La noche se vuelca
en el mantel,
y es un escándalo
que nadie se atreva
a secarla.
Hay silencio de respiración
en los intervalos del viento
que golpea las ventanas.
El viento lucha para entrar,
para huir
de la noche.
Y no puede.
Cuanto más empuja,
más está en la noche.
Vuela de fiebre, la noche.
Palpita afuera, y el viento
la hiperventila.
Se derrama la noche sobre
los manteles volados.
Nadie quiere secarla.
Es un escándalo la noche,
alborotada
de viento y de deseo.
Es un escándalo la noche,
zumbando
como un insecto perdido.
Es un escándalo y nadie,
pero nadie,
se atreve a oír
lo que dice.
Está ebria, la noche.
Se ha derramado.
El viento la agita.
La tiene loca.