
La comparecencia de ayer de Pedro Sánchez a propósito de la catástrofe de Adamuz correspondió absolutamente al personaje: tarde, mal y nunca. Fue una actuación la suya tan lamentable que la asimétrica distribución de tiempos (media hora de exposición y hora y tres cuartos para la réplica, frente a los veinte minutos y cinco para los portavoces de los Grupos no le hicieron favor alguno. Tuvo más tiempo para mentir y para contradecirse, cuando los datos, la verdad, son de dominio público. Más tiempo, más cuerda para ahorcarse. Estuvieron bien en sus papeles de oposición Feijóo y Abascal, aunque no sé yo si sacaron alguna conclusión necesaria sobre la necesidad de entenderse para sacar de la vida pública a un personaje que siempre debió estar fuera.
Gabriel Rufián ha tenido su minuto de gloria al proclamar su españolísimo propósito de unir a todas las izquierdas “porque si no la ultraderecha nos come por las patas”, dijo. El asunto mereció comentarios surtidos y variados. Cristina Losada decía que es una operación cuyo sentido teatral se capta a la primera, pero que no tiene sentido político que pueda identificarse. No tiene sentido político, pero tiene precedentes ahora que Rufián se ha echado novia del PNV. Nada menos que Sabino Arana lo inventó en sus postrimerías, en lo que se ha dado en llamar su evolución españolista. Le escribe a su hermano Luis: “Instantáneamente se me ha presentado esta idea como seguramente salvadora de llevarse con toda perfección a la práctica: la independencia de Euzkadi bajo la protección de Inglaterra, será un hecho un día no lejano.”
En la cadena SER, el mismo cerdito Duroc con ínfulas de jabalí había enunciado una guía para detectar idiotas: “·Hay dos maneras muy fáciles de detectar a un idiota: la primera es que hable de él en tercera persona y la segunda es que se postule sobre algo”. Hay una tercera que él debe practicar con alguna frecuencia: mirarse en el espejo.
Sarah Santaolalla se está convirtiendo en un personaje entre cómico y patético. El martes salió a relucir en El Hormiguero cuando Pablo Motos se refirió a ella sin nombrarla y Rosa Belmonte preguntó: “¿Esa que es mitad tonta mitad tetas?” Marta Flich salió en defensa de la novia de Javier Ruiz atacando a Belmonte: “Las mujeres machistas tristemente puntúan doble dentro del machismo”. Es comprensible la sensibilidad de Marta Fliuch ante un asunto como éste: Ella fue novia de Jaime Martínez-Bordiú, nieto de Franco que le subvencionó un implante de tetas. Rosa Belmonte reeculó y pidió disculpas por un comentario que calificó de ’inconveniente’.
A Miquel Giménez no se lo pareció tanto y dedicó unos versos al asunto:
Santaolalla se ha enfadado
pues dice de ella Belmonte
que no todo el monte son tetas
ni todas las tetas monte.
Mitad tonta, mitad tetas,
espetó la murcianica
y la Sarah se ofendió:
“No toda la teta es tonta,
ni suelen ser tontas las tetas”.
Pero juntas tetas tontas
y salen tontas con tetas.
Froilán I de España analizaba el discurso de Pedro Sánchez por contenidos:_”Pedro Saunas ha utilizado 29 minutos para hablar de los accidentes ferroviarios que causaron 47 muertos y cientos de heridos y más de 50 minutos para hablar de las redes sociales, la derecha y la ultraderecha.
Cristian Campos hace un lamento ciudadano, que no borincano: “Con qué facilidad nos hemos acostumbrado a que el presidente del gobierno, con todo el poder coactivo del estado detrás, con sus cloacas y su Ministerio del Interior y de Hacienda a su mando, señale a periodistas y ciudadanos desde el Congreso de los Diputados”.
CAV Carmen respondía enlazando el tema con lo de Sarah Santaolalla: “Porque estamos acostumbrados. Pero qué es peor: ¿Qué te llamen tonta y nombren partes de tu anatomía o que lleven años llamándote desde el Congreso, la radio, la tele y los periódicos fascista, nazi o ultra? No sé, Rick”.
Están de moda los relatos mendicantes sobre la propia infancia. Recuerda lo de Jesús Cintora, sin agua caliente, lavadora, frigorífico ni calefacción ¡en un pueblo de Soria! y ahora sale el tonto de la boina: “Mis padres nunca me han comprado un libro, ni me han llevado al cine, ni hemos ido de restaurantes. Mi familia ha sido muy austera”. Carlos Mtz. Gorriarán apostillaba: “Ya. Además lo alquilaban para mendigar, se levaba en charcos, descubrió el water a los 20 y aprendió a leer en secreto. Un pobre a lo Dickens haciendo confesiones honradas al estilo Sánchez”.
Nemesio con tilde en la a se asombraba por lo poco implantada que está en la España sanchista la elegancia social de la dimisión: “En ocho años solo ha dimitido un ministro por un escándalo y fue al principio. Después hemos pasado el volcán, el apagón la ley del solo sí es sí, las pulseras, la corrupción económica y política, las mentiras, el derrumbe de los servicios públicos Y NO PASA NADA.
Dios tuitero daba un último toque a Patxi López por su cita ¡en inglés! A Bad Bunnie, figura portorriqueña del rap: “Cuando ves que citan a Bad Bunny en la tribuna del Congreso de los Diputados como si fuera Voltaire es cuando te das cuenta de que esto ya no tiene solución. Rezad lo que sepáis”.












