La falta de agua en colonias del oriente de León no solo ha complicado las actividades básicas en los hogares, sino que ya representa un golpe directo al bolsillo de las familias, que se han visto obligadas a comprar garrafones y a racionar el líquido durante varios días consecutivos.
En Granjeno Plus, vecinos aseguran que la suspensión del servicio se repitió esta semana y que en la anterior permanecieron hasta cuatro días sin suministro, situación que los llevó a gastar entre 300 y 400 pesos, monto equivalente al pago mensual de su recibo de agua, todo esto a raíz de nueva fuga en la línea de conducción de agua de la Batería de Pozos “La Muralla”, ubicada sobre el bulevar Hermanos Aldama, lo que dejó con servicio limitado a más de 200 colonias de la zona oriente de León.
Inés del Rocío Salazar Rodríguez, vecina de la calle Granja Martha, relató que el corte más reciente ocurrió desde la tarde del martes.
“Desde ayer en la tarde se fue el agua; en la mañana sí había un chorrito, pero como a las 3 o 4 de la tarde ya quitaron el agüita”, explicó. Recordó que la semana pasada la situación fue más crítica. “Fueron casi cuatro días, desde el lunes y hasta el viernes llegó. Muchos vecinos empezaron a comprar pipas o a rellenar garrafones para poder aguantar”.
Para su familia, la solución ha sido recurrir al relleno de garrafones.
“Compramos garrafones porque sale más barato que pedir pipa. En la semana pasada gastamos como 300 pesos, que prácticamente es lo mismo que se paga del recibo del agua al mes”, señaló. Además, los cambios bruscos de presión provocaron daños en viviendas cercanas. “A mi mamá se le daño el tinaco y el tubo del calentador cuando regresó el agua con mucha fuerza”.
La vecina advirtió que la situación ya no parece algo aislado.
“Yo siento que esto ya va a ser más seguido, que ya no es solo que se descomponga algo, sino que la escasez va a empezar a ser constante”, dijo, al tiempo que anunció que volverá a habilitar su aljibe, el cual tenía sellado por problemas de humedad. “Lo tenía tapado, pero ya lo voy a arreglar para poder guardar agua”.
Una percepción similar tiene María Elena Torres Ramírez, habitante de la misma colonia, quien aseguró que en su vivienda cuentan con cisterna, pero llevaba años sin usarse.
“La teníamos sellada porque casi no se ocupaba y por la humedad, pero viendo cómo está la situación, creemos que esto se va a repetir. Ya estamos viendo cómo destaparla y darle mantenimiento, porque no podemos quedarnos sin agua cada semana”, afirmó.
María Elena detalló que durante los cuatro días sin servicio de la semana pasada, su familia tuvo que invertir cerca de 400 pesos en garrafones.
“Comprábamos de seis a ocho garrafones para lo básico: baño, trastes y cocinar. En total se nos fueron como 350 o 400 pesos, que es lo que normalmente pagamos de agua en todo un mes”, comentó.
Otro vecino, José Luis Martínez Hernández, coincidió en que la reactivación de las cisternas será una medida necesaria.
“En mi casa también hay cisterna, pero la tapamos porque ya no la usábamos. Ahora, con estos cortes, estamos pensando destaparla y volverla a poner en funcionamiento, porque esto ya se ve que va a ser algo recurrente”, expresó.
José Luis explicó que, al no contar con almacenamiento, la única opción inmediata ha sido el relleno de garrafones.
“La semana pasada estuvimos tres o cuatro días sin agua y gastamos como 300 pesos en garrafones. Es lo mínimo para sobrevivir, porque el baño, lavar trastes y darle agua a los niños no puede esperar”, señaló.
Los vecinos coincidieron en que, además del impacto económico, la escasez obliga a cambiar hábitos y a extremar el cuidado del recurso.