y sobrino del quien fuera Presidente de la República) que impidió que Francia celebrara hace un mes un homenaje al gran escritor francés Celine, acusado de «antisemitismo». Hay que aclarar que la reacción de este Miterrand no es contra la que podríamos llamar «blasfemia artística» sino contra unos desconocidos atacantes que con un martillo rompieron –el pasado Domingo de Ramos–el cristal de la citada fotografía sumergida en orines…:
«Estoy consternado por el hecho de que se entre en un museo, se violente a los guardias y sean destruidas unas obras. Creo que cuando uno se siente agredido por una obra, hay que dirigirse a la justicia y será la justicia quien decida lo que procede. Hay un marco de libertad de creación y de expresión, dos principios fundamentales de la República. Así que todo acto de violencia, de destrucción, de intolerancia es inaceptable.»
Esta es la noticia que publica la web RFI:
Un grupo de católicos integristas atacó una fotografía de Andrés Serrano que consideraban blasfema. «Immersion Piss Christ» es el título de la obra presentada en la exposición «Je crois aux miracles» (Creo en los milagros) en el Museo de Arte Moderno de Avignon.
…y esta fue la reacción del galerista:
El propietario de la colección, Yvon Lambert, denunció por su parte las tendencias inquisitoriales de los incitadores de la agresión y precisó que mañana se abrirá de nuevo el museo con las obras tal como quedaron después de la agresión, como testimonio de la barbarie de sus autores.
También, hoy, en el diario «El Pais«, de Madrid (pág 33), un comentarista escribe:
A los enemigos de la libertad siempre les han sobrado excusas para atentar contra ella. Ahí tienen, por ejemplo, la nueva e intolerable agresión de que ha sido objeto Immersion (1987) la ya célebre obra del fotógrafo Andrés Serrano, en la que se presenta a Cristo crucificado sumergido en orina del artista. Dos energúmenos entraron el Domingo de Ramos en la galería de la ciudad francesa de Aviñón en la que se exhibía y la emprendieron a martillazos con la obra.
Nota de URANIA: Como era de esperar el Arzobispo de Avignon Jean-Pierre Cattenoz , a principios de abril pidió que la obra fuera retirada de la exposición por tratarse de una representación “odiosa”, según sus términos. Sin embargo, los «defensores de la libertad de expresión» no parece que sientan ninguna preocupación por este incalificable insulto a todos los cristianos del mundo; algunos «estadistas», como ZP, se sintieron muy compungidos con motivo de las famosas caricaturas de Mahoma… ¿Alguién se imagina que un «artista» pudiera exponer en un museo público una ofensa semejante no contra un «profeta» como por ejemplo, Moisés ó Mahoma? Está claro que los mismos poderes mundiales que prohiben editar ciertos libros en Europa…(pensemos en historiadores como David Irving) se muestran muy «liberales» con quienes socavan uno de los cimientos espirituales de la civilización occidental.
Días antes de su muerte, Malaparte, que era protestante y había visto su libro La Pelle incluido en el índice en 1949, se convirtió al catolicismo.
Kurt Erich Suckert
curzio malaparte
Kurt Suckert; Prato, 1898 – Roma, 1957
En La piel Malaparte extiende el gran fresco de la sociedad europea que comenzó con Kaputt, donde el escenario es la Europa del Este. En este caso es Italia durante los años de 1943 a 1945; en vez de los alemanes, los invasores son en este caso las fuerzas armadas norteamericanas. El libro, que representa la triunfante inocencia norteamericana frente al fondo de la experiencia europea de destrucción y hundimiento moral, fue incorporado en el Index Librorum Prohibitorum (Índice de libros prohibidos).
http://es.wikipedia.org/wiki/Curzio_Malaparte
El Index Librorum Prohibitorum et Expurgatorum, en español «Índice de libros prohibidos», también llamado Index Expurgatorius, es una lista de aquellas publicaciones que la Iglesia Católica catalogó como libros perniciosos para la fe; además establecía, en su primera parte, las normas de la iglesia con respecto a la censura de los libros. El propósito de esta lista era prevenir la lectura de libros o trabajos inmorales que contuvieran errores teológicos o morales, y prevenir la corrupción de los fieles. La última edición data de 1948 y, aunque se siguieron incorporando títulos hasta 1961, una provisión de 1966 decretó que no se siguiera renovando.
‘La piel’, de Curzio Malaparte
Una obra clave en la bibliografía del provocador escritor italiano, en la colección de EL PAÍS
M. L. 10/10/2003
Curzio Malaparte (1898-1957) pertenece por méritos propios a ese restringido grupo de autores europeos del pasado siglo que aplicaron su indiscutible talento a irritar a tirios y troyanos. Un escritor que, como Céline o Drieu de la Rochelle, por ejemplo, atrajo las iras y descalificaciones de la gran mayoría de los intelectuales de su tiempo. Sin embargo, su vida y su obra son lo suficientemente extremas y complejas como para evitar descalificaciones apresuradas. Malaparte se afilió en los años veinte al emergente Partido Fascista italiano, si bien en la Primera Guerra Mundial había combatido con el Ejército francés y su Legión Extranjera. Fue expulsado de la organización por su temprana, e insólita entonces, crítica a la ortodoxia mussoliniana. Como corresponsal de guerra irritó también a los alemanes y después a los norteamericanos. Al final de su vida declaró públicamente su simpatía por el comunismo chino y el catolicismo. Fue un gran provocador que además escribió un gran texto sobre los horrores de la guerra: Kaputt, en 1944, y otro, espléndido, sobre la miseria y grandeza de la posguerra: La piel (1949), visión sarcástica y brillante de la vida cotidiana de la recién asolada y liberada Nápoles, novela que podrá adquirir mañana por 2,95 euros quien compre EL PAÍS.
http://www.elpais.com/articulo/cultura/piel/Curzio/Malaparte/elpepicul/20031010elpepicul_15/Tes
Editan por primera vez en español ‘El compañero de viaje‘, de Malaparte
La obra se desarrolla en 1943 y retrata una Italia rota durante la Segunda Guerra Mundial
Efe / Málaga | Actualizado 28.06.2010 – 05:00
La novela El compañero de viaje, un recorrido por una Italia en descomposición durante la Segunda Guerra Mundial escrita por el periodista y escritor italiano Curzio Malaparte, ha sido editada por primera vez en español por Alfaguara. La historia se desarrolla en 1943, cuando un destacamento de soldados italianos situado en Calabria espera el desembarco de las tropas aliadas, que ya han ocupado la isla de Sicilia, convencidos de que, perdida la guerra, sólo combaten por preservar su dignidad. Entre esos soldados está Calusia, que viajará hasta Nápoles para devolver a su familia los restos mortales de un teniente muerto en combate.
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Nota de JRANIA: A estas alturas del siglo XXI… incluso los escritos hostiles y descarnados contra el III Reich se convierten en prueba de que… después de todo, por muchos errores o crímenes que cometieran los que perdieron… eran los «crímenes» y «errores» de los mejores… pues los «otros», que también cometieron «crímenes» y «errores» tuvieron la suerte –relativa– de ganar militarmente… Pero moralmente…perdieron… La Historia pondrá un dia a cada cual en su sitio… Ya lo está haciendo. Hace 30 años, CEDADE escribía en las paredes de Barcelona: «Hitler tenía razón…» ( También lo escribía en lengua catalana)… Hoy ¿quiénes se atreven a pensar lo mismo? Por sorprendente que parezca, algunas personas que subjetivamente se autoproclaman «antihitlerianas», incluso fanáticamente «filojudías», llegan a conclusiones políticas semejantes a las del III Reich. Ocurre, como quien hablaba en «prosa» sin saberlo, que hoy hay gente que es de «izquierda» e incluso «atea», creyéndose de «derechas» y por otra parte, hay «rojos» que sin saberlo se comportan como «fachas»… y hay «fascistas» y «nacis» que son auténticos liberales y practicantes del juego limpio… Conozco «cristianos» que se comportan como los máximos enemigos de la Iglesia Católica… y conozco «filojudíos» que son realmente «nazis» judaizados… Si he traido a colación a Curzio Malaparte es porque, como suele decirse, «Dios escribe derecho con renglones torcidos»…
El muy bien informado blog la yijad en eurabia, primero, y ahora incluso el diario «el pais» (Madrid 9 de junio 2010), que notoriamente no oculta sus reticencias anticriatianas, coinciden en dar detalles sobre lo que es claramente un asesinato cargado de odio islámico, y sobre el cual los medios de comunicación informan como si se tratara de un crimen más.
Lo que sigue está copiado de «El Pais«:
Las versiones oficiales empiezan a sonar a un compromiso cosido con los alfileres de la prudencia y la alta política. La policía turca, la comunidad cristiana de Anatolia y la autopsia realizada al cadáver del obispo Luigi Padovese coinciden en que el asesinato el pasado jueves del prelado milanés, de 63 años, fue por razones religiosas o políticas y no, como se ha dicho hasta ahora, por obra de un enajenado mental.
«He matado al gran Satanás», dijo el chófer de la víctima tras apuñalarlo
El autor del crimen llevaba un chaleco antibalas, según varios testigos
A seis días del crimen, va tomando cuerpo la idea de que Murat Altun, el chófer de 26 años que asestó supuestamente 20 puñaladas al presidente de la Conferencia Episcopal Turca, no actuó solo.
Según la reconstrucción elaborada por los testigos y los líderes católicos en Turquía, Altun llegó a la casa privada de Padovese en Iskenderun acompañado por al menos una o dos personas. «Incluso la policía comienza a admitir que el obispo fue asesinado por al menos dos personas», señala en declaraciones a La Stampa el arzobispo de Esmirna, Ruggero Franceschini.
Varios testigos han declarado además que cuando el chófer asesinó al obispo iba protegido por un chaleco antibalas, y hacen notar que fue arrestado por la policía militar y no por la estatal.
Según esas versiones, los desórdenes psíquicos de Altun invocados en un primer momento por el Gobierno turco no existen. Algunos miembros de su familia, que trabajaban para Padovese en la iglesia local, se habían despedido del trabajo dos días antes del crimen, según reveló un miembro de la comunidad católica.
Según la autopsia realizada en Iskenderun, el cuerpo del obispo capuchino, gran defensor del diálogo con el islam, recibió 20 cuchilladas, ocho de ellas cerca del corazón. Se sabe que Altun atacó al prelado dentro de la casa y que este logró salir al jardín pidiendo auxilio; allí, su agresor le decapitó. Luego, Altun subió al tejado de la vivienda y, según los testigos, gritó: «He matado al gran Satanás. Alá es grande».
Un asesinato ritual, según la agencia católica Asia News, que lleva la marca de los fundamentalistas islámicos supuestamente manipulados por el llamado Estado profundo, una red golpista infiltrada en los servicios de seguridad del Estado que persigue derribar al Gobierno del primer ministro, Recep Tayyip Erdogan.
Las autoridades turcas no admiten de momento esa posibilidad. Primero, dijeron que el obispo murió camino del hospital; más tarde, que lo hizo en la clínica; finalmente, cuando se vio la foto del cuerpo en el jardín, el gobernador de la provincia, Mehmet Celalettin, descartó que el móvil fuera religioso o político, y aseguró que el agresor había actuado solo.
En las últimas horas, los presuntos desórdenes psíquicos de Altun han sido incluso negados por su abogado, que asegura ahora que el chófer mató al obispo en legítima defensa porque este abusaba sexualmente de él. El obispo de Esmirna replica: «La autopsia ha confirmado que Padovese no tuvo relaciones sexuales ni el jueves ni antes del jueves».
En las misiones cristianas se interpreta que el homicidio supone un cambio en la estrategia anticristiana de los radicales turcos. «Antes mataban a curas, ahora se atreven con los obispos», dijo una monja local.
El Vaticano sigue haciendo suya la versión asumida desde el principio para no comprometer el viaje del Papa a Chipre. El hecho clave es que Padovese canceló los billetes de avión (el suyo y el de Altun) cuando solo faltaban unas horas para embarcar hacia la isla, donde el Papa le esperaba para presentar el documento preparatorio del Sínodo de Oriente Próximo.
El vaticanista Filippo di Giacomo, que recoge impresiones de diplomáticos, amigos y colaboradores de Padovese, insiste en que este, al ser informado del peligro que representaba Altun, «prefirió arriesgar su inmolación personal para evitar una tragedia mayor, es decir, un atentado contra el Papa».
Di Giacomo explica así las reticencias vaticanas: «Es comprensible que la máquina de suavizar busque continuar el diálogo con Turquía. Y no sería la primera vez que el interés de uno se sacrifica por el interés de muchos».
La magistratura italiana realizará una segunda autopsia al cuerpo de Padovese cuando sea repatriado, probablemente hoy o mañana. Los funerales se celebrarán en Milán, ciudad natal del prelado, y han sido retrasados hasta el lunes por ese motivo.
Por su parte, en la yijad en eurabia se inmforma de lo siguiente:
La agencia de noticias Asia News ha dado nueva información sobre el asesinato de Monseñor Luigi Padovese, obispo de Anatolia. El mismo habría sido apuñalado dentro de su casa y degollado fuera de la misma. El obispo gritó pidiendo ayuda antes de morir. El asesino gritó «¡Allah Akbar!» -Alá es grande- nada más cometer el delito, del que se considera que pudo ser un crimen ritual-. Se ha descartado la de condición de enfermo mental del asesino, quien acusa a su víctima de ser homosexual.
(AsiaNews/InfoCatólica) Mientras el Ministro de Justicia turco promete que arrojará luz sobre el incidente, la justicia italiana llevará a cabo una autopsia al obispo fallecido cuando sus restos sean trasladados a la nación transalpina.
En la primera autopsia realizada en Turquía se vio que el cuerpo de Monseñor Padovese tenía puñaladas por todas partes, pero especialmente en la zona cercana al corazón. Su cabeza estaba separada casi por completo del resto del cuerpo.
Todo indica que el obispo luchó por su vida y, tal y como relatan algunos testigos, alcanzó la puerta de su casa donde pidió ayuda a gritos. Fue entonces cuando su asesino le degolló, tras lo cual gritó en voz alta “¡He matado al gran Satán! ¡Alá es grande!”. Dicha expresión ha llevado a sospechar que el asesinato fue el resultado de un ritual.
Las nuevas revelaciones demuestran que las primeras declaraciones del gobierno turco, aceptadas sin más por la Santa Sede, necesitan ser revisadas por completo. Se ha sabido igualmente que el asesino estaría intentado defenderse alegando que el obispo era homosexual y que habría intentado abusar de él.
Violencia de organizaciones musulmanas fundamentalistas
Según los expertos internacionales en la situación socio-política en Turquía, el asesinato de Monseñor Padovese demuestra que se están produciendo una escalada de la violencia por parte de las organizaciones fundamentalistas que desean acabar con cualquier tipo de presencia cristiana en el país.
Es la primera vez que su objetivo es tan alto, pues hasta ahora habían asesinado a sacerdotes. El argumento de la pretendida homosexualidad del obispo sólo estaría buscando sembrar la confusión en la opinión pública nacional e internacional.
¿Le acusa de homosexual? Dialogad, dialogad, malditos.
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También en «El Mundo» (de Madrid) se informó sobre este tema:
Luigi Padovese, a la derecha, en una imagen de archivo. | Efe
Agencias | Estambul
El presidente de la Conferencia Episcopal de Turquía fue asesinado a puñaladas en su casa de la provincia de Hatay (Turquía), según informaciones de última hora.
El obispo católico, Luigi Padovese, italiano de 63 años, prestaba sus servicios en la diócesis de la ciudad de Iskenderun, cerca de la Biblioteca de Antioquía. Ostentaba este cargo desde hacía una década y cubría casi la mitad del territorio turco, desde el Mar Negro al Mediterráneo.
Padovese fue hallado en estado agonizante en su propia residencia, sin que por ahora hayan trascendido muchos más detalles del asesinato, que está siendo investigado por las autoridades.
La cadena de noticias NTV sostiene que el prelado fue acuchillado por su chófer y que murió de las graves heridas de camino al hospital, tras ser hallado en el jardín de su residencia.
La Policía ha emitido una orden de busca y captura para dar con el sospechoso, que ha dado sus frutos rápidamente, ya que el sujeto ya ha sido detenido. Ahora se va a proceder a su interrogatorio.
Por el momento, se desconocen más detalles al respecto de los motivos del asesinato o si la víctima y el sospechoso tenían alguna rencilla pendiente.
En 2006, el párroco católico Andrea Santoro también fue asesinado en la ciudad de Trabzon, en las inmediaciones del Mar Negro, en un ataque de grupos ultranacionalistas.
En relación a este hecho, acaecido en medio de la polémica por las caricaturas de Mahoma, Padovese declaró que «el hecho de que el asesinato se haya producido ahora no me parece una casualidad. Aquí hay un ambiente muy caliente y muchos islamistas fanáticos».
Asimismo, en 2007 se produjo en Malatya (al este de Turquía) otro suceso extremadamente violento contra tres trabajadores de la editorial cristiana Zirve. Los cadáveres de las tres víctimas fueron encontrados degollados, maniatados de pies y manos.
Para los católicos el enclave de Hatay, en el que conviven una pequeña comunidad cristiana con la mayoría musulmana, es especialmente significativo porque en él se definió como cristianos a los seguidores de Jesucristo.
Por su parte, el portavoz de la santa Sede, Federico Lombardi, ha manifestado en una entrevista en ‘Radio Vaticano’ que «se trata de un hecho horrible e increíble; estamos consternados», en referencia al impacto que ha causado el crimen en El Vaticano.
Padovese tendría que haber participado a partir de mañana en la visita del Papa a Chipre y, junto a los demás líderes de la Iglesia católica en la región, el domingo habría recibido de manos del Pontífice el ‘Instrumentum Laboris’, que es el documento que servirá para preparar el Sínodo de Obispos sobre Oriente Próximo que se celebrará en otoño en el Vaticano.
«Monseñor Padovese ha sido una persona que ha tenido grandes méritos», explicó Lombardi, que ha añadido que «su muerte nos hace pensar espontáneamente en la de don Andrea Santoro».
Estas muertes «nos hacen ver que el testimonio de la Iglesia en ciertas situaciones puede llegar a pagarse con la sangre», ha destacado el portavoz vaticano, que precisó que todavía hay que «entender mejor cuáles han sido las circunstancias y motivaciones» que han llevado al asesinato de Padovese.
Lombardi recordó que la noticia llega en la vigilia del viaje del Papa a Oriente Próximo, a donde se dirige «precisamente para animar a las comunidades cristianas que viven en esta región».
«Este suceso hace entender muy profundamente que la solidaridad de la Iglesia universal y el apoyo a estas comunidades cristianas es absolutamente urgente y necesario», concluyó el portavoz vaticano.
NOta de JRANIA: Es evidente de que este asesinato tiene aspectos muy sospechosos… dadas las sucesivas mentiras que se han sucedido, para disculpar al islamismo: 1, el asesino «es católico»; 2, es un perturbado psíquico, 3, actuó solo; 4, el móvil de su asesinato fue defenderese de agresión sexual…etc.. Lo más interesante y que delata la naturaleza de esa llamada «religión de paz» es la absoluta crueldad, ensañamiento y odio que manifiestan algunos de sus encolerizados seguidores… Por otra parte, que periódicos como «El pais» parezcan dar cabida en su línea informativa a que existe un «acoso contra los cristianos» en los paises musulmanes puede ser interpretado como que está tomando posiciones a favor de Israel y en contra de Turquia… para el caso de que se produjere una confrontación en la que el «caudillo» musulmán sería nada menbos que el adalid de «La alianza de las civilizaciones», tan apreciado por su émulo ZP…
25/08/09
*Las instituciones jurídico-religioso-político-sociales-económicas… islámicas, están pensadas para hacerle la vida imposible al no musulmán.
El Islam no concibe un mundo pluricultural, distingue únicamente entre musulmanes y no musulmanes.
El término ‘infiel’ (káfir) se aplica a todos los no musulmanes. Si bien se establece una distinción entre las denominadas ‘gentes del libro’ (judío y cristianos, a los que con el tiempo se le añadieron los zoroastrianos y otros), y el resto de las culturas, que son denominadas paganas (idólatras, ‘chirk’), sin más, y no merecen atención alguna, su destino es el de ser destruidas, desaparecer.
El concepto ‘gente del libro’ hace alusión a los creyentes que tienen escrituras santas, textos revelados, libros sagrados; se aplicó en un principio tan sólo a la tradición judeo-cristiana (la saga bíblica, Antiguo y Nuevo testamento, el legado de Moisés y de Jesús).
La teoría profética de Mahoma se incardina en las revelaciones monoteístas que tienen su origen en el pueblo judío. Él es el último y definitivo enviado, dice. No habrá más. La Biblia pues, Antiguo y Nuevo testamento, se subordina a esta última ‘revelación’. Tal interpretación, como se sabe, no fue aceptada ni por los judíos, ni por los cristianos. Estos no ‘reconocieron’ a Mahoma como profeta y enviado del dios. Este rechazo ofendió gravemente a Mahoma, y a sus seguidores.
El término ‘dimmi’ hace alusión a las condiciones que tienen que acatar los no musulmanes en una sociedad islámica (‘dar al-Islam’). Pensada en un principio para los judíos y los cristianos, conforme la expansión islámica avanzaba hacia el este, se le añadieron los zoroastrianos (persas), e incluso, una vez en la India, los budistas y los hinduistas (aunque no siempre).
Las gentes que no son del libro, las tradiciones culturales que nada tienen que ver con el discurso judío y posterior cristiano; los pueblos paganos, la gente sin más, los gentiles, tienen dictada su sentencia de muerte en el ámbito islámico. Sólo la ‘gente del libro’ (la saga bíblica) serán tolerados.
La mayor parte de las culturas y civilizaciones del pasado contaban con textos sagrados, venerados por todos. Sumer, Egipto, Persia, China… Los árabes, precisamente, carecían de ‘libros’; Mahoma hizo el Corán para ellos. Ahí comienza la ‘civilización’ árabe.
No se le reprocha a Mahoma haber unificado a un pueblo, el árabe, y haberlo dotado de un texto religioso-jurídico-político… De haberlos puesto en marcha.
Pero no lo hizo de manera original, no partió del propio pueblo árabe. De sus tradiciones y leyendas. Importó e impostó un discurso monoteísta ajeno, el hebreo, también un pueblo semita. Urdió un discurso que le vinculaba a la tradición profética judía. El sería el último de los profetas enviados por el dios de los judíos (y de los cristianos, Jesús desciende a la categoría de profeta o enviado).
*Una vez asediada una ciudad o un reino, la población no tiene otra opción que islamizarse, acogerse a la ‘dimmi’, o luchar hasta morir o vencer.
La población conquistada y sometida a la ‘dimmi’ goza de ‘protección’ bajo el Islam. Es un insulto éste eufemismo. Dadas las condiciones de desigualdad, de inferioridad, de injusticia… a la que se ven sometidos aquellos que no se islamizan, las poblaciones autóctonas, precisamente –judía, o cristianizada, persa o india.
Numerosos conceptos islámicos tienen que ver con esta consideración despreciativa en que se tiene a la población no musulmana. Los no creyentes no merecen respeto alguno. Aquellos que no reconocen a Mahoma.
La no aceptación de su discurso deja a los musulmanes disgustados, contrariados, y ofendidos. Su actitud hacia los no musulmanes es la del rencor y la venganza. Pagarán caro su rechazo del Islam.
Hay, sin embargo, ambigüedad en la actitud de los musulmanes para con estas poblaciones renuentes a islamizarse y que viven en sociedades regidas por el Islam (en tierra del Islam). Por un lado se las explota (los impuestos que se derivan de su condición de ‘dimmi’), por otro se las desprecia y se las odia porque no reconocen a Mahoma, no se islamizan, no se humillan, no se ‘someten’.
*El complejo, la trama, la red jurídico-política-religiosa-social-económica… islámica, alrededor del ‘infiel’. Dentro y fuera. La guerra fría y caliente contra el ‘infiel’. El que no reconoce a Mahoma, el que no se somete. El otro, los otros. Los no musulmanes están caracterizados y categorizados en el imaginario colectivo de los musulmanes de tal manera que se les puede engañar, robar, matar. Si ello es en el nombre del Islam.
Tiene que estudiarse bien esa trama conceptual que rodea al infiel.
*Es una querella particular la que los musulmanes sostienen con judíos y cristianos. Estos son infieles porque se supone que tienen que aceptar el Islam, tienen que reconocer a Mahoma. Es una querella étnica y local, entre pueblos y tradiciones semitas.
Esa historia étnica y local, se ha internacionalizado, universalizado. Debido a la cristianización y a la islamización de buena parte del planeta.
Los paganos, los gentiles, la multitud de culturas que nada tienen que ver con el estrecho marco histórico-geográfico y lingüístico-cultural en el que se mueve toda esta historia, no tienen voz en este asunto. Nada tienen que decir. No tuvo nada que decir en su momento Egipto, ni Grecia, ni Roma, ni Persia.
Cristianos y musulmanes minaron, destruyeron estas grandes culturas. Apenas quedan culturas clásicas. China, la India no musulmana, Japón. No encuentro otras (que estén vivas), a no ser la tradición judía, precisamente.
El Islam nos obliga a todos a movernos en el estrecho marco citado. En el judeo-cristiano-musulmán. Es una cárcel conceptual. Un laberinto cerrado, sin salida. Un maldito círculo vicioso.
Todos sus mitos y tradiciones, sus profetas, sus enviados… tienen que ver con las promesas de dominio que les hizo (a cada uno de ellos) su dios. La locura judeo-cristiano-musulmana.
Es la última ‘revelación’, la islámica, la que ha exacerbado todo este asunto. No es menos ofensiva y hostil que lo fue el cristianismo en sus comienzos y en su período de dominio, o el mismo Islam a lo largo de su historia, pero las dimensiones que cobra el asunto en la actualidad son ya a escala planetaria. Todo el planeta está implicado. Partiendo de la propia clasificación que de los pueblos del mundo hace el ámbito islámico (entre fieles e infieles, entre musulmanes y el resto, entre tierra del Islam y tierra de infieles…).
La propagación de musulmanes asiáticos y africanos por todo el planeta tiene una intención proselitista, tiene la intención de sembrar el Islam por todo el planeta. De sembrarlo de comunidades islámicas. Esto complicará (ya lo hace) la vida política y social de los pueblos europeos, americanos, australianos y demás. Ya estamos padeciendo las contradicciones culturales, la dicotomía que instaura el mismo Islam, allí donde se establece. La discordia.
La ceguera para una multiplicidad cultural. Invalidan toda cultura que nada tenga que ver con sus reivindicaciones y demandas, con su mundo. El mundo egipcio, el chino, el griego, el romano, el persa… Sus tradiciones, su sabiduría. La desaparición de estos mundos.
Es la misma ceguera que tienen los judíos y los cristianos. Obsesionados por su propio discurso. El discurso sólo a ellos referido. El dios que se dirige sólo a los hebreos, o a los cristianos, o a los árabes. Que habla incluso en hebreo, y en árabe. Que les promete, además, a cada uno de ellos, la preeminencia sobre todos los pueblos del mundo. Los tres tienen la palabra del dios de que, en su momento, todos los pueblos se inclinarán ante ellos. Sueños megalómanos. Sueños propios de pueblos pequeños, y miserables, y mezquinos.
Éste es el pleito que se traen entre sí judíos, cristianos, y musulmanes por la preeminencia y el poder; por el dominio, no sólo espiritual, del mundo. Ésta es su locura, éste es su discurso. ¿Cómo terminará esta loca y maldita historia?
Esta ceguera (esta certeza) les legitima en su camino de destrucción. Cristianos y musulmanes son responsables de la extinción de numerosas culturas en todo el planeta, grandes y pequeñas. El genocidio cultural. Sin conciencia alguna de culpa, pues instauran al ‘verdadero y único dios’.
No podemos jugar a su juego. Ni desde los judíos, ni desde los cristianos, ni desde los musulmanes. No podemos tomar parte en esta monstruosa y demencial querella.
*Si medimos el tiempo de las civilizaciones desde un año cero que tendría lugar hace seis mil años en Sumer, alrededor del nacimiento de la escritura, hace algo más de tres mil años (desde Moisés, influido tal vez por Akhnatón) que padecemos esta lacra de las religiones de salvación.
Mahoma dice que con él termina la serie de enviados del dios de Moisés y Jesús. Pretende cerrar el diálogo que el dios de los hebreos mantenía con su pueblo. Esto forma parte de su impostura, de su intolerable intromisión.
Tenemos que deshacernos de esos juegos de lenguaje. Negarles poder y autoridad fuera de sus ámbitos de dominio. Deslegitimarlos. Aquí, en Europa, en las Américas, en todas partes. Negarles validez, vigencia.
Ciertamente, nos han convencido, es o ellos, o nosotros (el resto del mundo). La guerra que nos planta el Islam en los momentos presentes tiene estas dimensiones. No descansarán hasta la victoria o la derrota final.
¿Por qué tuvo que universalizarse ese discurso? ¿Por qué tenemos que seguir jugando ese funesto juego?
*A los judíos, que iniciaron esta historia, no les queda más remedio que compartir la ‘gloria’ con cristianos y musulmanes. Estos se han adherido a la estela que ellos iniciaron. No podrán llevarse toda la gloria que les prometió su dios. Este dios parece haberles traicionado, primero con los cristianos, y luego con los musulmanes.
También los cristianos creyeron reservada la gloria para solo ellos. Únicamente los judíos que reconociesen a Jesús como el Mesías, alcanzarían la ‘vida eterna’. La ‘revelación’ cristiana pretende anular la judía (mosaica).
Los musulmanes niegan la gloria a los judíos y cristianos que no reconozcan a Mahoma. Pretenden la anulación del judaísmo y del cristianismo. La disipación de estos. Su desaparición. Así como el cristianismo lo quiso con el judaísmo.
¿Por qué el judío va a abandonar su estirpe milenaria? Dejemos en paz a los judíos. Se limitaron, por lo demás, a un pequeño territorio sin aspiraciones imperialistas.
Aparte de los avatares del pueblo judío, que fue el de todos los reinos y pueblos pequeños de Oriente próximo y medio, estos tuvieron que soportar la aparición del cristianismo. Aquí quisiera romper una lanza a favor de los judíos. Jesús como Mesías, y el cristianismo posterior, fue lo peor que le pudo suceder a ese pueblo. A costa de sus tradiciones, de sus claves simbólicas, y de ellos mismos. Ese sufrimiento y esa humillación.
Por si faltara poco, apareció el Islam. Un tercero en discordia. No bastaba la humillación cristiana, ahora tocaba padecer la musulmana.
Mediar, intervenir en algo tan íntimo como las relaciones espirituales de un pueblo con su mundo simbólico. La impostura cristiana y musulmana con respecto al pueblo judío.
Es la envidia lo que está detrás del cristianismo (Pablo) y del Islam (Mahoma).
Sin capacidad para producir nada propio, cristianos y musulmanes, piratearon y parasitaron el legado espiritual judío. Se auto-injertaron, podríamos decir. Usurparon, también. Sin humildad, sin modestia. Arrogantes e insidiosos. Faltos de medida.
El pueblo judío es de los pocos pueblos que, junto con el chino, el indio (no islamizado), y el japonés, han mantenido vivo el nexo con sus antepasados. Un nexo milenario. No menciono a los pueblos de cazadores-recolectores supervivientes. Me limito a las civilizaciones y culturas del período neolítico.
Apenas quedan culturas autóctonas de ese período. Cristianos y musulmanes (además de hinduistas y budistas) las han destruido total o parcialmente. Egipto, Fenicia, Grecia, Roma, Persia… Culturas que han perdido vigencia, valor. Pueblos extrañados de sus orígenes, espiritualmente alienados.
Todos los intentos por destruir la tradición mosaica (por parte de cristianos o musulmanes) fueron infructuosos. Lo que nos muestra que es un pueblo digno de todos los respetos. Un pueblo que ha logrado conservar el nexo con los antepasados. Cosa que no pueden decir ni los cristianos, ni los musulmanes (ni los pueblos cristianizados o islamizados).
Los cristianizados, o islamizados, tenían que desarraigarse primero, extrañarse de sí mismos, de su cultura ancestral, para adoptar posteriormente la base cristiana o musulmana de su ser simbólico. Ésta es la verdadera apostasía, la infidelidad real. El abandono de lo propio y la adopción de lo ajeno. Eso es lo que no hizo el judío. Y eso le honra. Pues en eso estriba la verdadera fidelidad, la que le debemos a los antepasados y a las tradiciones ancestrales de nuestro pueblo.
Los pueblos cristianizados o islamizados carecemos de orgullo, de honor. Con antepasados espurios, con tierras sagradas espurias, con una historia (pasado) espuria. No son, nuestro cristianismo o nuestro islamismo, motivos para enorgullecerse, precisamente, sino bien al contrario. Pueblos, hombres y mujeres, desconectados de su pasado ancestral y autóctono. Alienados, instrumentalizados, enfrentados. En el nombre del dios de los cristianos o de los musulmanes.
Estas ideologías universalistas, hechas, parece, para hombres y mujeres que han perdido u olvidado su estirpe, su pueblo, su gente, sus tradiciones y demás. En el maremágnum de los imperios multiculturales, en la confusión de lenguas y culturas, en el desgaste (de los mundos simbólicos) que se produce; el nihilismo, la desertización, la entropía.
El imperio egipcio, el acadio, el griego, el romano, el persa aqueménida, el sasánida… La aparición del cristianismo, del Islam. El caos, el desorden, la confusión, el diluvio que todo lo arrastra… Mantenerse firmes en estas circunstancias. Eso fue lo que hizo el pueblo judío (entre otros). Ésta es su enseñanza. Otros pueblos también lo consiguieron (China, Japón…), pero han estado menos expuestos que el judío a la extinción. El judío ha llegado incluso a carecer de tierra. Y es que lo verdaderamente importante para un pueblo no es tanto la tierra, sino el mundo simbólico, el cielo. Se puede perder la tierra, pero si se pierde el cielo, ese pueblo desaparece como si nunca hubiese sido.
Es debido a su entereza y a su fidelidad, pese a las más adversas circunstancias, que el pueblo judío merece ser honrado y distinguido entre otros. Son una escuela de fidelidad.
Eso no podemos decirlo ni de los pueblos cristianizados, ni de los islamizados, insisto. Esos pueblos no tienen otros antepasados o patriarcas que los de la tradición judeo-cristiano-musulmana. Europeos griegos, romanos, celtas, germanos… Asiáticos fenicios (libaneses), sirios, persas, afganos, tibetanos, mongoles, turcos… Africanos… Americanos… Multitud de pueblos desarraigados, que han perdido el vínculo natural con sus antepasados y su mundo simbólico.
Esos pueblos han demostrado no ser fieles, no ser fuertes en la adversidad. No luchar hasta la muerte en defensa de lo suyo. Esos pueblos no merecen en verdad honra alguna. Digan lo que digan.
Carecen de voz propia. Son la voz de otro. Un discurso ajeno les domina.
*El Corán se escribió pensando en los árabes. Léanse las fragmentos correspondientes a la relación del Corán con la lengua (y el pueblo) árabe. Es un texto etno-céntrico, como pocos. Como por otro lado lo es también el Antiguo testamento judío. Finalmente, le dice Mahoma a los árabes, ya tenéis un texto ‘revelado’, como los judíos y los cristianos.
*Si con el cristianismo se produce un pan-judaísmo (las claves simbólicas, lingüístico-culturales, son judías), con el Islam se produce un pan-arabismo.
26/08/09
*Mahoma, su Corán, no puede rivalizar con las figuras de Moisés y Jesús. Mal que les pese a los musulmanes.
Difícilmente van a conseguir que judíos y cristianos se islamicen. Sólo la fuerza y la violencia podrían conseguirlo, y aún así. Siempre les quedará el cripto-judaísmo, o el cripto-cristianismo.
Y entretanto, ¿qué hacemos los gentiles? Los paganos, los idólatras, las otras culturas. En Europa hace ya tiempo que el discurso (y el mundo) judeo-cristiano-musulmán quedó atrás. Ha sido superado, dejado atrás. Conceptualmente, espiritualmente, simbólicamente, culturalmente, colectivamente. Me refiero a la población europea autóctona. Ya no rige las conciencias de la mayoría. Ahora son minoría los creyentes y practicantes cristianos.
La población musulmana extranjera que actualmente reside en Europa es aún pequeña, aunque bastante ruidosa. Esta población sí vive de pleno el discurso judeo-cristiano-musulmán. La polémica, el enfrentamiento. Sigue atrapada en ese discurso.
*La religiosidad del Islam, como la de las demás ideologías religiosas de salvación, es ofensiva y hostil para con el otro. Estas ideologías practican el proselitismo, el apostolado, la propagación. Convierten al otro en uno de ellos, o lo intentan. Apenas si hay conversos al Islam (u otras creencias extranjeras) entre los autóctonos europeos. Lo cual, ciertamente, es un motivo de alegría.
Esta indiferencia hacia el discurso de las religiones de salvación en general, no indica necesariamente un rechazo consciente y pensado. No supone una meditación previa. Unas razones para decir no.
Esta indiferencia es generacional y tiene que ver con el desgaste de estas ideologías en nuestro ámbito cultural. Nuestra evolución cultural y simbólica nos ha sacado de esos mundos. Cosa que no parece haberles sucedido a las poblaciones musulmanas en sus sociedades de origen (Asia y África). Estos sujetos aún viven en la Edad media.
Hemos menospreciado estos discursos religiosos. Pero estos amenazan con envolvernos de nuevo y arrastrarnos, hundirnos en el pasado.
Necesitamos, pues, exorcizar estos fantasmas del pasado. Para bien del mundo entero. Acabar de una vez con ellos.
Dada la insistencia de estos creyentes, y particularmente de los musulmanes, la más reciente de estas ideologías universalistas, tarde o temprano, tendremos que contestarles. Necesitan una respuesta. Una posición clara con respecto a estas tradiciones. Y la tendrán.
Hay que decirles unas cuantas cosas a estos creyentes, a cual más ofensivos y hostiles. Europa tiene que responderles. Desde Europa. No desde la Europa cristiana, o desde la Europa musulmana, sino desde la Europa europea, la autóctona, la gentil. La Europa recuperada.
Responderles fuera del ámbito judeo-cristiano-musulmán. Fuera de sus juegos de lenguaje, de sus discursos. Desde Europa. Desde las tradiciones europeas pre-cristianas (y pre-islámicas). Y en los momentos presentes, desde Darwin, desde Marx, desde Nietzsche… Desde el pensamiento crítico contemporáneo.
Es una respuesta a aquellos que se resisten a abandonar el tenebroso pasado. Sus claves simbólicas. Hemos de hacer un esfuerzo por traerlos al presente. Por des-alienarlos también. Hacerles ver primero su extrañamiento espiritual, cultural. Primero que enlacen con sus verdaderos antepasados, situarlos en su contexto ancestral y autóctono. Recuperar el nexo con los antepasados propios. Una vez ahí, traerlos al presente. A la nueva era, al nuevo período que ya vivimos.
*Vivimos los albores de una nueva era que ha tenido su nacimiento aquí, en Europa. Vivimos una revolución cultural semejante a la que dio lugar al neolítico. Un cambio de era cuyas consecuencias culturales están aún por ver. De la misma manera que el hombre del neolítico abandonó los mundos simbólicos elaborados por los paleolíticos que le precedieron (por insuficientes), así nosotros también abandonaremos los mundos generados a lo largo del neolítico –por inútiles, por irreales, por descentrados.
Los nuevos modos de producción (y de vida) que instaura el neolítico dieron lugar a nuevos mitos, a nuevas interpretaciones acerca del mundo, de la naturaleza, de la vida, del lugar del hombre en la naturaleza. Estos mundos son tradiciones coherentes con el período neolítico. Están vinculados a los modos de vida que inaugura el neolítico.
Hay que decir que las ideologías o superestructuras simbólicas del neolítico pecan de un excesivo antropocentrismo y antropomorfismo, que hoy por hoy, y a la luz de la evolución y la genómica, son inconcebibles. La revelación del código genético arruina todo antropocentrismo.
La nueva era no es antropocéntrica, pues. La relación del dios con el hombre es fundamental en las ideologías del neolítico. El hombre es un ser privilegiado en todas estas tradiciones. La naturaleza está, poco más o menos, al servicio de este hombre. Todo esto es inconcebible hoy día.
El hombre de hoy no es el hombre del neolítico, o de las ideologías del neolítico. Criatura privilegiada, creada con el barro más fino. Todas las tradiciones que sostienen este antropocentrismo tendrán que abandonarlo.
Resulta que el sujeto de toda actividad biológica no es la criatura (el fenotipo) que aparece, sino el genotipo que alberga. Los genes son la única sustancia viva del planeta.
Se pasa de un antropocentrismo (o fenocentrismo) a un genocentrismo donde la sustancia genética es el único sujeto de toda actividad biológica (y cultural).
Esto habrá que digerirlo. Este presente.
Ésta podría ser una de las respuestas de Europa. A todos los dudosos e indecisos. A los atrapados en el pasado.
Europa ha de esforzarse porque el resto de los pueblos supere el neolítico. Ha de efectuar una labor específica en pro de la nueva era. Ha de comprometerse. Tiene que dar razones. Tiene que convencer. No puede abandonar a multitud de hombres y mujeres en el pasado. Tiene que traerlos al presente. Y tiene que traerlos al presente en las naves adecuadas; en las respectivas naves autóctonas.
Es una labor doble. O con dos frentes. Primero, advertirles de su alienación cultural (en la mayoría de los casos) y devolverlos a sus pueblos autóctonos; segundo traerlos al presente.
27/08/09
*Nadie nos restituirá nuestras culturas. Nunca recuperaremos nuestras culturas.
Los pueblos que en su momento perdimos o abandonamos nuestras culturas ancestrales.
Restos, reliquias. Lo poco que nos queda.
*¿Qué pasaría si el Islam lograra el dominio del planeta; si todo el mundo se islamizara? ¿Habría paz? No nos engañemos. No pasaría otra cosa que lo que hoy ya pasa y lo que ayer pasó. El Islam está múltiplemente dividido y enfrentado. Dependerá del área de domino de cada una de estas ‘sectas’ (suníes, chiíes, entre muchas otras). Cada día se matan entre ellos. La mismos métodos (guerra fría o caliente) que emplean contra el infiel (‘dar al-harb’, ‘dar al-kufr’, tierra de guerra, tierra de infieles), son los que emplean con sus disidencias. Es una historia cruenta, la historia del Islam. Es también una historia criminal. Mutuamente se acusan de infieles (‘káfir’), o de idólatras o paganos (‘chirk’). Las sectas rivalizan entre sí en ‘puritanismo’. Los ‘puritanos’ abundan y se enfrentan entre sí. Se niegan (la autenticidad, la pureza mutua). Puede verse en la historia de los últimos veinte o treinta años (toda su historia en verdad). Grupos que mutuamente se niegan, se acusan, se destruyen. Es la guerra generalizada.
Se masacran entre ellos. Véase su territorio, el ‘dar al-Islam’. Los musulmanes no conocen la paz. Muerte, muerte, muerte. ¿Es esto lo que quieren exportar? ¡Por favor!
Seamos sensatos con el Islam. No es una vía de paz. En absoluto. Es, quizás, la vía más pura de la violencia. La guerra pura.
Un mundo islamizado sería un mundo en guerra eterna.
La violencia contra el otro está legitimada, sancionada, divinizada. Es guerra dentro y fuera. Fuera contra el mundo no islamizado (no sometido) y dentro contra toda disidencia. Dentro es guerra de todos contra todos. Las diferencias entre las sectas musulmanas les llevan a combatirse a muerte. Es guerra a muerte, no se olvide.
Cada secta reclama para sí la pureza islámica. Acusa a las otras sectas, a los otros musulmanes, de infieles, de apostatas, de idólatras… Son los insultos que les dedican a los pueblos no musulmanes, a los paganos, a los gentiles. A los pueblos no sometidos, no islamizados.
Es un futuro terrible el que nos espera. Si el Islam sigue prosperando en nuestras tierras. Creciendo, multiplicándose. Reproduciendo su modo de vida violento en nuestras tierras. Traen la guerra, la discordia, el enfrentamiento. La mente de cada sectario es un ‘mundo’ que tiene que imponer al otro. Por las buenas, o por las malas
28/08/09
*El futuro será genocéntrico y ecológico, o no será. Ésta es la conciencia y la sensibilidad que viene, que ya está. Que ya circula. El saber, la conciencia y la sensibilidad que cambiará la faz del planeta. La nueva sabiduría.
Los mundos elaborados a lo largo del neolítico quedan inexorablemente atrás.
¿Qué hemos de conservar de ese período? Cada pueblo ha de conservar el vínculo espiritual con sus antepasados, con los suyos. Son las señas de identidad. Los pueblos han de identificarse, distinguirse. Estas diferencias no pueden perderse.
El futuro es también una nueva era en las relaciones entre los pueblos. Siempre que las diferencias entre estos sean conservadas.
Las únicas culturas o tradiciones culturales que son un obstáculo para tal entendimiento son las llamadas religiones de salvación. El universalismo de estas tradiciones, pese a su origen étnico (indio (hinduismo y budismo, fundamentalmente), iranio (el zoroastrismo o mazdeísmo), o semita (hebreo y árabe)). El ámbito de dominio de estas tradiciones oculta, sepulta, sofoca… numerosas culturas y pueblos.
Son numerosísimos los pueblos que han perdido, total o parcialmente, sus tradiciones. O las han visto desfiguradas, transformadas, desvirtuadas… por la tradición religiosa universalista que en su momento les alienó.
Pueden estudiarse las tradiciones semi-destruidas y deformadas por el cristianismo en Europa (o en América), o por el islamismo en Asia y África, o por el hinduismo y budismo en Tíbet y el sudeste asiático.
Hay que tener presente que lo que se universaliza es una cultura étnica y local (la hebrea, la árabe, la india). Y en un determinado estadio lingüístico-cultural. Son, pues, culturas históricas, étnicas, y locales, las que se imponen. En detrimento de innumerables otras.
Las culturas autóctonas han sido destruidas, deformadas, pisoteadas, mancilladas, profanadas… Los antepasados han sido calumniados, insultados. Los pueblos han sido desarraigados.
Si esta nueva era que vivimos provoca una crisis de identidad, ha de pensarse que, en numerosos casos, la identidad que teme desaparecer no es la autóctona, sino la impuesta en su momento (cristiana, musulmana, hinduista…). Esta crisis de identidad, en estos tiempos de transición, la padecen todos los pueblos, hayan sido o no culturalmente alienados.
El momento no puede ser más oportuno. El nuevo saber, la nueva conciencia, la nueva sensibilidad, que choca ciertamente con el pasado, sitúa a los pueblos en la tesitura de qué pasado merece la pena conservar, transportar al futuro.
Se requiere un proceso de autognosis de los pueblos. Estas tradiciones que defiendo y extiendo a muerte… ¿son mías? ¿Adónde me llevan estas tradiciones? No me llevan a mi pueblo, sino a un pueblo extraño. Si me aferrase a estas tradiciones, conservaría y transportaría al futuro tradiciones foráneas. ¿Qué hay de mis antepasados verdaderos? ¿Por qué no sigo vinculado a estos? ¿Qué sucedió?
¿Por qué Moisés, Jesús, Mahoma, o Buda…? (Y sus respectivas tradiciones lingüístico-culturales). ¿Por qué no mis antepasados griegos, romanos, celtas, germanos… tibetanos, persas, o incas?
Pueblos cristianizados o islamizados… son pueblos extrañados de sus orígenes. Que han vivido un proceso (las más de las veces violento) de destrucción de su propia cultura (aculturación) y de adopción de la ajena (enculturación). Hemos perdido multitud de lenguas, pueblos, y culturas.
El genocidio cultural practicado por las religiones universalistas de salvación. Desde su aparición.
El retorno de los pueblos a sus fuentes. A sus orígenes. Primero la identidad ancestral y autóctona. Es esa identidad la que ha de sumarse a la nueva era. Restablecer el vinculo con los verdaderos antepasados y, adelante, hacia el futuro. Transportar los Manes propios. Como nos enseña Eneas.
Hay que decir que el propio pueblo árabe padeció la destrucción de sus raíces culturales -que comenzó a llevar a cabo Mahoma. Y otro tanto podemos suponer del pueblo hebreo, tras la aparición de Moisés. Zoroastro transforma, subvierte la propia tradición cultural de los pueblos iranios, que les vinculaba al mundo arya védico. En la India los sacerdotes hinduistas hacían lo mismo con el mundo védico; el budismo posterior, a su vez, negaba el mundo védico y el hinduista.
Estas ideologías universalistas, en su momento, destruyeron o manipularon su propio medio cultural. Son ideologías sacerdotales, hay que decir. Son los sacerdotes los que han urdido estas ideologías universalistas en donde el sacerdote, precisamente, ocupa un lugar privilegiado. Son ‘revoluciones’ sacerdotales que surgen a mediados del neolítico histórico. Hace poco más de tres mil años.
Hay que poner en la balanza, pues; pesar, ponderar. Es el momento del juicio. Es un juicio el que debemos realizar sobre el pasado. El periodo neolítico acaba, concluye. Sus mundos, sus superestructuras simbólicas. ¿Qué salvaremos, qué transportaremos al futuro?
Las identidades ancestrales y autóctonas, los Manes propios. Cada pueblo. El mundo simbólico elaborado por nuestros antepasados. Eso es la que debemos transportar al futuro, a la nave Futuro.
Es de justicia. La recuperación del nexo con los propios antepasados y con la propia historia. Recuperar, rescatar, limpiar su memoria. Los diversos pueblos europeos, asiáticos, africanos, americanos, oceánicos… Es también recuperación del orgullo, de la dignidad, del honor.
Enfrentarnos a la nueva era desde nosotros mismos. Llevando con nosotros las figuras de los respectivos antepasados. Desde nuestras estirpes y culturas ancestrales y autóctonas. En memoria de nuestros antepasados. Para mayor gloria del árbol de los pueblos y culturas del mundo, que es también el árbol de la vida. El árbol más puro.
Tenemos, pues, que desprendernos de la envoltura simbólica impuesta, del ser simbólico ajeno.
Es el juicio anunciado, el diluvio, la catástrofe de las catástrofes. La rueda cósmica ha girado. El nuevo estadio, la nueva era.
Sí, qué vamos a transportar a la nave Futuro. De esto se trata. Qué va a sobrevivir. Qué llevaremos con nosotros a la nave Futuro. Qué nos acompañará del pasado. Qué merece la pena conservar.
Los pueblos han de aprestarse, porque el juicio es ya, el diluvio.
Que recopilen sus cosas, que las transcriban. Que las conserven. Que no pierdan el vínculo con su pasado milenario. Un hilo que nos ate al pasado de donde venimos. Nuestro origen. Nuestra rama particular del árbol de los pueblos y culturas del mundo, del árbol de la vida.
Durante el diluvio védico, Manu ata la nave a un árbol. Esto hizo que la nave permaneciera en el mismo lugar cuando las aguas se retiraron. De esto se trata.
Cuando la rueda haya terminado de girar. ¿Qué habrá quedado?
El juicio ha de llegar a la valoración de las ideologías religiosas universalistas. De su actitud ofensiva y hostil contra todo otro.
Es una filosofía de la cultura lo que necesitamos. Pero una filosofía crítica. Que juzga y valora.
Hay que dejar atrás toda diferenciación hostil entre los diversos pueblos y culturas. La universalización de estos discursos etno-céntricos hostiles al resto de las culturas. Son un severo obstáculo. No sólo alienan, sino que enfrentan a los grupos humanos.
No merecen sobrevivir. Son un peligro en sí mismos. Hay que cuidarse de ellos.
¿Por qué, por qué lo hicisteis? ¿Por qué destruisteis nuestras culturas, por qué nos separasteis de los nuestros? ¿En nombre de qué o quién? No teníais, ni tenéis, ni tendréis, el menor derecho a destruir la cultura de un pueblo otro e imponerle la vuestra. Nunca más.
En nombre de vuestros dioses, de vuestras divinidades, de vuestras tradiciones, de vuestros mundos. Esos dioses no eran más que el rostro de vuestra ambición de dominio.
Os delatáis con vuestras divinidades. Delatáis vuestro duro y oscuro corazón. Vuestra extremada voluntad de poder. Vuestra arrogancia, vuestra soberbia. ¿Qué dioses y principios son esos que exportáis?
Es el dios que ordena la destrucción y la aniquilación del otro. ¿Por qué?
No necesitamos vuestros dioses intolerantes y agresivos. Quedáoslo para vosotros. Dejadnos en paz.
Hay que privarlos de poder. Que no sigan enfrentándonos. Tenemos que dejarlos atrás. Va en ello nuestro futuro, el futuro de los pueblos del mundo.
Lo primero es impedirles el proselitismo. Hecho por lo demás absurdo. Porque es como si un chino fuese por ahí convirtiendo a la gente en china (culturalmente china); intentando destruir la cultura del otro y haciendo que adopte la suya. Es algo demencial. El apostolado cristiano, el musulmán, el hinduista, el budista… Ese prurito de universalización. Cristianizar a todo el mundo, islamizar a todo el mundo… Es una locura. El éxito pleno (por cualquier medio) de cualquiera de estas ideologías supondría la desaparición de ¡todas! las tradiciones culturales del planeta.
De los métodos violentos y mixtificadores usados para imponerse en el mundo. De la destrucción, de la deformación, de la pérdida de pureza de multitud de culturas. Del extrañamiento espiritual de los pueblos. De todo esto y mucho más han de dar cuenta la tradición judeo-cristiano-musulmana, así como el hinduismo y el budismo. Éste es el juicio final para ellos. El dictamen final.
¿Quién lo realiza? El momento presente. Las generaciones presentes y futuras juzgarán el comportamiento de estas tradiciones como indeseable e indigno. Mucho daño y ningún beneficio. Quiero decir beneficios que no pudieran ser aportados por otras culturas. No perdemos ninguna consigna ética si estas tradiciones desaparecen. Nada que no pudiéramos encontrar en otras culturas. No necesitábamos estas tradiciones. Ningún pueblo las necesitaba. No nos son necesarias. Consérvelas el pueblo hebreo, o el pueblo árabe, si así lo desean. Pero el Islam (Mahoma) ha de rendir cuenta a su propio pueblo de origen; a sus antepasados. Qué lugar ha de ocupar Mahoma en una Arabia recuperada. Por qué destruyó la cultura ancestral de su propio pueblo. Esto es lo que tiene que sopesar el pueblo árabe.
Las culturas tradicionales carecen de ese prurito de expansión. Egipto, Grecia, Roma… China. Son culturas que se comparten, no se le imponen al vecino.
Necesitamos distancia de estas tradiciones religiosas universalistas y totalitarias. Desde cada una de nuestras culturas hemos de ver estos movimientos. Desde nuestras culturas ancestrales y autóctonas. Ningún pueblo carece de reglas morales, de tradiciones espirituales. No estamos ayunos, ni huérfanos. El legado cultural de los pueblos, sus culturas autóctonas. El vínculo espiritual con nuestra línea, con nuestro hilo.
Legado semi-destruido, semi-arruinado; espejo roto. El sentido, el ser simbólico ancestral. El propio, el elaborado por nuestros antepasados. Las señas de identidad. Lo que nos queda, lo que conservamos y compartimos. Con amabilidad, con delicadeza, con educación.
Este sencillo asunto ha de resolverse así. Mediante el juicio que realicemos sobre nuestro pasado histórico (neolítico histórico). Desde la nueva era, desde el nuevo período.
La rueda gira sola. Está girando. En estos tiempos de transición. Quiero decir que las novedades cognoscitivas (la evolución, o la genómica, o la relatividad…) están haciendo su labor. No sólo teórica sino práctica. Los modos de vida han cambiado. Un cambio tal no se conoce desde los albores del neolítico.
El período de transición hacia el neolítico pleno. El período que va desde las primeras experiencias agrícolas y ganaderas y los primeros asentamientos hasta la escritura, hace aproximadamente seis mil años, cuando arranca el neolítico histórico.
29/0809
*Es un honor, y motivo de orgullo, no estar hoy, a comienzos del séptimo milenio (de la escritura), y del tercer período, sometido al dios de la tradición judeo-cristiano-musulmana, o a cualquiera de las ideologías religiosas universalistas del segundo período, del período neolítico. El período medio, en general. La edad media generalizada.
Ligado a la cultura autóctona, sí; a los propios ancestros. Esta religación no quita, sino que añade honor, nobleza. Pues esto es la nobleza. El contar con Padres (y Madres), con ancestros. El estar ligados espiritualmente a los antepasados. El término ‘patricio’, latino, tiene que ver con esto.
Nuestra era genocéntrica, atómica, evolucionista, relativista… Nuevo cosmos, nueva naturaleza física, nueva naturaleza viviente… Nuevo cielo, nueva tierra, nuevo hombre. Nueva atmósfera –el nuevo saber, la nueva sabiduría. El nuevo alimento espiritual. La nueva luz.
La revelación del código genético, de la sustancia viviente única. Del genio de la vida, de Xenus. Del sujeto único. De nosotros. De Nos. Pues nosotros no podemos ser otros que la sustancia genética. No hay otro sujeto de la actividad biológica (y cultural). No hay otro. ‘Genous’ y ‘Genoussin’.
Los Padres y las Madres nos acompañarán en esta nueva singladura. Los propios. Cada pueblo, que lleve sus Manes. La cultura afanosamente elaborada por los antepasados. Ligazón espiritual con nuestros mundos. Cada pueblo. La nave Futuro.
*Acerca del dios, o de algún primer principio, no podemos decir nada. Algunos pueblos usaron conceptos (‘Rt’, Dao). Pero lo suyo es no decir, callar.
En este asunto hay que extremar las medidas filosóficas. ‘De lo que no se puede hablar, mejor es callar’ (Wittgenstein).
No podemos saber ciertas cosas. No podemos decir ciertas cosas. Hablar sobre lo que no se sabe, ni se puede saber. El conocimiento de ciertos límites. El reconocimiento de estos. Cautelas filosóficas. Honestidad filosófica.
Diré algo sobre la experiencia mística, acerca de la experiencia espiritual, acerca de la ‘iluminación’. De lo que también pudiéramos denominar una ‘crisis psicótica’ de tendencia ‘mística’. Así, sin rubor. Las ‘revelaciones’ religiosas o espirituales tienen ahí su origen.
No debemos pasar por alto el carácter ofensivo, hostil, intolerante, de estas ‘revelaciones’. Tienen que ver con la ‘certeza’ psicótica.
Estas ‘revelaciones’, o ‘iluminaciones’, deben ser escrupulosamente desmitificadas por los mismos espirituales. Se trata de la honestidad espiritual.
La experiencia mística es neutra, silenciosa, muda. Ideológicamente neutra. Es, pura y simplemente, inefable. El silencio es lo suyo. Silencio obligado. Lo honesto, lo prudente, es guardar silencio, no generar ningún discurso, pues éste sería histórico, local, étnico y, probablemente, narcisista (el protagonista de la ‘revelación’, del comercio con el dios…). Así, además, se evita la posible instrumentalización política de estos discursos.
Aunque no hay que olvidar que los discursos ‘revelados’ conocidos nacen ya con esta intención política (de dominio) consciente, o inconsciente. Son ‘revelaciones’ sacerdotales. Llevan a los sacerdotes al poder (o a los guerreros ‘santos’, como decía Jomeini)
Cuando la experiencia mística va acompañada de un delirio interpretativo, religioso. Asociado a la propia persona; acerca del papel que ocupa en esta ‘revelación’ la propia persona -papel central, como no podía ser menos.
Moisés, Buda, Jesús, Mahoma… (como los más significativos) producen discursos en los cuales todo el cosmos gira en torno a ellos. Esto es el narcisismo más puro, si esto se pudiera decir. Es un delirio psicótico religioso lo que producen, un delirio interpretativo. Un delirio psicótico megalómano, y narcisista.
La estirpe de las religiones ‘reveladas’ está llena de estos narcisos. (Y los manicomios). Las escisiones, las sectas, las sucesivas ‘revelaciones personales’… Desde sus comienzos.
Vergonzoso. Repugnantes, resultan ya estos enviados y sus revelaciones. Se les ve a leguas su narcisismo y su vanidad. Su petulante humildad. Su necedad, en suma. Su locura. El bochornoso espectáculo de estos ególatras inconscientes.
‘Sólo la serpiente puede acabar con la serpiente. Poner fin a lo que empezó’. La ‘persona’ mística. Destruir lo que ‘él’ mismo puso en marcha. Ese ser simbólico en particular. Visto lo visto, visto lo que hay que ver.
‘La serpiente se da muerte a sí misma’.
Es el juicio que da fin a un ciclo, a un comportamiento. Que juzga y valora. Que condena y salva. Que distingue, criba, discierne. Que pone fin.
Cerrar un ciclo de comportamiento espiritual (o de los espirituales). Acallar el parloteo. Silencio.
La vida espiritual, por lo demás, se manifiesta en los modos y maneras de llevar a cabo los seres biosimbólicos su ocupación, cualquiera que ésta fuese. Cualquier actividad. Todos los caminos son caminos de perfección.
Teman el juicio final los que lo esperan. Me refiero a los sacerdotes, a los clérigos, que cuentan con este mito. Sobre todo a los de la tradición judeo-cristiano-musulmana. Parece que fue Zoroastro, el persa, el que introdujo el mito del juicio final. Influyó en los judíos (y en los posteriores cristianos y musulmanes). Tiene un origen indoeuropeo, pues. Es una concepción cíclica del devenir de los humanos.
Diré que el ciclo que está concluyendo es el ciclo del neolítico. ¿Qué conservaremos de este prolongado período; qué llevaremos con nosotros a la nave Futuro? Éste es el juicio.
Los cambios tienen la magnitud de la catástrofe, del diluvio que todo lo arrastra. ¿Qué vamos a salvar? Poner a salvo, ¿qué?
Teman, pues, el juicio final los sacerdotes de las religiones de salvación; las religiones de la tradición judeo-cristiano-musulmana, así como el zoroastrismo, el hinduismo y el budismo. Por el daño espiritual que han causado a los pueblos. Por el genocidio cultural.
Sus propias ‘revelaciones’ les acusan. Sus propias palabras. Pues no hablaba el dios, sino Moisés o Mahoma. Eran estos los que se legitimaban a sí mismos; su codicia, y su lascivia. Su libido de poder y de placer. Sobre todo Mahoma, hay que decir. Es una vergüenza la ‘aleya’ en la que el dios le permite copular con cuantas mujeres desee, tener tantas mujeres como desee… pero sólo a él. Es un ‘privilegio’ exclusivo del último enviado del dios. ¡Por favor!
Nunca más. Su tiempo pasó. Hundidos en el pasado más sombrío. Encenagados. Así quedarán. Violentos y mixtificadores. Comediantes, hipócritas superiores. Tramposos, los sacerdotes de las religiones de salvación. Sus predicadores y apóstoles. Monederos falsos. Parásitos. Peligrosos.
Creyentes, conversos, creencias… Cristianos, musulmanes… Sus textos, sus discursos, sus historias criminales… Cuanto más se les conoce, más se les desprecia. Es el desprecio que merecen por su comportamiento.
30/08/09
*Hablando del Corán, no se comprende cómo los espirituales pusieron alguna vez los ojos en él. Es, quizás, el texto religioso donde más se evidencia la patraña, el montaje. El profeta-guerrero. Los sacerdotes o los iluminados guerreros. Es la elaboración de un texto religioso (y de un dios) apto para guerreros ávidos de poder. La extensión de sus dominios será la extensión del texto ‘revelado’; las tierras sometidas, el ‘dar al-Islam’. Es un texto que legitima la ambición de poder. Es, por los demás, un texto burdo, mal escrito, torpe. Escasa o nulamente espiritual. Ni poesía ni verdad.
Con todo, es el ‘regalo’ que Mahoma hace a su pueblo belicoso. Un fundamento ‘religioso’, santo. Un dios legitimador. Una misión, extender el Islam. Someter a los pueblos. Islamizar el mundo.
Semejante al motor que puso en marcha al pueblo hebreo, o a los sacerdotes cristianos. Legitimaba la codicia de poder de los sacerdotes, así como la ‘revelación’ coránica legitimaba a los sacerdotes-guerreros.
Ya la tierra conocía el horror cristiano, ahora daba comienzo el horror musulmán.
Suele decirse que el Islam carece de sacerdotes. Más bien habría que advertir la evolución de estos hacia el sacerdote-guerrero, o hacia las autoridades religioso-jurídico-políticas… (dada la inextricable unión de estos conceptos en el Islam). Si en un principio son los sacerdotes-guerreros (los califas) los que lideran los territorios islamizados, con el tiempo las autoridades religiosas, los ulemas (alfaquíes, muftíes, cadíes), adquirieron importancia, y poder. En el chiismo persa estas autoridades se agruparon jerárquicamente en un cuerpo clerical.
La lucha entre sacerdotes-guerreros (que devienen monarcas, y dinastías) y autoridades religiosas (ulemas, mulaes, imames) reproduce la ‘lucha’ entre guerreros y sacerdotes cristianos en Europa, o la de sacerdotes y guerreros en la India tras la aparición del hinduismo.
El clérigo o la autoridad religiosa en el Islam tienen muchas más atribuciones que el sacerdote cristiano, más poder. Su dominio alcanza todos los registros sociales (religiosos, jurídicos, penales, económicos… y bélicos). Estas características alcanzaron su perfección en el chiismo iraní.
Jomeini es la máxima expresión de este dominio de las autoridades religiosas. La teocracia que pretenden imponer los clérigos chiíes en Irán es semejante a la que pretendían imponer los sacerdotes cristianos en Europa. En la Europa cristianizada el poder de los monarcas-guerreros dependía de la legitimidad que le otorgaba el Papado. Los monarcas-guerreros estaban en manos de los sacerdotes, pues. Sabido es que a lo largo de toda la Edad media los sacerdotes cristianos pugnaron por ser la máxima autoridad. Siguiendo así el esquema hinduista, y platónico (en ‘la República’). Sacerdotes musulmanes chiíes, hinduistas, cristianos, y budistas, aspiran, siempre, a ser la máxima autoridad. Su rival fue, en todos los casos, el guerrero. Lo fue, hasta la aparición del ‘político’.
El político es el sucesor y el competidor del sacerdote. Pienso que uno de los conflictos actuales en el Islam es la aparición de la clase política. Ni suníes ni chiís están dispuestos a ceder el poder a la clase política. Diferirán cuanto puedan la instauración de gobiernos puramente ‘políticos’ en los que el sacerdote o el sacerdote-guerrero no tienen nada que decir.
Nuestra historia europea da cuenta de las dificultades que tuvieron los políticos en regiones donde los sacerdotes tenían gran poder. En España, o Portugal, por ejemplo, las autoridades religiosas frenaron y dificultaron cuanto pudieron la democracia hasta finales del siglo pasado. Todas las dificultades que ha tenido la democracia para instaurarse en Europa. Nuestros dos últimos siglos son las ‘guerras’, podríamos decir, entre la clase política incipiente (y la democracia), y el poder de los sacerdotes que torpedearon, dificultaron, entorpecieron, impidieron por todos los medios posibles el paso a la constitución del Estado democrático moderno.
Los conflictos internos del Islam actual recuerdan a nuestras dificultades europeas para afianzar la democracia. Las autoridades religiosas o religioso-militares, no están dispuestas a pasar a segundo plano, o a desaparecer. Un derecho, una economía, una regulación de la vida política, civil, de los ciudadanos; no religiosa, no sacerdotal. La introducción de la educación política.
La democracia, las dimensiones éticas de la democracia. Ocultadas, o negadas, o discutidas por las autoridades religiosas. Se trata de la pérdida de influencia social y de poder de los sacerdotes (o las autoridades religiosas). Lo impedirán por todos los medios posibles. La instauración de Estados políticos puros. Lo están demostrado; la violencia, la virulencia desatada. El poder, aún, de los sacerdotes. La población dirigida. La insistencia de los sacerdotes en la educación religiosa. El poder de la educación religiosa. Las madrasas. La educación en manos de los sacerdotes o de individuos dotados de autoridad religiosa.
Son tierras sometidas, ciertamente, sometidas al poder de los sacerdotes o de los sacerdotes-guerreros. El Corán los legitima, el libro santo de estos sacerdotes-guerreros. Pueblos sometidos, violentados, desgarrados… divididos y enfrentados.
31/08/09
*El dia-boulein parece ser el dios de los musulmanes: la ambigüedad, la doble intención, la doble lengua. El engaño, el disimulo. Está escrito.
¿Es el dios, o su enviado, el que habla en el Corán? ¿No tenemos en el Corán un retrato esperpéntico de Mahoma? Su diabolismo, su violencia, su ambición de poder, su lascivia… su intolerancia, su crueldad, su rencor. ¿Un dios colérico, codicioso, tramposo… puede ser? También el dios de los ejércitos del que nos habla Moisés deja mucho que desear. Dioses violentos y mixtificadores.
01/09/09
*Las atribuciones de los ‘clérigos’ musulmanes. Son autoridades religiosas, jurídicas, económicas, sociales… Esta multiplicidad de funciones gira en torno al Corán y la ‘sunna’ (textos concernientes a la vida de Mahoma que son decisorios en lo que concierne a la ley o las costumbres).
Es la estructuración de la sociedad en manos de estas autoridades religiosas: lo propiamente religioso (los textos sagrados’, el Corán y la ‘sunna’) toca todos los registros de la vida cotidiana. Costumbres cotidianas, actos de culto, justicia, fiscalidad… Todo. Esto no es motivo para no llamar a estas autoridades religiosas, que tienen sus representantes tanto entre suníes como entre chiíes (como las ramas más importantes), ‘clérigos’ o ‘sacerdotes’. Aunque sus funciones excedan a las de los sacerdotes cristianos, por ejemplo. Es una evolución hacia el poder total lo que revela la tradición musulmana. Una evolución de las estrategias de poder desde Moisés a Mahoma.
02/09/09
*Todo está atado y bien atado en la tradición islámica. Es durante los tres o cuatro primeros siglos musulmanes que se pergeña todo el aparato religioso-jurídico-político-económico-social… del Islam tal y como hoy lo conocemos. La ‘charía’, la ley islámica. Sus prescripciones religiosas (cultuales), jurídicas, económicas, sociales… Toda la vida cotidiana queda en manos de estos expertos, de estas autoridades.
Si consideramos como sacerdotes o clérigos a estas autoridades religiosas (y jurídicas, económicas…), nunca estos tuvieron tanto poder. El califa (suní) o el imam (chií) concentran todo el poder religioso, político, jurídico, económico…
Fue también la ambición del Papado cristiano durante toda la Edad media.
*La estructura de poder islámica. Una vez dentro, no hay resquicios, salidas. Estás atrapado. La red conceptual, la trampa que urdieron aquellos expertos.
Laberinto conceptual, autorreferencial. Que remite constantemente a sí mismo. Sin salida. No podemos concederles términos, conceptos. Juego de lenguaje siniestro.
La ‘apostasía’ está penada con la muerte. Sin más. No puedes salir por las buenas. Pasar. No te lo permiten. El Edicto del 405 de Teodosio, hacía que los apóstatas del cristianismo, aquellos que volvían a la fe de los Padres, fueran considerados como extraños en su propia tierra, privados de todos los derechos de ciudadanía… Como si no existieran para la comunidad. La excomunión total. En el Islam la apostasía es la muerte. El apóstata se juega la vida. La hipocresía, pues, está servida. Tanto en un caso como en el otro. Si bien, en el Islam, es cuestión de vida o muerte.
Pero ¿qué juego es este? El más siniestro de todos. El más tenebroso. El más sombrío. ¿Cómo salir? Es muy fácil, y muchos lo hacen, aunque lo ocultan. No les queda más remedio.
Restan nobleza a nuestras vidas, estos canallas. Nos obligan a la hipocresía. Nos obligan a ocultar nuestro asco y nuestra repugnancia por sus ‘mundos’.
03/09/09
*Los hombres y mujeres inteligentes, claros, puros… atrapados en estas ‘culturas’ hostiles a la luz.
El concepto ‘bida’ (innovación). Desde el momento en que las diferentes escuelas jurídico-doctrinales musulmanas (suníes y chiíes fundamentalmente) establecieron y sistematizaron sus códigos, no se admite evolución o cambio. La ‘charía’ está concluida. Hace mil años.
Un mundo plenamente medieval. Mentalidades puramente medievales. Toda innovación como corruptora de la ley islámica (la ‘charía’). Mundo detenido. En tanto duró el neolítico, ese mundo pudo ser más o menos válido. Coincidía con los demás. Variantes de lo mismo (las superestructuras simbólicas del neolítico). Los mismos supuestos antropocéntricos y antropomórficos.
El sol, la luna, las estrellas… del neolítico han caído. Han perdido su luz.
Las concepciones, los mundos del neolítico no nos sirven. Todo ha cambiado. Tenemos nuevo cosmos, nueva naturaleza viviente, nuevo hombre; nuevas concepciones de la cultura, nuevas formas de vida. La gran rueda ha girado.
Los hombres y mujeres que han hecho posible tal cambio (que han hecho girar la rueda) no son ‘iluminados’, no son líderes religiosos. No provienen de esos campos malditos. Darwin, Marx, Nietzsche, los Curie, Planck, Morgan, Einstein, Heisenberg, Yukawa, Kimura, Watson y Crick… Cientos, miles de ellos. Los constructores del nuevo mundo. Los Padres y las Madres de la nueva era, de este tercer período que inauguramos. Soles, lunas, estrellas del nuevo mundo.
Un mundo otro, un hombre otro, una tierra otra, un cielo otro. Esto tenemos.
Una vez alcanzada esta cota no se retrocederá. No hay vuelta atrás. Es nuevo conocimiento, nuevo saber.
¿Qué sucede con ese pasado paleolítico (primer período) y neolítico (segundo período)? ¿Qué llevaremos con nosotros a la nave Futuro? ¿Qué salvaremos?
Cada hombre, cada pueblo. Que se reúna con sus ancestros, que cargue con los Manes. La línea ancestral y autóctona. La cadena aurea. La que une tierra y cielo. Esto es lo que tenemos que salvar. Cada hombre, cada pueblo.
Es un nexo espiritual con los antepasados. Es un puente tendido hacia los futuros. Un ser, un sentido que se perpetúa. Ramas del árbol de la vida que hay que conservar. Es un legado. Nosotros proseguimos esa línea; florecemos y fructificamos en sus extremos.
El nuevo período exige un proceso de auto-gnosis, de evaluación. Un juicio, en suma. Un juicio que discierne, que criba. Que hace justicia al pasado. Que salva lo que hay que salvar, y abandona lo que hay que abandonar. Cada hombre, cada pueblo.
Conciencia y memoria del pasado, del pasado colectivo. El del propio pueblo. Ese pequeño bagaje es el que tenemos que transportar a la nave Futuro. Junto con otros hombres y otros pueblos. El pasado de la humanidad. Purificado.
Las ideologías universalistas y totalitarias (religiosas o políticas) han de quedar atrás; por múltiples razones. Por inútiles, por alienantes, por peligrosas… Destructoras de mundos, de pueblos y culturas. Lo peor del segundo período.
*Las condiciones en que tiene que vivir un no musulmán en territorio islámico son humillantes. Los musulmanes, allí donde dominan, se complacen en humillar al no musulmán (legalmente, según la ‘charía’), en hacerle la vida imposible. Es la propia ley islámica la que dictamina el comportamiento que hay que tener con un no musulmán. Un comportamiento ofensivo, hostil, arrogante.
Es un comportamiento instituido, religioso, santo, legitimo. Entiéndase esto. Los creyentes musulmanes están instruidos para tratar así a los no musulmanes. Puede recorrerse sus textos ‘sagrados’ al respecto. Y si no pueden hacerlo (porque no están en territorio islámico), lo disimulan, lo ocultan.
No son del todo originales. Los judíos le precedieron en este comportamiento hostil hacia el ‘gentil’, hacia la ‘gente’, los no judíos. También los cristianos usaron esta distinción. Es la actitud propia de los creyentes en estas ideologías universalistas y totalitarias. Estos monismos ocultan un siniestro maniqueísmo. Una actitud beligerante hacia cualquier otro.
Pasados los tiempos de dominio del cristianismo, sólo el Islam queda con poder. Poder sobre las mentes, sobre los individuos. El Islam es la más belicosa de las religiones universales de salvación. La violencia está legitimada. La guerra es guerra de conquista. La guerra puede ser fría o caliente. Mediante la palabra y mediante las armas.
El mundo no islámico ya conoce esta guerra. Desde su aparición el Islam le declaró la guerra al resto del mundo, al mundo no musulmán. Después de tiempos de decadencia, en los momentos presentes se ha vuelto a reactivar, simplemente. La guerra no acabará, como se sabe, hasta la victoria o la derrota final del Islam. La emigración masiva a países no musulmanes forma parte de esta guerra. No es la primera vez que usan este método. Forma parte de las estrategias de dominio, de la ‘yihad’, del esfuerzo por propagar el Islam, por extenderlo por todo el planeta. El proselitismo pacífico (‘dawa’), forma parte también de esta ‘yihad’.
La ‘yihad’ es, por mucho que nos quieran engañar, la guerra total contra el no musulmán. La voluntad de dominio descarada, declarada. La islamización, la arabización del planeta. La sumisión de los pueblos del planeta. Por las buenas o por las malas.
El Islam no quiere parasitar y languidecer en el futuro, quiere gobernar, quiere el poder. La violencia y el engaño son sus armas. La ocultación de sus intenciones.
Es preciso conocer bien el Islam. Es el único modo de no dejarse engañar. De controlar sus palabras y sus actos. Todo creyente habla desde el Islam. Como propagador del Islam. El discurso del otro le resulta absolutamente indiferente. No hay diálogo posible con un creyente musulmán. Ni con ningún otro creyente, en verdad. Cristianos, hinduistas, budistas… Cuando convencidos, cuando bien instruidos, cuando bien alienados. Toda la vida de estos creyentes gira en torno a su creencia. Ésa es la función de la educación cristiana o musulmana. No introducirán el espíritu crítico, o la libertad de pensamiento, u otros valores que podrían arruinarlos. Necesitan instrumentos, vectores de propagación, esclavos. Instruidos para matar y morir por la fe.
El Islam, insisto, es la más peligrosa de estas ideologías religiosas del segundo período.
La clase política en el mundo islámico tiene un destino duro, muy duro. Pero deben pensar que a nosotros los europeos tampoco nos llovió la democracia del cielo. Hubo que luchar por ella. Y precisamente contra una ideología religiosa hermana de la musulmana. Tuvimos que vencerla, vencer su influjo, su poder.
Es el único ámbito cultural (el islámico) en el que los sacerdotes (las autoridades religiosas o como quiera que los denominemos) siguen teniendo un extraordinario poder sobre las masas. Su educación crea masas, podríamos decir. Masas manejables, moldeables. La educación de nuestros pequeños fuera y lejos de sus discursos es, pues, vital. Es lo primero que hay que conseguir. Dada la situación, será como ‘arrancarles’ a nuestros hijos de sus manos. Porque no nos lo pondrán fácil.
Una educación otra, actual, que sitúe a nuestros hijos en la estela ancestral, y que los alinee hacia el futuro. Como parte histórica de un pueblo.
La mayor parte de los pueblos tendrán que recuperar su sitio. Porque son pueblos extrañados de sus orígenes, espiritualmente alienados. Están fuera de su lugar. Tendrán que desprenderse de la envoltura simbólica ajena. Tendrán que recuperarse. Esto supone un esfuerzo.
Situarnos en la línea ancestral, y encarados hacia el futuro.
Salir del sortilegio de las religiones de salvación. Del laberinto judeo-cristiano-musulmán. Desencantarnos. Es lo primero.
Hay que establecer estrategias para vencerlos. Estrategias legítimas. El arma será la palabra. Será una guerra fría, por nuestra parte. Se descarta el uso de la violencia, a no ser la defensiva. Lo suyo es destruirles con la palabra. Con rayos y misiles conceptuales. La libertad de palabra y de prensa, pues. Que podamos decir lo que pensamos al respecto. Exigimos esa libertad. Nos la tomamos. Libertad para decir no.
¿En nombre de quién, desde dónde? En nombre de los antepasados, de la línea ancestral y autóctona. Desde la sustancia viviente única, desde el árbol de la vida; desde el nuevo período, la nueva era. Desde el nuevo mundo imparable ya. Desde la nueva tierra y el nuevo cielo, desde el nuevo hombre.
Todo ha cambiado, nosotros hemos cambiado. Mal que les pese a algunos. La rueda ha girado. Los cambios ya se han producido. Ya estamos instalados. En la otra orilla, podemos decir.
Algunos quieren retenernos en el pasado. Es un pasado que les conviene. Les trae cuentas. Los aspectos más sombríos del segundo período. El mundo sombrío de los judíos, de los cristianos, de los musulmanes, de los hinduistas, de los budistas… Mundos tenebrosos, faltos de aire, de luz.
Todas estas ideologías religiosas, sacerdotales, que se oponen a la nueva era, están, con todo, procurando seguir parasitando en el mundo nuevo. Si bien por métodos ‘pacíficos’, adaptándose y procurando seguir controlando aspectos fundamentales de la vida social, como la educación. Seguir alienando. La astucia de estas tradiciones, de estos sacerdotes.
Son tiempos de transición y son tiempos de guerra. No podemos aliarnos con ninguna de las ideologías universalistas. Todas por igual son peligrosas. Pacífica o violentamente buscan siempre lograr sus propósitos –el dominio.
Hemos de distinguir entre culturas y culturas. Estos ataques se dirigen sólo a las religiones universales de salvación. Nada tiene que decir contra las pocas culturas autóctonas que han sobrevivido.
Son tiempos duros para todos. Es la última batalla. No importa lo dura y terrible que ésta sea. La victoria está de nuestra parte. Venceremos. El futuro es nuestro. No lograrán retenernos en el pasado.
La nave Futuro partirá, y partirá sin ellos, sin esos monstruos.
04/09/09
*Mahoma se ‘apropia’ en exclusiva (o lo pretende) del dios judío, como antaño hicieron Jesús, Pablo, y los primeros cristianos.
Son, con todo, los cristianos y los musulmanes los que ‘exportan’ a ese dios y a ese pueblo por todo el planeta. Ese mundo, ese discurso. Han sido, conscientes o inconscientemente, vectores, vehículos de propagación de su discurso y de su presencia en el mundo. Han extendido el discurso judío por todo el planeta, si bien en sus vertientes cristiana y musulmana.
Pablo es el que inicia la literatura anti-judía entre los cristianos, le siguen los primeros siglos cristianos y hasta el final; Mahoma igualmente, al ver frustrada su esperanza de que los judíos le reconociesen como profeta o enviado, pretende privar de actualidad y autoridad tanto el discurso de estos como el de los cristianos, y despotrica contra ambos.
El comportamiento tanto de cristianos como de musulmanes con respecto a los judíos es deleznable. Ya desde los principios. Excluyo a Jesús de esta impostura y de esta usurpación. Lo considero un hombre santo, espiritual, en la línea de Jesús Ben Sirach, o Filón de Alejandría. Son Pablo, entre los cristianos, y posteriormente Mahoma, los primeros anti-semitas. Las palabras (duras) que sobre el pueblo judío se ponen en boca de Jesús son interpolaciones debidas a la influencia de Pablo en los redactores de los textos evangélicos. (Esto no puedo probarlo, pero lo pienso y lo digo.) Son anatemas productos de su rencor por el no reconocimiento de la figura de Jesús por parte de los judíos. Es la misma reacción rencorosa de los musulmanes cuando judíos y cristianos no reconocen a Mahoma.
Pablo es el teórico del anti-judaísmo entre los primeros cristianos. Quiero decir, sus razones, sus argumentos contra los judíos.
La lógica de este antisemitismo tanto en Pablo, como en el posterior Mahoma (éste añadiría además el anticristianismo). Se odia al judío porque no reconoce a Jesús. Se odia a judíos y cristianos porque no reconocen a Mahoma.
¿Qué le molestaba más a Pablo, que no reconociesen a Jesús, o que no le reconociesen a él? Los judíos no creían en Jesús como el Mesías, no creían tampoco a Pablo. Pablo y su discurso estaban deslegitimados.
Hay que decir que cuando no se reconoce a Jesús, o a Mahoma, no se reconoce a aquel que lo predica o que lo sigue. No reconozco su discurso, no te reconozco a ti. Son los cristianos o los musulmanes los negados, los no reconocidos. Como nada. Esto es lo que les quema. Que a la aparición de Jesús los judíos no se cristianizasen. Y que a la aparición de Mahoma judíos y cristianos no se islamizasen. Este rechazo padecido tanto por los cristianos como por los musulmanes.
Los judíos permanecen judíos, pese a las ‘revelaciones’ cristiana y musulmana. Éste es su merito. Cristianos y musulmanes quedan en entredicho por el no-reconocimiento del pueblo judío –que tiene en esta historia la última palabra.
Cristianos y musulmanes cargan, pues, con este no-reconocimiento primordial del pueblo que importa (en este conflicto). Esto les duele, a unos y a otros, les ofende, les humilla. Es el fondo de su rencor.
El pueblo judío tiene la primacía. Es un pueblo, y es su discurso, y es su dios.
La manipulación del texto judío tanto por cristianos como por musulmanes es una vergüenza. La apropiación de ese discurso. ¿Con qué derecho? El pueblo judío ha sido injustamente maltratado de palabra y de obra. Durante cientos de años. Un destino verdaderamente trágico. Merecen el espacio que pretenden, y en sus fronteras originales.
Los judíos podrían aceptar a Jesús como hombre santo. Lástima que no acepten los textos bíblicos añadidos en el período alejandrino (la Biblia de los setenta). Esa espiritualidad es digna de todos los respetos. Jesús, en mi opinión, está en esa línea final del pensamiento y de la espiritualidad hebrea.
Los musulmanes sobran por completo. Ésta es la verdad. Un tercero innecesario. La postulación de Jesús como el Mesías por parte de Pablo y los primeros cristianos entra dentro del discurso religioso/cultural hebreo. Hubiera estado bien si la rama judeo-cristiana hubiera sido y permanecido judía (como lo fue en los primeros momentos). Una rama judía no aceptada por la mayoría, pero dentro del contexto judío. La universalización del discurso judeo-cristiano complicó esta estructura. ¿Qué tenían que ver griegos, romanos, celtas, germanos, egipcios… con la trama religioso/cultural del pueblo hebreo? Sobraba por completo la universalización de un conflicto religioso/cultural étnico y local (éste fue el ‘mérito’ de Pablo). En su marco y en su contexto tal situación hubiera tenido sentido. Fuera de sus fronteras es un dislate, una locura.
Es una incongruencia, por ejemplo, el antisemitismo de los cristianizados europeos, cuando estos, ideológicamente, deberían llamarse judeo-cristianos. Su texto sagrado, la Biblia, contiene tanto el texto judío como el texto propiamente cristiano (apenas nada en comparación). Los cristianos son, ideológicamente, judíos en un noventa por ciento, podríamos decir. ¿Por qué los odian? ¿Porque no reconocieron a Jesús como el Mesías que estos esperaban, o porque no les reconocen a ellos?
*El pueblo judío ha dado a luz a dos monstruos; de su discurso han surgido dos monstruos. Indeliberadamente, involuntariamente. A su pesar, y para su disgusto y dolor.
Ha de ser exonerado, pues, de toda culpa en los actos criminales que cristianos y musulmanes hayan podido cometer durante sus períodos de dominio a lo largo y a lo ancho del planeta. Estos usurpan e impostan a su dios; no tienen derecho a remitirse al pueblo judío o a su dios.
Que carguen (los judíos) únicamente con su propia culpa. ¿Cuán es la culpa del judío? Su texto sagrado. Es el proto-modelo. Crearon escuela. A manos de cristianos y musulmanes han padecido lo que le hicieron pasar a otros pueblos. La arrogancia y la soberbia del otro, y la propia humillación. Han probado su propia medicina, como se suele decir.
La recuperación de su tierra sagrada puede acabar con esta querella que abrieron los cristianos y continuaron los musulmanes. Es la querella por la primacía entre los tres discursos. Pero la primacía y la exclusividad le pertenecen a los judíos por derecho propio.
Que los judíos reanuden su propia historia. Y en su tierra. Se lo merecen por su fidelidad milenaria. Pocos pueblos pueden decir lo mismo.
07/09/09
*Textos de la nueva Europa, de la nueva era, del nuevo mundo. Contra los aspectos y actitudes más nauseabundos y sombríos del pasado neolítico. Una depuración. Aligerar la carga. El ‘peso’ de ciertas tradiciones lastra el vuelo. La salida del segundo período. La impide.
Venceremos, sin duda. Partiremos. Pero no será fácil, hay muchos frentes. Las ideologías religiosas de salvación, universalistas y totalitarias, sus sacerdotes, necesitan la atmósfera del neolítico para prosperar; no cualquiera (no la egipcia, no la griega, no la persa, no la china…), sino la atmósfera que ellos crearon. La atmósfera que aún domina. Parámetros simbólicos que les hacen necesarios. Los pueblos sojuzgados, alienados, instrumentalizados por los sacerdotes de las diversas religiones de salvación que se reparten el mundo (sus áreas de dominio). Están en todas partes. Creando conflictos en todas partes. Siempre en guerra (fría o caliente) con el otro, cualquiera que éste sea.
Sus ‘discursos’, sus textos ‘revelados’, textos programáticos donde los haya. Es su mundo, anuncian su ambición de poder. No hay lógica aquí, pues se pide del creyente fe ciega en lo que se le dice. Que es el dios el que legitima y avala sus pretensiones de poder, por ejemplo. Que el dios así lo quiere. Que es la voluntad del dios. Es la atmósfera de la ignorancia, de la credulidad, de la falta de luz mental, espiritual. La falta de aire, de luz. Ahí prosperan esos canallas. Mantener en ese estado a la humanidad.
Quizás sea en el ámbito islámico donde más y mejor se pueda observar esto que digo. En Europa, al menos, tenemos conciencia de la muerte del dios judeo-cristiano-musulmán. No tienen ya poder aquí. Las religiones de salvación en Europa no captan la atención más que de algunos despistados. Los que vuelven al cenagal cristiano, o los pocos que se islamizan, o se ‘hacen’ hinduistas o budistas.
Son pocas, estas tradiciones, pero dominan el mundo, se reparten el mundo. La rama judeo-cristiano-musulmana, así como la hinduista y la budista se extienden por todo el planeta. Son las religiones/culturas dominantes hoy día. Han acabado con la casi totalidad de culturas autóctonas. En todo el planeta.
Estas pocas tradiciones detienen el mundo. Impiden la inmersión de los pueblos en este tercer período. Lo impedirán mientras puedan; les va en ello, no sólo su poder, sino su supervivencia. Están a punto de desaparecer.
Lo que estamos viviendo, quizás, por parte del Islam, son los coletazos de estos monstruos moribundos. Las últimas muestras de su poder. Su violenta agonía. La locura terrorista islámica de última hora. No podrán contra este tercer período. Contra este diluvio. Contra esta catástrofe purificadora.
Es el destino el que nos ha conducido aquí. Nuestra pulsión de conocimiento. Aquí, a esta nueva tierra, y a este nuevo cielo, y a este nuevo hombre. Todo ha cambiado.
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Nota de JRANIA: la fuente de este informe es: www.larespuestadeeuropa.blogspot.com
Su autor es Manu Rodríguez mannus000@hotmail.com
Es sabido desde siempre que la música es un sublime lenguaje por medio del cual se expresa el alma de un pueblo, de una cultura, de una fe, etc. Es por consiguiente lógico que algunos israelitas durante muchos años tenían vetada la música de Richard Wagner en Israel. También se ha observado que cuando en lugares públicos de Europa se interpreta música clásica, los inmigrantes de religión musulmana se alejan… También es sabido que durante el régimen soviético, la música y el ballet tuvieron un papel muy destacado en la lucha ideológica. Y lo mismo ocurrió en China de Mao, donde, al igual que en algunos países musulmanes, la música clasica europea fue casi proscrita.
Por mi parte, tengo experimentado que los sones de música árabe, durante la semana santa, irrumpieron en mis oidos como un zumbido blasfemo. Quizás los programadores de «Radio Nacional de España», en su afán multicultural y laicista, no eran conscientes de que aquella música árabe era una auténtica provocación anticristiana. Tal es la fuerza que tiene la música y también su significación ideológica y religiosa. No es casual que el canto gregoriano haya sido durante siglos la más suprema manifestación de religiosidad musical.
Todo este preámbulo me lo ha sugerido la aparición de un libro de un autor tan importante como Hans Küng. Su título es MUSIK UND RELIGION.
Coincidiendo con su 80 aniversario Hans Küng publica en Editorial Trotta un estudio que analiza, desde Mozart, Wagner y Bruckner, la relación entre música y religión.
Para iluminar estas cuestiones, Küng se ocupa con tres grandes compositores que suponen para él «todo un reto intelectual y artístico»: Mozart, Wagner y Bruckner. Se pregunta no sólo por su religiosidad personal, sino por la presencia de la religión en su obra. Pues en estos músicos la religión ocupa un lugar significativo, ya se trate de la peculiar vinculación de Mozart con el catolicismo y su plasmación en las misas que compuso; de los dramas musicales wagnerianos Parsifal y El ocaso de los dioses, situados entre la crítica social y el anhelo de redención; o de las sinfonías brucknerianas, nacidas de la tensión entre religiosidad y modernidad.
Estos ensayos de interpretación quedan enmarcados por una Obertura, exordio sobre música y religión, y un Final sobre arte y sentido que ensancha la cuestión religiosa hasta tocar las artes plásticas. Quiere así el presente libro lograr una pequeña sinfonía, una consonancia de sus distintos tiempos capaz de proporcionar al lector una mejor comprensión tanto de la música como de la religión.