Aun hay un muro


Aun hay un muro
cayendo aun.

Y el clamor de los aplausos,
aun,
saliendo de entre los escombros.

Entorno privilegiado


Construyeron para nosotros un entorno privilegiado.

Con un parque infantil.
Dentro un parque de ocio.
En parque comercial.
Junto a un parque empresarial.
Enclavado en un parque tecnológico.
Rodeado de un parque industrial.
Al lado
de un parque
de regeneración de aguas residuales.

Todo,
en un lugar,
donde de antes sólo había
zonas verdes.

En cualquier lugar del mundo


Aquí mismo hay un decreto prohibiéndonos decirlo:
Te comería la boca en cualquier lugar del mundo.

Hay una estrella flameando en cualquier cielo del mundo,
un estambre inhiesto,
una pestaña tremolando,
una sabana agitada,
una yema izándose por un asta
y una lengua ondeando
en cualquier lugar del mundo.

Te comería la boca en cualquier lugar del mundo.

Hay una puesta de sol en cualquier pecho del mundo,
una luna bordada sobre el mar,
un beso ribeteando un ombligo,
una orla de carmín,
un pezón erecto
y una caléndula
en cualquier lugar del mundo.

Te comería la boca en cualquier lugar del mundo.

Hay una ola tañendo en cualquier tambor del mundo,
un cuco marcando el ritmo,
un nombre en clave de sol,
un cabecero en dos por cuatro,
un acorde de dos latidos,
un susurro,
un suspiro,
y un gemido
en cualquier lugar del mundo.

Te comería la boca
aquí mismo.

Aquí mismo hay un decreto prohibiéndonos decirlo.
Aquí mismo una bandera.
Aquí mismo un escudo.
Aquí mismo un himno.

Y una ofensa y un ultraje aquí mismo:

Te comería la boca
en cualquier lugar del mundo.

Tratado de Libre Comercio

Tratado de Libre Comercio

Tratado de Libre Comercio

El centro comercial


Aquello resultó ser el libre mercado,
el de verdad,
el auténtico,
el de las veinticuatro horas abierto,
el de las ventanas cerradas,
el del torno de acero a la entrada,
el de la línea de cajas a la salida,
el del vigilante jurado en ambas,
el de las cámaras de seguridad,
el del hilo musical marcando el paso,
el de los pasillos rectos y alineados,
el de los estantes estándar,
el de los productos ordenados por colores según el billete que los paga,
el de las marcas de la casa a la altura de los ojos y al alcance de las manos,
el de la competencia subiéndose a un taburete,
el de si quieres alternativas te agachas,
el del precio en origen fijado en el destino,
el de las ofertas colgadas con hilo de sedal,
el de compra hoy y lo pagaras mañana,
el los reponedores a tiempo parcial y las cajeras de por vida,
el del centro comercial,
el libre mercado de verdad,
el auténtico,
el del carro con candado
y las ruedas trucadas.

Un pecho a veces



Debajo de la corteza terrestre también
a veces un sístole,
a veces un diástole,
un pecho a veces
y una caja torácica siempre
con un enjambre de moscas
saliendo de entre las costillas.

Poema en voz de Isabel Navarro, creado a partir de la ilustración de LaRataGris para la «Primera Experiencia de la Poesía no muerde».

Ilustración: LaRataGris (Raúl Sánchez, Badalona)
http://laratagris.com

Poema: Iván Rafael (Madrid)
Voz: Isabel Navarro (Madrid)
http://poguemahonex.wordpress.com

Veintitrés de febrero


Tengo un golpe de estado metido en la cabeza,
un bigote,
un tricornio,
y un subfusil que dispara.

Tengo un golpe de estado metido en la cabeza,
un veintitrés de febrero,
un dieciocho de julio,
dos onces de septiembre y cuarenta días de mayo.

Tengo,
metido en la cabeza,
una cuneta,
dos eses,
tres cruces,
cuatro jinetes,
cinco flechas,
seis…
seis…
seis…
siete plagas.

Tengo un crucifijo y una esvástica,
un brazo levantado,
un ángel caído
y uno de pié
en cada esquina de la cama.

Tengo metido en la cabeza
la tiza que rozó la oreja,
el cero con tinta roja,
todos los números rojos,
el semáforo rojo,
la tarjeta roja,
el tridente rojo y la cola roja,
la caperuza roja,
el lobo,
los cazadores,
el bosque,
el árbol,
la sombra,
al coco,
al tío camuñas,
al sacamantecas,
al hombre del saco,
al del telediario,
a mi padre viendo al del telediario,
a mi madre con la zapatilla en la mano,
a ti sin bragas,
tus bragas sin ti,
un portazo,
una bisagra oxidada,
un crujido en el parqué,
un crack,
un grifo goteando,
una bañera desbordada,
una persiana contra una ventana,
un apagón,
una sirena de madruga,
cualquiera sirena,
cualquier madrugada,
un teléfono a deshora,
un portero automático,
un aullido,
un murmullo,
una exclamación,
un signo de interrogación,
un ¡uy!
un ¡ay!
un ¡oh!
un llanto.

Tengo un golpe de estado metido en la cabeza,
un bigote,
un tricornio,
un subfusil que dispara
y cientos de miles de casquillos
esparcidos por las entrañas.

La obscenidad


Descubrí la obscenidad una noche de invierno. Nos escondimos en una habitación oscura en la que hacía frío. Pero sus pezones estaban calientes y devoré con ansias sus senos ocultos por debajo de una blusa.

Sabía que su madre estaría mirando desde la penumbra, tapando con su espalda y con su sombra la escena. Quizá también su hermana y una vecina. Al menos, nadie más podría observarnos. Sólo ellas.

Mientras, en el salón de la casa, sus maridos veían la tele. Justo cuando terminé de mamar, antes de expulsar los gases, dos tetas anunciaban leche en polvo.

Recital de presentación de la colección «Voces del Extremo»

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Recital de presentación de la colección “Voces del Extremo” (amargord ed.) en la librería asociativa Traficantes de Sueños (c/ Embajadores, 35 / Madrid) el próximo jueves 13 de febrero a las 19,30 h.

Con la participación de los poetas Gsús Bonilla, David Benedicte, Iván Rafael, María Ángeles Maeso, Antonio Crespo Massieu, David Bobis, Matías Escalera Cordero y Alberto García-Teresa y los versos Ana Vega y Antidio Cabal.

“Voces del Extremo” en Traficantes de Sueños:
http://www.traficantes.net/actividad/recital-presentacion-de-la-coleccion-voces-del-extremo

La calle Serrano

Imagen del Ayto. de Madrid

Calle Serrano (Imagen del Ayto. de Madrid)


Vengo de la calle Serrano de hacer unas gestiones y
como si viniese de otro sitio.

Los coches bajan la calle igual que aquí.
Una señora delante de un escaparate.
Un señor encendiéndose un cigarro.
La chica que corre a la parada del autobús.
El niño saltando las bandas del paso de peatones.
La pareja a ninguna parte concreta.
Un perro oliendo la esquina de un portal.
Y una ambulancia.

No he visto sin embargo,
en la vía comercial más importante de la ciudad,
ni un solo carro de la compra por las aceras
y me pareció
tan extraño
que me pareció
como si hasta éstas
fuesen losas de granito.