28 marzo 2016

El cuerpo se hace callo
-una especie de silencio sensible-
después de un año sin caricias.

25 marzo 2016

en el invierno, pensé hoy,

la existencia se siente más hondo

no sé por qué.

20 marzo 2016

Fantasma benigno

Siempre que sueño que vivo en su casa (porque sí vivo en su casa), no es acá; es la casa celeste.

Era de noche y Julia dormía. Ocupábamos sólo la parte de adelante, el departamento donde había vivido la bisabuela (aunque un poco cambiado).

Las puertas que daban al patio y al sector de las mamparas no estaban aseguradas (esto es recurrente: esa casa y sus puertas abiertas); cualquiera podía meterse.

Pero había, sí, una puerta cerrada. Anulada. La que daba a la parte central: su habitación, el living, la cocina. Ahí, decía yo en el sueño, todo había quedado intacto. Y me causaba tanta impresión, tanta tristeza, que esa puerta no se abría, y esas habitaciones no se usaban.

Se oían ruidos y yo corría a trabar la puerta que daba hacia el patio de las mamparas. Espiaba: un gato. Si él había podido entrar, era porque había un hueco.

Acá el sueño es divergente:

-Luego del gato: una nena. En el patio. ¿Cómo había llegado? Una prima de mi abuela la había soltado desde su balcón (que daba al mismo patio), y, cuando yo salía, me gritaba reclamando para sí la casa.

-Luego del gato: nada. Yo deducía que los ruidos se debían a la presencia de un fantasma. De SU fantasma. Y, en ese caso, decía en voz alta, me quedaba tranquila porque era un fantasma benigno.