Teníamos claro que sería una opción teniendo en cuenta que vivimos en un segundo sin ascensor. El otro día la probamos por fin... ¡y es genial!
La sensación de llevar a Lucía tan cerca nuestro es estupenda, pero es que además ella va muy tranquila en la mochila, no llora y suele ir dormida.
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¡Nos encanta portear!!!