Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.
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sábado, 24 de diciembre de 2022
NAVIDAD 2022: "CRISTO, LUZ DE LUZ, HA NACIDO HOY"
miércoles, 22 de diciembre de 2021
LA GRAN ALEGRÍA
domingo, 6 de diciembre de 2020
DIOS ES VULNERABLE
Registrando en nuestra biblioteca, encuentro un viejo libro de Luis Evely que me vale para acompañar algunos momentos de meditación. De él comparto el siguiente texto:
"Dios es amor. Pero el amor es vulnerable. Amar a un ser es inevitablemente depender de él, darle poder sobre nosotros. Dios nos ha dado poder sobre él. Dios ha querido tener necesidad de nosotros. La pasión de Jesucristo es la revelación del poder tan terrible que tenemos contra Dios. Se ha entregado a nosotros, lo hemos tenido a nuestra disposición, hemos hecho con él lo que hemos querido.
En uno de los grabados que colocan sobre la pared en Normandía, leí esta frase cínica y cruel: El que ama menos es siempre el más fuerte. Siempre es el que menos ama el que obliga a caminar al otro, el que conserva la cabeza fría y el que controla la situación.
Dios será siempre más débil que nosotros, porque nos ama más.
Podemos negar a Dios, olvidarnos de él. Pero él no nos puede negar ni olvidarse de nosotros. Podemos estar sin Dios; pero él no puede estar sin nosotros. Podemos dejar de ser sus hijos, pero él no puede dejar de ser nuestro Padre.
El hombre que se rebela contra Dios es como un pájaro que, en medio de la tempestad se tira contra la roca escarpada. Pero Dios, en su piedad, se hace carne para que la violencia del golpe sea soportada por él y no por nosotros.
Dios será siempre el más débil, porque nos ama.
Nosotros somos todos de la raza de Jacob, somos el verdadero Israel, que luchó durante toda la noche contra el ángel que mereció de este modo su nombre: Fuerte contra Dios".
Louis Evely
Dios en tu prójimo
jueves, 3 de enero de 2019
ESPERANDO LA ESTRELLA...
jueves, 27 de diciembre de 2018
FIGURAS DE LA NAVIDAD
miércoles, 26 de diciembre de 2018
FELIZ NAVIDAD
viernes, 22 de diciembre de 2017
NAVIDAD: VIDA Y LUZ.
Quiere ser visible en nosotros, vivir en nosotros, y salvarnos mediante su acción secreta en nuestros corazones y en los corazones de nuestros hermanos. Así, hemos de recibir, por la fe, la luz de nuestro Salvador recién nacido, para manifestarlo por nuestro testimonio en alabanza común y por las obras de nuestra caridad mutua”.
domingo, 1 de enero de 2017
NUEVO AÑO: APRENDER A SER FELIZ.
sábado, 24 de diciembre de 2016
NAVIDAD COTIDIANA.
QUE PODAMOS IR COMPRENDIÉNDOLO.
viernes, 27 de diciembre de 2013
NO TENEMOS MÁS LUZ QUE CRISTO...
miércoles, 25 de diciembre de 2013
NAVIDAD: LA NOVEDAD DE JESÚS.
martes, 24 de diciembre de 2013
NAVIDAD PARA CREER
domingo, 22 de diciembre de 2013
NO NOS DEJEMOS QUITAR LA NAVIDAD.....
viernes, 28 de diciembre de 2012
jueves, 2 de diciembre de 2010
TEN EL VALOR DE ESTAR SOLO (RAHNER).
martes, 6 de enero de 2009
Epifanía, camino de Dios.

domingo, 6 de enero de 2008
ESPECIAL: "Epifanía Universal".

No estamos celebrando la fecha de un acontecimiento. El día 6 de Enero se celebró la Natividad de Jesús en toda la Iglesia durante varios siglos. Más tarde en Occidente se comenzó a celebrar el 25 de Diciembre, pero en Oriente se sigue celebrando el día 6 de Enero. Al celebrarse la Natividad de Jesús el 25 de Diciembre, se reservó la fecha del 6 de Enero para celebrar la “Epifanía del Señor”. Durante mucho tiempo, se celebró, no sólo la adoración de los Magos, sino también, el Bautismo del Señor y las Bodas de Caná.
El relato de los magos es el mejor ejemplo de cómo no sirve para nada la exégesis si no se la hace llegar al pueblo. La inmensa mayoría de los fieles siguen pensando en una historia real. En realidad es una narración fantástica que ni siquiera es original. En otras muchas culturas se habla de estrella que anuncia el nacimiento de un gran hombre; de tiranos que persiguen a un niño que va a ser un salvador para su pueblo; de inocentes que mueren para salvar al escogido, etc., etc. Todo con la única intención de hacer ver la grandeza de ese personaje desde el instante en que nació.
Dejemos bien claro, una vez más, desde el principio, que cuando nació Jesús no pasó absolutamente nada fuera de lo normal. Ni siquiera sabemos cuándo, ni sabemos dónde, ni sabemos cómo nació. El pasaje de los magos, como todos los relatos de la infancia, es una historia muy bien tramada para transmitir teología. Todo el relato tiene un lenguaje específicamente mateano. Se trata de dejar claro que los de cerca rechazan de plano a Jesús por lo que significa, y los de lejos lo buscan y lo aceptan como lo que es. Esta visión sería impensable sin la experiencia de su pasión y muerte, provocada por las autoridades judías.
A través de los siglos se han ido añadiendo al relato afirmaciones que no están en el texto, pero que hoy todo el mundo cree a pies juntillas. Ni dice que eran tres. Mucho menos sus nombres. Ni dice que eran reyes. Ni “Magos” tiene, para nada, el significado que hoy damos a la palabra mago. En su origen fue el nombre de un miembro de la casta sacerdotal persa. Más tarde designó a otros representantes de la teología, de la filosofía y de la astronomía. Los “magos” son unos paganos que orientados por Dios llegan a descubrir a Jesús. Mateo nos está advirtiendo de la llamada de todos los hombres a creer en Cristo.
Las tonterías que se han inventado sobre la estrella, no merecen mayor comentario. Ni cometa ni estrella, ni conjunción de astros. El intento de encontrar explicación científica al fenómeno es olvidarse de que es un relato simbólico. Pero es que, si se encontrara explicación científica, quedaría anulada la intervención de Dios que es lo que se intenta poner de manifiesto. Una estrella no puede pararse “encima de donde estaba el niño”. Pero desde el punto de vista teológico, sí es relevante: al que busca de verdad, Dios lo guía.
También queda la historia fuera de toda lógica, cuando nos dice que se sobresaltó toda Jerusalén con Herodes. Herodes era odiado por todos los judíos. El anuncio de un rey distinto, sólo podía provocar alegría. Pero Mateo está pensando en la Jerusalén que dio muerte a Jesús. Para Mateo el rechazo de los judíos no es cosa del último momento, sino constante y anterior a cualquier manifestación de Jesús.
Se trata de marcar la diferencia entre los magos y el Niño Rey por una parte, y los letrados y Herodes por otra. A pesar de la estrategia de Herodes para perder al Niño, Dios está allí para salvarlo. Tanto la intervención de Dios por medio de la estrella y de los sueños, como la derrota de Herodes a pesar de su maldad, están hablando de la experiencia de la comunidad de Mateo. A pesar de todas las dificultades con los judíos y con los paganos, Dios está cerca, y les va conduciendo hacia la victoria.
El miedo de Herodes y de los jefes judíos, es también nuestro miedo. El reinado de Dios es una amenaza para nuestro egoísmo. Estaríamos dispuestos a adorar a un Dios que potenciara nuestras seguridades y nuestro poder. Un Dios que reine sin hacernos reinar a nosotros, no nos interesa.
Como los magos salen de su tierra para buscar, nosotros tenemos que salir de nuestro “ego”, de nuestras seguridades terrenas para buscar. Sin esa actitud, aunque haya nacido el Niño, aunque aparezca la estrella, el encuentro no se producirá.
Los letrados lo saben todo sobre el Mesías, pero no mueven un dedo para comprobarlo. Se quedan con su conocimiento y sus libros. El amor a la verdad crea nómadas, no instalados satisfechos. Cuántas veces los cristianos nos hemos conformado con marcar a los demás la dirección sin mover un dedo para acompañarles.
Esta diferente actitud nos tiene que hacer pensar. Los paganos adoran al niño, los judíos intentan matarlo. Los paganos reconocen al niño, los judíos no lo reconocen. Son tesis propias del evangelio de Mateo.
El hecho de que en un momento determinado, los magos pregunten a los que conocen las Escrituras es muy interesante. Las Escrituras pueden servir de pauta, pueden indicarnos el camino a seguir cuando atravesamos lugares sin estrella. Pero depende de la actitud del que las estudia. Ante millones de estrellas que brillan en el firmamento, los magos descubren la de Jesús. Ante las miles de estrellas que llaman la atención en nuestro mundo, nosotros tenemos que descubrir la de Cristo. Si no estamos atentos, nos equivocaremos.
Todo hombre tiene la obligación de dejarse iluminar por su estrella, pero también la de ser guía para los demás. No hay que “convertir” a nadie. Nuestra obligación es hacer ver a los demás la bondad de Dios, manifestando con nuestra vida su cercanía. Hacemos presente lo que es Dios, siempre que salimos de nosotros mismos y vamos hacia los demás.
No debemos presentarnos como poseedores de la verdad, sino como compañeros en la búsqueda. El verdadero creyente será siempre un buscador de la verdad, no un poseedor de ella.
Esta celebración nos tiene que lanzar más allá de los raquíticos planteamientos de una iglesia, “fuera de la cual no hay salvación”. Dios se manifiesta a todos los pueblos de todas las épocas. Todos los hombres están a la misma distancia de Dios.
En el momento en que nos sentimos privilegiados o detentadores de la verdad, hemos hecho polvo el mensaje de esta fiesta. Todos recibimos todo de Dios y todos tenemos la obligación de aprender de los demás y enseñar a los demás. Todos tenemos la obligación de encender una luz, en lugar de maldecir de las tinieblas.
El reino de Dios es algo mucho más extenso que los contornos, siempre limitados, de una Iglesia. El amor, la entrega, la capacidad de salir de sí e ir al otro, son universales y deben abarcar a todos los hombres. Esto no quiere decir que todos los hombres tengan que pertenecer a la misma institución, y menos aún a la misma cultura. Lo que celebramos hoy es la apertura de Dios a todos los hombres, no el sometimiento de todos a la disciplina de una Iglesia.
Allí donde haya un hombre que crece en humanidad, amando a los demás, allí se está manifestando lo críptico y enigmático. Hoy no podemos entender la apertura a los gentiles como propuesta para que se conviertan a nuestra religión porque es la única verdadera. Lo importante es lo que hay de cristiano en cada hombre, aunque no conozca a Cristo.
Meditación-contemplación
¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido?
Nunca sabremos a ciencia cierta dónde está,
porque Dios está siempre revelándose y siempre ocultándose.
En cuanto dejo de buscarlo, desaparece.
.....................
Dios no es un ser concreto que puedo buscar con un candil.
Está en todas las cosas, pero no soy capaz de descubrirlo.
Está dentro de mí, formando parte de mi propio ser.
Si encuentro mi verdadero ser, ya lo he encontrado a Él.
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La puerta que te llevará a tu centro, se abrirá sola.
Sólo tienes que dejar de buscarle en ninguna otra parte.
Céntrate y concéntrate una y mil veces.
Sin saber cómo, irá apareciendo la luz, en lo más íntimo de ti mismo.
....................................
Déjate iluminar desde dentro,
Como la lámpara atravesada por la corriente eléctrica.
No sólo te convertirás tú en luz
sino que lo iluminarás todo a tu alrededor.
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Juan de Arimatea
Ser parte de todo...
-Thomas Merton-
Santidad es descubrir quién soy...
“Es cierto decir que para mí la santidad consiste en ser yo mismo y para ti la santidad consiste en ser tú mismo y que, en último término, tu santidad nunca será la mía, y la mía nunca será la tuya, salvo en el comunismo de la caridad y la gracia. Para mí ser santo significa ser yo mismo. Por lo tanto el problema de la santidad y la salvación es en realidad el problema de descubrir quién soy yo y de encontrar mi yo verdadero… Dios nos deja en libertad de ser lo que nos parezca. Podemos ser nosotros mismos o no, según nos plazca. Pero el problema es este: puesto que Dios solo posee el secreto de mi identidad, únicamente él puede hacerme quien soy o, mejor, únicamente Él puede hacerme quien yo querré ser cuando por fin empiece plenamente a ser. Las semillas plantadas en mi libertad en cada momento, por la voluntad de Dios son las semillas de mi propia identidad, mi propia realidad, mi propia felicidad, mi propia santidad” (Semillas de contemplación).
LA DANZA GENERAL.
Thomas Merton.
ORACIÓN DE CONFIANZA...
“Señor Dios mío, no tengo idea de hacia dónde voy. No conozco el camino que hay ante mí. No tengo seguridad de dónde termina. No me conozco realmente, y el hecho de que piense que cumplo tu voluntad, no significa que realmente lo haga. Pero creo que el deseo de agradarte te agrada realmente. Y espero tener este deseo en todo lo que estoy haciendo. Espero no hacer nunca nada aparte de tal deseo. Y sé que si hago esto, tú me llevarás por el camino recto, aunque yo no lo conozca. Por lo tanto, siempre confiaré en ti aunque parezca perdido y a la sombra de la muerte. No temeré, pues tú estás siempre conmigo y no me dejarás que haga frente solo a mis peligros
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