Abstract
Este artículo analiza la controversia sobre lo que entendemos como sentido de justicia en personas autistas desde tres niveles que suelen confundirse. En la Parte I delimita el problema empírico y la forma válida de inferir desde tareas, cuestionarios y hallazgos neurobiológicos, evitando convertir diferencias de juicio moral en diagnósticos de funcionamiento ejecutivo. En la Parte II caracteriza el sentido de justicia como contenido mental-moral fenoménico en primera persona y separa su intencionalidad normativa de lecturas que lo recodifican como rigidez mental. En la Parte III formula el conflicto como un caso de injusticia epistémica, mostrando cómo el DSM-centrismo y el cientificismo experimental degradan datos en primera persona, distorsionan su inteligibilidad e impiden que recursos interpretativos producidos por comunidades autistas adquieran estatus público. El argumento concluye que el sentido de justicia puede entrar al campo como dato pertinente solo bajo condiciones de corrección epistémica que garanticen justicia testimonial, justicia hermenéutica e incorporación contributiva, junto con reducción del impuesto epistémico que hoy desplaza la discusión desde las razones hacia la defensa de identidad, y así eliminar prácticas capacitistas.