Es sábado a la tarde. Intento dormir la siesta.
A la mañana, antes de la clase de pilates, y después también, estuve buscando la partida de nacimiento de Julia y la libreta de matrimonio para presentárselas al abogado que va a hacer el divorcio. Revisé todos los cajones de la casa, adentro de todos los armarios, todas las carpetas, rincón por rincón. Nada. Como si se hubieran esfumado después del último orden y reubicación.
Agotada y hambrienta, desistí de la búsqueda y me hice el almuerzo. Mi mamá dice que hay que dejar de buscar para hacer aparecer estas cosas.
No sé dónde leí el otro día que lo peor del duelo es la pérdida de la persona que fuiste para ese otro que ya no está, o no está en tu vida.
Salto como un resorte de la cama para revisar un último recoveco de la mesa de luz, que había mirado muy al pasar. En un sobre dentro de un sobre están todas sus cartas de amor que pude conservar. Lo reviso pensando que quizás ahí metida puede estar la libreta. Me sorprende y me intriga una leyenda: "Instrucciones para abrir el regalo". Abro la nota y empiezo a leer. Es muy gracioso. Después otra cosa: un mensaje en una secuencia de papelitos ,"amor en forma de papelito". Otra más: la carta caminito. Y otra: un retrato a plumín. Una nota hogareña con la despedida "el día todavía puede enlindarse". Mucha frescura e ingenio. Mucho, muchísimo amor. Me río y también lloro. Pienso que este que fuiste está atesorado acá, en el desorden de mi casa, y que algún día Julia va a re-conocerte a través de estas cartas. Que para ella, también, las guardo.
Me apena no saber si atesorás la que fui para vos en algún recoveco, o si esa Yo se perdió en alguna mudanza.
La vista se me nubla y apenas puedo leer la letra diminuta de las cartas. Guardo todo.
Reviso una vez más el cajón de arriba de la mesa de luz y OH, PRODIGIO: ahí está la libreta de matrimonio.
Corro, entonces, con la libreta en mano, a revisar ese cajón del escritorio. Inmediatamente encuentro la partida de nacimiento ahí donde ya la había buscado dos veces.
Una pequeña resistencia de las cosas. Un gesto de olvido que recuerda. ¿Una trampa? ¿Una despedida?
Como sea; el precepto de mi madre se cumplió.