Las cosas, oran preceden, ora siguen.
Algunas son como un soplo cálido,
Otras como un viento frío.
En ocasiones parecen fuertes, en ocasiones débiles,
Ora flotan, ora se hunden.
Por eso el sabio evita los extremos.
Rechaza el exceso,
Rechaza la complacencia.
Del libro del
Tao
Tengo un bloqueo mental.-
Luego de auto reconocerlo, pienso en reorganizar la mesa del comedor de mi casa, me pregunto porqué seremos una familia la cual colecciona tazas de té a medio beber. Si se le da un vistazo rápido a la mesa encontramos unas cuantas hojas desordenadas, las minas de tazas y al gato paseando entre ellas; que en su conjunto producen una especie de sensación rara entre la frustración y el cansancio. Lo ordeno, me ordeno en el espacio y me siento a escribir. Por alguna razón, siento que al darle un nuevo orden a la habitación me lo doy también a mi, y al verla más limpia y ordenada, me siento más tranquila. He salido del caos.
Dar rienda suelta a la imaginación, escribir sin censura, dar lugar a las palabras, a los sentidos y a los sentimientos. Reir y llorar con un mismo recuerdo o con una misma sensación y poder convertirla en arte, en nuestro arte. No un arte clasificado, o encasillado. Sin preocuparnos a que escala de calidad o producción llegará, sólo siendo uno mismo con nuestra obra.
Darle la calidad con nuestra alma y jugar con nuestra imaginación de eso se trata la actividad lúdica de redescubrirnos y desarmarnos para volvernos a armar; librarnos de los bloqueos. Sentirnos en paz con el vacío, el verdadero vacío, aquel que existe luego de conseguir dejar de lados todos nuestros miedos, nos prejuicios, nuestros conflictos, nuestro pasado, nuestro juicio sobre el presente y nuestro ideal del futuro.
El autor dice “El arte del maestro es vincular, en el tiempo real, los cuerpos vivos de los alumnos con el cuerpo vivo del conocimiento” dentro de nuestra búsqueda, como guías de futuros descubridores de su propio arte podemos encontrar dentro de la cita textual varios puntos importantes:
-“el arte del maestro” desde el principio tomar a la enseñanza como un arte, en la cual debemos combinar los contenidos con las necesidades de los alumnos en un dialogo constante.
Podemos llenar la conciencia de sabiduría y luego madurarla en el inconsciente para traspasar nuestras limitaciones y quizás ésa sea la manera más sana de descifrar el mundo. Así la mente tranquila, se ilumina. Luego del descanso, en la oscuridad del alma es capaz de ver la luz
Para Nachmanovitch “el deseo de aprender y jugar, si lo tenemos, el poder que motiva la creación, es parte de nuestra estructura innata, esas ansias de llegar más allá de nosotros mismos”
Buscar nuestra musa, desarrollar momentos imaginativos y a través de la pasión personal para defender el proceso de creación del arte, ya que el verdadero trabajo está en el proceso creativo, y para sostenerlo debemos adquirir una técnica que nos de la posibilidad de volar entre todas las posibilidades de acción, y elegir; elegir la que nos quede cómoda, la que responda a nuestros deseos internos…
El autor dice “Para hacer cualquier cosa artísticamente es necesario adquirir una técnica, pero se crea a través de la técnica y no con ella”… “La práctica se arraiga en la autocorrección y en el refinamiento, y avanza hacia una técnica más clara y más confiable. Pero cuando aparece un error podemos tratarlo como un ato invalorable para nuestra técnica o como un grano de arena alrededor del cual podemos hacer una perla”
Reciclarnos, hacer un “bricolage” con nuestros propios bloqueos, errores, defectos y re utilizarlos. Darles forma. Darnos forma.
En la búsqueda personal hacia la improvisación he estado reiteradas veces encerrada entre los miedos del “qué dirán”; “qué sensación producirá”; en vez de ocuparme de que sensación me producía. Siempre luche entre disfrutar mi propia actividad creativa y vivir pendiente del resultado. Hoy, puedo posicionarme, quizás, en un ángulo distinto, comprendiendo que no debo estancarme en mis falencias y sufrir por ellas, sino pulirlas y sentir. Ya que si yo no soy capaz de sentir, nadie lo será con lo que yo haga. El sentimiento fluye desde uno hacia fuera, como una luz que irradia del pecho, del centro mismo del cuerpo y nos hace movernos. No, no nos movemos por inercia, por orden mental, por secuencia de pasos firmemente administrados, nos movemos porque suena una música, quizás no sonora, simplemente una música interna que nos obliga a bailarla, a quererla, y a complacerla. Respirar la música, respirar nuestra danza, respirar nuestro arte.
Ser uno con nuestro propio proceso creativo.-
Shakespeare escribió “Nada es más común que el deseo de ser extraordinario”
El alma se cansa de ir detrás de lo imposible, y entre la frustración y la desconfianza crea un muro improbable de cruzar destruyendo a lo que quizás era posible y el muro no lo deja ver… Aunque sostener ilusiones duela, le regalan alas al cuerpo construyendo puentes. En mi caso, tengo una cuota de chifladura para regalar, y es lo único que tengo… Hace tiempo tomé la costumbre de analizarlo “el hombre baila lo que vive, es lo que vive; entonces es lo que baila.” Digo; Llegué a esa conclusión luego de intentar improvisar sobre la cuestión máxima que ocupaba mi vida (la lesión en mis rodillas); la angustia, el infortunio, la impotencia me llevó a sentirme encerrada en la “no-acción”, el sentir que no era capaz de reproducir esos asedios. Me estaba enfocando en intentar representar lo que me hacía mal, luego fui comprendiendo que me era más fácil comunicarlo con el deseo de estar bien. Benedetti dijo “En la razón sólo entraran las dudas que tengan llave.” En ese momento, me motivaba el reintegrarme, y no podía enfocarme en lo que me estancaba sino en lo que me oxigenaba, guiarme por lo que sostenía mi paciencia.
Nachmanovitch escribió “Nos atamos con nudos paradójicos buscando la entidad que nos bloquea. Es como buscar el fuego con un fósforo encendido” …“los bloqueos fundamentales no son externos sino parte nuestra, parte de la vida”… “La mente del hacedor que hay en nosotros busca símbolos que expresan en forma cada vez más completa nuestra propia integridad”
La improvisación, como explica el autor, no es sólo “hacer cualquier cosa” es el dialogo interno de los sentimientos, los sentidos, la sensaciones, los recuerdos que a través de diferentes medios expresamos y sólo cuando el sentir es genuino, es original (no porque innova sino por que viene desde “el origen”, es nuestro y es sincero) logrará producir emoción en el otro.
Ese otro tan importante, que nos obliga a posicionarnos más allá del miedo de no poder corresponder a la imagen de él sobre la danza que deberíamos interpretar, el cómo, el “deber” de no “defraudar”, de llegar a “ser” lo que los demás esperan que uno sea. Que sólo se corresponde con el ideal de uno mismo, con el que uno quisiera ser, en vez de aceptar y disfrutar lo que verdaderamente es. El autor sobre esto dice: “el perfeccionismo nos paraliza tal vez más eficazmente que cualquier otro bloqueo. Nos enfrenta con el fantasma que nos juzga, y como es imposible que nos pongamos a su altura, nos hundimos en el pantano de la postergación”
Deseo ser y expresarme. Y el deseo me motiva. El autor reflexiona “La palabra deseo viene de de-sidere, “lejos de tu estrella”. Significa elongación de la fuente, y la concomitante y poderosa atracción magnética de volver a la fuente”… “un sentido de vocación, el arte por el arte”.
El arte de la vida; la vida del arte.- Poder vivir de lo que nos gusta, la ilusión y el deseo interno de bailar con nuestra alma, y con nuestra música interior. Sentir la danza, y poder vivir a través de ella. Lejos de la violencia exterior, de lo que el mundo o la sociedad nos condicionan a ser. Alejándonos de la imagen televisiva del arte, mediática, comercial e insulsa. Vivir el arte, producirla, cómo medio comunicativa, de expresión y desarrollo del “intelecto”.
Aquel “intelecto” que nos hace capaces de sentir las sutilezas y darle vida concreta a nuestros pensamientos.
Como dice el autor “Cuando el arte está vivo resuena comprensivamente con el corazón. Cuando el conocimiento esta vivo resuena comprensivamente con la estructura profunda del mundo.”
Que a través de nuestra improvisación no sólo artística, sino cotidiana, la cual nos lleva a poder resolver un enigma, elegir un camino, dar una respuesta y no otra, encontrarnos en un espacio determinado y desarrollar nuestras posibilidades de acción al máximo más allá de nuestros propios prejuicios, bloqueos, o miedos.
Y así, lograr ser parte de “la estructura profunda del mundo”.
Ensayo sobre “Free Play”
-La improvisación en la vida y en el arte- De Stephen Nachmanovitch