Así lo señala Eurostat, que manifiesta que España es el país de la UE donde más ha aumentado en los últimos años la presión fiscal (2.9 puntos en los últimos 7 años, hasta el 41%). También es el país de la UE en el que más ha aumentado la presión fiscal en los últimos 30 años.
Pero hay casos peores: En Suecia te confiscan el 56% de la producción. En Dinamarca el 55% y en Francia más del 52%. Es decir, que más de la mitad de las horas que un individuo trabaja al año (1.000 horas, aproximadamente), consisten en trabajos forzosos para el Estado. Sin embargo, y aunque parezca mentira, estos tres países han experimentado bajadas de la presión fiscal estos últimos 7 años.
Por el lado opuesto se encuentra Irlanda, con una presión fiscal del 36%, el tercer país más rico del mundo, país con menos paro de la UE y segundo país más competitivo en Europa después de Reino Unido. Evidentemente, un 36% continúa siendo un mal chiste. Pero, como saben, en el país de los ciegos el tonto es el Rey.
Antes de nada, para salvar posibles argumentos de autoridad, es apropiado citar a Jorge Valín: «Normalmente, el que aboga por el robo estatal defiende este saqueo gubernamental alegando que en el resto de Europa la presión fiscal es más alta. Nos dicen, por ejemplo, que en Francia la presión fiscal es del 50% y que ese ha de ser el objetivo para España. Bien, en Francia también está prohibido llevar una camiseta con una o varias hojas de cannabis y no por eso se convierte en un referente moral, más bien al revés. Muestra muy bien lo tiránicos que son los políticos galos.»
Por otro lado, es apropiado apuntar que a los mileuristas, de cuya existencia tanto se quejan los progres, les roban casi la mitad de su riqueza tan sólo en concepto de IRPF. Una persona que cobre 13.400 euros anuales (mileurista) recibe, en realidad, 24.890 euros, que es lo que paga la empresa por él. Es decir, una persona que recibe 1.115 euros al mes, en realidad produce 2.075 euros aproximadamente. Los otros 950 euros los confisca el Estado. Esto, ojo, sólo en concepto de IRPF. Para cualquier otro libre intercambio que decida hacer este mileurista con las sobras tendrá que volver, de nuevo, a pasar un nuevo filtro impositivo. Eso es tan sólo un ejemplo ilustrativo del expolio sistemático al que los socialistas somenten a las clases medias y bajas de la sociedad.
Este fenómeno confiscatorio tiene dos vertientes:
A) La vertiente económica.
Cuanto más altos son los impuestos, más dificil será crear una empresa y seguir creando el tejido productivo del país. Y menos incentivos habrá para ello. En un momento de crisis como el actual (que los socialistas, ignorantes en la materia, continúan negando), el aumento de la presión fiscal es un gran palo para todos los ciudadanos españoles, menos para los burócratas. Ello, sumado a la inflación, consecuencia también de la expansión creditica y la manipulación de tipos de interés por parte de los burócratas, no pueden sino perpetuar y agravar la crisis. En estas condiciones, la creación de riqueza y la iniciativa empresarial son meros mitos. El paro, la ausencia de competitividad y el intervencionismo a gran escala, que despilfarra nuestros recursos inevitablemente (ya hablaré de la imposibilidad del cálculo económico bajo socialismo) son la cruda realidad.
B) La vertiente ética.
Cobrar impuestos implica confiscación sin consentimiento, es decir, robo. El robo es un crimen, un atentado contra la propiedad privada que jamás puede ser legitímo. En nuestra sociedad, el derecho no depende de la ética y la justicia. El derecho depende de la decisión que, arbitrariamente, decida el más fuerte (la masa, la mayoría, generalmente). Podemos decir, a propósito de la noticia, que los españoles trabajan 5 meses al año exclusivamente para el Estado forzosamente. Se trata, pues, de un fenómeno de semiesclavitud.








