Mañana hará un
mes que no escribo nada en éste blog… y vaya, que mes!
El 2 de abril
comenzaron oficialmente los trabajos de remodelación de nuestra casa. Todo va
bien, avanzar en buen tiempo y sin mucho contratiempo. Pero apenas va un mes de
los 2 y medio que tomará el proceso.
El 17 olvide
escribir sobre los 19 meses de Leo…ese día cumplía una semana de fallecido mi
papá. Murió el pasado 10 de abril. Descansó.
Los últimos días de
mi papi fueron difíciles. Hace apenas un poco más de 15 días y pareciera tan
lejano todo. En estos mismos 15 días mi tía, la hermana de mi papi, sufrió una
caída. Fractura de cadera, operación y gracias a Dios ya en casa iniciando un
largo proceso de rehabilitación.
Tengo problemas
para poner las cosas en perspectivas, el tiempo me parece corto y largo al
mismo tiempo, estoy un poco confundida… éste mes ha sido intenso desde todos
los ángulos. Emocional, físicamente. La temporada fuerte de trabajo que comenzó
a finales de enero debía lentamente llegar a su fin pero hemos estado
batallando hasta el último momento…
El reporte
financiero, las presentaciones oficiales de resultados a bancos, accionistas y
empleados…y el cierre trimestral en seguidilla de todo lo anterior. Estoy
AGOTADA.
Este mes de abril
me parece eterno… mi casa cambio completamente, está irreconocible. Está hecha
un polvero… mi vida perdió uno de sus pilares fundamentales. Perdió físicamente,
porque sé que mi papi está a mi lado y siempre lo estará.
Mi vida está en
un absoluto desorden. Necesito ocuparme un poco de mí. Hacer deportes, comer
mejor. Mis hijos crecen. Demasiado rápido, crecen. No sé si lo estoy haciendo
bien. No sé si soy una buena madre. Estoy agotada y creo que ellos están
pagando mi agotamiento, mi falta de equilibrio en los últimos meses. Quisiera
tener tiempo, pero cuando lo tengo lo único que deseo es descansar. Son
demasiados proyectos a la vez. A veces cuando estamos tan ocupados no
percibimos la cantidad de energía que se requiere para mantener el equilibrio.
