¡Hola a todos!
Hoy comparto con vosotros la entrevista que hace muy poquito realicé a Jordi Ledesma, un autor de novela negra que os recomiendo mucho. Su última novela es Lo que nos queda de la muerte, aquí os dejo su sinopsis:

A principios de los noventa, la muerte de un joven altera la rutina y la convivencia entre los vecinos de una población de la costa mediterránea que ha vivido una enorme transformación urbanística y sobre todo demográfica en los últimos cuarenta años. Este inesperado suceso despierta unas sospechas que luego se convierten en conjeturas, pero las respuestas no siempre son sencillas, y menos en pueblos donde a fin de cuentas todo el mundo se conoce, por lo que el vértigo y la confusión convierte a sus protagonistas en extraños de sí mismos. Jordi Ledesma, a través de un narrador en primera persona omnisciente, construye un texto de impacto y realista que recrea un período reciente de nuestra historia y nos relata magistralmente cómo el pueblo y sus habitantes se han transformado y esconden en muchas ocasiones un lado más oscuro. Con un estilo muy cuidado y un amplio abanico de personajes, el autor proyecta y reflexiona más allá de las conductas humanas para zambullirse en los sentimientos, el egoísmo y las discordias de una sociedad dividida donde no es lo mismo vivir en la primera línea de mar que en la segunda.
Y ahora, os dejo con su entrevista:
Hola, Jordi,
antes de comenzar con la entrevista, además de agradecerte tu amabilidad por
colaborar con mi blog, me gustaría que nos hablaras un poco sobre ti. ¿Quién es
Jordi Ledesma?
Gracias a ti
por dedicarme estas líneas en tu espacio. Soy un novelista catalán, autor de
tres novelas.
¿Cuándo
supiste que querías ser escritor?
Me considero
novelista. Un escritor es una cosa mucho más completa, que me gustaría ser
algún día, y para ello trabajo. Vocación de narrador la he tenido desde niño.
¿Qué fue lo
primero que escribiste? ¿A qué edad lo hiciste?
A los siete
años escribí un cuento que de alguna manera tenía sentido.
¿Tiene tu vida
profesional relación directa con tu faceta como escritor?
Supongo que te
refieres a si trabajo en el sector editorial o en la docencia literaria. La
verdad es que no. Mi vínculo con la narrativa, antes de publicar mis novelas,
era únicamente cómo lector. En el ámbito laboral he trabajado de muchas cosas,
en diferentes sectores que poco tienen que ver con los libros, pero sí es
cierto que mis historias y mis personajes son la suma, mezcla y deformación de
muchas situaciones que he vivido o me han explicado, y de muchas personas a las
que he conocido y tratado en menor o mayor grado. En la actualidad, de forma
paralela a mi producción narrativa, escribo artículos, textos por encargo,
correcciones y tutorías.
¿Cómo te
formaste como escritor?
Leyendo y
escribiendo. Viendo cine. Estudiando arte, contemplándolo. Y leyendo más. Enfadándome
con el mundo. Escuchando música. Releyendo y reescribiendo. Y observando la
vida y planteándome mi inconformismo y mi compromiso para con ella.
¿Tienes alguna
manía al ponerte a escribir?
No.
¿Prefieres
algún lugar o momento a lo largo del día para escribir?
Escribo en mi estudio. Por las mañanas.
Antes de
iniciar una novela, ¿la planificas mucho o te dejas llevar por la inspiración?
La inspiración
no existe, hay que tener ganas trabajar y obligarse a escribir. Sí hay momentos
de mayor lucidez respecto a lo que quieres hacer, pero no hacer nada es más
divertido. Procuro escribir cada día. Sí, planeo mis novelas, sé lo que va a
pasar. Pero lo más importante es saber qué quieres contar y cómo vas a hacerlo.
Luego, ya puesto, la hoja de ruta es muy variable.
¿Eres una
escritor de los que escriben a mano o te decantas por las nuevas tecnologías?
Por mi edad siempre he escrito en un
ordenador. De niño tuve una máquina de escribir, que en realidad era de mi
madre, creo que todavía la conserva. A mano tomo muchas notas, creo esquemas y
escribo algunos pasajes. Pero el trabajo de desarrollo de los textos lo hago
directamente en un portátil. También uso una tableta de forma paralela si tengo
que navegar, para no salir del texto.
¿Cómo es un
día en la vida de un escritor como tú?
Escribo cada
día, de seis de la mañana a doce del mediodía, de lunes a viernes. Dedico las
tardes a estar con mis hijos, y las noches a leer y ver cine.
¿Eres
aficionado a la lectura?¿Le dedicas muchas horas a lo largo del día?
No se puede
trabajar con las palabras sin ser lector. Leer es básico. Leo todas las noches
dos o tres horas.
¿Qué tipo de
literatura te gusta leer?
Lo que más leo
es novela. Pero me gusta, y procuro, leer de todo.
¿Eres lector de
libros de papel o también lees ebooks?
Sólo leo en
papel.
¿Cuál es tu
autor favorito? ¿Nos podrías recomendar una obra de él?
Tengo muchos
autores y libros favoritos. Hoy recomiendo “En la orilla”, de Rafael Chirbes.
¿Recuerdas
algún libro de tu infancia con especial cariño? ¿Cuál es? ¿Por qué le tienes
especial cariño?
La primera
novela que leí, aún la guardo, es una edición ilustrada de Las aventuras de Tom
Sawyer, impresa en Frankfort, con tapa dura, forro, y cosida a mano.
¿Qué estás
leyendo ahora?
Isla Berta, de
Javier Marías.
¿Si tuvieras
que recomendar una novela cuál sería?
Una mía.
¿Qué autores
clásicos y contemporáneos te han influenciado como escritor?
Literariamente
uno es todo lo que lee y cada obra deja su poso. Supongo que los mismos que a
todo el mundo. Uno debe empezar con Verne y Stevenson, investigar con Mrs
Marple y Holmes, adentrarse en la textura negra E. A . Poe. Instruirse con los
rusos e incluir a Aleksiévich. Leer realismo mágico antes de leer a Dostoievski
y a Thomas Mann, porque después funciona de otra manera. Hay que leer a Borges,
a Pío Baroja, a Unamuno, a Duras, a Camus, a Josep Pla, a Miguel Delibes, a Ana
María Matutes, a Jim Thompson, a Carver, a Hubert Selby, a Patricia Highsmith,
a Sábato, a Sciacia, a Yourcenar, a Piglia. Hay que leer poesía de ayer y de
hoy, de Lorca a Marzal, de Pizarnik a García Mateos, hay que leer a Sylvia
Plath y a Gil De Biedma. Y hay que leer a los coetáneos que emulan a todos
esos, y a muchos otros a los que no he citado, pero debería haberlo hecho; hay
que leer a Sacheri, a Caballero Bonald, a Denis Lehane, a Virginia Despentes, a
Antonio Muñoz Molina, a Cristina Fernández Cubas, a Luis Landero, a Thomas
Pynchon, a Andreu Martín, a Antonio Soler…
¿Hay algo que
haya influido en tu manera de escribir como la música, el cine, alguna
vivencia, tus raíces…?
Sí, todo.
Aunque no se quiera, nada hubiera sido igual sin lo que uno ha sido y ha hecho,
ha visto, leído y vivido. Pero eso no es algo propio de la literatura, es así
en todo. Somos la suma de acciones y reacciones encadenadas.
¿Tienes más aficiones
además de la literatura? ¿Nos podrías hablar un poco de ellas?
Nada que se
pueda confesar.
¿Crees que
Internet y las nuevas tecnologías ha cambiado al lector actual? ¿Por qué?
Un lector es alguien enfrentado a un
texto, eso sigue siendo así, y si la fórmula cambia ya no será lectura. Creo
que es pronto para hacer balance, y que el formato libro (en papel) para mí es
inmejorable. Lo que sí pienso es que internet y las RRSS roban mucho tiempo a
la gente con contenido banal, tiempo que, si esa gente dedicara a leer libros
de verdad, en el formato que fuera, nos iría mucho mejor como sociedad.
Hablemos ahora
sobre tu novela, Lo que nos queda de la
muerte:
¿De dónde
surgió la idea de escribir esta novela?
La novela
surge de mezcla de dos cuentos, de uno cojo el escenario y la voz, y del otro
algunos personajes. A partir de ahí monto el resto de la historia.
¿Cómo te
organizaste para escribirla?
Discurrí la
idea, planteé una escaleta a razón de esa idea junto con unos desencadenantes,
y me puse a escribirla. Después la reescribí durante meses.
¿Tiene alguna
historia real detrás? ¿Es muy diferente de la que acabas explicando en tu
novela?
La historia es
ficticia, los personajes también. El trasfondo en el que sucede sí es real, y
gran parte del recorrido generacional que muestran los personajes recrea la
realidad del tiempo concreto que narra. Creo que hago realismo, y me gusta la
posibilidad que ofrece de contar la verdad utilizando una mentira, interpretar
la realidad mediante una ficción. Opino que, de alguna manera, esa es la
función del novelista.
¿Qué fue lo
más complicado de la escritura de Lo que
nos queda de la muerte?
Para mí siempre
lo es la fase de reescritura, en la que procuras decir lo que quieres decir, ni
más ni menos. Eso es lo más complicado.
¿Tenías claro
desde el principio cómo escribirías la novela?
Sí, claro. Sin
esa lucidez no me es posible empezar.
¿Cómo fue ese
momento de ponerte a escribir la primera frase de la novela?
Recuerdo el
tiempo, no el momento. La primera frase de la última versión no es la primera
que escribí. El recuerdo es dulce, en el inicio todo está por hacer, todavía
hay mucha más ilusión que pesadez.
¿Te llevó
mucho tiempo escribirla?
En todas sus
fases hasta darla por acabada, entre diez y doce meses.
Para los que
no conocen tu novela, ¿qué destacarías de ella? ¿por qué el lector debería
elegirla?
Con todo mi
ego: creo que es una buena novela que merece la pena descubrir.
Respecto a la
promoción de tu novela ¿qué haces para que el lector la conozca?
Del ámbito
promocional se encarga la editorial. De manera paralela los autores replicamos
las reseñas que van saliendo en nuestros perfiles, vamos a la radio,
respondemos entrevistas y presentamos nuestras novelas dónde podemos y nos dejan.
Y ahora
hablemos del futuro:
¿Estás
trabajando en algún nuevo proyecto? ¿Nos puedes contar algo sobre él?
Estoy acabando
una novela. Pero no me fijo fechas concretas. También trabajo en un pliego de
cuentos.
¿Cuáles son
tus proyectos literarios para el 2018?
A finales de
año, Lo que nos queda de la muerte, se publicará en Francia, en Asphalte
Éditions, es algo que me hace muchísima ilusión.
¿Qué consejos
darías a los escritores noveles que desean que sus novelas sean publicadas?
Que lean
mucho. Que trabajen sus textos al máximo. Y que se esfuercen en ofrecer una voz
propia.
Para acabar,
si quieres decir algo a los lectores de esta entrevista las siguientes líneas
son todas tuyas.
Pues que he
leído alguna de tus entradas anteriores y es un gusto ver la cantidad de
comentarios y respuestas positivas que tienes en todas ellas. Es admirable que
inviertas tu tiempo a comentar lo que lees, y más lo es encontrar personas que
te sigan, te presten atención y te lo agradezcan.
Muchas
gracias, Jordi, y mucha suerte con Lo que
nos queda de la muerte y tus otros proyectos presentes y futuros.
Gracias a ti, Inma. Encantado de pasar
por tu blog.
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