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Las habilidades 
sociales en el aula 
Juan Vaello Orts 
Director del IES Bernat de Sarriá (Benidorm)
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© Del texto: 2005, Juan Vaello Orts 
© De esta edición: 
2005, Santillana Educación, S. L. 
Torrelaguna, 60 - 28043 Madrid 
Teléfono: 91 744 90 60 
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en ninguna forma y por ningún medio, sea mecánico, 
fotoquímico, electrónico, magnético, electroóptico, 
por fotocopia, o cualquier otro, sin permiso 
previo por escrito de la editorial.
A María Antonia, Beatriz y Olga. 
A los profesores, que con su esfuerzo 
crean, todos los días, 
un mundo nuevo. 
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ÍNDICE 
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Introducción 9 
Las habilidades sociales 11 
• Habilidades socioemocionales en el aula 17 
Autocontrol 19 
• Estrategias de autocontrol 19 
La autoestima 33 
• Estrategias para potenciar la autoestima 35 
• La autocrítica patológica 42 
• Las lentes sucias: las distorsiones cognitivas 43 
Resiliencia 57 
• Estrategias para reforzar la resiliencia 58 
• La superación del malestar 63 
La relación profesor-alumno 73 
• Observación activa del alumno 74 
• Canalización de conductas típicas ligadas a los roles informales 76 
La empatía 85 
• Estrategias para fomentar la empatía 86 
La asertividad 97 
• Comportamientos asertivos en el aula 99 
El clima social del centro 109 
Las relaciones entre profesores 113 
Habilidades sociales y Dirección 123 
Para saber más... 125
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INTRODUCCIÓN 
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Una falta de respeto de un alumno a un profesor, una discusión acalorada 
entre profesores por divergencias profesionales, intimidaciones de unos alum-nos 
sobre otros o profesores desmoralizados por no saber qué hacer ante deter-minados 
alumnos son situaciones que no tienen nada de extraordinario y 
que generan un alto nivel de malestar. Todas ellas tienen en común que se de-ben 
a problemas de relación interpersonal. La educación es un trabajo que 
conlleva una sucesión constante de contactos interpersonales: algunos de estos 
contactos son irrelevantes, pero la mayoría de ellos van dejando huellas, pla-centeras 
o molestas: halagos, saludos más o menos efusivos, malentendidos, 
discusiones, enfados, enfrentamientos, cumplidos o bromas son ejemplos de 
interacciones que no dejan indiferentes a las personas implicadas. Sin embar-go, 
resulta paradójico que, siendo el mundo educativo uno de los ambientes 
laborales con mayor número de conflictos interpersonales, las habilidades so-ciales 
y emocionales no sean objeto de atención preferente, pues mientras los 
conocimientos teóricos de su materia forman parte del bagaje habitual de 
cualquier profesor, las habilidades sociales suelen quedar en manos del azar o 
de la intuición personal. No obstante, al igual que cualquier otro comporta-miento, 
las habilidades sociales son susceptibles de ser aprendidas... y enseña-das. 
Dado que la satisfacción del profesor influye estratégicamente en su efi-cacia 
docente, es preciso que éste invierta tiempo y esfuerzo en dotarse de 
recursos que le procuren relaciones adecuadas con su entorno, pues generan 
sentimientos de cooperación, motivan hacia el trabajo y mejoran su autoes-tima. 
Este libro pretende aportar algunas sugerencias que ayuden a mejorar las 
habilidades socioemocionales de alumnos y profesores, mediante un conjunto 
de reflexiones teóricas, acompañadas de estrategias y actividades a desarrollar. 
Aunque están pensadas preferentemente para alumnos de Secundaria, son 
propuestas abiertas que se pueden adaptar a cualquier nivel e incluso ser au-toaplicadas 
por el propio profesor, si lo considera conveniente. Para su selec-ción 
se ha procurado que cumplan las siguientes condiciones: 
• Prácticas y practicadas. Sólo la aplicación habitual de las mismas pue-de 
facilitar la transferencia a la vida cotidiana, por lo que deben pri-mar 
los aspectos prácticos sobre los teóricos. 
• Sencillas. Fáciles de aplicar, que no obliguen a variar significativa-mente 
el guión del profesor. 
• Variadas. Que haya varias alternativas, para evitar los efectos de ine-ficacia 
y desgaste por el uso repetido de las mismas estrategias.
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LAS HABILIDADES SOCIALES 
Concepto. Se pueden definir como el conjunto de capacidades para emitir 
conductas eficaces en situaciones interpersonales con la finalidad de ob-tener 
respuestas gratificantes de los demás. El carácter plural del término 
indica que se trata de un concepto que engloba destrezas específicas apli-cables 
a diferentes situaciones de intercambio social. 
La convivencia se construye... o se reconstruye. Cuando se habla de 
convivencia es frecuente asociarla a conflictividad, es decir, a una armo-nía 
perdida que hay que recomponer, pero también cabe poner el acento 
en el carácter constructivo de la misma: algo que hay que apuntalar día 
a día, corrigiendo actitudes y sustituyendo conductas antisociales por 
hábitos prosociales, lo que implica un trabajo constante y debidamente 
planificado que contemple la educación socioemocional como un campo 
a incluir en el desarrollo de todas y cada una de las materias. Construir 
la convivencia supone ser conscientes de que cualquier momento es 
aprovechable para mejorar la convivencia y que cualquier comporta-miento, 
por nimio que sea, tiene su influencia en el clima social del aula 
o del centro. 
Ámbitos. Las relaciones en las que se ve inmerso un profesor se dan 
fundamentalmente en los siguientes ámbitos: 
• Relaciones con los alumnos. Son relaciones entre desiguales, con la 
consiguiente diferenciación de roles entre el profesor y los alum-nos, 
los cuales vienen más o menos establecidos por un guión pre-determinado. 
• Relaciones con otros profesores. Son relaciones entre iguales, con una 
serie de contactos formales prefijados por la misión a cumplir, pero 
con un gran peso de los contactos informales no establecidos por el 
guión institucional. 
• Relaciones con las familias. Ligadas en gran medida a las funciones 
tutoriales, suelen tener un carácter más o menos esporádico, pero 
pueden ser fuente de conflictos si no se canalizan adecuadamente. 
• Relación intrapersonal. Es la relación que cada profesor mantiene 
consigo mismo, con sus pensamientos y emociones, y que a veces 
influye de forma notable en las otras relaciones. 
• Relaciones entre alumnos. Las más numerosas y variadas, por las di-ferentes 
dinámicas relacionales que se pueden generar, y por la im-
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12 Las habilidades sociales en el aula 
portancia de los efectos socializadores de dichas relaciones sobre la 
personalidad de los alumnos. 
Figura 1. 
Objetivos. Las habilidades sociales persiguen dos objetivos funda-mentales: 
• Afectivo: permiten la obtención de consecuencias gratificantes y 
facilitan el mantenimiento de relaciones sociales satisfactorias. 
El éxito en las relaciones interpersonales se basa en la consecu-ción 
de intereses mutuos, lo que implica la capacidad de percibir 
las necesidades y expectativas de los otros y tener disposición 
para satisfacerlas, especialmente las de afiliación y aprobación 
social. 
• Instrumental: facilitan el éxito en las tareas acometidas y son fuente 
de poder en los más diversos ámbitos (laboral, social o afectivo), 
teniendo mayor valor predictivo sobre el éxito que la brillantez 
académica u otras capacidades habitualmente más consideradas. 
Planos. Aunque las relaciones interpersonales se concretan en con-ductas, 
en ellas confluyen cuatro planos diferentes de las personas interac-tuantes: 
• Lo que se piensa (procesos cognitivos). 
• Lo que se siente (procesos emocionales). 
• Lo que se dice (procesos comunicativos). 
• Lo que se hace (procesos conductuales).
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Las habilidades sociales 13 
Los cuatro planos de la conducta interpersonal se entremezclan te-jiendo 
una red de influencias mutuas que acaban produciendo relaciones 
constructivas o destructivas, satisfactorias o insatisfactorias. La detección 
y regulación de ciertos pensamientos y emociones son imprescindibles 
para modificar conductas poco funcionales, pero a su vez también es ne-cesario 
el análisis de las conductas y procesos comunicativos para descu-brir 
qué pensamientos y sentimientos hay detrás de ellos. No cabe, por 
tanto, una intervención aislada sobre uno u otro plano, sino una actua-ción 
integral sobre todos y cada uno de ellos. 
Entrenamiento. Las habilidades sociales se pueden mejorar mediante 
su práctica: el entrenamiento mejora las habilidades, esta mejora propor-ciona 
satisfacción, y esta satisfacción redunda en un aumento de la fre-cuencia 
de las conductas interpersonales, que a su vez sirve de entrena-miento, 
cerrándose así un círculo que acaba por mecanizar las estrategias 
aprendidas, convirtiéndolas en hábitos de conducta consolidados. Por el 
contrario, la falta de habilidades sociales afecta negativamente a la auto-estima, 
engendrando ansiedad, falta de confianza e inhibición social, for-mando 
un círculo cerrado generador de malestar (menos práctica me-nos 
habilidad menos satisfacción menos práctica…). 
Figura 2. 
Práctica de las 
habilidades 
sociales 
Mejora de las 
habilidades 
sociales 
Satisfacción 
Se hace patente, pues, que ni el profesor ni los alumnos pueden que-dar 
al margen de la necesidad de mejora de sus habilidades sociales y 
emocionales: 
• Los alumnos, ya que al estar inmersos en un grupo social durante 
un dilatado período de tiempo (varias horas diarias durante me-
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14 Las habilidades sociales en el aula 
ses), necesitan dominar las habilidades que les permitan una mejor 
adaptación. 
• El profesor, ya que, por contar entre sus funciones la de conducir 
un grupo social hacia metas predeterminadas (formación integral, 
preparación para estudios posteriores...), necesita contar con habi-lidades 
significativamente diferentes a las de otros colectivos profe-sionales. 
El profesor debe atender a una doble faceta debido a su 
posición de liderazgo en el aula, escenario reducido donde se va a 
producir una sucesión intensiva y constante de relaciones interper-sonales: 
por un lado, debe formar a los alumnos en habilidades so-cioemocionales, 
y por otro lado, debe formarse él, para cumplir 
mejor su misión, para sentirse mejor, para educar a sus alumnos, 
para que éstos se sientan mejor. Estas habilidades, que algunos pro-fesores 
dominan de forma intuitiva y natural, pueden y deben ser 
aprendidas y practicadas por quienes tienen la percepción de que 
carecen de ellas. Se trata en suma de introducir en el aula la educa-ción 
emocional, entendida como «el proceso educativo, continuo y 
permanente, que pretende potenciar el desarrollo emocional como 
complemento indispensable del desarrollo cognitivo, constituyen-do 
ambos los elementos esenciales del desarrollo de la personalidad 
integral, con la finalidad de aumentar la felicidad personal y so-cial 
». 
Vías de intervención en educación socioemocional. Se pueden seguir 
diferentes vías de tratamiento de contenidos de educación socio-emocio-nal 
en el aula: 
• Entrenamiento incidental planificado (EIP) o técnica del caso. 
• Tratamiento tutorial. 
• Inclusión curricular. 
• Tratamiento interdisciplinar. 
• Intervención incidental intuitiva e improvisada. 
Entrenamiento incidental planificado (EIP) 
o técnica del caso 
Consiste en aprovechar cualquier situación con implicaciones socio-afectivas 
que se presente en clase (un roce, un conflicto, una discusión, 
una agresión…) para abordarla desde una perspectiva formativa y sociali-zadora, 
es decir, considerándola como una ocasión para aprender y prac-ticar 
habilidades sociales y emocionales. No se trata de un tratamiento
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Las habilidades sociales 15 
ocasional en el que se improvisa y se actúa intuitivamente para salvar 
cada situación, sino que está precedido de una preparación socioemocio-nal 
del profesor, que debe haberse abastecido previamente de estrategias, 
actividades y recursos que irá aplicando conforme se presenten las situa-ciones 
problemáticas. Nos parece la de mayor potencial educativo, al pre-sentar 
las siguientes ventajas respecto a las otras vías: 
• Generalización. Se puede aplicar de forma generalizada, por todos 
los profesores en todas las clases, lo que implica persistencia, espe-cialmente 
cuando se han unificado previamente criterios de aplica-ción, 
principios de actuación y estrategias de intervención. Supone 
una clara ventaja sobre el tratamiento tutorial, que limita estos 
contenidos a unas cuantas sesiones al año impartidas por un solo 
profesor del equipo docente (el tutor), lo que a todas luces es insu-ficiente 
si no se complementa con un tratamiento más generali 
zado. 
• Transferibilidad. Al tratar los contenidos socioemocionales de for-ma 
contextualizada y práctica, son más transferibles a la vida coti-diana. 
• Economía de tiempo. No necesita una dedicación horaria muy ex-tensa, 
al limitarse a intervenciones más o menos frecuentes en fun-ción 
de la problemática de cada clase. 
• Simplicidad. No necesita una preparación teórica excesiva por par-te 
del profesor. 
Un modo de llevarlo a cabo, a título de ejemplo, podría ser el siguiente: 
1. El profesor, en las primeras clases del año, anuncia que a lo largo del curso todos, 
alumnos y profesor, van a entrenarse en la mejora de sus habilidades sociales y 
emocionales, especialmente en el control de emociones negativas, para lo cual 
aprovecharán todas las ocasiones en que surjan problemas interpersonales, expli-cando 
a continuación las ventajas de dicho entrenamiento: 
• Reducción de conflictos interpersonales. 
• Mayor satisfacción de todos y cada uno de los integrantes de la clase. 
2. Se pone un ejemplo de situación problemática derivada de la falta de habilidades 
sociales. 
3. Se explica la forma en que se podría haber evitado o resuelto dicho problema. 
4. El profesor anuncia que, en el futuro, cada vez que aparezcan problemas deriva-dos 
de la falta de habilidades sociales de algún miembro de la clase, se abordará 
como un problema más a resolver en clase de forma creativa y constructiva, para 
lo que pide la colaboración de todos («todos saldremos ganando»).
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16 Las habilidades sociales en el aula 
Tratamiento tutorial 
La tutoría ofrece otro espacio para tratar a fondo y de forma sistemá-tica 
los contenidos y estrategias de educación emocional, mediante su in-clusión 
en el Plan de Acción Tutorial. Permite llevar a la práctica un pro-grama 
de educación emocional, mediante la planificación de sesiones 
concretas que aborden los problemas interpersonales más relevantes y 
preparen a los alumnos en técnicas que permitan evitarlos. No obstante, 
el tratamiento tutorial no debe ser utilizado en exclusiva porque se corren 
varios riesgos: 
• Que se traten con el tutor unas pautas que luego en las clases con 
otros profesores no se tengan en cuenta o, lo que es peor, se traten 
en sentido contrario. 
• Falta de contextualización, pues se corre el peligro de que las activi-dades 
de tutoría queden en contenidos teóricos o lúdicos que úni-camente 
tienen vigencia durante esa hora y que luego se olvidan. 
• Falta de tiempo, al dedicársele sólo unas pocas horas al año. 
Inclusión curricular 
Esta opción consiste en aprovechar las oportunidades que cada ma-teria 
ofrece de incluir contenidos teóricos relacionados con el mundo de 
las relaciones sociales, y que puedan ayudar a construir una actitud pro-social 
conjunta, en la que se priorice el «nosotros» sobre el «yo». 
Tratamiento interdisciplinar 
Se tratan de forma coordinada y transversal entre varios departa-mentos 
ciertos contenidos de educación socioemocional, bien en forma 
de proyectos interdisciplinares, bien en forma de actividades de centro 
que acerquen al alumnado a temas socializadores como la solidaridad, la 
tolerancia o las actitudes pacíficas. 
Intervención incidental intuitiva e improvisada 
La más habitual. Consiste en reaccionar de forma intuitiva e impro-visada 
cuando surge cualquier incidente. Peca de falta de planificación, 
de tener carácter terapéutico y no preventivo, y de depender del talante 
del profesor exclusivamente, con las subsiguientes carencias de rigor y sis-tematicidad.
Las habilidades sociales 17 
HABILIDADES SOCIOEMOCIONALES EN EL AULA 
Podemos dividir metodológicamente las habilidades socioemociona-les 
en dos grandes categorías: intrapersonales (de relación con uno mis-mo) 
e interpersonales (de relaciones con los demás), tal como se ve en la 
Tabla 1. 
Tabla 1. 
Habilidades intrapersonales Habilidades interpersonales 
Autocontrol 
Autoestima 
Reestructuración de distorsiones 
cognitivas 
Resiliencia 
Superación del malestar 
Empatía 
Asertividad 
Canalización de roles 
Comunicación 
Contribución a la creación de un cli-ma 
social positivo 
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AUTOCONTROL 
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El más poderoso es el que tiene poder sobre sí mismo (SÉNECA) 
Es la capacidad de regular las propias emociones, pensamientos y con-ductas, 
especialmente las de carácter negativo. Se puede entender como 
una especie de pilotaje emocional, que nos permite dominar nuestros 
pensamientos y emociones en vez de que ellos nos dominen a nosotros, y 
engloba una serie de competencias como: 
• Conocimiento de las emociones propias y de los pensamientos que 
las provocan. 
• Capacidad de anticipar consecuencias y actuar en función de ellas. 
• Capacidad para controlar impulsos. 
• Capacidad de producir pensamientos y conductas alternativas a la 
impulsividad. 
• Capacidad para soportar la demora de las satisfacciones, cuando de 
dicha demora se deriven consecuencias positivas. 
Algunas consideraciones a tener en cuenta en relación con el auto-control 
son las siguientes: 
• Es una variable intrapersonal. 
• Tiene una importancia crucial en todo lo que ocurre en el aula, 
tanto para el alumno como para el profesor, especialmente en la 
evitación y resolución de conflictos. 
• Un autocontrol deficiente se caracteriza por causar un sufrimiento 
innecesario, llevar a comportamientos contrarios a los propios in-tereses 
y dificultar la realización de conductas favorables para la 
consecución de los objetivos propios. 
• Se asocia a características como la baja tolerancia a la frustración, 
la irritabilidad, la ansiedad, la precipitación o el uso abusivo de la 
crítica hacia los demás o uno mismo. 
• No supone reprimir emociones, sino canalizar estados emocionales 
inconvenientes. 
ESTRATEGIAS DE AUTOCONTROL 
Algunas estrategias y actividades que pueden ayudar a mejorar tanto 
el conocimiento de emociones propias como la capacidad de autocontrol 
son las siguientes:
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20 Las habilidades sociales en el aula 
«No sé qué haré, pero lo haré tranquilo» 
Consiste en adoptar como mantra o principio de actuación dicha 
frase, recurriendo a ella automáticamente en cualquier situación ansió-gena 
que se presente. El objetivo es entrenarse en adoptar como princi-pio 
básico de actuación la tranquilidad en todas las situaciones por pro-blemáticas 
que sean. 
No sé que haré, 
pero lo haré tranquilo 
Figura 3. 
Desnudar emocionalmente los problemas 
Consiste en desconectar emocionalmente de la situación, identifi-cando 
los aditamentos emocionales innecesarios y perjudiciales (gritos, 
amenazas, acusaciones...) y separándolos de los factores objetivos, con la 
finalidad de recuperar la capacidad de tomar decisiones con mayor efica-cia. 
Algunas actividades que pueden ayudar a desnudar emocionalmente 
problemas son los siguientes: 
■ Desnudar problemas. Los pasos a seguir son (Tabla 2): 
1. Narrar lo más objetivamente posible la situación problemática, 
mediante una frase descriptiva y precisa, evitando juicios de valor. 
2. Identificar todo lo que acompaña a la conducta ajena o propia: 
suposiciones, adivinación de intenciones, explosiones de ira, 
sarcasmos, acusaciones, etc.
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Autocontrol 21 
3. Analizar de nuevo la situación objetiva desprovista de las emo-ciones 
negativas asociadas a ella. 
4. Buscar una respuesta relajada y reflexiva a la situación, sosla-yando 
las emociones negativas asociadas. 
■ Para escalar la montaña, sólo el peso necesario. Utilizando la metáfo-ra 
de un escalador que ha de ascender a la cima de una montaña, 
podemos imaginar el afrontamiento de una situación problemá-tica 
como una dura ascensión que será más penosa cuanta más 
carga llevemos. La carga equivale a las emociones negativas que 
acompañan a la situación, y conviene desprendernos de ellas para 
superar el problema de forma más liviana (ver Tabla 3). Experi-mentar 
la sensación de haberse quitado un peso de encima aporta 
optimismo y tranquilidad, a la par que elimina gran parte del ma-lestar 
superfluo. 
Tabla 2. 
Descripción de la situación Emociones asociadas a eliminar 
Tabla 3. 
Para escalar la montaña con comodidad, debo eliminar de mi mochila 
lo prescindible (emociones negativas a eliminar): 
1. ........................................................................................................................ 
2. ........................................................................................................................ 
3. ........................................................................................................................
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22 Las habilidades sociales en el aula 
■ La noticia. Se describe en forma de noticia de prensa una situación 
problemática que se haya vivido recientemente, relatando lo más 
objetivamente posible lo ocurrido y buscando un titular para la 
misma, es decir, visualizando la conducta propia como si la estu-viera 
realizando otra persona. 
■ Análisis de situaciones problemáticas. Se siguen los siguientes pasos 
(Tabla 4): 
1. Se elige una situación causante de malestar. 
2. Se anota qué se piensa, qué se siente, qué se hace y qué se dice 
en dicha situación. 
3. Se busca un pensamiento alternativo, reflejado en una frase y se 
lleva a cabo. 
Tabla 4. 
ANÁLISIS DE SITUACIONES PROBLEMÁTICAS 
Situación perturbadora: 
………………………….………………………………………………….. 
Pensamientos asociados (lo que pensé): 
…………………………………………………………………………….. 
Emociones asociadas (lo que sentí): 
…………………………………………………………………………..... 
Conductas realizadas (lo que hice, lo que dije): 
…………………………………………………………………………….. 
Pensamientos alternativos: 
.…………………………………………………………………………….. 
Emociones alternativas: 
……………………………………………………………………………. 
Conductas a realizar (lo que haré, lo que diré): 
……………………………………………………………………….……
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Autocontrol 23 
Apostar lo justo, procurando no poner en juego la propia valía en 
cada situación 
Especialmente aquellas personas que sufren en exceso ante situaciones 
cotidianas conviene que se convenzan de que en cada momento sólo está 
en juego el éxito o fracaso en esa conducta, no la propia autoestima. Se 
apoya esta estrategia en la idea de que cualquier pensamiento o emoción, 
sean placenteros o dolorosos, llegan y se van, es decir, tienen una duración 
limitada hasta que son sustituidos por otros. Las situaciones placenteras 
duran menos de lo que quisiéramos, mientras que las dolorosas no desapa-recen 
tan rápidamente como querríamos. Poner a los pensamientos turba-dores 
en su justo lugar y limitar sus efectos corrosivos, no perdiendo la 
perspectiva de que pronto quedarán borrados por otras sensaciones que les 
sustituirán, ayuda a la liberación de tensiones y a la reducción del malestar. 
Mejorar el autoconocimiento y la capacidad de detectar estados 
emocionales negativos 
El conocimiento de las emociones propias, especialmente las de ca-rácter 
negativo, puede ayudar a un mejor control de las mismas. 
Algunos ejercicios de posible uso son: 
■ Cuestionario introspectivo. Es un breve cuestionario de autocono-cimiento 
que puede incluir preguntas como las siguientes: 
• Busca cinco adjetivos que te describan, a tu parecer, de la mane-ra 
más fiel posible. 
• ¿Qué hay en común entre tu mejor amigo y tú? 
• ¿Por qué os lleváis bien tu mejor amigo y tú? 
• ¿Qué cualidades crees que aprecian en ti tus amigos? 
• ¿Qué es lo que más te ha impresionado en la vida? 
• Si pudieras pedir un solo deseo ahora mismo, ¿cuál sería? 
• Si pudieras comprar una cualidad, ¿cuál sería? 
• Si pudieras desprenderte de un defecto, ¿cuál sería? 
Una vez contestadas las preguntas, se pueden intercambiar puntos 
de vista sobre lo que ha respondido cada uno utilizando cualquiera de las 
siguientes técnicas: 
– Trabajo por parejas. 
– Pequeño grupo. 
– Gran grupo. 
– Gran grupo, con intercambio aleatorio de cuestionarios y lectura 
anónima de los mismos.
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24 Las habilidades sociales en el aula 
■ Listado de emociones. Se utiliza la Tabla 5 de la forma siguiente: 
1. Se seleccionan las emociones que se experimentan con mayor 
frecuencia, marcando una cruz en la casilla correspondiente. 
2. A continuación de cada emoción seleccionada se anota la reac-ción 
habitual ante ellas. 
3. En la tercera columna se busca una reacción alternativa eficaz 
que permita evitar el malestar provocado por cada emoción se-leccionada. 
Tabla 5. 
Emoción Reacción habitual Reacción alternativa 
■ Enfadado 
■ Triste 
■ Deprimido 
■ Culpable 
■ Ansioso 
■ Temeroso 
■ Con pánico 
■ Aterrorizado 
■ Sin energía 
■ Envidioso 
■ Celoso 
■ Apático 
■ Desamparado 
■ Desilusionado 
■ Desesperado 
■ Arrepentido 
■ Incómodo
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Autocontrol 25 
Anticipar las consecuencias de las conductas para evitar efectos 
indeseados tras reacciones impulsivas 
«No conviene desplegar las velas sin antes pensar si habrá que reco-gerlas 
de prisa y corriendo». Para ello se puede ejercitar esta idea con la 
siguiente actividad: 
■ Después me sentiré... El ejercicio propuesto en la Tabla 6 ayuda a 
anticipar estados emocionales negativos con el fin de evitar con-ductas 
que nos lleven a dichos estados de ánimo. 
■ Infeliz 
■ Desconcertado 
■ Desconfiado 
■ Fastidiado 
■ Aburrido 
■ Inquieto 
■ Solitario 
■ Desgraciado 
■ Insatisfecho 
■ Frustrado 
■ Excitado 
■ Irascible 
■ Pesimista 
... 
... 
... 
...
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26 Las habilidades sociales en el aula 
Tabla 6. 
Después me sentiré: 
■Arrepentido ■Triste ■Satisfecho ■Tenso ■Relajado 
■ .............. ■ .............. ■ .............. ■ .............. 
Generar diferentes alternativas de actuación, anticipándonos 
a la aparición automática de conductas impulsivas 
Conviene entrenar el hábito de sopesar, al menos, dos alternativas 
ante situaciones que inducen a responder impulsivamente. Para ello se 
puede empezar por visualizar alguna situación problemática pasada y 
buscar diferentes tipos de respuesta que se hubieran podido dar. 
■ Las dos alternativas. El profesor plantea una situación problemáti-ca 
(real o imaginada) susceptible de provocar una reacción impul-siva. 
Cada alumno debe pensar, antes de responder, dos respuestas 
alternativas: una impulsiva-visceral, la otra controlada-reflexiva 
(Tabla 7). 
Tabla 7. 
Situación: Reacción impulsiva: 
Reacción controlada: 
Distanciarse para ver mejor 
Supone reenfocar la situación, viendo lo que ocurre con cierto dis-tanciamiento, 
y comparando lo que sucede con lo que podría estar suce-diendo 
si se reaccionara de otra forma. 
■ Verbalizar la situación. Se resume lo que está ocurriendo en una 
frase (y sólo una), incluyendo las emociones y pensamientos 
propios que acompañan a la situación. Se busca una frase alter-
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Autocontrol 27 
nativa que refleje otra forma más eficaz de ver la situación, in-cluyendo 
pensamientos y emociones generadores de bienestar 
(Tabla 8). 
Tabla 8. 
Lo que está ocurriendo es: ___________________________________________ 
_______________________________________________________________ 
_______________________________________________________________ 
Lo que podría estar ocurriendo es: ____________________________________ 
_______________________________________________________________ 
_______________________________________________________________ 
Elegir reacción 
Identificada una situación ansiógena reciente, se trata de visualizar la 
misma situación en el futuro y pensar cuál de las siguientes opciones se 
elegiría en frío: 
No hacer nada. 
Hacer lo mismo que hice. 
Hacer algo diferente. 
Procurar que no me afecte. 
Ralentizar, demorar las repuestas, contar hasta... 
La ralentización deliberada de la conducta, combinada con ejercicios 
de respiración profunda y relajante durante unos pocos segundos permi-te 
crear un estilo de respuesta deliberadamente pausado, incompatible 
con la impulsividad. 
Esperar a que escampe 
Supone no actuar en caliente, recuperando la capacidad de decidir 
cuándo queremos actuar. Cuando estamos en pleno arrebato emocional 
nos vemos a menudo empujados de forma automática e irreflexiva a eje-cutar 
una acción explosiva cargada de connotaciones emocionales negati-
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28 Las habilidades sociales en el aula 
vas. Estas explosiones emocionales eclipsan o nublan nuestra capacidad 
para razonar y tomar decisiones, por lo que esperar a que pase la tormen-ta 
emocional, sin actuar, permite la elección de mejores opciones y la re-cuperación 
del control de los factores cognitivos sobre los emocionales. 
■ Lo que voy a decir/hacer ahora, lo diré/haré... Consiste en repetirse 
mentalmente, cuando se atisba el inicio de una tormenta emocio-nal, 
la frase «Lo que voy a hacer/decir ahora, lo haré/diré... (diez 
minutos, una hora, un día más tarde)». 
Visualizar el estado de satisfacción que sigue a una reacción controlada 
Consiste en imaginarnos en un futuro próximo pronunciando frases 
que expresan satisfacción por habernos podido controlar (Tabla 9). Este 
tipo de visualización ayuda a evitar reacciones emocionales indeseadas y 
preparar alternativas más eficaces («la próxima vez haré...»), además de 
atenuar los altibajos en los estados de ánimo, tan nocivos en personas 
predispuestas a padecerlos de forma acusada. 
Tabla 9. 
Dentro de poco me sentiré satisfecho al poder decir: 
«Me controlé», «conseguí aguantar», «he resistido la tentación de contestarle»... 
No regalar, dar a cambio de... 
Es un entrenamiento de la perseverancia, la abnegación y la pacien-cia 
(el que resiste, acaba ganando), frente a los alumnos/hijos que lo 
quieren todo aquí, ahora... y sin esfuerzo. La perseverancia implica capa-cidad 
para demorar las gratificaciones y, por lo tanto, autocontrol. La 
persistencia al perseguir un propósito no garantiza el éxito siempre, pero 
su ausencia lo impide casi siempre, además de ser una cualidad indispen-sable 
para emprender planes a medio o largo plazo, como es el caso de los 
estudios. 
■ Después de... Consiste en posponer la obtención de una gratifica-ción 
o recompensa hasta que se haya realizado una determinada 
tarea o esfuerzo que suponga cierta incomodidad: 
«Esto lo haré después de...» 
«Eso lo podrás hacer después de...»
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Autocontrol 29 
«Cuando..., podrás...» 
«Si acabas pronto, podrás...» 
■ Cuántos días sin... En una agenda o almanaque, se van marcando 
cruces en los días que se ha conseguido inhibir una conducta ina-propiada 
o producir la conducta deseada. Para ayudar a mantener 
la constancia, se pide periódicamente a cada alumno que comuni-que 
al resto cuántos días lleva cumpliendo el propósito planteado. 
Si se cumple, se reconoce y se anima a persistir, y si no, se emplaza 
a volverlo a intentar, eliminando los obstáculos aparecidos en la 
anterior ocasión. 
Trabajar la capacidad de hacer planes 
... Y cumplirlos, lo cual lleva aparejada la capacidad de diferenciar lo 
que nos conviene de lo que nos gusta, que a menudo no coinciden. Esta 
estrategia, como las anteriores, pretende incidir en dos capacidades fun-damentales 
en el estudio: 
• Capacidad de perseverar en la persecución de metas no inmediatas 
mediante el esfuerzo. 
• Capacidad de soportar la demora de gratificaciones sin merma del 
rendimiento. 
■ El reto del día/semana. Plantearse un propósito (y sólo uno) cada 
día y cumplirlo, manteniéndolo durante varios días, hasta consoli-darlo, 
y una vez consolidado y convertido en hábito, pasar a plan-tearse 
otro. El propósito puede referirse a algo especialmente mo-lesto 
que deseemos cambiar desde hace tiempo, aunque conviene 
empezar por pequeños retos no muy complicados de cumplir, 
para ir aumentando la dificultad progresivamente. Un ejemplo es 
el compromiso de cumplimiento de una norma de convivencia: el 
alumno se propone, tras la sugerencia del profesor, respetar una 
norma de convivencia, no como una exigencia del profesor, sino 
como un reto autónomo. Puede anotar el propósito en un papel 
que lleve consigo o coloque en un sitio visible (espejo, mesa de 
trabajo…). Una pequeña autorrecompensa por cada propósito 
conseguido y consolidado reforzará la intención de acometer nue-vos 
retos. 
■ La renuncia autónoma: me apetece, pero no me conviene. Consiste 
en renunciar a algún deseo prescindible (no confundir con necesi-
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30 Las habilidades sociales en el aula 
dad), para dedicar dicho tiempo a realizar alguna tarea pendiente 
que tengamos que emprender ineludiblemente y que nos resulte 
desagradable. Es un entrenamiento de la fuerza de voluntad y de 
la capacidad de autocontrol, transferible a otros retos. Tener a la 
vista una nota similar a la Tabla 10 nos puede ayudar como recor-datorio. 
Tabla 10. 
Me apetece (pero no haré) Me conviene (haré) 
Evitar el contagio emocional 
Reaccionar ante una acusación o un insulto con una respuesta auto-mática 
del mismo calado, no suele aportar beneficios a la situación ni al 
estado de ánimo del que reacciona impulsivamente. Por ello, conviene 
entrenarse en contemplar este tipo de situaciones como «vías de contagio 
emocional» que hay que evitar. El autocontrol es la vacuna que nos in-muniza 
contra dicho contagio. 
■ No entrar al trapo. Se plantean a los alumnos, por grupos peque-ños, 
situaciones en las que otra persona se ha dirigido a nosotros 
con una frase cargada de negatividad y tensión: acusación, recri-minación, 
crítica injusta, insulto... Cada grupo ha de buscar una 
respuesta eficaz pero basada en la calma y el sosiego, evitando el 
contagio emocional negativo, es decir, una reacción agresiva e im-pulsiva. 
Usar citas, pensamientos y frases como mantras 
Hay frases que expresan en muy pocas palabras pautas de conducta 
que pueden servir de guías para conseguir un mejor autocontrol. Recopi-lar 
algunas citas y pensamientos y tenerlos presentes de forma automática 
en momentos problemáticos puede servir de ayuda a la hora de mejorar 
el autocontrol.
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Autocontrol 31 
■ Mis citas preferidas. Esta actividad se puede llevar a cabo de este 
modo: 
1. El profesor propone una serie de frases de autores célebres rela-cionadas 
con el autocontrol, a la vez que pide a los alumnos que 
aporten otras frases, ideas o citas que le gusten especialmente, 
referidas a emociones y relaciones interpersonales. Pueden recu-rrir 
a bibliografía o a páginas especializadas de Internet, o bien 
pensar ellos alguna frase original. 
2. Se pegan en una pared de la clase y cada alumno explica el sig-nificado 
de las citas que él ha aportado. 
3. Los alumnos van anotando en su cuaderno las que más le gus-tan 
con la finalidad de practicar en su vida cotidiana la idea re-flejada 
en la cita. 
4. Se realiza una votación y se adopta la más nominada como cita 
de la semana, quedando en un lugar resaltado del aula. En la se-mana 
siguiente se sustituye por la segunda más votada, y así su-cesivamente. 
Buscar explicaciones alternativas a la mala intención del otro 
Las reacciones impulsivas y agresivas derivadas de la interpretación 
de una conducta ajena como malintencionada suelen inducir malestar en 
la persona ofendida, mientras que la interpretación benévola de las ac-tuaciones 
ajenas suele eliminar preocupaciones y descontentos innecesa-rios 
(siempre que la mala intención del otro no sea evidente).
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LA AUTOESTIMA 
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Es el conjunto de juicios de valor sobre uno mismo, es decir, la estima-ción 
sobre la propia valía. Se va formando progresivamente a partir de las 
experiencias, pensamientos y emociones pasadas, junto a la retroalimen-tación 
suministrada por los otros significativos (amigos, familia, compa-ñeros...), 
y tiene una gran influencia sobre la estabilidad emocional y el 
bienestar personal. 
Según Yela, la autoestima está ligada a dos necesidades básicas para 
el hombre, valer para algo (tener éxito) y valer para alguien (reconoci-miento 
del éxito), lo que tiene muchas implicaciones en el mundo edu-cativo, 
pues el alumno está expuesto continuamente a experiencias en las 
que pone en juego su capacidad para obtener éxito y reconocimiento por 
parte de compañeros y profesor, con lo que se establece una relación 
circular entre rendimiento, aprecio por parte de los demás y autoestima. 
Como decía Brookover, una elevada autoestima no garantiza el rendi-miento, 
pero es condición necesaria para el mismo, ya que, según el nivel 
de autoestima sea alto o bajo, los esfuerzos se centrarán en intentar obte-ner 
nuevos éxitos o en intentar evitar nuevos fracasos. 
Según el grado de generalidad, se puede hablar de dos tipos de auto-estima: 
• Específica o situacional, cuando la autovaloración se refiere a un cam-po 
específico. Para unos, lo fundamental es el aspecto físico, 
para otros el rendimiento escolar o laboral, y en otros priman las 
relaciones sociales u otros aspectos. Los campos específicos conside-rados 
prioritarios por la persona integran el yo nuclear, que se carac-terza 
por estar organizado y jerarquizado, ser dinámico, conservador 
y aprendido. Las creencias sobre el yo nuclear son muy resistentes al 
cambio y los ataques contra el mismo provocan respuestas airadas e 
intensas, mientras que las creencias periféricas son más modificables 
y afectan menos a la autoestima (Purkey, 2000). La mejora de la au-toestima 
específica pasa por usar técnicas de reestructuración cogni-tiva, 
centradas en la canalización de distorsiones cognitivas y creen-cias 
irracionales, y en el manejo de las debilidades, críticas y errores. 
• General o caracteriológica, o valoración global de sí mismo. Cuando 
hay un déficit en este tipo de autovaloración, a menudo fruto de 
una autocrítica rígida e inflexible, no suele bastar con modificar los
34 Las habilidades sociales en el aula 
pensamientos irracionales, sino que además es necesario desarrollar 
una actitud menos valorativa sobre sí mismo. 
Características. En relación con la autoestima conviene tener en 
cuenta algunas consideraciones: 
• Tiene carácter dinámico. Está en constante evolución en función 
de las huellas que dejan las continuas interrelaciones con los de-más, 
estando sometida a un continuo proceso de renegociación, 
especialmente en determinados momentos críticos, como la ado-lescencia, 
en los que la intensidad y cantidad de cambios a asimilar 
pueden llevar a cuestionarse la propia valía. 
• Puede ser un factor de crecimiento personal o de riesgo. Mientras 
una alta autoestima capacita a la persona para plantearse los más 
variados retos, una baja autoestima puede generar problemas psi-cológicos 
incapacitantes para acometer incluso las empresas más 
sencillas, además de generar sufrimiento. 
• Es fruto de la relación entre las aspiraciones personales y la viven-cia 
subjetiva del éxito. El planteamiento de metas realistas y la per-cepción 
de autoeficacia que da el tener la sensación de que dichas 
metas se van cumpliendo sirven para mantener la autoestima. 
• Tiene carácter subjetivo. Es un conjunto de creencias sobre la pro-pia 
capacidad que no se corresponde necesariamente con la capaci-dad 
real. Puede haber personas con gran capacidad en un determi-nado 
campo que, sin embargo, se infravaloran, mientras otras se 
atribuyen una valía muy por encima de lo real. 
• Es un filtro de la realidad, que sirve para regular la conducta e in-terpretar 
las situaciones. 
La autoestima correlaciona con una serie de indicadores, algunos de 
los cuales se pueden ver en la Tabla 11. 
Tabla 11. 
Indicadores relacionados con la autoestima (adaptación de Romero, Casas y Carbelo) 
Baja autoestima 
Alta autoestima 
Autocrítica exagerada, insatisfacción 
crónica 
Hipersensibilidad a la crítica ajena. 
Resentimiento pertinaz contra 
los críticos 
Equilibrio entre satisfacción 
y autocrítica 
Seguridad y confianza para superar 
obstáculos y adversidades 
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La autoestima 35 
Indecisión crónica, pánico a equivocarse 
Incapacidad para decir NO, por miedo 
a desagradar 
Perfeccionismo compulsivo 
Culpabilización patológica por el pasado 
y preocupación excesiva por el futuro 
Pesimismo y hostilidad latente 
Negativismo generalizado 
Abundancia de emociones negativas, 
posible caída en conductas adictivas 
Se considera insignificante para 
los demás 
Centrado en las necesidades propias, es 
incapaz de pensar en los demás 
Agresividad o pasividad 
Ansiedad y angustia ante 
las adversidades 
Baja eficacia en las relaciones 
interpersonales 
Atribuyen sus éxitos a causas externas 
e incontrolables, y los fracasos a causas 
internas y controlables 
Lamentos, padecimientos 
Confianza en la propia capacidad, sin 
temor a equivocarse 
Defensa de los valores propios, pese a 
la oposición colectiva 
Realismo y aceptación de los errores 
como algo natural 
No se obsesiona por el pasado ni por 
el futuro, pero los tiene en cuenta para 
centrarse en el presente 
Optimismo 
Disposición hacia las tareas 
apacidad para disfrutar con las 
más diversas actividades 
Se considera valioso para los demás 
Sensibilidad ante las necesidades 
y derechos de los demás 
Asertividad 
Resiliencia, capacidad para afrontar 
y superar las adversidades 
Buen desarrollo de las habilidades 
sociales 
Atribuyen sus éxitos a causas internas 
y controlables, y sus fracasos a causas 
externas e incontrolables 
Disfrute, autoaceptación 
ESTRATEGIAS PARA POTENCIAR LA AUTOESTIMA 
Las estrategias para potenciar la autoestima han de centrarse funda-mentalmente 
en los siguientes aspectos: 
• Refutación de autocríticas infundadas o desproporcionadas, ade-más 
del manejo adecuado de las críticas ajenas.
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36 Las habilidades sociales en el aula 
• Concienciación de las cualidades propias, evitando la focalización 
en las debilidades. 
• Identificación y modificación de creencias irracionales nocivas para 
el sujeto. 
Algunas sugerencias y actividades a tener en cuenta para potenciar la 
autoestima son las siguientes: 
Evitar la autocrítica exagerada y autodestructiva, equilibrando 
puntos fuertes y débiles 
Las personas con baja autoestima tienen propensión a exagerar las 
críticas, pudiéndose llegar al carácter patológico de las mismas. La crítica, 
que tiene una vertiente positiva cuando se limita a detectar errores y bus-car 
salidas para subsanarlos, adquiere tintes tóxicos cuando se vuelve per-sistente 
(y pone en cuestión la valía personal), sucediéndose las imágenes 
evocadoras de fracasos y malestar. 
■ Equilibrar puntos fuertes y débiles. Se desarrolla del siguiente 
modo: 
1. Cada alumno anota en una tarjeta, de forma anónima, tres 
puntos fuertes y tres puntos débiles de su personalidad (Tabla 
12). Es preciso anotar un punto fuerte por cada punto débil re-señado, 
de forma que se mantenga un equilibrio entre cualida-des 
y defectos. 
2. El profesor mezcla las tarjetas y las reparte aleatoriamente. 
3. Cada alumno lee la tarjeta que le ha tocado en suerte como si 
fuera suya, resaltando los puntos fuertes y explicando cómo su-peraría 
los puntos débiles. 
Tabla 12. 
Puntos fuertes Puntos débiles
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La autoestima 37 
Llenar el mayor tiempo posible de pensamientos y vivencias 
positivas 
El porcentaje de tiempo diario que ocupemos nuestra mente con 
pensamientos, vivencias y emociones positivas irá restando tiempo dispo-nible 
para las emociones negativas, creando una espiral que aumenta 
la satisfacción progresivamente y no deja cabida para las emisiones nega-tivas. 
■ El DÍA: el diario de nuestras vivencias. El DÍA es un periódico ima-ginario 
que incluye en forma de noticias nuestras vivencias más re-levantes 
de cada jornada (pensamientos y emociones). En un pe-riódico, 
siempre con el mismo número de páginas, el espacio 
ocupado por noticias positivas se resta del espacio disponible para 
noticias negativas y viceversa. Podemos elaborar cada noche nues-tro 
diario, con las noticias más relevantes del día, separando las 
positivas de las negativas, y sopesando si la proporción entre am-bas 
resulta satisfactoria (Tabla 13). La lectura del diario elaborado 
puede servir para automotivarnos y predisponernos a mejorar el 
diario del siguiente día, procurando aumentar el porcentaje de no-ticias 
placenteras y disminuyendo las causantes de malestar. 
Tabla 13. 
EL DÍA 
Noticias positivas Noticias negativas 
Centrarse en las cualidades propias y adoptar estrategias para que 
los demás las aprecien 
El hecho de tener que hacer patentes de forma objetiva nuestras cua-lidades 
y tener que plasmarlas en un escrito para que los demás las pue-dan 
apreciar nos permite mejorar nuestro autoaprecio.
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38 Las habilidades sociales en el aula 
■ Aviso clasificado. Se pide a los alumnos que confeccionen un anun-cio 
publicitario imaginario en el que intenten venderse a sí mis-mos, 
resaltando las cualidades que creen tener y que podrían ser 
apreciadas por potenciales compradores. El profesor va leyendo 
los anuncios, y los alumnos van diciendo a quién comprarían y 
por qué, elaborándose una relación de cualidades preferidas por la 
mayoría. 
Reflexionar sobre la propia imagen (autoconcepto) 
La reflexión sobre uno mismo ayuda a mejorar el nivel de autoesti-ma, 
siempre que se cumplan ciertas condiciones: se debe buscar un equi-librio 
entre cualidades y defectos, ser respetuoso con uno mismo, darse 
consejos constructivos, evitar críticas destructivas e intentar evitar distor-siones 
cognitivas. 
■ Carta a uno mismo. Cada alumno se escribe una carta a sí mismo, 
imaginándose que está dirigida a su mejor amigo. En ella se pue-den 
expresar los sentimientos y percepciones que uno tiene sobre 
sí mismo, así como los planes e ilusiones para el futuro. Como 
complemento, los alumnos que lo deseen pueden intercambiar la 
carta con su mejor amigo e identificar mutuamente distorsiones 
cognitivas del otro, ayudándose a corregirlas. 
Centrar la atención en los aspectos positivos de otras personas 
ayuda a cultivar un lenguaje interno de autoaceptación 
y autoaprecio 
Como la baja autoestima va unida al hecho de centrarse en los 
atributos negativos propios, conviene reenfocar la atención hacia las 
dotes propias y ajenas. Ejercitarse cotidianamente en centrar la aten-ción 
en las cualidades de otras personas, incluidas las que no nos caen 
bien, tiene un efecto bumerán sobre la autoestima, pues combate el 
egoísmo y facilita la adquisición de una autoimagen más equilibrada. 
■ Un nombre y una cualidad. Cada alumno dice su nombre y 
una cualidad que empiece por la primera letra de su nombre. 
Los demás añaden otras cualidades que empiecen por la misma 
letra. 
■ Las lentes positivas. La forma de llevarlo a cabo es la siguiente:
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La autoestima 39 
1. Dividida la clase en grupos de 4-6 alumnos, un miembro de 
cada grupo se ofrece a ser el centro de atención de los demás. 
2. Los demás miembros del grupo escriben en una hoja aspectos 
positivos que creen que caracterizan a su compañero. 
3. Se hace un compendio de todas las cualidades anotadas, que es 
entregado al alumno en cuestión. 
4. Se va repitiendo el ejercicio con los demás alumnos. 
■ El amigo ideal. Es una forma anónima de elaborar un inventario de 
cualidades preferidas. Se propone a cada alumno que piense en su 
mejor amigo y que escriba en una nota las cualidades que lo ador-nan, 
sin poner el nombre de su amigo. Un alumno secretario reco-ge 
las hojas y va anotando en la pizarra las cualidades y la frecuencia 
con que aparece cada una de ellas, ordenándolas de mayor a menor 
frecuencia. Los alumnos copian la lista de cualidades preferidas por 
el grupo, pudiéndose plantear cada uno como propósito adquirir 
(o mejorar) alguna cualidad de la lista que él crea no poseer. 
■ Rueda de cualidades. Se forma un círculo con todos los alumnos 
mirando hacia el centro del círculo. Cada alumno dice al oído a su 
compañero de la derecha un aspecto positivo que ve en él. Com-pletada 
la rueda, se empieza de nuevo invirtiendo el sentido de la 
rueda (hacia la izquierda). Cuando se ha completado esta segunda 
ronda, cada alumno comunica en voz alta a la clase qué dos cuali-dades 
le han sido atribuidas. 
Aceptar críticas constructivas y errores, sin que la autoestima 
se vea afectada 
Las críticas suelen doler entre otras causas por lo que tienen de ines-perado, 
pues generalmente se esperan alabanzas. Este efecto desaparece si 
se establece en un grupo una actividad exclusiva de críticas, siempre que 
éstas se centren en conductas y no en rasgos de personalidad o en ataques 
personales. Este ejercicio puede servir para mejorar la capacidad de acep-tación 
de críticas, a la vez que permite un mejor autoconocimiento y una 
conciencia más clara de las propias limitaciones, con la finalidad de co-rregirlas. 
Es una forma no agresiva de manifestar críticas, ya que, al saber 
que todos van a recibirlas, se acentúa el carácter constructivo, equilibra-do 
y respetuoso de las mismas. 
■ Rueda de críticas. El modo de llevarlo a cabo es el siguiente:
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40 Las habilidades sociales en el aula 
1. Dividida la clase en grupos de 4-5 alumnos, cada alumno for-mula 
por escrito una crítica a cada compañero de grupo, con la 
condición de que cumplan los siguientes requisitos: 
• Ser constructivas. 
• Referirse a conductas y no a rasgos estables de personalidad. 
• Ser respetuosas. 
2. Se pasan las notas a los interesados, que pueden reconocer o no 
las críticas recibidas y manifestar, si las ven justificadas, sus pro-pósitos 
de cambio, solicitando ayuda a los demás. 
Aceptar un cierto porcentaje de defectos y errores, evitando 
el perfeccionismo 
No somos perfectos, pero con demasiada frecuencia actuamos como si 
lo fuéramos. Pretendemos tener razón en todo y actuar siempre correcta-mente, 
lo que nos sumerge en un estado de obstinación y ansiedad que 
acaba por volverse contra nosotros. Para luchar contra esta tendencia con-viene 
tener presente que es humano cometer errores y tener fracasos, y que 
es sano aceptarlos de forma desdramatizada sin cuestionar la propia valía, 
para lo cual conviene entrenarse en tolerar con naturalidad un cierto por-centaje 
de errores y fracasos («esto forma parte de mi tanto por ciento tole-rable 
de defectos»), sin menoscabo de hacer todo lo posible por superarlos. 
Evitar errores crónicos 
Hay ciertos comportamientos erróneos que tienden a repetirse per-sistentemente, 
aunque vayan seguidos de posteriores arrepentimientos y 
se asegure una y otra vez que no se volverá a caer en el mismo error. La 
detección y corrección de estos errores crónicos cobran una importancia 
estratégica, al propiciar mejoras continuas. 
■ No tropezar en la misma piedra. Para evitar la cronificación de 
errores, se pueden seguir los pasos reflejados en la Tabla 14. 
Tabla 14. 
Evitando errores futuros 
Error crónico: ____________________________________________________ 
_______________________________________________________________
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La autoestima 41 
Consecuencias negativas derivadas del mismo: ___________________________ 
_______________________________________________________________ 
Lo prioritario para mí en esa situación es conseguir: _______________________ 
_______________________________________________________________ 
Si se repite la misma situación, debo evitar caer en el mismo error, para lo cual haré: 
_______________________________________________________________ 
_______________________________________________________________ 
_______________________________________________________________ 
Ampliar el círculo de relaciones 
Una baja autoestima puede deberse en ocasiones a la influencia con-traproducente 
de un pequeño número de personas con ascendencia, que 
conduce al sujeto a encerrarse en una única visión de la realidad, elabo-rando 
todas sus creencias a través del tamiz de las opiniones de dicho 
círculo cerrado. En estos casos es conveniente ampliar el círculo y cono-cer 
otras opiniones y perspectivas. 
■ Saliendo del círculo cerrado. Un sencillo ejercicio que puede ayudar 
a combatir los efectos perjudiciales de la influencia de un círculo 
cerrado es el siguiente (Tabla 15): 
1. Detección del círculo. Averiguar qué personas suelen inducir (o 
influir en) las creencias negativas sobre uno mismo. 
2. Salida del círculo. Identificar personas ajenas al círculo habitual 
con quienes contrastar opiniones y a quienes pedir opinión. 
Tabla 15. 
Personas que forman mi círculo... Otras personas a las que pedir parecer...
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42 Las habilidades sociales en el aula 
Buscar un estilo positivo de afrontamiento de errores, 
eligiendo una acción reparadora por cada error cometido 
Buscar acciones inmediatas (pero no irreflexivas) después de cada 
error cometido evita el encadenamiento paralizante de ideas culpabiliza-doras: 
se puede recurrir a una acción reparadora, una explicación o una 
disculpa, por ejemplo. Supone dar a los errores una dimensión adecuada, 
reconociéndolos, pero sin ligarlos sistemáticamente a emociones negati-vas 
como la culpa, la vergüenza o la depresión. 
Sustituir automensajes tóxicos por un lenguaje preciso, 
descriptivo y beneficioso 
El diálogo que mantenemos con nosotros mismos se convierte en 
ocasiones en nuestro peor enemigo, al autodirigirnos continuamente 
mensajes despreciativos, descalificantes o acusatorios. Este tipo de len-guaje 
puede ser sustituido por otro que remarque la aceptación de uno 
mismo y concrete los mensajes, huyendo de generalizaciones tajantes y 
sentenciadoras. 
LA AUTOCRÍTICA PATOLÓGICA 
Atacarse a sí mismo es pagar dos veces por la lección: una por el error, 
otra por el ataque. 
Entender las críticas propias y ajenas como un feed-back necesario 
ayuda a crecer, pero no ocurre lo mismo con la autocrítica exagerada y 
excesivamente rigurosa, que puede alcanzar carácter patológico, por su 
capacidad para erosionar la autoestima. La crítica patológica suele enca-denar 
imágenes del pasado para minar la sensación de valía, por lo que es 
necesario desactivarla con algunas estrategias como las siguientes: 
• Detener el pensamiento, interrumpirlo bruscamente cuando nos 
sorprendamos encadenando autocríticas infundadas («¡ya basta!», 
«¡se acabó!», «¡ya está bien de autoflagelación por hoy!»...). 
• Elaborar refutaciones por escrito que se puedan usar ante cada ata-que 
crítico («hice lo que pude», «¡fue inevitable!», «ya está hecho», 
«otra vez lo haré mejor»...). 
• Buscar la función o utilidad de la crítica, lo que ayuda a hacerla 
menos creíble («¿qué provecho saco de criticarme?»).
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La autoestima 43 
• Preguntar el precio a pagar: en qué nos beneficia y en qué nos per-judica. 
• Crear mantras de aceptación (frases a las que recurrir para ahuyen-tar 
a la crítica, sobre todo cuando empiece a actuar), y situarlos en 
sitios visibles, a modo de recordatorios. 
• Resaltar dotes y cualidades, repasar logros y objetivos conseguidos. 
Buscar una plusvalía (o frase autoelogiosa) por cada minusvalía 
que nos encontremos. 
• Recordar momentos específicos de pequeños triunfos pasados. 
• Buscar excepciones a las generalizaciones críticas. 
• Usar descripciones en vez de valoraciones, huyendo del lenguaje 
peyorativo. 
• Aceptarnos, tratarnos a nosotros mismos como nuestro mejor ami-go: 
comprendernos, escucharnos, apreciarnos, perdonarnos. 
• Vivir plenamente, en vez de estar justificándose continuamente. 
• Flexibilizar deberes, evitando su efecto tiranizador, que lleva a la 
culpa y la autoacusación. 
• Detectar y combatir las distorsiones cognitivas. Por su importancia 
merecen ser vistas con detalle. 
LAS LENTES SUCIAS: LAS DISTORSIONES COGNITIVAS 
He pasado por muchas cosas terribles en mi vida, algunas de las cuales 
sucedieron de verdad (MARK TWAIN) 
El filósofo griego Epicteto anticipó la importancia que el modo de 
interpretar la realidad tiene sobre las emociones al afirmar que «lo que 
de verdad nos desalienta no son los hechos en sí mismos, sino la manera 
en que pensamos acerca de ellos». Posteriormente, Beck y Ellis también 
resaltaron la relación entre pensamientos (interpretaciones cognitivas o 
formas de entender lo que nos pasa) y emociones (formas de sentir lo 
que nos ocurre). Solemos elaborar juicios sobre las situaciones que nos 
toca vivir, y estos juicios influyen en nuestro comportamiento y en 
nuestras emociones, siendo especialmente perjudicial la capacidad que 
tienen algunos pensamientos irracionales de generar estados emociona-les 
negativos. 
En función de su relación con las emociones, podemos distinguir 
entre pensamientos positivos (que nos acercan a nuestros objetivos y pro-
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44 Las habilidades sociales en el aula 
ducen satisfacción) y negativos (nos alejan de nuestros objetivos y provo-can 
malestar). 
Además, podemos distinguir entre pensamientos racionales (basados 
en datos más o menos reales y objetivos) e irracionales (alejados de la rea-lidad 
y basados en suposiciones, prejuicios y falsas interpretaciones de la 
realidad). Los pensamientos negativos e irracionales se conocen como 
distorsiones cognitivas, que son interpretaciones erróneas de la realidad, 
basadas en procesos emocionales más que racionales, que producen efec-tos 
desfavorables para el sujeto. Todo el mundo experimenta emociones 
negativas en mayor o menor medida, ya que solemos filtrar y recompo-ner 
continuamente la realidad, pero lo preocupante es cuando cobran 
una intensidad o frecuencia desproporcionada, convirtiéndose en la for-ma 
habitual de reaccionar y afectando a la mayor parte de conductas y 
relaciones interpersonales (estado emocional permanente). Habrá, pues, 
que empezar, para combatir las emociones negativas, por la detección y 
reconducción de aquellos pensamientos que desfiguran nuestra percep-ción 
de la realidad y además causan ansiedad y malestar. 
Para verificar si un tipo de pensamiento o creencia puede ser catalo-gada 
como negativa e irracional (es decir, como distorsión cognitiva) se 
pueden seguir algunos criterios citados por Van der Hofstadt y Quiles 
(2002): 
• Criterio de objetividad: «¿qué pruebas tengo para afirmar esto?». 
• Criterio de intensidad: «¿cómo me siento al pensar esto?», «¿cuánta 
ansiedad me produce?». 
• Criterio de utilidad: «¿para qué me sirve pensar así?», «¿me ayuda o 
me perjudica?». 
• Criterio de lenguaje: «¿qué me estoy diciendo?», «¿cómo me lo es-toy 
diciendo?». 
Tipos de distorsiones cognitivas y creencias irracionales 
A continuación se exponen algunas distorsiones cognitivas y creen-cias 
irracionales, descritas inicialmente por Beck y Ellis y ampliadas pos-teriormente 
por otros autores. Se incluye una somera descripción de cada 
una de ellas, algunos ejemplos usuales y estrategias para combatirlas. 
Filtrado o visión de túnel 
Descripción. Se ve un solo aspecto de la situación, centrando la aten-ción 
exclusivamente en él, soslayando los demás. Lo más frecuente es que
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La autoestima 45 
se vean sólo los aspectos negativos, que acaban por teñirlo todo de pesi-mismo. 
Según las vulnerabilidades de cada uno, se filtra uno u otro as-pecto 
de la situación: por ejemplo, las personas ansiosas, suelen ver peli-gros 
en cualquier situación; las depresivas suelen ver pérdidas en todo, o 
las coléricas, injusticias. 
Frases clave para detectarla: «no soporto que…», «no aguanto...», 
«es insoportable…», «es horrible…», «esto es un desastre», «no sabes ha-cer 
nada». 
Pensamientos alternativos: 
– Desdramatizar y buscar soluciones. 
– ¿Qué ha pasado otras veces? 
– Equilibrar, ver lo positivo. 
■ Mi túnel. Para identificar el filtro negativo y oscurecedor que sole-mos 
aplicar a situaciones que nos causan malestar, se piensa en 
una situación ansiógena y se completan las siguientes frases, inclu-yendo 
en la primera aspectos negativos y en la segunda aspectos 
positivos de la situación: 
Sólo suelo ver (lo injusto, lo peligroso, lo negativo).............................................. 
olvidando que también ...................................................................................... 
■ Las alabanzas, primero. Consiste en prohibirnos hacer críticas has-ta 
que hayamos formulado un número determinado de comenta-rios 
positivos. Una forma de llevarlo a cabo es obligándonos a 
contabilizar un cierto número de halagos (sinceros por supuesto) 
antes de permitirnos hacer una crítica (Tabla 16). 
Tabla 16. 
Comentarios positivos Crítica
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46 Las habilidades sociales en el aula 
■ Reequilibrar la balanza. Hay personas que tienen una tendencia a 
verlo todo de forma negativa y abusan del uso de la crítica, mien-tras 
que son parcas en dispensar halagos. Tienen umbrales muy di-ferentes 
para las críticas y las alabanzas. Podemos considerar el es-tilo 
interpretativo de la realidad de algunas personas como una 
balanza que está cargando todo el peso sobre uno de los brazos, el 
de las emociones negativas. Para recuperar el equilibrio perdido 
hay que centrarse en buscar, bien facetas positivas de la situación, 
bien soluciones a los problemas. Para ello se puede usar la imagen 
de una balanza que tiene en un brazo los pensamientos negativos y 
en el otro los pensamientos positivos, procurando que haya un 
equilibrio entre ambos (Figura 4). 
Figura 4. 
Polarización o visión en blanco o negro 
Descripción. Se ve todo en términos absolutos, blanco o negro, sin 
percibir términos medios. No hay escalas de grises. Se divide a las perso-nas 
en buenas y malas absolutas y a las situaciones en maravillosas o ca-tastróficas. 
Frases clave para detectarla. «Todo me sale mal», «soy un fracaso», 
«será fácil, está hecho», «esto es de sentido común», «qué mal lo estoy ha-ciendo 
». 
Pensamientos alternativos: 
– Graduar, buscar el tanto por ciento. 
– No más absolutos.
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La autoestima 47 
– Ser específico y concreto, describiendo situaciones en vez de juz-garlas. 
– Buscar términos medios: la tercera vía. 
– Preguntarse qué ha ocurrido en ocasiones anteriores. 
– Aceptar errores sin que afecten al juicio sobre la totalidad de la 
persona. 
■ Ver grises. Se analiza cualquier juicio formulado en términos abso-lutos, 
intentando convertirlo en un juicio expresado en términos 
porcentuales: 
«Mi gris es ...% de negro y ...% de blanco». 
■ Concretando. Se sustituyen juicios descalificadores o autodescalifi-cadores 
por descripciones concretas de la situación: 
«Concretamente lo que ocurre es...». 
Generalización excesiva 
Descripción. Se sacan injustificadamente conclusiones generales a 
partir de hechos puntuales sin base alguna. Hay una propensión a con-vertir 
en regla general un hecho particular, esperando que este hecho se 
repita una y otra vez. 
Frases clave. «Siempre…», «nunca…», «nadie…», «todos…». 
Pensamientos alternativos: 
– Evitar términos absolutos (nunca, siempre, todos...). 
– Evitar anticipaciones sobre el futuro. 
– Concretar. 
– Buscar pruebas. 
– Ser preciso. 
– Buscar excepciones. 
– «¿Cuántas veces ha ocurrido esto realmente?» 
■ Nunca diré... Esta actividad pretende evitar términos absolutos 
(siempre, nunca...) en las conversaciones habituales, a pesar de 
utilizar paradójicamente (y deliberadamente) un término absoluto 
en su título. Para ello, en grupos de cuatro alumnos, intercambian 
mensajes emocionales procurando que contengan términos de 
probabilidad, concretos y precisos. Cada vez que el grupo sorpren-da 
a un alumno pronunciando un término absoluto (siempre,
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48 Las habilidades sociales en el aula 
nunca, todos, nadie…) se le asigna una penalización. Se repite el 
juego periódicamente hasta que se vayan eliminando los términos 
generalizadores. 
■ ¿Qué quiere decir siempre? Es una actividad realizada en grupos de 
cuatro alumnos, que conversan sobre situaciones emocionalmente 
negativas sufridas en el pasado. Cada vez que un miembro del gru-po 
pronuncia un término absoluto los demás le piden que respon-da 
a la siguiente frase: «¿Qué quiere decir... siempre? (o nunca, to-dos, 
nadie...)». El alumno debe contestar sustituyendo el término 
absoluto si lo considera exagerado y concretando a qué frecuencia 
relativa se refiere (algunas veces, a menudo, la mayoría, algunos, 
pocos...). 
Adivinación (o bola de cristal) 
Descripción. Tendencia a interpretar el pensamiento y adivinar los 
sentimientos ajenos sin prueba alguna. Se lee la mente ajena y se inter-preta 
todo como intencionado, convirtiendo supuestas intenciones aje-nas 
en certezas y sacando conclusiones apresuradamente sin tener evi-dencias 
concretas. A veces, se proyectan en los demás sentimientos y 
pensamientos propios («se cree el ladrón...»). 
Frases clave para detectarla. «Eso lo dice por...», «tengo claro que...», 
«sé cierto que...», «yo no me equivoco nunca», «no les voy a caer bien». 
Pensamientos alternativos: 
– Averiguar qué pruebas se tienen para tomar suposiciones por cer-tezas. 
– Dejar de suponer, de ser adivino. 
– Ser específico y preciso (ver ■ Concretando, p. 47). 
– Convencernos de que no podemos saber qué piensan los demás si 
no nos lo dicen. 
– Hacer averiguaciones y comprobaciones para contrastar nuestras 
suposiciones. 
Catastrofismo 
Descripción. Ponerse en lo peor, esperar lo peor. Estar siempre anun-ciando 
calamidades futuras. Todo tiene riesgo. Anticipar que algo va a sa-lir 
mal sin dudarlo.
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La autoestima 49 
Frases clave para detectarla. «Seguro que a mí me pasa», «yo aún lo 
haría peor», «¿y si me pasa a mí?». 
Pensamientos alternativos: 
– Centrarse en el presente y no anticipar fatalidades. 
– Recordar otras veces en que uno pensó lo mismo y al final no ocu-rrió 
nada. 
– Preguntarse qué probabilidades hay de que ocurra lo que pensamos. 
Personalización 
Descripción. Creer que todo lo que dicen o hacen los demás se refie-re 
a uno mismo. Sentir que se está en el punto de mira de los demás 
(para bien o para mal). Compararse con los demás continuamente. 
Frases clave para detectarla. «Lo dice por mí», «se están fijando en mí». 
Pensamientos alternativos: 
– Comprobar, no suponer. 
– Preguntar. 
– Evitar comparaciones: uno tiene derecho a ser como los demás. 
Todos somos diferentes. 
– Buscar pruebas. 
– Pensar que están demasiado ocupados en ellos mismos para estar 
pendientes de vigilarnos. 
Falacia de control 
Descripción. Sentirse muy competente y responsable de todo... o sentir-se 
por el contrario impotente y al margen de todo, sin ninguna responsabi-lidad. 
Tiene dos maneras de manifestarse, ambas extremas y disfuncionales: 
• Subcontrol. Creer que uno no puede hacer nada por controlar los 
acontecimientos. Va acompañado de indefensión y de dependencia 
de los demás o de las circunstancias, con el consiguiente efecto pa-ralizante. 
Esta variante de la falacia de control es la más nociva 
para la autoestima, ya que suele estar unida a la sensación de desam-paro, 
depresión y resentimiento. 
• Hipercontrol. Creer que todos dependen de uno. Sentirse responsa-ble 
de todo. Va acompañado de la sensación de omnipotencia. 
Frases clave para detectarla. «Es culpa mía», «es mi responsabilidad», 
«tengo que estar yo, porque si no...», «los alumnos no aprenden porque
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yo no sé enseñarles», o, por el contrario: «esto no va conmigo», «yo no 
tengo nada que ver», «yo no puedo hacer nada si ellos no quieren». 
Pensamientos alternativos: 
– «Hice lo que pude.» No culpabilizarse si se ha hecho todo lo que 
estaba a nuestro alcance. 
– Ser específico. 
– Estar por encima de las cosas, distanciarse de vez en cuando. 
– Buscar causas fuera de uno mismo. 
– «Que cada palo aguante su vela.» 
– Acotar las responsabilidades propias y ajenas. 
■ Carta de derechos y deberes propios. Consiste en incluir un nú-mero 
equilibrado de derechos y responsabilidades u obligaciones 
(ver Tabla 17). 
Tabla 17. 
Tengo derecho a: 
1. 
2. 
3. 
Tengo la responsabilidad de : 
1. 
2. 
3. 
Falacia de cambio 
Carta de derechos y responsabilidades 
Descripción. Se piensa que las soluciones a los problemas propios de-penden 
de las conductas de los demás, por lo que se les presiona para que 
cambien, pues la felicidad propia depende de ellos. 
Frases clave para detectarla. «Si no cambia la situación, no puedo…», 
«Si… cambiara, entonces yo podría…», «si me trataran...».
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La autoestima 51 
Pensamientos alternativos: 
– Buscar el cambio por los propios medios. 
– Empezar por preguntarse qué puede uno mismo hacer, sin esperar 
que los demás hagan nada («¿qué puedo hacer por mí?» «¿en qué 
me puedo ayudar?»). 
– Decidir qué se quiere hacer y hacerlo independientemente de los 
otros. 
– No esperar situaciones favorables: crearlas. 
Etiqueta global 
Descripción. Se ponen etiquetas estereotipadas e inalterables a perso-nas 
o situaciones, abusando del verbo «ser» y generalizando cualidades 
negativas. Produce una visión del mundo y de las personas inflexible y 
estereotipada. Las etiquetas se aplican a uno mismo, a los demás, a las si-tuaciones 
o a categorías sociales (razas, religiones, etc.). 
Frases clave para detectarla. «Es un…», «soy un…». 
Pensamientos alternativos: 
– Concretar la situación, ser específico. 
– Sustituir la designación global por una descripción precisa de lo 
que no gusta. 
– Equilibrar, centrándose también en aspectos positivos que no en-tran 
en la descripción global. 
– Buscar excepciones que escapen a la etiqueta. 
– «Ese no soy yo; es sólo una etiqueta.» 
– Evitar adjetivos y verbos característicos de etiquetas globales peyo-rativas: 
desastre, zoquete, fracaso, petardo, débil, torpe; perder, 
equivocarse, fracasar, echar a perder... 
Culpabilización 
Descripción. Se acusa uno de todo, tenga o no la culpa, o bien culpa 
a los demás, sin tener en cuenta otros aspectos posibles de la situación. 
Siempre se están buscando culpables, preferentemente uno mismo, lo 
que supone una asunción exagerada de responsabilidad, cuyo síntoma 
más llamativo es la disculpa constante. Suele ser inmovilizante, inhibido-ra 
de la acción, además de que la excesiva atención a uno mismo («¿cómo 
me estarán viendo?») resta recursos para intercambiar información o 
atender al otro. Suele ser síntoma de una baja autoestima.
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52 Las habilidades sociales en el aula 
Frases clave para detectarla. «Perdona, ha sido culpa mía», «disculpa, 
soy un…», «si hubiera…», «es que soy muy aburrido». 
Pensamientos alternativos: 
– Buscar pruebas. 
– Describir, mejor que juzgar. 
– Ver errores en vez de culpas y aceptarlos con intención de corregir-los 
pero sin culpabilizarse. 
– Hice lo que pude. 
– «¿Qué resuelvo culpándome?» 
– Lo pasado, pasado está. 
– Ocuparse del presente. 
– Entrenamiento en invulnerabilidad. 
– Sustituir afirmaciones autoevaluativas por descripciones. 
Sentido excesivo del deber 
Descripción. Se mantiene una posición rígida sobre cómo deberían 
suceder las cosas. Cualquier alteración de las reglas se considera insopor-table. 
Se está pendiente en todo momento de cumplir los deseos y exi-gencias 
ajenos, buscando su aprobación y olvidando los propios deseos y 
necesidades. El exceso de exigencia y de responsabilidad bloquea la efica-cia 
en las realizaciones y aumenta la ansiedad. Tiene grandes posibilida-des 
de desembocar en trastornos psicológicos más o menos graves. 
Frases clave para detectarla. «Debería...», «tengo que...», «deberían...». 
Pensamientos alternativos: 
– Flexibilizar. 
– De vez en cuando, priorizar deseos legítimos sobre obligaciones. 
– Hacer las cosas por gusto y procurar hacer lo mínimo a disgusto. 
Tener razón 
Descripción. Se quiere tener razón siempre. Hay necesidad obsesiva 
de probar, en caso de desacuerdo, que el punto de vista propio es el co-rrecto. 
No se escucha, se ignoran los argumentos ajenos. Se piensa que es 
imposible equivocarse. 
Frases clave para detectarla. «Lo tengo clarísimo», «no tengo dudas», 
«sé que tengo razón».
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La autoestima 53 
Pensamientos alternativos: 
– Escuchar activamente al otro. 
– Bajar las defensas. 
– Intentar ponerse en la perspectiva del otro. 
■ Provocar emoción, mejor que tener razón. Buscar una frase que pro-voque 
emociones positivas en el otro (ver Tabla 18). La necesidad 
de demostrar que uno tiene razón puede conducir a la persona, en 
ocasiones, a conseguir lo contrario de lo que pretende. A veces, se 
convence más procurando crear en la otra persona una determina-da 
emoción positiva (de compartir algo, de agradecimiento, de 
consideración...) que aportándole razones que probablemente no 
entienda o no quiera aceptar. 
Tabla 18. 
Recuerda una discusión en la que hayas participado recientemente. Piensa una frase 
que podrías haber dicho (en sustitución de argumentos) y que hubiera provocado 
una reacción emocional satisfactoria en la otra persona. 
Frase provocadora de emoción positiva: 
Perfeccionismo 
Provocar emoción, mejor que tener razón 
Descripción. Se pretende hacer todo bien, exagerando los defectos y 
minimizando los aciertos. Se le ven pegas a todo. Si no está perfecto, no 
sirve. 
Frases clave para detectarla. «Le falta…», «sí, está bien, pero…». 
Pensamientos alternativos: 
– Relativizar. 
– Es preferible hacer algo relajado y bien, que perfecto y tenso.
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54 Las habilidades sociales en el aula 
– Estar por encima de las cosas. 
– Medir la importancia de las cosas, ponerlas en su sitio. 
– Cometer errores no equivale a ser menos válido. 
– Aceptar errores, sin poner en tela de juicio la propia valía. 
– Admitir que nadie es perfecto. 
■ No somos perfectos. Cada alumno escribe en una nota un defecto 
suyo en sus relaciones con los demás (Tabla 19). Se reparten las 
tarjetas al azar, y cada uno lee la tarjeta que le ha tocado, aportan-do 
a continuación una alternativa para superar dicho defecto. Los 
demás alumnos pueden añadir soluciones, que son anotadas deba-jo 
del defecto confesado. 
No somos perfectos (reconocimiento de defectos) 
Tabla 19. 
Reconozco que (soy, hago, digo, me comporto...): 
Alternativas para superarlo: 
Razonamiento emocional 
Descripción. Creer que las cosas son como uno las siente. Identificar 
sentimientos y realidad. 
Frases clave para detectarlo. «Si me siento mal, es porque habré hecho 
algo mal», «cuando me siento así, es porque es cierto que…». 
Pensamientos alternativos: 
– Ser específico, más que valorativo. 
– Omitir palabras con carga emocional (amor, odio, deprimido...). 
– Evitar términos muy abstractos. 
– «Mis sentimientos no son automáticamente verdaderos.»
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La autoestima 55 
Falacia de recompensa divina 
Descripción. Esperar que el futuro lo arregle todo, sin hacer nada en 
el presente. Esperar que las cosas cambien por sí solas. El efecto es una 
gran acumulación de malestar y resentimiento, que va aflorando en si-tuaciones 
futuras. 
Frases clave para detectarla. «Con lo que he hecho y no me lo agrade-cen 
», «algún día nos irán mejor las cosas». 
Pensamientos alternativos: 
– Buscar acciones presentes. 
– Actuar ya. 
– No confundir deseo y realidad. 
Falacia de justicia 
Descripción. Valorar como injusto lo que no se ajusta a nuestros de-seos. 
Creer que uno es el único que actúa justamente. 
Frases clave para detectarla. «No es justo que…», «no hay derecho a…». 
Pensamientos alternativos: 
– No confundir lo que se desea con lo justo. 
– Atender a los deseos de los demás. 
– Entender que los deseos de los demás pueden ser diferentes a los 
de uno. 
Ejercicio aplicable a cualquier distorsión cognitiva 
■ Cambiando de lentes: la reestructuración cognitiva. Las distorsiones 
cognitivas descritas anteriormente pueden abordarse en el aula me-diante 
ejercicios de reestructuración cognitiva, técnica cuyo objetivo 
es identificar, analizar y modificar los pensamientos e interpretacio-nes 
distorsionados que las personas experimentamos en determina-das 
situaciones y que no se corresponden con la realidad. A conti-nuación 
se presenta un ejemplo de actividad a realizar, previa 
explicación a los alumnos de los diferentes tipos de distorsiones cog-nitivas. 
La actividad consta de los siguientes pasos (Tabla 20): 
1. Elegir una distorsión cognitiva en la que solamos incurrir a menudo. 
2. Analizar dicho pensamiento, viendo si en nuestro caso concreto 
se ajusta a la realidad o es una interpretación subjetiva producto 
de nuestro estilo cognitivo.
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56 Las habilidades sociales en el aula 
3. Buscar una frase o pensamiento alternativo que permita superar 
dicha distorsión (puede ser alguna de las propuestas anteriormen-te 
u otra concebida por uno mismo). 
4. Planificar un guión de acción para futuras ocasiones en que se presen-ten 
las mismas situaciones y los mismos pensamientos distorsionados. 
5. Adoptar una frase como mantra durante unos días, usándola co-mo 
antídoto para contrarrestar la aparición de la distorsión. Una 
vez que se consiga inhibir la aparición de la distorsión cognitiva 
seleccionada, se puede pasar a otras distorsiones hasta controlar 
aquellas en las que incurrimos más frecuentemente y nos causan 
mayor malestar. 
Cambiando de lentes 
Tabla 20. 
Describe una situación reciente en la que crees que tus pensamientos han sido des-mesurados 
o no se han correspondido con la realidad. 
Situación: 
Pensamiento distorsionado: 
Tipo de distorsión: 
Sentimientos que me produjo: 
Pensamiento sustitutivo que utilizaré si se vuelve a presentar la misma situación: 
Conducta alternativa que realizaré para evitar sensaciones indeseadas: 
La frase que me puede ayudar a recordar fácilmente mis intenciones es (puedes to-marla 
de los ejemplos de la tabla):
RESILIENCIA 
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Es un término proveniente de la física que se refiere a la capacidad de un 
cuerpo de recuperar su forma original después de haber sufrido una de-formación 
(por ejemplo, una pelota de tenis, después de rebotar en una 
pared). En el campo educativo se refiere a la «capacidad de superación de 
las adversidades, saliendo fortalecido y transformado positivamente por 
la experiencia» (Rutter, 1993). Incluye la capacidad de sobreponerse a los 
efectos nocivos de la adversidad, convirtiéndolos en factores de creci-miento 
personal y utilizándolos como revulsivo para mejorar la capaci-dad 
de afrontamiento de futuros contratiempos. Los fracasos, rechazos, 
acusaciones, críticas o temores, junto a las adversidades objetivas, como 
la pérdida de un ser querido o un revés económico, son ejemplos de si-tuaciones 
que la resiliencia puede ayudar a superar. Diversos estudios han 
comprobado que las personas que desde temprana edad han visto todas 
sus dificultades allanadas por otros (padres sobreprotectores, especial-mente), 
suelen acabar reblandeciéndose y careciendo de la capacidad de 
superar la más el más mínimo obstáculo, mientras que, por el contrario, 
las personas que se han visto expuestas desde la infancia a ciertos retos 
con la responsabilidad de superarlos autónomamente, desarrollan la ca-pacidad 
de resolver eficazmente las nuevas situaciones problemáticas que 
se les presenten. 
Ante los contratiempos caben dos respuestas antagónicas: 
• El abatimiento (hundirse), respuesta poco adaptativa y totalmente 
disfuncional, que genera pasividad y pensamientos autodestructi-vos, 
y afecta negativamente a la autoestima. 
• La resiliencia (crecerse), respuesta adaptativa y funcional que forta-lece 
la autoestima y tiene carácter automotivante. 
El entrenamiento en resiliencia permite aumentar la invulnerabili-dad 
y la capacidad de recuperación ante vivencias traumáticas, siempre 
que se sigan unas condiciones mínimas: 
• Iniciarlo antes de que aparezcan las adversidades. 
• Empezar con una fase de mentalización previa, que cree una dispo-sición 
favorable. 
• Realizarlo convergentemente desde la familia y la escuela, unifi-cando 
criterios y procurando evitar ambientes con límites laxos y 
poco definidos, pues son los peores enemigos de la resiliencia. Un
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58 Las habilidades sociales en el aula 
ambiente educativo familiar y escolar basado en normas democrá-ticas 
y firmes combinadas con apoyo social de al menos una perso-na 
significativa (de dentro o de fuera de la familia) es el mejor cli-ma 
para formar personas con una robusta autoestima y alta 
capacidad de resiliencia. 
El entrenamiento en resiliencia comprende tres fases: 
1. Resistencia a la destrucción (sobreponerse, resistir). 
2. Capacidad de reconstrucción bajo circunstancias adversas (recons-truirse). 
3. Fortalecimiento de defensas con vistas a una posible reaparición 
de adversidades en el futuro (fortalecerse). 
Tipos de dificultades. Las adversidades, según vayan ligadas a dificul-tades 
superables o insuperables, han de afrontarse de manera diferente. 
Mientras ante las primeras hay que centrarse en superar los obstáculos 
reales de la situación y eliminar las causas de las dificultades (resolver el 
problema), ante las dificultades insuperables deberemos centrarnos en 
afrontarlas con el menor daño posible, adoptando un enfoque proactivo 
y positivo (procurar que no nos afecten). Los conflictos interpersonales que 
aparecen en clase durante un curso son ejemplo de situaciones en las 
que se pone a prueba la capacidad de resiliencia del profesor: la forma de 
afrontarlos puede determinar que un profesor se hunda en la impotencia 
o los aproveche para favorecer su desarrollo personal a la par que los re-suelve 
eficazmente. El estilo resiliente de afrontamiento considera los 
conflictos no como una afrenta o un ataque personal, sino como un reto 
profesional o personal que permite encontrar una solución creativa. 
ESTRATEGIAS PARA REFORZAR LA RESILIENCIA 
Las estrategias encaminadas a mejorar la capacidad de resiliencia au-mentan 
su eficacia cuando se trabajan en los momentos en que uno se 
siente bien, anticipando y visualizando futuras situaciones adversas. 
Algunas estrategias para reforzar la resiliencia son: 
Exposición gradual. La autoexposición a situaciones sociales proble-máticas 
de dificultad gradual y controlada ayuda a adquirir cierta capaci-dad 
de inmunización ante la adversidad (Rutter). La sobreprotección ac-túa 
en sentido contrario, creando indefensión e incapacidad para hacer 
frente a las adversidades sin ayuda ajena, provocando la dependencia de
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Resiliencia 59 
agentes externos. Además de fomentar hábitos de autoexposición a situa-ciones 
de riesgo controlado, la familia y el profesor pueden inducir la ex-posición 
del alumno o hijo a dichas situaciones mediante la proposición 
de retos óptimos, es decir, de cierta dificultad, pero superables con un es-fuerzo 
razonable, no desmesurado. 
Des-preocuparse: estar por encima de las cosas. Pensar que no es tan 
grave, tomar distancia, relativizando la importancia de los problemas, en 
la medida de lo posible («podría haber sido peor», «no es tan grave», «se 
va a solucionar»). Especialmente conviene relativizar los rechazos, fraca-sos 
y errores, a menudo magnificados. La mayoría de los problemas de 
los que se suele hablar en el mundo educativo están sobredimensionados 
y conviene situarlos en un plano menos corrosivo emocionalmente, para 
que nos afecten lo mínimo necesario. 
Hacerse invulnerable. La capacidad destructiva de los acontecimien-tos 
adversos sobre la mente de cada sujeto depende en gran medida de su 
mayor o menor vulnerabilidad ante los mismos. La vulnerabilidad se pue-de 
aminorar mediante el convencimiento de que uno puede controlar 
cuánto le debe afectar una situación, como si estuviera protegido por una 
capa que le vuelve insensible, pudiendo llegar a tener la certidumbre 
de que nada le puede afectar. La ilusión de invulnerabilidad (como un 
impermeable que nos protegiera de la lluvia) puede fortalecer nuestra 
resistencia al estrés, la capacidad de recuperación ante los fracasos y 
la resistencia ante las preocupaciones y el abatimiento. Supone una auto-prohibición 
de los enfados desmesurados, las actitudes depresivas despro-porcionadas 
y las culpabilizaciones compulsivas. Algunas frases que pue-den 
ayudar son: «nada me va a afectar demasiado», «nada es demasiado 
importante», «nada podrá conmigo». 
Esperar a relajarnos. La tensión no dura toda la vida. Conviene pen-sar 
que dentro de poco nos sentiremos mejor y que lo peor ya habrá 
pasado. El tiempo irá poniendo las cosas en su sitio, y lo que está mal 
mejorará. Esta estrategia, propuesta en el apartado del autocontrol, es 
igualmente válida para aumentar la resiliencia. Ayudan a ello frases de 
diálogo interior tales como: «pronto, esto pasará», «esta sensación negati-va 
va a perder intensidad progresivamente», «otras veces me he sentido 
igual de mal y al final ha pasado». 
Abrir horizontes: visualización de éxitos futuros. Las dificultades pre-sentes 
se abordan mejor cuando se visualizan futuros éxitos y satisfaccio-
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nes, al acotar la duración e intensidad del malestar presente y atisbar ho-rizontes 
más despejados. 
Ocuparse, mejor que preocuparse («¿qué puedo hacer ahora?»). Hay en 
las situaciones desagradables una tendencia a encadenar pensamientos 
cada vez más culpabilizadores e improductivos: estar siempre preocupado 
por cualquier cosa, sufrir por todo, anticipar desgracias, culpabilizarse 
continuamente. Para combatir este «efecto bola de nieve» se puede susti-tuir 
la cadena de pensamientos irracionales y negativos por alguna acción 
que ayude a superar el problema y, a la vez, provoque la interrupción de 
dicha cadena paralizante y autodestructiva. Para ello se puede elaborar un 
pequeño listado de cuatro o cinco actividades utilizables en cualquier si-tuación 
problemática (Tabla 21). Es preferible que la actividad sea mani-pulativa 
(también puede ser mental si es absorbente), que se pueda desa-rrollar 
individualmente y que no precise de material alguno o sea muy 
accesible. 
Tabla 21. 
Actividades 
Desdramatizar. Cuando la situación lo permita, el humor y el desen-fado 
al afrontar los contratiempos generan actitudes positivas que permi-ten 
convertir las ansiedades o temores en simples accidentes circunstan-ciales 
superables en el tiempo. 
Buscar una vía de desfogue: la distracción. Desviar la atención hacia 
una actividad placentera y distraída (es decir, que absorba nuestra aten-ción, 
pero también la ansiedad y nuestras preocupaciones y sufrimientos) 
ayuda a disolver el disgusto y es un recurso útil cuando el problema cau-sante 
de la emoción negativa es difícil de resolver. La distracción, aunque 
sea mediante una actividad forzada artificialmente, permite centrarse en 
lo externo a la vez que se reduce la atención a los procesos internos perni-ciosos.
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Centrarse en el entorno más próximo. Otra forma de combatir el efec-to 
«bola de nieve» consiste en bloquear los pensamientos negativos des-viando 
la atención hacia los estímulos agradables de nuestro entorno físi-co, 
por ejemplo: contemplación activa y sucesiva de los diferentes objetos 
de una habitación, comprobando sus colores, formas y textura, apreciar 
su belleza, concentrándonos en aquellos que nos resultan más atractivos; 
si estamos en un espacio abierto, pueden servir los objetos de la calle o 
elementos del paisaje. Se va pasando de un objeto a otro hasta que, al es-tar 
la mente totalmente concentrada en lo que nos rodea, se produzca la 
sensación de liberación mental y haya desaparecido la opresión emocio-nal. 
Cultivar un estilo atribucional interno y controlable. Solemos explicar 
nuestros éxitos y fracasos buscando las causas que los han provocado, 
unas veces externas (la suerte, las circunstancias, obstáculos), otras inter-nas 
(esfuerzo, capacidad...). La atribución interna empuja a la persona 
implicada a reaccionar ante los contratiempos, mientras la externa 
produce pasividad e indefensión. Por otro lado, podemos atribuir los 
efectos de nuestras acciones a causas controlables (esfuerzo, perseverancia, 
fuerza de voluntad...) o incontrolables (inteligencia, destino...), siendo el 
estilo atribucional controlable el que permite adoptar decisiones y reali-zar 
conductas que modifiquen nuestro rumbo en beneficio propio. Cul-tivar 
en los alumnos (y en los profesores, por supuesto) un estilo interno 
y controlable aparece como una de las medidas más aconsejable para supe-rar 
adversidades. 
Ante cada fracaso, un plan. Todo el mundo tiene, en mayor o menor 
medida, tropiezos y fracasos. Lo importante es saber afrontarlos eficaz-mente, 
y una forma de hacerlo es asumiendo como principio que «a cada 
fracaso debe seguirle un plan de superación». Se adopta así una forma pro-activa 
y resiliente de afrontar dificultades que libera a la persona de emo-ciones 
negativas como la depresión y la pérdida de autoestima, a la vez 
que promueve el crecimiento personal y la fortaleza mental. 
Abordar los problemas en compañía. Tener el apoyo incondicional de 
al menos una persona significativa dentro de la familia y otra fuera pro-porciona 
seguridad y fuerzas para acometer los retos planteados. La co-municación 
de las adversidades y obstáculos a una persona de confianza 
y la búsqueda conjunta de soluciones aporta siempre un valor añadido 
sobre el afrontamiento en solitario, pues al valor catárquico de contar lo 
que a uno le preocupa se añade la posibilidad de descubrir otras perspec-
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tivas mediante la escucha activa («uno más uno, tres»). Puede servir 
como ejemplo la siguiente actividad: 
■ La rueda de las ayudas. Con esta actividad se pretende estimular la 
solidaridad y la cooperación entre todos y cada uno de los miem-bros 
de la clase. El desarrollo es el siguiente: 
1. Cada alumno anota en un papel un problema que le preocupe 
especialmente. 
2. Se forman dos círculos concéntricos, de forma que cada miem-bro 
de un círculo quede mirando de frente a otro miembro del 
otro círculo. Cada miembro del círculo interior muestra al 
alumno que tiene enfrente el papel-problema, y éste ofrece al-gún 
tipo de consejo. Si éste convence a la persona del círculo in-terior 
(demandante de ayuda), salen de la rueda ambos alumnos 
y se sientan en un aparte para ampliar y concretar la ayuda, 
transformándola en un plan de acción. 
3. Cuando el consejo aportado por el miembro exterior no es con-siderado 
adecuado, se rota para buscar otro compañero que 
pueda aportar una nueva solución, y así sucesivamente hasta 
que todos los alumnos consiguen su asesor. Si hay algún alum-no 
que no queda satisfecho con ninguna solución propuesta, se 
pospone su caso para una puesta en común colectiva. 
4. Cada pareja formada (demandante de ayuda y asesor) expone a 
toda la clase el problema planteado y el consejo dado, pudiendo 
los demás tomar nota por si se le presentan problemas similares. 
A continuación (o en otra sesión, si no diera tiempo), los que for-maban 
el círculo interior (demandantes de ayuda) pasan al círculo 
exterior y viceversa, y se repite el mismo proceso, pero con los 
papeles invertidos. 
Redimensionar. Supone poner las cosas en su sitio, especialmente 
aquellas insignificancias magnificadas que nos causan malestar. Para ello 
cabe plantearse la pregunta: «¿Cuánta importancia tiene esto?» y, a ser po-sible, 
calificar la importancia de 1 a 10 en comparación con otros proble-mas 
posibles (enfermedades muy graves, quebrantos económicos, deses-tructuración 
familiar...). Normalmente, la comparación con otros males 
posibles de mucha mayor gravedad devuelve nuestros problemas a su ver-dadera 
dimensión y reduce su carga emocional negativa. 
Entrenar la aceptación del NO revulsivo. La no consecución de un ob-jetivo 
puede ser fuente de irritación y frustración, o bien servir de revul-
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sivo para redoblar esfuerzos con el fin de alcanzar la meta propuesta o 
renunciar a ella, si no se considera razonable. Estos tipos de respuesta re-fuerzan 
la fuerza de voluntad, entendida como capacidad de resistir ten-taciones, 
de superar obstáculos o de renunciar a objetivos apetecibles 
pero inconvenientes. Una forma de entrenar la resistencia a la frustración 
es marcándose uno mismo una renuncia al día, un NO TÁCTICO que 
endurezca nuestra fuerza de voluntad («hoy voy a renunciar a ...»). 
Estar por encima de las cosas (surfing emocional). Es un entrenamiento 
de la invulnerabilidad, es decir, aprender a que los problemas nos afecten 
lo mínimo imprescindible. Se compara el problema que nos afecta con 
una gran ola que nos envuelve y que está a punto de tragarnos. Pero tene-mos 
una tabla de surf, con la que podemos situarnos por encima de la ola 
y evitar que acabe por envolvernos. Subirse a la tabla de surf equivale a to-mar 
distancia, estar por encima de las cosas y dominar las situaciones en 
vez de que ellas nos dominen a nosotros («estoy por encima de…»). 
Fotos conmovedoras. Cada alumno trae a clase una selección de fotos 
de periódicos o revistas que le provoquen emociones especiales por dife-rentes 
motivos. Se hace una exposición en clase y cada uno explica qué 
emociones le produce cada foto. Los demás comentan si comparten o no 
las mismas sensaciones. Las fotos preferidas pueden dejarse permanente-mente 
en la clase. 
Promover actividades que incentiven valores prosociales (solidaridad, 
tolerancia, respeto, aceptación mutua…). El tratamiento sistemático de 
contenidos transversales relacionados con valores como la solidaridad o 
la tolerancia ayuda a adoptar una actitud de compromiso y fortaleza ante 
los problemas propios y ajenos, en la línea de la resiliencia. Conviene que 
el tratamiento sea práctico, mediante actividades no académicas que ten-gan 
carácter voluntario y creativo. 
LA SUPERACIÓN DEL MALESTAR 
Bastante dolor inevitable hay para añadir dolor evitable e innecesario 
El malestar. Se puede definir el malestar como un estado emocional 
negativo, más o menos permanente, derivado de ciertas vivencias percibi-das 
como insatisfactorias y amenazantes para la autoestima o la integri-dad 
física o mental. Aunque en ocasiones está provocado por causas obje-tivas 
(origen externo), es más frecuente que se derive, no de la situación,
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sino de la interpretación de la misma (origen interno), por lo que convie-ne 
centrarse en la búsqueda de estrategias para modificar dicha interpre-tación, 
mediante la reducción de la vulnerabilidad ante las presiones am-bientales. 
Cuanto mayor sea la predisposición personal, menor será la 
presión ambiental necesaria para desencadenar las crisis ligadas al desem-peño 
profesional, ya que profesores que comparten condiciones ambien-tales 
similares se ven afectados por ellas de manera muy diferente. 
El malestar docente. En la profesión docente, debido, entre otros múl-tiples 
factores, al entrecruzamiento y acumulación de demandas comple-jas 
y cambiantes, se generan múltiples tensiones que, cuando se asientan 
sobre cierta predisposición personal, pueden provocar estados de inco-modidad 
que, si son estables, acaban por traspasar el ámbito profesional 
para confundirse con el personal e incluso a veces generar cuadros de cri-sis 
patológicos. Los dos focos principales de malestar docente son los 
problemas de disciplina y desmotivación de los alumnos por un lado, y 
las relaciones negativas entre profesores por otro. La repetición cíclica de 
los mismos procesos y rutinas profesionales con las mismas personas pro-voca 
la aparición de reacciones circulares cerradas (Fierro, 1993) ligadas 
al desempeño por parte de la persona tanto del rol institucional (con sus 
comportamientos típicos prefijados por la Administración) como del rol 
personal (determinado por los ajustes que cada persona hace del rol insti-tucional 
para amoldarlo a sus características personales). 
Estrategias para combatir el malestar docente 
Si está provocado fundamentalmente por las condiciones ambientales 
(adaptación de Fierro, 1993): 
• Intentar cambiar la situación: 
– Mediante acciones directas individuales. 
– Buscando alianzas que permitan lograr el cambio con acciones 
conjuntas. 
– Proponiendo, solicitando o exigiendo el cambio a las entidades 
o personas que tienen la posibilidad de hacerlo. 
• Cambiar las disposiciones organizativas de la clase, las estrategias 
metodológicas, los materiales didácticos o los espacios donde se 
desarrollan las clases. 
• Buscar actividades alternativas fuera del horario laboral sin rela-ción 
con la docencia.
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• Incrementar la vida social fuera del centro de trabajo, procurando 
que las conversaciones en los encuentros sociales no giren alrede-dor 
de la docencia. 
• Cambiar, cuando no se encuentre otra salida, de nivel de enseñan-za, 
de alumnos o de entorno laboral. 
• Hacer regularmente ejercicio físico moderado, a ser posible, antes 
de comenzar la jornada laboral, procurando mantener el cuerpo 
relajado y activo. Si este ejercicio se hace en compañía, y se evitan 
las conversaciones relacionadas con el trabajo, los efectos benéficos 
se multiplican. 
Si está provocado por causas internas 
Ligado generalmente a un déficit en algunas habilidades sociales y 
emocionales, este tipo de malestar ha de ser combatido mediante la rup-tura 
de lo que Corbin llama ciclos patológicos de acción, es decir, modi-ficando 
las secuencias «pensamiento ➛ emoción ➛ acción» ineficaces para 
hacerlas más funcionales y satisfactorias. Algunas estrategias y actividades 
para evitar o atenuar la sensación de malestar docente son las siguientes: 
• Detectar el malestar y sus causas, es decir, localizar los pensamien-tos 
y creencias irracionales que lo provocan. 
■ A la caza del malestar. El registro por escrito del malestar permi-te 
analizarlo posteriormente de forma sosegada, con el fin de 
prevenir futuros descontentos. Una forma de hacerlo es la si-guiente: 
1. Se pide a los alumnos que anoten durante una semana en una 
ficha similar a la de la Tabla 22, de forma breve y descriptiva, 
las situaciones de roce interpersonal que en clase o en el cen-tro 
les hayan provocado malestar. 
2. Identificadas las causas del malestar, se buscan conductas o 
pensamientos propios que podrían servir para superar ese ma-lestar 
en el futuro. 
3. Se formula alguna petición de cambio a las personas relacio-nadas 
con el propio malestar o causantes del mismo. 
4. Se reparten aleatoriamente las tarjetas, cada uno lee la que le 
ha caído en suerte y se abre un debate sobre la eficacia de las 
estrategias propuestas en la ficha, y se añaden por escrito en la 
ficha las sugerencias que el grupo vaya proponiendo. 
5. Al finalizar la sesión, se ponen sobre una mesa todas las fi-chas, 
y cada alumno recoge la suya.
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Tabla 22. 
Me molesta... 
Para evitar que me vuelva a suceder haré... 
Pediré/procuraré que otro haga... 
■ A la caza del bienestar. Lo mismo se puede hacer con las situacio-nes 
y conductas que causan bienestar (propias y ajenas), sólo que 
en vez de buscar respuestas alternativas, se identifican conductas 
que permitan incrementar la probabilidad de aparición de dichas 
situaciones gratas (Tabla 23). 
Tabla 23. 
Me agrada... 
Para que me ocurra con más frecuencia haré... 
Pediré/procuraré que otro haga... 
■ Superando el malestar. Permite detectar reacciones propias o ajenas 
causantes de malestar y buscar soluciones eficaces. Una forma de 
llevarlo a cabo es:
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1. El profesor reparte una etiqueta adhesiva (post-it) a cada alum-no, 
para que anote en ella una situación reciente que le haya 
provocado malestar. Pueden solicitar más etiquetas si lo desean. 
2. Se pegan en la pizarra las etiquetas, agrupando las que describan 
situaciones similares en una misma columna. 
3. Se proponen soluciones para superar cada situación, empezan-do 
por la que haya sido planteada por un mayor número de 
alumnos. Se decide por votación a mano alzada si se acepta o re-chaza 
cada solución propuesta, procurando seleccionar al me-nos 
dos soluciones. Un alumno, que actúa de secretario, anota 
las situaciones, soluciones y el número votos de cada solución, 
según el modelo de la Tabla 24. 
4. A la hora de debatir y seleccionar soluciones conviene diferen-ciar 
las propuestas tendentes a resolver la situación y las que es-tán 
enfocadas a cambiar la interpretación de la misma. En las 
soluciones centradas en cambiar la situación hay que tener en 
cuenta las posibilidades de ejecución, desechando las que de-pendan 
de terceras personas o estén fuera de nuestro alcance. 
Tabla 24. 
Situación problemática 
Soluciones centradas en cambiar 
la interpretación de la situación 
Votos 
Soluciones centradas en cambiar 
la situación (buscar soluciones posibles, 
realistas, dependientes de nosotros) 
Votos 
■ Me enfado cuando los demás... Este ejercicio sirve para detectar 
conductas ajenas que provocan enfado y preparar respuestas para 
evitarlas o superarlas. Las fases de que consta son:
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1. Se pide a los alumnos que completen las frases de la Tabla 25 en 
una hoja anónima sin poner marcas y en letras mayúsculas, y se 
proponen reacciones que eviten en el futuro la repetición de las 
conductas provocadoras del enfado. 
2. Se reparten las tarjetas aleatoriamente y cada uno lee en voz alta 
la tarjeta que le ha tocado como si fuera la suya propia. Los de-más 
miembros de la clase pueden aportar ideas para superar la 
situación o evitar la reacción de enojo. 
Tabla 25. 
Me enfado cuando los demás 
Me siento 
Hago/digo 
En el futuro, cuando se vuelva a repetir la misma situación: 
Pensaré 
Haré/diré 
■ Los demás se enfadan conmigo cuando... Del mismo modo que nos 
enfadamos con los demás, también somos fuente de enfados oca-sionales 
para los demás. Para mantener relaciones de reciprocidad 
positiva, en las que se establezcan intercambios gratificantes entre 
unos y otros, es preciso que uno también se plantee las situaciones 
de enojo que suele provocar en los demás para procurar mitigarlas 
o evitarlas, y para ello lo primero es conocer estas situaciones y las 
variables que las mueven. En esta actividad se pide a los alumnos 
que completen las siguientes frases en una hoja (Tabla 26): 
Tabla 26. 
Los demás se enfadan conmigo cuando yo hago/digo: 
Si me demuestran enfado, yo aquí me siento 
y hago/digo:
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Resiliencia 69 
Esta forma de reaccionar la considero: 
Apropiada. Volvería a actuar así. 
Es variable, depende de las circunstancias. 
No me gusta, pero no puedo controlarme. 
Me da rabia reaccionar así. 
Me suelo arrepentir después. 
■ Completar frases. El profesor reparte a cada alumno una tira de pa-pel, 
en la cual está escrita una frase incompleta referida a una emo-ción 
o estado de ánimo que cause malestar (Tabla 27). Cada alum-no 
completa la frase que le ha tocado en suerte, y en grupos de 4-6 
alumnos se comentan las frases encomendadas a los miembros del 
grupo, buscando una estrategia eficaz para cada frase, que anotan 
en el reverso de la tira. Por último, en gran grupo, se leen todas las 
frases y sus correspondientes estrategias para superar el malestar, 
pudiendo cualquier alumno proponer nuevas estrategias. 
Tabla 27. 
Me siento mal cuando... 
Sufro cuando... 
Me siento avergonzado cuando... 
Me ha decepcionado mi mejor amigo cuando... 
No puedo soportar que... 
Me preocupa muchísimo... 
Estoy resentido con... por...
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70 Las habilidades sociales en el aula 
Siento envidia de un amigo por... 
Me siento impotente cuando... 
Me desespera... 
Me causa terror... 
Me duele mucho que... 
Siento remordimiento por... 
Estoy arrepentido de... 
Por mi culpa... 
■ Ejercicios de visualización. Los ejercicios de visualización ayudan a 
cortar ciclos de malestar y a eliminar cadenas de pensamientos 
irracionales, además de facilitar la relajación y la concentración en 
estímulos agradables. La visualización se puede orientar tanto a 
las diferentes modalidades sensoriales como a situaciones sociales 
y emocionales, y resulta conveniente empezar por entrenarse en 
visualizar estímulos sensoriales sencillos. Algunos ejemplos a prac-ticar 
son: 
• Escuchar el silencio. Para ello, con los ojos cerrados y en un lugar 
cómodo, se intentan escuchar todos los ruidos presentes a la vez, 
concentrándose en ellos. A continuación, se intenta escuchar el 
silencio por detrás de todos los ruidos. 
• Visualizar formas. Se intenta imaginar una hoja blanca con un 
círculo negro, delimitando bien el contorno del círculo y con-
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Resiliencia 71 
centrándose en la intensa negrura del círculo y en la blancura 
de la hoja, pasando sucesivamente durante algunos segundos de 
la visualización de la nitidez del contorno a la visualización de la 
negrura del círculo y a la blancura de la hoja. A continuación, se 
pide que sustituyan el círculo negro por otro amarillo muy in-tenso, 
repitiendo el mismo proceso que en el caso anterior. Se 
pasa a visualizar otras formas y colores, por ejemplo un triángulo 
rojo. 
• Decorar la habitación favorita. Una forma de visualización más 
compleja, pero aún dentro del campo perceptivo inmediato, es 
concentrarse en la habitación o rincón de la casa preferido e ima-ginarlo 
con muebles y objetos que nos gusten, recorriendo men-talmente 
la estancia con lentitud, fijándonos en todos los detalles 
y objetos que nos agraden especialmente y recreándonos en las 
cualidades que más nos gustan (colores, formas, etc.). 
• Visualizar situaciones sociales. Una vez se haya conseguido cierta 
desenvoltura en la visualización de estímulos sensoriales más o 
menos simples, se puede pasar a representarse situaciones de re-lación 
interpersonal en las que nos encontramos a gusto. Para 
ello se puede recurrir a recuerdos agradables, momentos en los 
que hemos disfrutado especialmente o pequeños éxitos pasados, 
pero también podemos imaginarnos situaciones futuras en las 
que nos sentimos tranquilos y satisfechos. Un viaje futuro con 
una compañía agradable, un pequeño éxito profesional o la re-cepción 
de una buena noticia inesperada pueden servir de ejem-plos 
de situaciones interpersonales a visualizar.
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LA RELACIÓN PROFESOR-ALUMNO 
La relación profesor-alumno tiene unas características peculiares que la 
diferencian de los otros tipos de interacciones que se dan en un centro 
escolar: 
• Son relaciones sujetas a un guión preestablecido, en las que las metas 
a conseguir están predeterminadas en gran medida. 
• Son relaciones entre desiguales. 
• Ambos (profesor y alumnos) tienen unos roles perfectamente dife-renciados 
y complementarios, que determinan el tipo de relación en-tre 
ellos. 
• Son relaciones formales, basadas en protocolos estandarizados y su-jetos 
al desempeño de roles oficiales definidos institucionalmente, 
pero influidas por factores informales que a menudo cobran mayor 
importancia que los formales. 
• Son complementarias a las relaciones entre iguales, y cumplen fun-ciones 
propias que no pueden suplir a las relaciones que el alumno 
mantiene con sus compañeros y que también se rigen por reglas 
propias. 
No obstante, y a pesar de la especificidad y formalidad de la rela-ción 
profesor-alumno, hay una amplia gama de comportamientos 
aparentemente informales que modelan la relación y acaban por de-terminar 
desde el grado de influencia social que el profesor tiene hasta 
el nivel de empatía que le va a unir a sus alumnos. Para desplegar todo 
su potencial de influencia sobre sus alumnos, debe optimizar su capa-cidad 
para detectar y manejar emociones ajenas, percibiendo descon-tentos, 
controlando enfados, superando interrupciones de clase o con-virtiendo 
ambientes con carga emocional negativa en contextos 
cálidos. Todo ello se puede resumir en la capacidad para entender la si-tuación, 
que engloba una serie de variables entre las cuales están las si-guientes: 
• Observación activa del alumno. 
• Canalización de conductas típicas, ligadas a los roles informales. 
• Potenciación de la empatía con los alumnos. 
• La asertividad como forma habitual de interrelacionarse.
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74 Las habilidades sociales en el aula 
OBSERVACIÓN ACTIVA DEL ALUMNO 
En ocasiones un profesor y algunos de sus alumnos son unos perfec-tos 
desconocidos después de haber pasado todo un curso juntos en una 
misma habitación realizando actividades conjuntas e intercambiando 
mensajes continuamente. No siempre compartir un espacio común es 
garantía de mutuo conocimiento y aprecio, sino que ha de darse además 
una actitud de atención hacia el otro. En el caso del profesor, precisa co-nocer 
a sus alumnos para poder interactuar con ellos e influirles positiva-mente, 
para lo cual ha de explorarles y saber qué sienten y piensan, adop-tando 
una actitud escrutadora, de observación activa, poniéndose en la 
perspectiva del alumno para poder apreciar la «otra cara de la moneda». 
Algunas características a observar son: 
• Qué les gusta (intereses). Detrás de la actitud de cada alumno hay 
una combinación de intereses que explican su conducta, por lo que 
su conocimiento es un paso previo para reconducir actitudes inade-cuadas. 
• Qué se les da bien (aptitudes y destrezas). Las habilidades y destre-zas 
de cada alumno, a menudo relacionadas con sus intereses, son 
un buen vehículo de enganche para poder hacer participar a algu-nos 
alumnos más reticentes en la dinámica de la clase. 
• Qué rol representa en clase. El rol desempeñado por cada alumno 
engloba los dos aspectos anteriores y los refleja mediante con-ductas 
persistentes de carácter funcional, que le suministran los 
refuerzos necesarios para mantener su autoestima en niveles satis-factorios. 
Conociendo estos tres rasgos, el profesor puede incorporar las aptitudes 
e intereses del alumno al desarrollo de la clase, y reconvertir los roles inade-cuados 
y potenciar los adecuados. Se puede utilizar para ello un listado de 
alumnos al que se añaden tres columnas donde se anotan los roles, intereses 
y aptitudes relevantes de cada alumno (Tabla 28). El profesor puede ir relle-nando 
paulatinamente a lo largo del primer trimestre las diferentes casillas 
mediante la observación y escucha activa de conversaciones informales, me-diante 
el uso de redacciones o bien mediante preguntas directas sobre aficio-nes 
y ocupaciones en el tiempo libre, u otras formas que considere conve-nientes. 
La finalidad de esta hoja de registro es aprovechar cualquier ocasión 
espontánea o inducida por el profesor en la clase para que el alumno pueda 
cobrar protagonismo desplegando sus gustos y destrezas, poniendo ejem-plos 
o explicando cómo lleva a cabo determinadas tareas o construcciones.
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La relación profesor-alumno 75 
Tabla 28. 
Alumno Le gusta... Se le da bien... Rol 
Otras variables a observar. Conviene concretar otros aspectos del 
alumno interesantes para el profesor, para lo cual se pueden elaborar re-gistros 
similares a los expuestos en la Tabla 28 que incluyan, además de 
los tres aspectos indicados más arriba: 
• Qué compañeros tienen influencia sobre él («¿a quién le haría caso?»). 
• Qué le preocupa. 
• Qué prefiere: hablar o escuchar. 
• Qué le irrita especialmente. 
• Circunstancias personales y familiares. 
Mala conducta, mal alumno, mala persona. Una de las funciones del 
profesor derivada de su condición de conductor de la clase es la de recti-ficar 
conductas y rumbos inadecuados, pero no resulta difícil traspasar 
inconscientemente la frontera entre juzgar algunas conductas como ina-decuadas 
y etiquetar globalmente al autor de las mismas como un mal 
alumno, con lo que se da un carácter permanente e irremediable a lo que 
puede ser sólo una sucesión de conductas tácticas para mostrar el rechazo 
a las propuestas académicas que se le hacen. Aún más peligroso (para la
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76 Las habilidades sociales en el aula 
relación profesor-alumno y para el proceso enseñanza-aprendizaje) resul-ta 
el siguiente paso, en el que se etiqueta al alumno como una mala per-sona, 
con su connotación fatalista («es una mala persona», «no está bien 
de la cabeza», etc.). Centrar la atención en las conductas, evitando en la 
medida de lo posible etiquetas globales y descalificaciones a la persona, 
hace más fáciles los cambios de rumbo y permite al alumno conocer con 
mayor exactitud los cambios que se le demandan. 
Trabajar juntos («¿Qué podemos hacer para arreglar esto?»). Un error 
frecuente cuando la relación profesor-alumno se ha deteriorado es consi-derar 
que el problema pertenece únicamente a la otra parte (atribución 
externa), y, por lo tanto, es la única que tiene que cambiar para recompo-ner 
la situación. Frente a esta perspectiva, está la de considerar que si los 
dos son parte del problema, han de ser ambos parte de la solución. La ac-titud 
de trabajar juntos para conseguir una solución favorable para todas 
las partes, sin perjuicio de las obligaciones insoslayables de cada uno, sue-le 
mejorar la relación y ayuda a desmontar la actitud obstruccionista del 
alumno. 
CANALIZACIÓN DE CONDUCTAS TÍPICAS LIGADAS 
A LOS ROLES INFORMALES 
Un rol es el conjunto de conductas ligadas a la posición de un miem-bro 
en un grupo (Argyle, Furnham y Graham, 1981). El rol está com-puesto 
por conductas repetitivas de gran valor adaptativo, y en él conflu-yen 
una serie de expectativas compartidas sobre cómo se debe comportar 
cada persona en las distintas situaciones típicas a las que ha de enfrentar-se 
como componente de un grupo. El conocimiento de los roles (espe-cialmente 
los informales) que representa cada alumno, ayuda a compren-der 
muchas de las conductas que se dan en el aula y a influir sobre ellas 
para mejorar el clima de la misma. Se caracterizan por: 
• Son patrones de comportamiento. 
• Las conductas ligadas a los mismos son persistentes, recurrentes. 
• Son conductas necesarias para el sujeto, ya que tienen carácter fun-cional 
y adaptativo, por lo que son muy resistentes al cambio. 
• Responden a ciertas expectativas del sujeto y del contexto. 
• Reducen la incertidumbre y aumentan la previsibilidad de futuras 
conductas. 
• Están asociados a la posición o status en el grupo.
La relación profesor-alumno 77 
Canalización de roles: inhibición, reconducción, potenciación. Las ven-tajas 
del uso del constructo teórico rol son eminentemente prácticas, 
pues permiten al profesor anticipar estrategias, dada la previsibilidad y 
recurrencia de las conductas representativas de cada rol. El profesor tiene 
la posibilidad de canalizar adecuadamente los roles antisociales para 
compatibilizar las necesidades personales que mueven a los alumnos 
a aferrarse a dichas conductas con el mantenimiento de un clima social 
respetuoso. Según la mayor o menor contribución de un rol al clima 
social de la clase, el profesor puede adoptar tres vías de canalización de 
los roles de sus alumnos: 
• Potenciación de los roles positivos o prosociales. 
• Reconducción de los roles obstructivos de la convivencia o antiso-ciales, 
sustituyéndolos por otros constructivos. 
• Inhibición de los roles incompatibles con un buen clima social, que 
no hayan podido ser reconducidos o sustituidos por otros más con-venientes 
y que estén deteriorando progresivamente el ambiente. 
Estrategias ante problemas típicos. Hay ciertas conductas problemáti-cas 
que, por aparecer con frecuencia en contextos muy diferentes, se pue-den 
considerar típicas. A pesar de los inconvenientes que supone etique-tar 
los problemas y del riesgo que representa tratar como problemas lo 
que son síntomas o manifestaciones de causas más profundas, no pode-mos 
obviar los beneficios que supone tener previstas ciertas reacciones 
ante problemas recurrentes de clase. Para ello podemos recurrir a la reco-pilación 
de la Tabla 29, adaptada a partir de las aportaciones de diversos 
autores (Vallés, Curwin y Mendler, Fontana, Rodríguez y Luca de Tena, 
entre otros). 
Tabla 29. 
Conductas típicas 
INSTIGADOR 
Estrategias 
• Disfruta creando problemas 
• Incita a las hostilidades 
• A veces actúa en la sombra, otras va de 
líder. Puede ser sibilino o abiertamente 
hostil 
• Provoca enfrentamientos en clase 
y fuera de ella 
• Identificarle en privado 
• «Tengo sospechas de que tú…, 
y debo hablarlo con tus padres 
(u otros profesores)» 
• Descubrir el disfraz: «Estás en todas 
las situaciones» 
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78 Las habilidades sociales en el aula 
• Suele molestar a los compañeros 
y al profesor 
• Irresponsable e inmaduro 
• Pretende demostrar que tiene poder, 
por lo que puede llegar a atemorizar 
al profesor 
• Especificar exactamente la conducta 
a cambiar 
• Contrato de conducta 
• Reconocer esfuerzos 
• Convencerle de su capacidad para 
hacer otras cosas 
• Implicarle en la búsqueda 
de la solución 
• Reconocer el derecho a quejarse, 
pero no a alborotar 
• No ponerse a su altura, no mostrarse 
agresivo 
• Hablar con sus padres si no cambia 
Conductas típicas 
RESENTIDO 
Estrategias 
• Siempre enfadado, de mal humor, aun-que 
no de forma intensa 
• Escaso autocontrol y baja autoestima 
• Arremete contra todo y contra todos 
• Crea tensión 
• Se enfurece, se pone agresivo si no se le 
da la razón 
• Justifica sus enfados («Esto no se puede 
consentir») 
• La culpa de sus enfados la tienen 
siempre los demás 
• Amenaza en vez de disculparse 
• Mantener la calma 
• No amenazar 
• Esperar a que esté tranquilo para 
hablarle 
• Cambiar de conversación y no entrar 
al trapo mientras esté mostrando 
rencor 
• Preparar conjuntamente con él un 
plan para autocontrolar los enfados 
Conductas típicas 
APÁTICO 
Estrategias 
• Poco activo 
• Evita participar en las actividades de 
clase 
• Escasa motivación, falta de energía 
• Le cuesta atender, distraído, ausente 
• No obedece órdenes ni hace las tareas, 
aunque no protesta 
• Baja autoestima, pocos amigos 
• Observación sistemática 
• Dar responsabilidades 
• Preguntarle en clase, pedirle 
opinión 
• Reconocimiento del esfuerzo y el 
trabajo 
• Proponerle tareas cortas y asequibles 
• Reforzar sus avances 
• No ignorarle ni pedirle menos tareas 
que a los demás 
811064 Interiores 21/7/05 14:51 Página 78
La relación profesor-alumno 79 
Conductas típicas 
PROTAGONISTA 
Estrategias 
• Intenta llamar la atención por todos 
los medios 
• Obstaculiza la labor del profesor 
• Disfruta viendo enfadado al profesor 
• Suele entrar tarde a clase y levantarse 
de su asiento 
• Hace preguntas innecesarias 
o comentarios inoportunos 
• Soslayar conductas leves. No picar el 
anzuelo 
• Advertencia privada al final 
de la clase 
• Dar protagonismo positivo 
• Ubicación cerca del profesor 
• Atender sus intervenciones 
oportunas y soslayar las inoportunas. 
• Compromiso verbal 
• Técnica del caso 
• Ver estrategias de autocontrol 
Conductas típicas 
CHARLATÁN 
Estrategias 
• Habla sin parar 
• Busca atención contando chismorreos 
• Busca algún oyente y forma con él un 
tándem cerrado 
• Abusa de rumores, cotilleos y difusión 
de secretos 
• Mirarle con frecuencia, estar pen-diente 
• Cercanía 
• Acordar con él señales no verbales 
que le indiquen lo que está 
haciendo 
• Reforzar sus intervenciones positivas 
en clase 
• Darle atención positiva 
Conductas típicas 
AGRESIVO, MATÓN 
Estrategias 
• Agresivo física o verbalmente, hacia 
personas u objetos 
• Intimida, insulta, amenaza, provoca. 
• Desobediente y contestón 
• A veces suele burlarse de otros 
• Alardea de su fuerza o su poder 
• Irascible, agresivo, impulsivo, con baja 
autoestima 
• Gusta humillar a los demás 
• Busca víctimas pasivas, asustadizas, so-litarias 
• Estar atento a los indicios intimida-torios 
y cortarlos 
• Corregir cualquier forma violenta de 
expresión 
• Compromiso público, contrato 
• Hablar con los padres, implicarlos 
en la solución 
• Aislamiento 
• Pedir descripciones, mejor que expli-caciones 
(todo empezó...) 
• Adiestramiento en el control de la 
ira y la impulsividad 
811064 Interiores 21/7/05 14:51 Página 79
80 Las habilidades sociales en el aula 
• Busca el lado negativo de cualquier si-tuación 
• No tiene en cuenta las consecuencias 
de sus actos 
• Sustitución de reacciones agresivas 
por asertivas. 
• Ver estrategias de autocontrol. 
GRACIOSO 
Estrategias 
• Interrumpe con chistes a destiempo 
• Tiene respuestas para todo lo que se le 
dice 
• Popular, sociable, inmaduro 
emocionalmente 
• A veces hiperactivo 
• Siempre pendiente de hacer gracias, no 
puede centrarse en las tareas 
• Permitir chistes adecuados en mo-mentos 
adecuados 
• Elogiar el humor, si es breve y opor-tuno 
• Mostrar con un gesto: «Ya es sufi-ciente 
» 
• Si persiste, en silencio, no reír y mi-rar 
serio 
• Evitarle la audiencia 
• «Las bromas, en su momento», «este 
no es el momento» 
Conductas típicas 
Conductas típicas 
DESAFIANTE 
Estrategias 
• Se opone a todo lo que dice el profesor 
(«no me da la gana», «no pienso 
hacerlo») 
• Interrumpe, gritando a veces o utilizan-do 
otras un lenguaje obsceno 
• Cuestiona la autoridad del profesor y a 
menudo procura enfurecerle, estando 
pendiente de su reacción para actuar a 
la contra 
• Necesita reafirmarse oponiéndose al 
profesor, para demostrar su poder 
• Incumple las normas regular 
y deliberadamente 
• Provoca disrupción en clase por 
el menor motivo 
• Se burla o critica a los que no son 
como él 
• No le importan las opiniones y valores 
de los demás 
• Si le miran o hacen caso, empeora su 
conducta 
• Mantener el control, permanecer 
calmado 
• Demorar la respuesta, posponer las 
explicaciones al final de clase 
• Repetir tranquilamente la orden. 
Si se niega, preguntar las razones en 
privado. Reanudar la clase lo antes 
posible, mirando a otro sitio 
• Advertencia en privado, pidiendo 
explicaciones («¿por qué intentas 
provocarme?», «¿te he hecho 
yo algo?», «sé que no tenías mala 
intención, pero no lo vuelvas 
a hacer») 
• Despersonalizar («tengo 
la obligación de darle clase a los 
demás y no puedo robarles tiempo»). 
• Conversaciones informales con el 
alumno 
• Petición de reciprocidad («trátame 
como yo te trato», «respétame como 
yo a ti») 
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La relación profesor-alumno 81 
Conductas típicas 
GROSERO 
Estrategias 
• Hace comentarios soeces para llamar la 
atención o para provocar 
• A veces, busca ofender o desautorizar 
al profesor, bien para ganar prestigio, 
bien para dar rienda suelta 
a su resentimiento 
• Da voces, habla alto 
• Quiere impresionar usando palabrotas 
que los demás no se atreven a usar 
• Esperar unos segundos, no actuar 
impulsivamente 
• Evitar responder de la misma forma. 
• No mostrar signos de enfado 
• Entrenamiento en reciprocidad, 
exigencia de respeto 
• Contrato de conducta, compromiso 
público 
• Compromiso: cuántos días sin... 
• Conversación privada 
• Borrado de quejas (cada tiempo sin 
groserías se le borra una queja 
anterior) 
• Atención positiva 
• No dejar pasar 
• Enterado de los padres, 
si no cambia 
• Busca las discusiones, pidiendo justifi-cación 
por todo 
• Puede convertirse en un líder 
• Pacto con los satélites, si los tiene. 
• Entrevista con los padres 
• Contrato por escrito 
alumno-profesor-padres 
• Triangulación: mediación de otro 
profesor o cargo directivo 
• Evitar las ironías con él 
• «Las normas no son castigos, sino 
garantías de seguridad y libertad 
para todos» 
• Decirle que si no está de acuerdo 
con una norma, que lo razone y que 
proponga otra: pero que cumpla 
• Centrarse en la conducta, no en el 
alumno 
Conductas típicas 
COTILLA 
Estrategias 
• Siempre hablando de los demás 
• Suele comentar malas noticias, hechos 
negativos 
• Busca atención mediante los rumores 
• Explicar el daño que puede estar 
causando 
• Evitar hundirle o rechazarle. 
811064 Interiores 21/7/05 14:51 Página 81
82 Las habilidades sociales en el aula 
• Poco leal, le gusta ver a los demás con 
problemas 
• Siempre buscando asuntos que contar 
• Quiere darse importancia 
• Le gusta estar con gente 
• Darle vías para hablar en positivo 
(contar sólo buenas noticias durante 
un cierto tiempo) 
• Preguntarle por cualidades ajenas 
• No escuchar los cotilleos, cortar 
enseguida 
Conductas típicas 
HIPERACTIVO 
Estrategias 
• Siempre moviéndose, levantándose, 
hablando... 
• No se concentra en las tareas, baja 
atención 
• Impulsivos, irreflexivos 
• Puede llegar a salirse de clase 
sin motivo 
• Siempre tiene alguna excusa que 
atender o algo que hacer para salir de 
clase o levantarse 
• Suele buscar excusas para todo 
• No es consciente de estar haciendo 
nada malo 
• Ubicación cercana al profesor y fija-ción 
visual 
• Alabar los logros y los progresos 
• Autorizar movimientos cada cierto 
tiempo 
• Moldeado o aproximaciones 
sucesivas 
• Refuerzo de respuestas alternativas 
(atender al profesor, estar sentado, 
trabajar durante X minutos) 
• Dar responsabilidades que 
impliquen movilidad 
• Autoinstrucciones: un propósito en clase. 
• Tareas cortas y variadas, marcando los 
pasos a seguir 
• «¿Y si todos se movieran como tú?» 
• Aislamiento (dentro o fuera de clase 
en función de la gravedad) 
• Ver estrategias de autocontrol 
• Soslayar, si no lo puede remediar y no 
es muy frecuente 
• Derivar a un especialista si hay causas 
orgánicas subyacentes 
Conductas típicas 
PASOTA 
Estrategias 
• No saca el material 
• No realiza las tareas 
• Al margen de la actividad escolar, está 
pendiente de sus asuntos 
• Muestra ostensiblemente su desinterés. 
• A veces, adopta actitudes 
oposicionistas 
• Se le da material, si argumenta que 
no lo ha traído 
• Se le puede dar el material por 
segunda vez y pedirle que lo traiga 
el día siguiente para anotar en el 
cuaderno sus avances 
• Si reincide, enterado de los padres. 
• Técnica del caso 
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La relación profesor-alumno 83 
Conductas típicas 
TÍMIDO 
Estrategias 
• Habla poco con los compañeros y con 
el profesor 
• Aislado voluntariamente 
• Inseguro, pasivo 
• Excesivamente ansioso al hablar o estar 
con público 
• Pocas habilidades sociales 
• Fomento de la participación, sin 
agobiarle con demasiada atención 
• Buscar un amigo que le sirva de 
puente introductor 
• Mejora de la autoestima 
• Moldeado o aproximaciones 
sucesivas 
• Autoinstrucciones: un propósito en 
clase 
• Crear en clase un clima favorecedor, 
sin burlas ni rechazos 
• Fomento del trabajo en grupo y por 
parejas (con un compañero cálido y 
sociable) 
Conductas típicas 
VÍCTIMA 
Estrategias 
• Suele ser el blanco de las iras ajenas 
y de sus agresiones físicas o verbales 
• Es el chivo expiatorio 
• Sufre las humillaciones y las ofensas 
en silencio 
• Con frecuencia es objeto de burlas 
• Enseñarle a que pida ayuda 
a los primeros indicios 
• Procurar tener apoyos 
• Alejarse del matón 
• No entrar en provocaciones 
• Procurar no estar solo 
• Entrenamiento en asertividad 
Conductas típicas 
IRRESPETUOSO 
Estrategias 
• Usa un lenguaje o actitud 
irrespetuosos 
• No tiene en cuenta los sentimientos 
de los demás ni le importan 
• Despectivo y vengativo 
• Pleiteador, por el mero placer 
de provocar incomodidad a los demás 
• No apagar fuego con fuego. Calma 
y despersonalización 
• «¿Qué te he hecho?». «¿Te han 
hecho algo personal?» 
• Conversación en privado 
• «No creo que me merezca esto». 
«No puedo consentirte esto» 
• Evitar sarcasmos y humillaciones. 
No faltar al respeto al irrespetuoso 
(invertir la espiral) 
811064 Interiores 21/7/05 14:51 Página 83
84 Las habilidades sociales en el aula 
Conductas típicas 
CONTESTÓN 
Estrategias 
• Hace comentarios continuamente 
• Siempre tiene que decir la última 
palabra 
• Arrogante y egoísta, desconsiderado 
con las opiniones de los demás 
• Advertir en privado. Rechazar la 
conducta, no la persona 
• Averiguar si lo está haciendo 
a propósito o sin querer 
• No discutirle la razón: no quiere la 
razón, sino atención 
• Despersonalizar, mantener la calma, 
desviar la atención 
• Defender la necesidad de 
salvaguardar el tiempo de clase 
de los demás 
• Acordar con él una señal no verbal 
del profesor que le indique que debe 
cortar 
Conductas típicas 
SABELOTODO 
Estrategias 
• Le gusta lucirse y demostrar lo brillante 
que es 
• Busca atención y admiración 
• Muestra un comportamiento 
competitivo 
• Se siente superior y quiere tener 
la razón en todo 
• Crítico o despreciativo con las 
opiniones de los demás 
• Advertir en privado que esa 
conducta le aleja de los demás 
y le hace parecer menos valioso 
• Dar responsabilidades y liderazgo 
• «Es inteligente saber cuándo y cómo 
uno tiene que hablar a los demás» 
• Animarle a escuchar activamente 
a los demás y a valorar sus 
aportaciones 
• Reconocerle los progresos 
Conductas típicas 
CAMARILLA o MAFIA 
Estrategias 
• Dominan a los demás y les tratan como 
inferiores 
• Fuertemente cohesionados 
• Muestran faltas de respeto a los demás, 
incluyendo al profesor 
• Se ríen mutuamente las gracias 
y «hazañas» 
• Buscan poder y obtener privilegios 
• Conocer los roles y las necesidades 
de cada uno 
• Actuar sobre el líder 
• Actuar sobre los satélites 
• Crear grupos de trabajo flexibles de 
forma que tengan que separarse 
• Cambiar la distribución de la clase 
regularmente 
• Plantearles que se tienen que ganar el 
derecho a estar juntos («si es bueno 
para la clase, estaréis juntos, si no…») 
811064 Interiores 21/7/05 14:51 Página 84
LA EMPATÍA 
811064 Interiores 21/7/05 14:51 Página 85 
Primero procura entender a los demás; después procura que te entiendan a ti 
(COVEY) 
Es una de las habilidades interpersonales básicas, consistente en la capa-cidad 
de ponerse en la perspectiva del otro (ponerse los zapatos del otro). 
Las relaciones interpersonales basadas en la empatía se asientan funda-mentalmente 
en la confianza, respeto, calidez y aprecio mutuos, y son un 
factor decisivo para la prevención de conflictos. 
Implica dos habilidades complementarias basadas en la transferencia 
emocional: 
• Sintonía emocional. Es la capacidad de captar estados emocionales 
ajenos, es decir, conocer lo que el otro siente y piensa sin que nos 
lo diga. Supone capacidad de cambio de perspectiva, habilidad 
crucial para prevenir y resolver las situaciones interpersonales con-flictivas 
y violentas, que suelen requerir el entendimiento entre po-siciones 
antagónicas o, al menos, divergentes. En el caso del profe-sor 
implica plantearse algunas cuestiones como: 
– Intentar conocer cómo ve el alumno la situación, descubrir la 
persona que hay detrás del alumno, indagando qué intereses y 
roles hay por detrás de las posiciones de cada cual, viendo por 
qué hace lo que hace. Todo ello proporciona influencia social, es 
decir, capacidad de detectar y manejar beneficiosamente emo-ciones 
ajenas. 
– Intentar que los alumnos entiendan la perspectiva del profesor, 
que sean capaces de comprender sus decisiones y obligaciones. 
– Analizar sus relaciones con los alumnos, entender la situación 
viendo que los enfrentamientos son coyunturales, trabajar jun-tos 
en conseguir una solución satisfactoria para ambas partes. 
• Irradiación emocional. Es la capacidad de transmitir estados emo-cionales 
propios a otra persona. Incluye la diplomacia (o «mano 
izquierda») con personas difíciles y situaciones tensas, saber hacer 
jugadas prosociales, o expresar creíblemente afectos positivos gene-rando 
en el otro emociones positivas.
811064 Interiores 21/7/05 14:51 Página 86 
86 Las habilidades sociales en el aula 
ESTRATEGIAS PARA FOMENTAR LA EMPATÍA 
Algunas estrategias y actividades que se pueden usar para fomentar 
la empatía son: 
Detectar cualidades prosociales ajenas que faciliten 
la aceptación mutua 
Observar qué cualidades adornan a las personas que nos caen bien 
nos puede ayudar a incorporar dichas cualidades, en la medida de lo po-sible, 
a la propia personalidad. 
■ Por qué es mi amigo. Consta de tres frases: 
1. Cada alumno anota en un papel las cualidades que adornan, a 
su juicio, a su mejor amigo/a. Se van leyendo en voz alta. 
2. Un alumno-secretario escribe en la pizarra todas las cualidades 
elegidas por los alumnos, y se van votando a mano alzada si son 
cualidades preferidas o no. 
3. Se ordenan, estableciendo un ranking y seleccionando las diez 
más valoradas. 
A continuación, o en una posterior sesión, se hace una lluvia de ideas 
en la que se plantea la siguiente pregunta: «¿Cómo puedo mejorar en la cua-lidad 
n.º 1?». Se seleccionan las estrategias que más aceptación tengan y se 
pasa a la cualidad que ocupa el segundo lugar en la clasificación, continuan-do 
hasta que se hayan tratado las cinco o diez cualidades mejor valoradas. 
■ El interlocutor favorito. Se plantean a los alumnos las siguientes 
preguntas: 
«¿Quién querrías que te dijera las cosas? ¿Por qué?» 
¿A quién le haría caso el alumno X? ¿Por qué?» 
Se mezclan aleatoriamente las tarjetas y se leen las respuestas, proce-diendo 
a reflexionar colectivamente sobre las personas, razones y cualida-des 
expuestas. 
Favorecer la tolerancia y el respeto a la diversidad de opiniones 
Supone comprender la existencia de diferentes perspectivas ante una 
misma situación, fomentar la tolerancia y la comprensión de sentimien-tos 
ajenos. Es conveniente que el profesor haga una reflexión preliminar 
sobre la importancia de respetar y aceptar la pluralidad de ideas como 
factor de convivencia y respeto.
811064 Interiores 21/7/05 14:51 Página 87 
La empatía 87 
■ Defender la postura contraria. Se lleva a cabo del modo siguiente: 
1. El profesor plantea una cuestión problemática que genere dos 
opiniones contrapuestas. 
2. Los alumnos se agrupan en uno u otro lado de la clase en fun-ción 
de su opinión sobre la cuestión. En cada grupo, y bajo la 
supervisión de un coordinador-moderador y un secretario que 
registre las opiniones, se hace un listado de argumentos en de-fensa 
de la postura del grupo. 
3. El profesor intercambia los listados de argumentos, de forma 
que cada grupo tenga que defender los argumentos ajenos, pro-curando 
que intervenga el mayor número de alumnos posible. 
4. El profesor pregunta al final de la sesión a cada grupo si alguno 
de los argumentos ajenos que han tenido que defender les pare-ce 
ahora más razonable que al principio. 
■ Las cuatro esquinas. Se puede desarrollar del siguiente modo: 
1. Se plantea una situación problemática susceptible de ser debati-da, 
seleccionando el profesor cuatro opiniones alternativas so-bre 
la situación. Dichas opiniones, anotadas en cuatro cartuli-nas 
dobladas, se sitúan en las cuatro esquinas del aula. 
2. Cada alumno se dirige a la esquina donde está la opinión con la 
que se identifica, quedando formados cuatro grupos. 
3. Una vez situados los alumnos en las cuatro esquinas, el profesor 
cambia aleatoriamente las cartulinas, dejando a cada grupo una 
propuesta diferente a la que habían elegido. 
4. Los alumnos de cada grupo deben organizarse con rapidez y 
buscar argumentos para defender en debate la opinión reflejada 
en la cartulina asignada, que para ellos es nueva. 
5. Al final del debate, cada grupo debe comunicar al resto si ha ha-bido 
personas que han cambiado de opinión después de haber 
tenido que defender una posición diferente a la suya, si conside-ran 
ahora más razonables y aceptables las opiniones distintas a 
las suyas, y si han disminuido las posturas radicales. 
■ La variedad de perspectivas. Es una combinación de debate y mo-delado, 
para lo cual se divide la clase en cinco grupos: cuatro gru-pos 
de observadores, situados en las esquinas de la clase, y un grupo 
protagonista situado en el centro de la misma. El grupo central 
debate libremente, durante un tiempo limitado, sobre un proble-ma 
que se haya presentado en clase recientemente. La ventaja de
88 Las habilidades sociales en el aula 
tratar problemas de la clase en vez de problemas pertenecientes a 
otros ámbitos (municipal, nacional o mundial) es que los valores 
abordados se transfieren mejor cuando se tratan contextualizados 
y de forma inductiva que cuando se tratan de forma abstracta y 
descontextualizada. El desarrollo es el siguiente: 
1. Mientras los componentes del grupo central debaten, los com-ponentes 
de los grupos observadores van anotando sus impresio-nes 
sobre las actitudes de cada componente del grupo central, 
utilizando preferentemente calificativos mejor que frases, y frases 
cortas mejor que largas, centrándose no tanto en las opiniones 
de fondo como en la actitud y la perspectiva que defienden, para 
lo que pueden utilizar la ficha que se adjunta (Tabla 30). 
Tabla 30. 
Alumno/a:............. Alumno/a:............. Alumno/a:............. Alumno/a:............. 
Pensamientos: 
Emociones: 
Frases inadecuadas: 
Frases alternativas: 
Señales no verbales 
(tono, tiempo de habla, 
tipo de lenguaje): 
Actitud: 
Me identifico con 
él, comparto sus 
opiniones 
SÍ NO ¿? 
Pensamientos: Pensamientos: Pensamientos: 
Emociones: Emociones: Emociones: 
Frases inadecuadas: Frases inadecuadas: Frases inadecuadas: 
Frases alternativas: Frases alternativas: Frases alternativas: 
Señales no verbales: Señales no verbales: Señales no verbales: 
Actitud: Actitud: Actitud: 
Me identifico con 
él, comparto sus 
opiniones 
SÍ NO ¿? 
Me identifico con 
él, comparto sus 
opiniones 
SÍ NO ¿? 
Me identifico con 
él, comparto sus 
opiniones 
SÍ NO ¿? 
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811064 Interiores 21/7/05 14:51 Página 89 
La empatía 89 
2. Un portavoz de cada grupo observador hace una síntesis de las 
opiniones del grupo sobre cada componente del grupo central. 
3. Se hace una puesta en común para confrontar las diferentes im-presiones, 
proponiéndose alternativas constructivas para aque-llas 
frases, actitudes o gestos que se consideren obstaculizadores 
de la convivencia o atentatorios contra el respeto o la dignidad de 
los demás. 
■ ¿Cómo quieres que te trate? (Gambrel). Se formulan una serie de pre-guntas 
al alumno que le hagan ponerse en la perspectiva del otro: 
«¿Cómo quieres que te trate?» 
«¿Cómo quieres que te traten?» 
«¿Cómo crees que quiero ser tratado?» 
«¿Cómo crees que se siente... cuando le hablas así?» 
Concretar qué personas merecen nuestra confianza 
De vez en cuando es conveniente revisar si se tienen suficientes perso-nas 
de confianza a las que acudir en situaciones de dificultad para, en caso 
contrario, abrirse al entorno y acercarse a personas susceptibles de conver-tirse 
en personas fiables a las que encomendarnos en caso de necesidad. 
■ Mis puntos de apoyo. Cada alumno anota los nombres de tres per-sonas 
en quien confía plenamente, anotando debajo de cada uno 
de ellos los motivos por los que le merecen dicha confianza (ver 
Tabla 31). Pueden ser amigos, padres, hermanos o compañeros 
de clase, siempre que cumplan la condición de ser merecedores de 
confianza plena. 
Tabla 31. 
.................. .................. .................. .................. 
Confío en él/ella por... Confío en él/ella por... Confío en él/ella por... Confío en él/ella por...
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90 Las habilidades sociales en el aula 
Equilibrar las percepciones distorsionadas sobre los demás 
Nadie tiene sólo cualidades o defectos, pero se aprecia cierta tenden-cia 
a dividir a las personas con las que nos relacionamos en buenas y ma-las. 
Esta percepción, provocada por el «efecto halo», suma cualidades a 
los «buenos» y defectos a los que «no nos caen bien». Esta división mani-quea 
llena nuestras mentes de prejuicios que distorsionan nuestras esti-maciones 
posteriores, por lo que conviene realizar un esfuerzo por hacer 
más objetivas nuestras apreciaciones. 
■ Ni el bueno, ni el feo, ni el malo. La siguiente actividad pretende re-equilibrar 
las alforjas de defectos y cualidades de los demás, nos 
caigan bien o mal. Se realiza individualmente, del siguiente modo: 
1. Se pide a cada alumno que piense en un compañero que le cai-ga 
mal por los motivos que sean, sin decir a nadie de qué alum-no 
se trata. A continuación, debe intentar descubrir cualidades 
que adornan a dicha persona y ponerlas por escrito. 
2. Cada alumno lee las cualidades anotadas, sin decir a quién se re-fieren. 
3. El profesor pregunta, para finalizar la sesión, si ha mejorado la 
imagen del otro después de haber intentado descubrir aspectos 
positivos en él. 
Practicar la expresión de emociones positivas 
A veces en clase sólo se expresan emociones de forma abierta y con-tundente 
cuando son negativas y escapan al control consciente (enfados, 
insultos, ira, etc.). Por el contrario, se reprimen o esconden las emocio-nes 
positivas, y no se considera necesario expresarlas. Sin embargo, sabe-mos 
que cada expresión emocional positiva aleja la probabilidad de apa-rición 
de emociones negativas, por lo que conviene trabajar el hábito de 
expresarlas, pues estaremos desarrollando actitudes incompatibles con las 
emociones negativas. El tiempo ocupado en sentir y expresar emociones 
positivas es tiempo que se resta del dedicado a las emociones negativas. 
■ Adivinar emociones. El profesor escribe en la pizarra un listado de 
estados emocionales bipolares (por ejemplo: despreocupación-pre-ocupación, 
tranquilidad-ansiedad, alegría-tristeza, amor-odio, 
ánimo-desánimo, etc.). Un alumno se levanta del asiento y elige, 
sin decirlo a nadie, uno de los estados emocionales presentados
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La empatía 91 
por el profesor, y se ubica en la clase en un punto determinado 
que refleje espacialmente su estado emocional. El frontal de la cla-se 
es el polo positivo de la emoción y el fondo el negativo. Así, por 
ejemplo, si se trata de alegría-tristeza, el estado de máxima alegría 
supondría situarse en el frontal de la clase, al lado de la pizarra, 
mientras que la tristeza estaría situada en la pared al fondo de la 
clase. Los demás alumnos deben adivinar de qué emoción se trata. 
Se repite el ejercicio con otras emociones y otros alumnos. 
■ Smileys: expresión de emociones. Con esta actividad se pretende 
aprender a mostrar asertivamente emociones negativas, como dis-conformidad 
o disgusto, de forma educada y respetuosa. El material 
necesario son unas hojas con smileys dibujados (pueden dibujarlos 
los alumnos). Cada alumno tendrá una hoja con un smiley risueño 
por una cara y otro disgustado por la otra (Figura 5). 
El desarrollo de la actividad es el siguiente: 
1. Con la clase dispuesta en U, se inicia un debate sobre cualquier 
tema que suscite controversia, bien sobre el funcionamiento de la 
clase, bien sobre noticias externas. 
2. Cada alumno, cuando un comentario ajeno le cause disgusto o 
esté abiertamente en contra de la opinión vertida, pondrá sobre 
la mesa el smiley disgustado, enfocado hacia los demás. Si suscri-be 
totalmente la opinión vertida por otra persona, mostrará el 
Figura 5.
92 Las habilidades sociales en el aula 
smiley risueño. Cada vez que muestre un smiley a los demás, ten-drá 
derecho a pedir la palabra para mostrar su acuerdo o discon-formidad. 
3. Un secretario va anotando las opiniones que concentran mayor 
número de smileys risueños y disgustados. Al final de la sesión lee 
como memoria de conclusiones el listado de ideas más aceptadas 
y rechazadas por el colectivo. 
Anticipar las consecuencias que producirá en el oyente 
nuestro mensaje 
Cada mensaje produce en el oyente un determinado efecto, a veces 
intencionadamente y otras veces sin intención. Causar efectos desagrada-bles 
a otras personas sin intención de hacerlo se debe a menudo a que el 
emisor no se pone en la perspectiva del receptor antes de hablar ni se 
plantea qué efecto va a producir. Para evitarlo se propone la siguiente ac-tividad: 
■ Mensajes en la botella (adaptación de Gordon). Consiste en bus-car 
frases que produzcan los efectos negativos descritos en la se-gunda 
columna de la Tabla 32. Cada alumno debe marcarse como 
propósito evitar en un futuro las frases provocadoras de efectos in-deseados. 
Tabla 32. 
Esta frase... Me produce este efecto... 
Me calla 
Me pone a la defensiva 
Me hace discutir 
Me hace sentirme inferior 
Me hace sentirme resentido y enfadado 
Me hace sentirme culpable 
Me hace darme cuenta de que no se 
me acepta 
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La empatía 93 
Conocer y mejorar el estilo comunicativo 
Hay una serie de mensajes que transmiten implícitamente rechazo o, 
al menos, falta de aceptación, y que además suelen producir efectos con-trarios 
a los deseados, provocando reacciones adversas. 
■ Mensajes de no aceptación. En la Tabla 33 se presentan algunas 
categorías de mensajes que pueden provocar efectos negativos en 
el receptor. Los alumnos deben anotar frases representativas de ca-da 
categoría. 
Tabla 33. 
Categoría Frase 
Ordenar 
Amenazar 
Sermonear 
Aconsejar 
Argumentar 
Culpar 
Juzgar 
Me hace sentir que el otro no confía 
en mí 
Me hace sentir que no me comprenden 
Me hace sentir que me tratan como 
a un niño 
Me hace sentirme frustrado 
Me hace sentir que el otro 
no me escucha 
Me hace... 
... 
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811064 Interiores 21/7/05 14:51 Página 94 
94 Las habilidades sociales en el aula 
Ridiculizar 
Interrogar 
Ironizar 
Diagnosticar 
Aprender pautas de pensamiento a partir de la comprensión, 
interpretación y uso de frases relativas a emociones y relaciones 
interpersonales 
Hay frases que expresan en pocas palabras ideas de gran utilidad y 
que además se pueden recordar fácilmente y ser utilizadas en situaciones 
apropiadas. El comentario y la interpretación colectiva de algunas frases 
alusivas al mundo socioemocional ayuda a grabar estas frases de forma 
indeleble en las mentes de los alumnos. 
■ Comentario de citas. Se reparte a cada grupo de cinco alumnos un 
listado de cinco frases a comentar, teniendo que descubrir su sig-nificado, 
el mensaje que pretenden transmitir y su grado de acuer-do 
con el mismo (aquí se muestran algunos ejemplos). A conti-nuación, 
se leen todas las frases en gran grupo, debatiéndose las 
interpretaciones de cada subgrupo. Pueden aportar frases o citas 
que ellos conozcan. 
Si alguien pierde los nervios, procura no encontrarlos tú. 
No hay viento favorable para quien no sabe adónde va. 
No esperes el momento oportuno; créalo. 
Si algo es necesario, tiene que ser posible. 
Hay que mirar lejos para poder caminar. 
Compartir las responsabilidades entre todos, equilibrando 
los mensajes formulados en primera, segunda persona o en plural 
El profesor suele utilizar preferentemente mensajes «tú» al analizar lo 
que ocurre en el aula (no estudias lo suficiente, no te comportas como 
debes...), lo que transfiere inconscientemente la responsabilidad de todo 
lo malo que ocurre al alumno. Conviene sustituir algunos mensajes «tú» 
por mensajes «yo» (que ponen el acento en la responsabilidad del profe-sor 
sobre lo que está pasando) y especialmente mensajes «nosotros» (que
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La empatía 95 
centran la atención en la búsqueda conjunta entre profesor y alumnos de 
soluciones constructivas para superar problemas). 
■ Mensajes nosotros. Se buscan cinco mensajes «yo» y cinco mensajes 
«nosotros», referidos a problemas de la clase (Tabla 34). 
Tabla 34. 
Mensajes yo Mensajes nosotros
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LA ASERTIVIDAD 
La conducta asertiva se caracteriza por la defensa de los derechos propios 
sin violar los ajenos. Es un «saber decir» sin dañar las relaciones, e inclu-ye 
conductas como hablar de sí mismo sin inhibiciones, saber decir no, 
pedir aclaraciones o aguantar las presiones del grupo, entre otras. El 
comportamiento asertivo contrasta con otros dos estilos de relación in-terpersonal 
(Tabla 35): el agresivo (que trata de defender los derechos 
propios sin importarle el respeto de los derechos ajenos) y el pasivo (que 
renuncia a los derechos propios por no contrariar a los demás). 
Tabla 35. 
ESTILOS DE RELACIÓN INTERPERSONAL 
Estilo asertivo Estilo agresivo 
Estilo pasivo 
Defiende sus derechos 
sin lesionar los ajenos 
Equilibrio entre 
las necesidades propias 
y las ajenas 
El objetivo es crear 
bienestar y buena 
comunicación 
Ligado a una alta 
autoestima 
Suele conseguir lo que se 
propone y mantiene 
buenas relaciones 
Suele dominar 
a la situación 
Ofrece información al 
otro sobre qué quiere y 
cómo espera que actúe 
No le importa violar los 
derechos ajenos para 
conseguir los propios 
Centrado en los deseos 
propios 
El objetivo es conseguir 
lo que se quiere, 
a cualquier precio 
Ligado a una baja 
autoestima 
Consigue objetivos, pero 
a costa de perder 
relaciones 
La situación le suele 
dominar 
Se intentan imponer las 
opiniones y deseos 
propios 
Renuncia a los derechos 
propios por no contrariar 
a los demás 
Esclavo de los deseos 
ajenos 
El objetivo es evitar 
el conflicto 
Ligado a una baja 
autoestima 
Deja perder 
oportunidades, por falta 
de acción 
La situación le suele 
dominar 
Las opiniones y los deseos 
de los demás prevalecen 
sobre los propios 
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811064 Interiores 21/7/05 14:51 Página 98 
98 Las habilidades sociales en el aula 
Da sensación 
de autoeficacia 
Equilibrio, tranquilidad 
Genera satisfacción a 
corto plazo, que se puede 
convertir en falta de 
confianza a largo plazo 
Impulsividad, visceralidad 
Para que la conducta asertiva sea eficaz conviene tener en cuenta: 
• Pensar qué se va a decir y cómo. 
• Buscar el momento y lugar oportunos, evitando actuaciones preci-pitadas. 
• Describir la conducta molesta, escueta y descriptivamente, sin aña-dir 
matices valorativos o descalificaciones. 
• Confesar las emociones sentidas, si hay confianza suficiente, dejan-do 
claro que se comprende el punto de vista del otro. 
Las conductas asertivas pueden agruparse en torno a dos categorías 
(Tabla 36), según surjan de la propia iniciativa (proactivas) o sean reac-ciones 
a las conductas de otros (reactivas): 
Genera frustración y falta 
de confianza en las 
relaciones, exagerando el 
temor a no ser aceptado 
por los demás 
Indefensión, fatalismo 
Conductas asertivas de carácter proactivo Conductas asertivas de carácter reactivo 
• Hacer peticiones adecuadas, pedir 
favores 
• Formular críticas o quejas apropiadas 
• Pedir cambios en conductas ajenas 
• Mostrar desacuerdo 
• Expresar descontentos 
• Mantener límites relajadamente 
• Reconducir la ansiedad y la ira propias 
• Defender los derechos propios 
• Refutar críticas inadecuadas 
y aceptar las apropiadas 
• Responder a acusaciones 
• Rechazar peticiones: saber decir no 
• Percibir descontentos 
• Solventar discrepancias 
• Manejar discusiones 
• Resolver conflictos 
• Aguantar presiones del grupo 
• Manejar la hostilidad 
y la agresividad ajenas 
Tabla 36.
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La asertividad 99 
COMPORTAMIENTOS ASERTIVOS EN EL AULA 
El profesor tiene la doble misión de defender los derechos propios y 
enseñar a los alumnos a defender los suyos, procurando reconducir tanto 
los comportamientos agresivos como los pasivos. El manejo de críticas es 
uno de los comportamientos paradigmáticos en que se pone a prueba la 
capacidad de producir respuestas (o propuestas) asertivas, inhibiendo las 
pasivas o agresivas. Incluye dos aspectos: 
• Formulación de críticas. 
• Aceptación de críticas justificadas y refutación de críticas infundadas. 
Formulación de críticas 
La formulación constructiva de críticas debe tener en cuenta algunas 
condiciones para evitar que se conviertan en reproches hirientes que 
pongan al interlocutor a la defensiva: 
• Centrarse en hechos observables. 
• Expresar los sentimientos personales que suscita la conducta ajena. 
• Plantear alternativas. 
• Agradecer la atención y buena aceptación de la crítica. 
Afrontamiento de críticas ajenas 
Incluye tanto estrategias para rehusar demandas inadecuadas como 
para aceptar críticas justificadas. La negación, el rechazo o la respuesta 
agresiva son formas de reaccionar frecuentes cuando se confunden las crí-ticas 
con ataques personales que apuntan directamente a la autoestima, 
sobre todo si se refieren a creencias nucleares del propio yo. Una buena 
gestión de las críticas posibilita la reflexión sobre los propios errores, 
siendo especialmente importante la capacidad de discriminar entre críti-cas 
fundadas e infundadas, para lo que conviene tener en cuenta algunas 
consideraciones: 
• Intentar comprender el sentido de la crítica y centrarse en la con-ducta 
criticada, procurando separar los aspectos razonables de la 
misma de las manipulaciones y distorsiones. 
• Dejar hablar al otro sin interrumpir, evitando responder impulsi-vamente 
o contraatacar. 
• Reconocer la crítica como justificada (cuando así sea), aportando razo-nes 
de por qué se actuó así, pero sin intentar justificarse.
100 Las habilidades sociales en el aula 
• Si la crítica sólo nos parece adecuada parcialmente, concretar en 
qué aspectos estamos de acuerdo y en cuáles no. 
• Si no se está de acuerdo en absoluto con la crítica, indicarlo apor-tando 
razones, pero admitiendo el derecho ajeno a expresar lo que 
se piensa. 
• Disculparse brevemente, si procede. 
• Explicar qué se piensa cambiar en adelante. 
• Averiguar cómo la otra persona recibe nuestras explicaciones. In-dicar 
qué aspectos formales de la crítica nos han molestado y pe-dir 
que se cambien en el futuro, pero sin entrar en acusaciones. 
• Actuar de forma consecuente con lo expresado. 
Algunas estrategias que se pueden utilizar para el manejo de críticas 
ajenas inadecuadas o desproporcionadas se pueden ver en la Tabla 37. 
Tabla 37. 
TÉCNICAS ASERTIVAS 
Técnica Descripción 
Ejemplos 
Disco rayado 
Pero... 
Información mutua 
Aserción negativa 
Interrogación negativa 
Repetir insistentemente 
y de forma tranquila 
el punto de vista propio 
Se admite una parte de la 
crítica que parezca razonable, 
pero manteniendo 
la postura propia 
Se escucha la versión de 
la otra persona, y después 
se cuenta la versión 
propia 
Se reconoce una crítica 
justa sin dar demasiadas 
explicaciones 
Se piden aclaraciones 
para conocer los 
sentimientos o ideas 
de los demás 
Sí, pero no me interesa... 
Ya, pero de todos modos 
voy a... 
Tienes razón en..., pero... 
Es cierto que..., 
no obstante, voy a hacer... 
Es posible que..., pero... 
Ya, pero yo opino... 
Sí, pero yo lo veo... 
Es cierto que podría... 
¿Qué te molesta de...? 
¿Qué tiene de malo...? 
¿Qué defecto 
encuentras a...? 
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La asertividad 101 
Centrarse en el acuerdo 
Rehusar peticiones 
Banco de niebla 
Parafrasear 
Repetir los sentimientos 
ajenos 
Ignorar selectivamente 
Recorte 
Pedir soluciones 
Aunque haya desacuerdo 
en un 99%, centrarse 
en el 1%. 
Puede convertir una 
actitud hostil 
en amistosa 
Se dice no y se argumenta 
de forma concisa, pero 
sin dar excusas. 
Resistir tentaciones, 
frenarse ante 
proposiciones apetecibles 
pero perjudiciales a largo 
plazo. 
Conviene ofrecer 
alternativas 
Se admite un error total 
o parcialmente, pero sin 
cuestionar la propia valía 
ni contraatacar. 
Es un reconocimiento 
situacional, parcial. 
Agradecer 
Se comenta 
expresivamente 
y de forma similar lo que 
ha dicho el otro 
Se repite lo dicho por el 
otro, sin mostrar 
acuerdo alguno en lo que 
se dice 
Se responde sólo 
a comentarios ajenos 
asertivos, ignorando 
los agresivos 
Dar la razón, 
sin más. 
Contestar escuetamente 
Se solicitan propuestas 
para avanzar hacia 
la solución 
Coincidimos en que... 
Estamos de acuerdo en... 
No puedo hacer lo que 
me pides por... 
Eso no es posible, pero se 
podría... 
Tienes razón. 
Eso es cierto. 
Gracias. 
Sí, es posible que... 
Ya sé que para ti es muy 
importante que te..., 
pero... 
Es cierto. 
Es verdad 
¿Cómo crees que 
podríamos solucionarlo? 
¿Y si hiciéramos...? 
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102 Las habilidades sociales en el aula 
Aplazamiento asertivo 
Separar temas 
Se espera hasta un mejor 
momento, aplazando la 
discusión hasta que la 
situación esté más calmada 
o el otro menos alterado 
Se evita mezclar temas, 
procurando centrarse y 
tratando temas distintos 
por separado 
Actividades para el entrenamiento asertivo 
Tengo que pensarlo. 
No puedo decidir ahora, 
porque estoy muy... 
Nos estamos saliendo del 
tema. 
Vamos a centrarnos. 
No nos desviemos 
Algunas actividades que pueden contribuir a adquirir un estilo aser-tivo 
de comportamiento son las siguientes: 
■ Registro de derechos. Se habilita una hoja en la que cualquier miem-bro 
de la clase puede anotar aquellos derechos que cree tener y no 
son respetados por los demás (Tabla 38). Una vez que todos los 
hayan anotado, se abre un debate para determinar qué derechos 
son legítimos y excluir los que son demandas abusivas que preten-den 
obtener privilegios a costa de los derechos ajenos. La lista de 
derechos queda expuesta en la clase y a lo largo de los días siguien-tes 
cada alumno pide que se borre de la lista el derecho reclamado 
si considera que ya se le está respetando habitualmente. 
Tabla 38. 
Mis derechos no respetados ¿Legítimo?
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La asertividad 103 
■ A qué tengo derecho (Bueno et al.). La práctica de la asertividad evi-ta 
actuaciones agresivas y pasivas, pero es conveniente aclarar de 
vez en cuando a qué tenemos derecho, para delimitar la frontera 
entre nuestros derechos (a los que no debemos renunciar) y los de 
los demás (que debemos respetar en todo momento). En pequeño 
grupo, los alumnos procuran consensuar un listado de derechos 
propios y ajenos (Tabla 39); después se hace un listado general de 
la clase, con las aportaciones de los diferentes equipos. 
REGISTRO DE DERECHOS 
Tabla 39. 
Yo tengo derecho en clase a... 
Los demás tienen derecho a recibir de mí... 
■ Sin empujar. No saber decir NO ante diferentes situaciones socia-les 
es la causa que empuja a muchos jóvenes hacia conductas ina-decuadas 
que no llegarían a realizar por sí mismos. Para no dejarse 
llevar por la presión es necesario PLANIFICAR EL NO, para evi-tar 
que la fuerza de la corriente nos arrastre. Para ello es preciso re-presentarse 
determinadas situaciones conocidas en las que el gru-po 
presiona al sujeto en una dirección que éste no comparte, y 
tener previstas respuestas asertivas que combatan la pasividad y el 
asentimiento involuntario. La siguiente actividad (Tabla 40) se 
realiza una vez comentados en clase los tres estilos de conducta 
descritos anteriormente (asertivo, agresivo y pasivo).
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104 Las habilidades sociales en el aula 
Tabla 40. 
Imagina que se presenta una de las siguientes situaciones y que quieres resistirte a 
la presión de los otros. Plantea tres tipos de respuesta: 
• Vamos a saltarnos la próxima clase y nos vamos a las pistas. 
Respuesta asertiva: 
Respuesta pasiva: 
Respuesta agresiva: 
• Pásame las respuestas en el examen; seguro que no nos pillan. 
Respuesta asertiva: 
Respuesta pasiva: 
Respuesta agresiva: 
• No seas cobarde, prueba esto. No pasa nada. ¡Verás qué divertido! 
Respuesta asertiva: 
Respuesta pasiva: 
Respuesta agresiva: 
• Situación: 
Respuesta asertiva: 
Respuesta pasiva: 
Respuesta agresiva: 
■ Lo que he sentido hoy (autoevaluación emocional). La revisión perió-dica 
de las vivencias emocionales experimentadas en clase ayuda a 
detectar problemas y actuar preventivamente sobre ellos. Una po-sibilidad 
es utilizar el registro emocional de la Tabla 41. Algunos 
ejemplos de estados emocionales pueden servir de referencia: ale-gría, 
ansiedad, depresión, desgana, enfado, inferioridad, miedo, 
odio, resentimiento, satisfacción, timidez, tristeza, vergüenza...
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La asertividad 105 
Hoy en clase me he sentido: 
Triste por 
Alegre por 
Enfadado por 
Nervioso por 
por 
por 
por 
por 
Debo procurar, para sentirme mejor, 
■ En mi clase las cosas irían mejor si... Busca implicar a todos (espe-cialmente 
a los más reticentes) en la mejora del clima social de la 
clase. Para ello se les pide que sugieran de forma anónima alguna 
propuesta que ayude a mejorar el clima social de la clase, formu-lando 
varias frases que empiecen así: «En mi clase las cosas irían 
mejor si…». Hay que advertir que las propuestas han de ser cons-tructivas 
y no deben ser recibidas como ataques personales, sino 
como factores de mejora. Las propuestas pueden referirse a algún 
comportamiento de alguna persona concreta o al funcionamiento 
del grupo como tal. Las aportaciones son debatidas en gran grupo 
y se asumen las más aceptadas como compromisos colectivos a 
conseguir en los días siguientes. 
■ Hacia el malestar cero: formular peticiones. Los objetivos que pre-tende 
conseguir esta actividad son: la eliminación progresiva de las 
causas de malestar, fomentar la asertividad y desarrollar el conta-gio 
emocional positivo. Éste es el proceso a seguir: 
1. Cada alumno hace una petición a otro en una nota privada, solici-tándole 
un cambio en alguna conducta suya que le causa malestar. 
Tabla 41.
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106 Las habilidades sociales en el aula 
2. Cuando el alumno receptor de la petición cambia, se le recono-ce 
y agradece públicamente. Cada día, el profesor pregunta si 
algún alumno tiene algún cambio que agradecer y reconocer. 
3. Cuando hay un cierto número de cambios realizados satisfacto-riamente, 
el profesor agradece al grupo la colaboración y anima 
a los demás a realizar los cambios aún no realizados. 
■ Me saca de quicio: afrontamiento de enfados (propios y ajenos). Por 
enfado entendemos una reacción intensa y explosiva a una situa-ción 
que nos afecta profundamente y nos produce un gran males-tar, 
generalmente unida a la necesidad de hacer patente nuestro 
disgusto. Este ejercicio puede ayudar a afrontar mejor los enfados 
propios: 
1. Se divide la clase en grupos de cuatro-seis personas. 
2. Cada alumno escribe en una hoja una situación que le enoja (le 
saca de quicio). Puede escribir tantas situaciones como quiera, 
pero sólo una por hoja (Tabla 42). 
3. En cada grupo se van leyendo las hojas con situaciones genera-doras 
de enfado, y se proponen soluciones, que se van anotando 
debajo de cada situación presentada. Las propuestas deben res-ponder 
a alguna de las cuatro alternativas siguientes, preferente-mente 
en el orden citado: 
a. Evitar el enfado, anticiparse. 
b. Resolverlo, afrontarlo. 
c. Atenuarlo, disminuir sus efectos. 
d. Disolverlo, dejar que el tiempo lo borre. 
4. Los portavoces de cada grupo leen a toda la clase las situaciones 
y soluciones planteadas, y cualquier miembro de la clase puede 
añadir otras soluciones. 
5. Terminada la puesta en común, se reparte cada hoja a la perso-na 
que la planteó, con la invitación a que aplique las soluciones 
que se hayan aportado, si las considera eficaces.
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La asertividad 107 
Tabla 42. 
Situación que me irrita: 
Soluciones propuestas por el grupo: 
■ Qué sienten los demás. Basado en la técnica del role-playing, intenta 
comprender las diferentes perspectivas ante una misma situación, 
fomentar la tolerancia y la comprensión de los sentimientos ajenos, 
así como la producción de respuestas asertivas. Para ello, el profesor 
plantea algunas situaciones usuales de abusos entre alumnos, y se 
pide a algunos de ellos que representen a los autores del abuso y 
otros a los sufridores del mismo, expresando qué piensa y siente la 
víctima. Los demás alumnos pueden añadir matices al guión que se 
está representando, acabando la representación con alguna frase o 
conducta que termine con la situación de abuso y que permita a la 
víctima sentirse de nuevo bien emocionalmente. 
■ Construir colectivamente un diálogo asertivo. Utilizando la técnica 
del role-playing, dos alumnos representan una situación de enfren-tamiento 
entre dos personas. El desarrollo es el siguiente: 
1. El profesor propone una situación de enfrentamiento entre dos 
personas. 
2. Se divide la clase al azar en dos mitades antagonistas. Cada mi-tad 
queda encargada de analizar y rectificar las frases de uno de 
los dos protagonistas del enfrentamiento. 
3. Cuando uno de los dos protagonistas pronuncia una frase, es 
analizada y perfeccionada por su grupo de apoyo, añadiendo, 
eliminando o rectificando las expresiones verbales, los gestos o 
las expresiones paraverbales que consideren convenientes para 
construir un diálogo cooperativo que evite las frases agresivas o 
pasivas. 
4. Los protagonistas van añadiendo frases, que son rectificadas por 
el grupo, hasta construir todo el diálogo.
811064 Interiores 21/7/05 14:51 Página 108 
108 Las habilidades sociales en el aula 
5. Un alumno, ejerciendo las funciones de secretario, habrá ido 
anotando el diálogo ideal asertivo construido por los dos gru-pos, 
que es leído al finalizar la sesión.
811064 Interiores 21/7/05 14:51 Página 109 
EL CLIMA SOCIAL DEL CENTRO 
El entramado de todas las relaciones interpersonales que se dan en un 
centro educativo conforma el clima social del mismo, que suele ser fácil 
de detectar de forma global, pero difícil de analizar, debido a la cantidad 
de variables que lo integran, muchas de ellas desconocidas por los pro-pios 
miembros de la comunidad educativa. Además, es difícil de cons-truir 
y muy fácil de destruir. El clima social de un centro es el resultado 
de las diferentes dinámicas relacionales que se dan en el mismo: 
• Individuales. Vienen marcadas por el ajuste que cada profesor hace 
entre las exigencias institucionales y su personalidad, de forma que 
pueda armonizar su satisfacción personal y profesional con la efica-cia 
del colectivo. 
• De los grupos formales e informales. Cada profesor se suele integrar, en 
mayor o menor grado, en algún subgrupo formal o informal que le 
proporcione refuerzos sociales y le reafirme en sus posiciones. 
• De la organización. Las dinámicas individuales y de los subgrupos 
de una organización educativa acaban generando una cierta cultu-ra 
organizacional, que se concreta en un determinado clima social, 
que sirve de marco donde se encuadran y toman sentido todas las 
conductas interpersonales concretas, y que acaba por afectar de tal 
manera al funcionamiento del centro que, cuando tiene un carác-ter 
obstructivo y desmembrador, imposibilita cualquier iniciativa o 
intento de mejora, además de afectar gravemente a la convivencia. 
El clima social de un centro oscila entre dos polos en función de su 
grado de cohesión: 
• Centro cohesionado. En él la mayoría de profesores, especialmente 
los de mayor influencia social, comparten metas colectivas y se 
aglutinan en torno a un proyecto común, además de gozar de unas 
relaciones interpersonales satisfactorias. 
• Centro fragmentado. En él se intentan satisfacer intereses particula-res 
por encima del proyecto común, abundando los comporta-mientos 
obstructivos entre sus miembros, tales como enfrenta-mientos, 
tensiones, polarización e insularidad. 
La Tabla 43 nos indica algunas variables ligadas a actitudes y com-portamientos 
típicos de los profesores que determinan que un centro 
esté cohesionado o fragmentado.
110 Las habilidades sociales en el aula 
Tabla 43. 
Centro cohesionado MC C ¿ F MF Centro fragmentado 
Profesores motivados 
Lo prioritario son las metas 
colectivas 
Se proponen objetivos 
nuevos a menudo 
Se considera competente 
al profesorado 
Predomina la crítica 
constructiva 
Todos cumplen las normas 
Se debate 
Se habla sobre cómo 
mejorar 
Abundan las propuestas 
Currículum integrado, 
interdisciplinar 
Los compañeros se 
estimulan y apoyan entre sí 
Se implican 
Intercambian ideas, 
son receptivos y flexibles 
Centrados en apoyar 
iniciativas 
Prima la colaboración 
Los profesores se forman 
Profesores poco motivados 
Lo prioritario son los éxitos 
individuales 
Se revisan los mismos 
objetivos continuamente 
Se considera incompetentes 
a los compañeros 
Predomina la crítica 
personal 
Pocos cumplen las normas 
Se discute 
Se formulan quejas sobre 
los inconvenientes 
y dificultades 
Abundan los lamentos 
y culpabilidades 
Currículum disperso, áreas 
inconexas 
Los compañeros se 
desaniman y entorpecen 
entre sí 
Pasan, desconectan 
No intercambian ideas, son 
sordos y rígidos 
Centrados en revisar 
resultados 
Prima la competitividad 
Los profesores «ya saben 
mucho» 
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811064 Interiores 21/7/05 14:51 Página 111 
El clima social del centro 111 
Se resuelven los problemas 
Hay una línea pedagógica 
marcada, conocida 
por todos 
Se educa dentro y fuera 
de clase 
Asumen como propios 
los éxitos y fracasos 
... 
... 
... 
Los problemas se atascan 
No hay línea pedagógica 
marcada, y si la hay, 
es discutida 
Se instruye sólo en clase 
Atribuyen los fracasos 
y errores a causas externas 
... 
... 
... 
Cada profesor puede aportar su grano de arena a la cohesión de su 
centro, intentando cambiar las conductas reflejadas en la columna de la 
derecha (conductas fragmentadoras) por conductas y actitudes pertene-cientes 
a la columna de la izquierda (conductas cohesionadoras). Puede 
plantearse el cambio como meta individual o como propósito colectivo 
partiendo de objetivos modestos, como puede ser el cambio de un solo 
ítem de los indicados en la Tabla 43, para pasar a otro únicamente cuan-do 
se haya consolidado el primero. 
La mayor o menor integración del profesorado en un proyecto co-mún 
(cohesión) depende, entre otros factores, de la estabilidad de los pro-fesores 
(porcentaje de profesores fijos, movilidad del profesorado, media 
de años de permanencia en el centro) y de la rapidez de adaptación de los 
profesores nuevos, además de la actitud cohesionadora o fragmentadora 
que adopten los miembros del claustro, especialmente los profesores sig-nificativos 
(aquellos que tienen más peso o capacidad de influencia). Se 
palpa en las muestras de aprecio entre compañeros, en el planteamiento 
de metas comunes, en la cercanía y calidez, en el tipo de conversaciones o 
el grado de compromiso con el grupo. La cohesión aumenta especial-mente 
cuando la organización favorece la satisfacción de las expectativas 
individuales y cuando hay una percepción colectiva de eficacia, que se va 
construyendo mediante procesos de integración afectivos, cognitivos y 
comportamentales (qué sienten, qué piensan, qué hacen los miembros
811064 Interiores 21/7/05 14:51 Página 112 
112 Las habilidades sociales en el aula 
del colectivo). Algunos problemas que se pueden presentar en los claus-tros 
y atentan contra la cohesión son (Fernández, 1998): 
• Grupos enfrentados por motivos profesionales o incompatibilida-des 
personales. 
• Falta de consenso sobre estilos de enseñanza. 
• Falta de consenso sobre normas de convivencia. 
• Ausencia de trabajo en equipo. 
• Sensación de no sentirse apoyado por otros profesores. 
• Falta de reconocimiento a otros profesores. 
• Falta de reconocimiento del propio trabajo por parte de los demás. 
• Poca implicación en iniciativas de centro. 
• Problemas personales. 
• Crítica destructiva. 
• Falta de estabilidad del profesorado. 
• Lentitud en la adaptación de los profesores nuevos.
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LAS RELACIONES ENTRE PROFESORES 
Como se ha dicho anteriormente, la eficacia profesional (el cumplimiento 
de la misión) depende en gran medida de la satisfacción, y ésta de la calidad 
de las relaciones interpersonales que se dan en un centro. Algunas variables 
que influyen en la satisfacción del profesorado son las siguientes: 
• Reciprocidad. Es el equilibrio entre las demandas que los demás nos 
hacen y las que nosotros hacemos a los demás, entre lo que obtene-mos 
y lo que ofrecemos, y cuando no se consigue, el resultado sue-le 
ser resentimiento y malestar. Podemos distinguir dos tipos de re-ciprocidad: 
– Negativa, consistente en buscar un modelo negativo para poner-se 
a su altura y justificar una conducta negligente o inadecuada 
propia («otros también han hecho lo mismo y no se les ha dicho 
nada», «no soy el único que lo hace», «aquí nadie hace nada»). 
Las personas que recurren a la reciprocidad negativa de forma 
habitual abundan en críticas destructivas hacia los demás, no 
suelen implicarse en las metas colectivas (están demasiado pen-dientes 
de compararse con los demás y de racionar el esfuerzo a 
liberar) ni suelen adoptar actitudes cooperativas ante el trabajo, 
lo que deteriora progresivamente las relaciones y genera un cli-ma 
social tenso. Por sus efectos corrosivos, es fundamental cor-tar 
cualquier indicio de reciprocidad negativa, poniendo ejem-plos 
de reciprocidad positiva. 
– Positiva, consistente en fijarse en modelos positivos de acción, 
para ejecutar conductas similares a las observadas. El uso de la 
reciprocidad positiva ayuda a conseguir las aspiraciones indivi-duales 
de todos y cada uno de los miembros de la organización y 
es fuente de aceptación mutua, pues suele facilitar el retorno de 
respuestas igualmente positivas. Dos ejemplos de estrategias que 
pueden ayudar a mejorar la reciprocidad positiva son: 
■ Dirigir el periscopio hacia... Se toma como guía la observación 
de modelos positivos y la evitación de los negativos («es cierto 
que X no cumple, pero también lo es que otros muchos sí lo 
hacen»). 
■ Dar el primer paso. Se trata de «tender la mano primero» para 
invertir la espiral de reciprocidad negativa, pero sin permitir 
abusos.
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114 Las habilidades sociales en el aula 
• Confianza. Las relaciones interpersonales pueden variar según el 
grado de fiabilidad que cada persona atribuye a los que mantienen 
una relación cercana con él, y que oscila desde la fe plena en el otro 
(confianza) hasta la ausencia de la misma (desconfianza), pasando 
por una situación intermedia que podríamos calificar de recelo. Se 
asemeja la actitud interpersonal a un semáforo, que contempla tres 
situaciones posibles: confianza (verde), recelo (ámbar) y descon-fianza 
(rojo). Con cada compañero se va consolidando una de las 
tres actitudes, que determinará las interacciones futuras. Es obvio 
que la consecución de unas relaciones basadas en la confianza mu-tua 
permite bajar las defensas, ahuyentando emociones negativas y 
tensiones. Deshacer recelos mutuos, aclarar situaciones ambiguas 
y dar muestras de coherencia y sinceridad ayudan a transformar 
actitudes opacas de desconfianza en relaciones sinceras y transpa-rentes. 
• Aceptación mutua. Las personas suelen buscar la compañía de 
aquellos que aceptan mucho y evitar a los que son muy críticos y 
severos. También son mejor aceptados los que atienden, elogian, 
animan y aceptan sugerencias e iniciativas de los demás. Ello pro-voca 
corrientes de simpatía recíproca que aminoran las percepcio-nes 
negativas sobre el otro y aumentan las positivas. Por el contra-rio, 
la crítica, la evaluación negativa y otras formas de señalar 
debilidades tienden a inhibir las relaciones de intercambio social 
más que propiciar un cambio. Como siempre habrá diferencias 
en el trato entre las personas y unos siempre serán más aceptados 
que otros, conviene evitar la comparación social y centrarse en el 
perfeccionamiento personal: mejor centrarse en ser cada vez más 
aceptado, que aspirar a tener una aceptación social similar a otros 
compañeros más populares. Hay algunos comportamientos para-digmáticos 
que conducen a la aceptación social: 
– Hacer descripciones, mejor que valoraciones que comprometan 
al otro. 
– Ser tolerante y comprensivo, mejor que imponer la propia vo-luntad 
queriendo tener siempre la razón. 
– Ser sincero, evitando manipulaciones y distorsiones. 
– No mostrar superioridad, tratar de igual a igual, escuchar con 
atención. 
– Demostrar calidez y afecto, en vez de frialdad y distanciamiento.
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Las relaciones entre profesores 115 
• Manejo de las incompatibilidades. Un centro educativo es un punto 
de encuentro entre personas, pero también un punto de posibles 
desavenencias, pues en cualquier colectivo hay intereses, aspiracio-nes 
y posiciones incompatibles, bien entre el individuo y la organi-zación, 
bien entre compañeros. Cuando una persona siente 
obstaculizada su autorrealización profesional y ve atacados deter-minados 
rasgos de su yo nuclear (reducido conjunto de creencias 
sobre uno mismo consideradas fundamentales por la persona), 
suelen aparecer actitudes defensivas y/o agresivas, y aflora cierta 
ansiedad social que le impide disfrutar de la relación y le lleva a 
manifestar conductas inadecuadas. Es conveniente convertir las in-compatibilidades 
en puntos de encuentro, y si la intensidad de las 
incompatibilidades lo impidiera, intentar convertir las secantes (zo-nas 
de choque) en tangentes (puntos de roce mínimo), evitando 
ciertos temas espinosos o recurriendo a un lenguaje descriptivo y 
concreto. 
• Atención a los rituales. Los rituales son conductas repetitivas que han 
perdido su valor adaptativo para tener un significado meramente 
simbólico. Las experiencias se repiten regularmente y se van organi-zando 
cognitivamente por categorías (rituales o rutinas), lo que sirve 
para poder aplicar al futuro experiencias ya vividas, con el consi-guiente 
ahorro de recursos. Nos podemos encontrar en cualquier 
centro con rituales de acercamiento-alejamiento, de confirmación 
de relaciones, de deferencia, de evitación, de mantenimiento de la 
relación, de ratificación o de reparación, entre otros. Algunos ejem-plos 
de rituales pueden ser: gestos deliberadamente serios de una 
persona al cruzarse con otra, la evitación de encuentros o el enclaus-tramiento 
ostentoso de un pequeño grupo en alguna dependencia 
del centro (por ejemplo, el departamento). Los rituales ayudan de 
forma importante a conformar el orden social de un centro y son 
un poderoso medio de transmisión de mensajes, por lo que es nece-sario 
detectarlos y reconducir los de signo negativo. 
• Canalización de grupos informales. En una organización educativa se 
forman grupos más o menos informales integrados por miembros 
unidos entre sí por intereses comunes y modos similares de inter-pretar 
ciertas situaciones. Los grupos informales se pueden crear a 
partir de grupos formales tales como los departamentos didácticos 
o los equipos docentes de determinado nivel, pero es más frecuente 
que se constituyan por afinidad de intereses, simpatía, identidad de
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116 Las habilidades sociales en el aula 
opiniones, estatus profesional o edad, entre otras variables. La ele-vada 
cohesión interna que suele caracterizar a los grupos informales 
aporta poder a los miembros del mismo, y éste puede ser utilizado 
para reforzar el clima social del centro, o bien para obstruirlo. Los 
grupos informales de mayor influencia social son los que se forman 
alrededor de miembros significativos del claustro, con capacidad de 
influencia en el mismo por alguno de los siguientes motivos: caris-ma, 
habilidades sociales, capacidad intimidatoria, estatus o presti-gio 
profesional. Pueden apoyar al poder, si tienen afinidades con el 
mismo, o enfrentarse a él, si surgen del descontento. 
• Evitación de la insularidad. Consiste en la aparición de islotes o 
subgrupos que acentúan su cohesión interna basándola en la con-frontación 
con la organización, el equipo directivo u otros islotes 
antagonistas. Suelen tener cierta capacidad corrosiva en función 
del grado de apoyo y, si además tienen capacidad de influencia, 
pueden provocar fragmentación organizacional, ineficacia grupal y 
deterioro del ambiente. 
• Los circuitos de comunicación negativa. Son cadenas de intercam-bios 
conductuales que generan malestar recíproco debido al uso de 
patrones comunicativos destructivos y que contribuyen a fragmen-tar 
el clima social de un centro. Algunos de estos patrones son: 
– Hostilidad, agresividad, insultos, malhumor, descontentos, ame-nazas. 
– Exigencias excesivas, actitud hipercrítica. 
– Indiferencia afectiva, distancia, falta de afecto, desconfianza. 
– Desvalorización del otro, acusaciones, proyección de culpas. 
– Sobreprotección, invasión del espacio personal ajeno. 
– Hipocresía, engaños, mentiras, cinismo, amiguismo, agravios 
comparativos. 
• Cotilleos y habladurías. Algunos circuitos de comunicación negati-va 
utilizan vías informales, como los cotilleos, rumores o apartes. 
Son intercambios comunicativos que tratan fuera de los cauces ofi-ciales 
asuntos tanto privados como públicos (críticas, intimidades, 
agravios, rencillas, comparaciones, tensiones...), pero dándoles un 
tratamiento secreto basado en suposiciones. Representan un pode-roso 
medio de control social y de poder, y se suelen llevar a cabo en 
escenarios diversos, como el bar, pasillos, sala de profesores o me-diante 
llamadas telefónicas a casa. Pueden tener efectos perversos
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Las relaciones entre profesores 117 
sobre el clima social de un centro (Santos Guerra, 1994), pues ses-gan 
y desvirtúan la información y son capaces de malear el am-biente 
y afectar negativamente a la cohesión del colectivo, a la vez 
que frenan los avances y mejoras en el funcionamiento de un cen-tro. 
Suelen estar ligados al malestar docente y a actitudes negativas 
como la hostilidad o la frustración, que se manifiestan mediante la 
agresividad directa, pero también mediante el sarcasmo o la ridicu-lización. 
Dado que se apoyan en actitudes negativas, si no se cam-bian 
éstas, no suelen cambiar las relaciones. Las vías para cortar los 
circuitos de comunicación negativa pasan por: 
– Reforzar la comunicación positiva y los circuitos formales, refor-zando 
los vínculos. 
– Expresar asertivamente el malestar propio. 
– Responder asertivamente al malestar del otro y a las conductas 
agresivas, si las hay. 
• Roles de profesores. Por rol se entiende el papel que una persona re-presenta 
en un determinado escenario (en el mundo educativo, el 
centro o más concretamente el aula). Los roles se pueden asumir 
con entusiasmo, de forma resignada o rechazarse abiertamente, se-gún 
coincidan o no con los propios intereses. Así, hay alumnos que 
muestran su disconformidad con el rol asignado mediante conduc-tas 
disruptivas o violentas, y profesores que asumen de forma muy 
dispar su cometido, desde la plena implicación hasta la dejadez. 
Aunque la administración educativa define los roles oficiales de 
profesor y alumno, el modo de apropiarse tales roles es peculiar 
de cada uno: cada persona tiene una forma de interpretar sus fun-ciones 
y tareas, adaptando las demandas organizacionales (rol ofi-cial 
o asignado) a la propia personalidad e intereses (rol asumido). 
De un adecuado ajuste entre lo oficial y lo personal depende la efica-cia 
de la organización y la satisfacción de los profesores. La organiza-ción 
ofrece a cada profesor unas posibilidades y unas limitaciones, y 
el profesor por su parte ofrece un determinado rendimiento según 
sus capacidades y su disposición a liberar esfuerzo, recibiendo a cam-bio 
una cierta satisfacción laboral. La mayor o menor disposición a 
liberar esfuerzo depende, entre otros, de los siguientes factores: 
• Locus de control. Los profesores con locus de control interno, es de-cir, 
aquellos que suelen atribuir sus éxitos y fracasos a causas perso-nales 
o internas, suelen tener mayor disposición a liberar esfuerzo
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118 Las habilidades sociales en el aula 
que los que tienen un locus de control externo (proyectan culpas, 
buscan causas fuera y tienden a buscar excusas y justificaciones). 
• Grado de participación. Los profesores que participan más activa-mente 
en la elaboración y ejecución de planes colectivos (especial-mente 
en los de carácter voluntario o no prescriptivo) tienden a li-berar 
más esfuerzo que los demás. La generosidad en el esfuerzo se 
plasma en el compromiso con el colectivo, mientras que la falta de 
implicación acaba en la indolencia social (Tabla 44): 
ACTITUD DEL PROFESOR EN RELACIÓN A LA LIBERACIÓN DE ESFUERZO 
Compromiso social 
Indolencia social 
Vinculación afectiva con la organización 
Implicación social o asunción de los 
objetivos colectivos como propios 
Obediencia organizacional o 
predisposición a aceptar normas, 
responsabilidades y funciones 
Locus de control interno 
Alto nivel de participación 
Generosidad en el esfuerzo 
Lealtad organizacional o grado de 
fidelidad e identificación con el grupo 
Estimación positiva de la utilidad 
del esfuerzo propio 
Creencia de que se valorará el esfuerzo 
Creencia de que la aportación 
al colectivo es significativa 
Compensa, se percibe como satisfactoria 
la relación esfuerzo/ganancia el trabajo 
liberado 
Ausencia de vinculación con 
la organización 
Preocupación exclusiva por los propios 
objetivos y necesidades 
Desobediencia organizacional 
o tendencia a eludir normas, 
responsabilidades y funciones 
Locus de control externo 
Bajo nivel de participación 
Racanería, haraganería 
Deslealtad organizacional o ausencia 
de identificación con el grupo 
Estimación negativa de la utilidad del 
propio esfuerzo 
Creencia de que el esfuerzo propio no 
será reconocido 
Creencia de que la aportación 
es irrelevante 
Se ve poca ganancia, no compensa 
Tabla 44.
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Las relaciones entre profesores 119 
Se libera esfuerzo, independientemente 
de lo que hagan los demás 
Sensación de autoeficacia o de tener 
suficiente capacidad para realizar la tarea 
Se está pendiente de lo que hagan 
los demás, para igualarse por debajo 
Sensación de falta de eficacia para 
realizar la tarea 
• Perfiles de profesor según la actitud. Dentro de la gran variabilidad 
de profesores existente hay algunos roles típicos según la actitud 
ante el trabajo, algunos de los cuales tienen una influencia notable 
sobre el clima social de un centro. En la Tabla 45 se pueden ver al-gunos 
de estos roles descritos como atributos bipolares. 
PERFILES DE PROFESORES 
Actitud ante los conflictos 
Rama del metal Rama de la madera 
Quita hierro a los asuntos 
Hace los problemas pequeños 
Ayuda a construir 
Positivo, contagia entusiasmo 
Aporta soluciones 
Procura que cicatricen las heridas lo más 
rápidamente posible, olvida fácilmente 
lo negativo 
Apaciguador, conciliador 
No es rencoroso ni resentido 
Echa leña al fuego 
Exagera los problemas 
Contribuye a destruir 
Negativo, deteriora el ambiente 
de trabajo 
Todo lo ve mal, pero no aporta 
soluciones 
Mantiene vivas las heridas y «ofensas» 
Guarda los resentimientos hasta que 
tiene ocasión de echarlos en cara 
Busca-problemas, pleiteador 
Cargado de resentimiento, vengativo 
Receptividad 
Esponja Manguera 
Dispuesto siempre a aprender y mejorar 
Procura captar ideas ajenas 
Importador y captador de ideas 
Buen escuchador, receptivo 
Siempre contando lo bien que lo hace 
Procura a toda costa imponer sus ideas 
a los demás 
Exportador de ideas rígidas y de dudosa 
validez 
Mal oyente, sólo escucha a su eco, 
hablador impenitente 
Tabla 45.
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120 Las habilidades sociales en el aula 
Actitud ante el cambio 
Planta Estatua 
Procura mejorar día a día 
Crece y cambia, intentando superarse 
Pensamiento flexible y adaptable 
Actitud dinámica 
«Alérgico» a los cambios 
Considera que lo hace bien y no tiene 
por qué cambiar 
Rigidez de pensamiento 
Necesidad perentoria de seguridad 
Ascendencia 
Ascendente Descendente 
Manda, opina, dirige, decide 
Arrastra a los demás 
Capacidad de influencia 
Necesidad de poder 
Obedece, sigue la opinión de los demás, 
se adhiere 
Se deja arrastrar 
Escasa capacidad de influencia 
Necesidad de afiliación 
Actitud ante el trabajo 
Implicado Reacio 
Comprometido con el trabajo 
Cumplidor, dispuesto 
Generoso en el esfuerzo 
No implicado en el trabajo 
Reticente, pone-pegas 
Rácano en el esfuerzo 
Implicación en el proyecto colectivo 
Sociocéntrico Egocéntrico 
Se centra en el «nosotros», sin descuidar 
el «yo» 
Solidario, prioriza lo colectivo 
Apoya siempre el proyecto colectivo 
Se implica en el funcionamiento del 
centro 
Todos son válidos y valiosos 
Se centra en el «yo», sin importarle el 
«nosotros» 
Prioriza sus éxitos individuales 
Sólo tiene en cuenta sus intereses 
Va a lo suyo 
Todos son inútiles menos él, que es 
perfecto 
De esta tabla se pueden derivar una serie de estrategias autoaplicables 
con el fin de contribuir a la mejora del clima social del centro: un profesor 
puede identificarse con un atributo de cada par descrito en la Tabla 45 y, a 
partir de dicha autodescripción, plantearse cambios de actitud que mejoren 
su contribución a la cohesión del grupo. Algunas consideraciones merecen 
una atención preferente por su especial influencia sobre el clima social:
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Las relaciones entre profesores 121 
• Pasarse de la madera al metal. En cualquier centro educativo siem-pre 
hay problemas a resolver, pero la visión de dichos problemas 
puede inflarse artificialmente o atenuarse, según la actitud que se 
adopte ante ellos. Es tan decisivo este factor, que si los profesores 
más significativos de un centro son de la rama de la madera 
(«echan leña al fuego»), corroen el clima de la organización frag-mentándolo 
y provocando enfrentamientos continuos, polariza-ción 
e insularidad. Esta situación puede ser atenuada mediante el 
esfuerzo colectivo e individual por desplazarse de la rama de la ma-dera 
a la del metal («quitar hierro a los asuntos»). Se puede utilizar 
para ello la siguiente estrategia: 
■ El terremoto. Consiste en cuantificar los problemas como si de 
terremotos se tratara («este es un problema de fuerza X»), asig-nándoles 
un valor del 1 al 9, lo que permite redimensionar a la 
baja numerosos problemas interpersonales inflados por la in-fluencia 
de prejuicios y cargas emocionales negativas. 
• Priorizar el nosotros sobre el yo (sociocentrismo sobre egocentris-mo). 
Sin que ello suponga una renuncia a las necesidades e intere-ses 
propios, es fundamental que cada profesor mantenga presente 
la necesidad de apoyar el proyecto colectivo y la necesidad de su-mar 
fuerzas para que el centro funcione adecuadamente por enci-ma 
de las diferencias de criterio, que se deben considerar como un 
factor de enriquecimiento y no como elemento de confrontación. 
Ello implica la aceptación y cumplimiento exquisito de las normas 
básicas de funcionamiento (aunque no se esté de acuerdo con ellas, 
siempre que sean razonables y democráticamente adoptadas), la re-ciprocidad 
positiva, la aceptación de la diversidad de perspectivas y 
la tolerancia. Difícilmente un profesor centrado en una posición 
egoísta puede exigir posteriormente a sus alumnos la aceptación de 
normas o el mantenimiento de actitudes solidarias y tolerantes. 
• Mantenerse esponja. La actitud esponja representa receptividad, es 
decir, capacidad de escucha y observación, que llevan implícitas 
una búsqueda de la mejora continua. Frente a la actitud manguera, 
que dispara a toda presión discursos sin tener en cuenta ninguna 
opinión ajena y escuchando sólo su propio eco, cabe la actitud de 
estar pendientes de cazar pensamientos y propuestas ajenas enri-quecedoras 
e incorporarlas al bagaje propio. 
• Convertirse en planta. Hay profesores que se aferran a un modo 
inalterable de hacer las cosas. Tienen terror a los cambios, tal vez
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122 Las habilidades sociales en el aula 
por inseguridad profesional, tal vez por una sensación de estar tra-bajando 
de un modo inmejorable. La resistencia a los cambios sur-ge, 
entre otros motivos, por el planteamiento estático y determi-nista, 
que pone el acento en el mayor o menor acierto profesional 
(«¿lo hago bien o mal?»). Frente a esta visión inmovilista típica de 
la estatua cabe otro enfoque, que pone el acento en la mejora con-tinua, 
la capacidad de reconocer la propia imperfección y la exis-tencia 
de aspectos a mejorar en la práctica docente. Esta actitud de 
planta se plasma en la frase: 
«¿Qué puedo/debo cambiar para dar la clase mañana mejor que hoy 
y estar más satisfecho?».
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HABILIDADES SOCIALES Y DIRECCIÓN 
Un clima social adecuado se asienta en un equilibrio entre el cumpli-miento 
de los objetivos institucionales y la satisfacción del profesorado y 
demás personal del centro, lo que no siempre resulta fácil, por lo que es 
un aspecto que cualquier equipo directivo debe tener muy en cuenta. 
Para conseguir ambos objetivos se pueden apuntar algunas sugerencias: 
• Procurar mantener la cohesión del centro. 
• Mediar en los conflictos entre los miembros de la comunidad edu-cativa 
(alumnos-profesores, profesores-profesores, profesores-fami-lias...). 
• Evitar que las dificultades en las relaciones interpersonales afecten 
al funcionamiento del centro. 
• Promover la reciprocidad organizacional, procurando un equili-brio 
entre cargas y satisfacciones del profesorado. 
• Establecer canales de comunicación eficaces con profesores y otros 
miembros de la organización, procurando mantenerlos siempre 
abiertos. 
• Percibir y atajar el malestar y los descontentos. 
• Ayudar a los profesores profesional y personalmente. 
• Saber decir no asertivamente, sin deteriorar las relaciones. 
• Tener humildad para dejarse ayudar, aceptar críticas constructivas 
y corregir errores. 
• Cicatrizar heridas, invertir en positivo. 
• Conocer lo suficiente, intervenir lo necesario: la evaluación nega-tiva 
y otras formas de señalar debilidades tienden a inhibir en lugar 
de propiciar un cambio. 
• Motivar al profesorado: lo ideal es combinar una presión externa 
mínima y suficiente con una presión interna máxima y necesaria. 
• Favorecer la tolerancia y la aceptación de las divergencias. 
• Potenciar los roles favorecedores de un buen clima social y recon-ducir 
los disgregadores. 
• Negociar, pactar. 
• Facilitar y acelerar la adaptación e integración de los recién llega-dos. 
• Adoptar un pensamiento proactivo, intentando siempre resolver 
el futuro con actitud de mejora constante («a los problemas, solu-ciones, 
y no preocupaciones»).
811064 Interiores 21/7/05 14:51 Página 124 
124 Las habilidades sociales en el aula 
• Procurar que cada individuo encuentre su posición adecuada en la 
organización, es decir, que el proyecto individual de cada profesor 
sea compatible con el proyecto colectivo y que éste no sea una 
amenaza para aquél.
PARA SABER MÁS... 
811064 Interiores 21/7/05 14:51 Página 125 
Algunas publicaciones que te pueden ayudar a ampliar los temas 
aquí tratados son las siguientes: 
BRUNET, J. J., y NEGRO, J. L. (1982): Tutoría con adolescentes. San Pío X. 
DAVIS, M.; McKAY, M., y ESHELMAN, E. R. (1992): Técnicas de autocontrol emocio-nal. 
Martínez Roca. 
ESTEVE, J. M. (1994): El malestar docente. Paidós. 
GÓMEZ DACAL, G. (1996): Curso de organización escolar y general. Escuela Española. 
GORDON, T. (1979): M.E.T. Maestros eficaz y técnicamente preparados. Diana. 
KNAPP, M. L. (1980): La comunicación no verbal. Paidós. 
McKAY, M., y FANNING, P. (1987): Autoestima. Martínez Roca. 
LUCA DE TENA, y C., RODRÍGUEZ, R. I.: Programa de habilidades sociales en la 
Enseñanza Secundaria Obligatoria. Aljibe. 
MUCCHIELLI, A. (1998): Psicología de la comunicación. Paidós. 
ORTEGA, R., et al. (2000): Educar la convivencia para prevenir la violencia. Antonio 
Machado. 
SANTOS GUERRA, M. A. (1994): Entre bastidores. El lado oculto de la organización 
escolar. Aljibe. 
VAELLO ORTS, J. (2003): Resolución de conflictos en el aula. Santillana. 
VALLÉS ARÁNDIGA, A., y VALLÉS TORTOSA, C. (1996): Las habilidades sociales en la escuela. 
EOS. 
VAN DER HOFSTADT, C., y QUILES, M. J. (2002): Mejora las habilidades de tus estu-diantes. 
Universidad Miguel Hernández. Elche. 
VARIOS (2001): Educación emocional. Programa de actividades para Educación Secun-daria 
Obligatoria. CISSPRAXIS. 
VARIOS (1995): Manual de tutoría a l’ensenyament bàsic. Generalitat Valenciana.
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Habilidades sociales-en-el-aula

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    811064 Interiores 28/7/0512:57 Página 3 Las habilidades sociales en el aula Juan Vaello Orts Director del IES Bernat de Sarriá (Benidorm)
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 4 © Del texto: 2005, Juan Vaello Orts © De esta edición: 2005, Santillana Educación, S. L. Torrelaguna, 60 - 28043 Madrid Teléfono: 91 744 90 60 Impreso en España por ISBN: 84-294-0576-3 Depósito legal: M-00000-2003 Diseño y realización: Javier Tejeda y Raúl de Andrés Todos los derechos reservados. Esta publicación no puede ser reproducida, ni en todo, ni en parte, ni registrada en, o transmitida por, un sistema de recuperación de información, en ninguna forma y por ningún medio, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electroóptico, por fotocopia, o cualquier otro, sin permiso previo por escrito de la editorial.
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    A María Antonia,Beatriz y Olga. A los profesores, que con su esfuerzo crean, todos los días, un mundo nuevo. 811064 Interiores 21/7/05 14:51 Página 5
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    ÍNDICE 811064 Interiores21/7/05 14:51 Página 7 Introducción 9 Las habilidades sociales 11 • Habilidades socioemocionales en el aula 17 Autocontrol 19 • Estrategias de autocontrol 19 La autoestima 33 • Estrategias para potenciar la autoestima 35 • La autocrítica patológica 42 • Las lentes sucias: las distorsiones cognitivas 43 Resiliencia 57 • Estrategias para reforzar la resiliencia 58 • La superación del malestar 63 La relación profesor-alumno 73 • Observación activa del alumno 74 • Canalización de conductas típicas ligadas a los roles informales 76 La empatía 85 • Estrategias para fomentar la empatía 86 La asertividad 97 • Comportamientos asertivos en el aula 99 El clima social del centro 109 Las relaciones entre profesores 113 Habilidades sociales y Dirección 123 Para saber más... 125
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    INTRODUCCIÓN 811064 Interiores21/7/05 14:51 Página 9 Una falta de respeto de un alumno a un profesor, una discusión acalorada entre profesores por divergencias profesionales, intimidaciones de unos alum-nos sobre otros o profesores desmoralizados por no saber qué hacer ante deter-minados alumnos son situaciones que no tienen nada de extraordinario y que generan un alto nivel de malestar. Todas ellas tienen en común que se de-ben a problemas de relación interpersonal. La educación es un trabajo que conlleva una sucesión constante de contactos interpersonales: algunos de estos contactos son irrelevantes, pero la mayoría de ellos van dejando huellas, pla-centeras o molestas: halagos, saludos más o menos efusivos, malentendidos, discusiones, enfados, enfrentamientos, cumplidos o bromas son ejemplos de interacciones que no dejan indiferentes a las personas implicadas. Sin embar-go, resulta paradójico que, siendo el mundo educativo uno de los ambientes laborales con mayor número de conflictos interpersonales, las habilidades so-ciales y emocionales no sean objeto de atención preferente, pues mientras los conocimientos teóricos de su materia forman parte del bagaje habitual de cualquier profesor, las habilidades sociales suelen quedar en manos del azar o de la intuición personal. No obstante, al igual que cualquier otro comporta-miento, las habilidades sociales son susceptibles de ser aprendidas... y enseña-das. Dado que la satisfacción del profesor influye estratégicamente en su efi-cacia docente, es preciso que éste invierta tiempo y esfuerzo en dotarse de recursos que le procuren relaciones adecuadas con su entorno, pues generan sentimientos de cooperación, motivan hacia el trabajo y mejoran su autoes-tima. Este libro pretende aportar algunas sugerencias que ayuden a mejorar las habilidades socioemocionales de alumnos y profesores, mediante un conjunto de reflexiones teóricas, acompañadas de estrategias y actividades a desarrollar. Aunque están pensadas preferentemente para alumnos de Secundaria, son propuestas abiertas que se pueden adaptar a cualquier nivel e incluso ser au-toaplicadas por el propio profesor, si lo considera conveniente. Para su selec-ción se ha procurado que cumplan las siguientes condiciones: • Prácticas y practicadas. Sólo la aplicación habitual de las mismas pue-de facilitar la transferencia a la vida cotidiana, por lo que deben pri-mar los aspectos prácticos sobre los teóricos. • Sencillas. Fáciles de aplicar, que no obliguen a variar significativa-mente el guión del profesor. • Variadas. Que haya varias alternativas, para evitar los efectos de ine-ficacia y desgaste por el uso repetido de las mismas estrategias.
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 11 LAS HABILIDADES SOCIALES Concepto. Se pueden definir como el conjunto de capacidades para emitir conductas eficaces en situaciones interpersonales con la finalidad de ob-tener respuestas gratificantes de los demás. El carácter plural del término indica que se trata de un concepto que engloba destrezas específicas apli-cables a diferentes situaciones de intercambio social. La convivencia se construye... o se reconstruye. Cuando se habla de convivencia es frecuente asociarla a conflictividad, es decir, a una armo-nía perdida que hay que recomponer, pero también cabe poner el acento en el carácter constructivo de la misma: algo que hay que apuntalar día a día, corrigiendo actitudes y sustituyendo conductas antisociales por hábitos prosociales, lo que implica un trabajo constante y debidamente planificado que contemple la educación socioemocional como un campo a incluir en el desarrollo de todas y cada una de las materias. Construir la convivencia supone ser conscientes de que cualquier momento es aprovechable para mejorar la convivencia y que cualquier comporta-miento, por nimio que sea, tiene su influencia en el clima social del aula o del centro. Ámbitos. Las relaciones en las que se ve inmerso un profesor se dan fundamentalmente en los siguientes ámbitos: • Relaciones con los alumnos. Son relaciones entre desiguales, con la consiguiente diferenciación de roles entre el profesor y los alum-nos, los cuales vienen más o menos establecidos por un guión pre-determinado. • Relaciones con otros profesores. Son relaciones entre iguales, con una serie de contactos formales prefijados por la misión a cumplir, pero con un gran peso de los contactos informales no establecidos por el guión institucional. • Relaciones con las familias. Ligadas en gran medida a las funciones tutoriales, suelen tener un carácter más o menos esporádico, pero pueden ser fuente de conflictos si no se canalizan adecuadamente. • Relación intrapersonal. Es la relación que cada profesor mantiene consigo mismo, con sus pensamientos y emociones, y que a veces influye de forma notable en las otras relaciones. • Relaciones entre alumnos. Las más numerosas y variadas, por las di-ferentes dinámicas relacionales que se pueden generar, y por la im-
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 12 12 Las habilidades sociales en el aula portancia de los efectos socializadores de dichas relaciones sobre la personalidad de los alumnos. Figura 1. Objetivos. Las habilidades sociales persiguen dos objetivos funda-mentales: • Afectivo: permiten la obtención de consecuencias gratificantes y facilitan el mantenimiento de relaciones sociales satisfactorias. El éxito en las relaciones interpersonales se basa en la consecu-ción de intereses mutuos, lo que implica la capacidad de percibir las necesidades y expectativas de los otros y tener disposición para satisfacerlas, especialmente las de afiliación y aprobación social. • Instrumental: facilitan el éxito en las tareas acometidas y son fuente de poder en los más diversos ámbitos (laboral, social o afectivo), teniendo mayor valor predictivo sobre el éxito que la brillantez académica u otras capacidades habitualmente más consideradas. Planos. Aunque las relaciones interpersonales se concretan en con-ductas, en ellas confluyen cuatro planos diferentes de las personas interac-tuantes: • Lo que se piensa (procesos cognitivos). • Lo que se siente (procesos emocionales). • Lo que se dice (procesos comunicativos). • Lo que se hace (procesos conductuales).
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 13 Las habilidades sociales 13 Los cuatro planos de la conducta interpersonal se entremezclan te-jiendo una red de influencias mutuas que acaban produciendo relaciones constructivas o destructivas, satisfactorias o insatisfactorias. La detección y regulación de ciertos pensamientos y emociones son imprescindibles para modificar conductas poco funcionales, pero a su vez también es ne-cesario el análisis de las conductas y procesos comunicativos para descu-brir qué pensamientos y sentimientos hay detrás de ellos. No cabe, por tanto, una intervención aislada sobre uno u otro plano, sino una actua-ción integral sobre todos y cada uno de ellos. Entrenamiento. Las habilidades sociales se pueden mejorar mediante su práctica: el entrenamiento mejora las habilidades, esta mejora propor-ciona satisfacción, y esta satisfacción redunda en un aumento de la fre-cuencia de las conductas interpersonales, que a su vez sirve de entrena-miento, cerrándose así un círculo que acaba por mecanizar las estrategias aprendidas, convirtiéndolas en hábitos de conducta consolidados. Por el contrario, la falta de habilidades sociales afecta negativamente a la auto-estima, engendrando ansiedad, falta de confianza e inhibición social, for-mando un círculo cerrado generador de malestar (menos práctica me-nos habilidad menos satisfacción menos práctica…). Figura 2. Práctica de las habilidades sociales Mejora de las habilidades sociales Satisfacción Se hace patente, pues, que ni el profesor ni los alumnos pueden que-dar al margen de la necesidad de mejora de sus habilidades sociales y emocionales: • Los alumnos, ya que al estar inmersos en un grupo social durante un dilatado período de tiempo (varias horas diarias durante me-
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 14 14 Las habilidades sociales en el aula ses), necesitan dominar las habilidades que les permitan una mejor adaptación. • El profesor, ya que, por contar entre sus funciones la de conducir un grupo social hacia metas predeterminadas (formación integral, preparación para estudios posteriores...), necesita contar con habi-lidades significativamente diferentes a las de otros colectivos profe-sionales. El profesor debe atender a una doble faceta debido a su posición de liderazgo en el aula, escenario reducido donde se va a producir una sucesión intensiva y constante de relaciones interper-sonales: por un lado, debe formar a los alumnos en habilidades so-cioemocionales, y por otro lado, debe formarse él, para cumplir mejor su misión, para sentirse mejor, para educar a sus alumnos, para que éstos se sientan mejor. Estas habilidades, que algunos pro-fesores dominan de forma intuitiva y natural, pueden y deben ser aprendidas y practicadas por quienes tienen la percepción de que carecen de ellas. Se trata en suma de introducir en el aula la educa-ción emocional, entendida como «el proceso educativo, continuo y permanente, que pretende potenciar el desarrollo emocional como complemento indispensable del desarrollo cognitivo, constituyen-do ambos los elementos esenciales del desarrollo de la personalidad integral, con la finalidad de aumentar la felicidad personal y so-cial ». Vías de intervención en educación socioemocional. Se pueden seguir diferentes vías de tratamiento de contenidos de educación socio-emocio-nal en el aula: • Entrenamiento incidental planificado (EIP) o técnica del caso. • Tratamiento tutorial. • Inclusión curricular. • Tratamiento interdisciplinar. • Intervención incidental intuitiva e improvisada. Entrenamiento incidental planificado (EIP) o técnica del caso Consiste en aprovechar cualquier situación con implicaciones socio-afectivas que se presente en clase (un roce, un conflicto, una discusión, una agresión…) para abordarla desde una perspectiva formativa y sociali-zadora, es decir, considerándola como una ocasión para aprender y prac-ticar habilidades sociales y emocionales. No se trata de un tratamiento
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    811064 Interiores 27/7/0513:41 Página 15 Las habilidades sociales 15 ocasional en el que se improvisa y se actúa intuitivamente para salvar cada situación, sino que está precedido de una preparación socioemocio-nal del profesor, que debe haberse abastecido previamente de estrategias, actividades y recursos que irá aplicando conforme se presenten las situa-ciones problemáticas. Nos parece la de mayor potencial educativo, al pre-sentar las siguientes ventajas respecto a las otras vías: • Generalización. Se puede aplicar de forma generalizada, por todos los profesores en todas las clases, lo que implica persistencia, espe-cialmente cuando se han unificado previamente criterios de aplica-ción, principios de actuación y estrategias de intervención. Supone una clara ventaja sobre el tratamiento tutorial, que limita estos contenidos a unas cuantas sesiones al año impartidas por un solo profesor del equipo docente (el tutor), lo que a todas luces es insu-ficiente si no se complementa con un tratamiento más generali zado. • Transferibilidad. Al tratar los contenidos socioemocionales de for-ma contextualizada y práctica, son más transferibles a la vida coti-diana. • Economía de tiempo. No necesita una dedicación horaria muy ex-tensa, al limitarse a intervenciones más o menos frecuentes en fun-ción de la problemática de cada clase. • Simplicidad. No necesita una preparación teórica excesiva por par-te del profesor. Un modo de llevarlo a cabo, a título de ejemplo, podría ser el siguiente: 1. El profesor, en las primeras clases del año, anuncia que a lo largo del curso todos, alumnos y profesor, van a entrenarse en la mejora de sus habilidades sociales y emocionales, especialmente en el control de emociones negativas, para lo cual aprovecharán todas las ocasiones en que surjan problemas interpersonales, expli-cando a continuación las ventajas de dicho entrenamiento: • Reducción de conflictos interpersonales. • Mayor satisfacción de todos y cada uno de los integrantes de la clase. 2. Se pone un ejemplo de situación problemática derivada de la falta de habilidades sociales. 3. Se explica la forma en que se podría haber evitado o resuelto dicho problema. 4. El profesor anuncia que, en el futuro, cada vez que aparezcan problemas deriva-dos de la falta de habilidades sociales de algún miembro de la clase, se abordará como un problema más a resolver en clase de forma creativa y constructiva, para lo que pide la colaboración de todos («todos saldremos ganando»).
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 16 16 Las habilidades sociales en el aula Tratamiento tutorial La tutoría ofrece otro espacio para tratar a fondo y de forma sistemá-tica los contenidos y estrategias de educación emocional, mediante su in-clusión en el Plan de Acción Tutorial. Permite llevar a la práctica un pro-grama de educación emocional, mediante la planificación de sesiones concretas que aborden los problemas interpersonales más relevantes y preparen a los alumnos en técnicas que permitan evitarlos. No obstante, el tratamiento tutorial no debe ser utilizado en exclusiva porque se corren varios riesgos: • Que se traten con el tutor unas pautas que luego en las clases con otros profesores no se tengan en cuenta o, lo que es peor, se traten en sentido contrario. • Falta de contextualización, pues se corre el peligro de que las activi-dades de tutoría queden en contenidos teóricos o lúdicos que úni-camente tienen vigencia durante esa hora y que luego se olvidan. • Falta de tiempo, al dedicársele sólo unas pocas horas al año. Inclusión curricular Esta opción consiste en aprovechar las oportunidades que cada ma-teria ofrece de incluir contenidos teóricos relacionados con el mundo de las relaciones sociales, y que puedan ayudar a construir una actitud pro-social conjunta, en la que se priorice el «nosotros» sobre el «yo». Tratamiento interdisciplinar Se tratan de forma coordinada y transversal entre varios departa-mentos ciertos contenidos de educación socioemocional, bien en forma de proyectos interdisciplinares, bien en forma de actividades de centro que acerquen al alumnado a temas socializadores como la solidaridad, la tolerancia o las actitudes pacíficas. Intervención incidental intuitiva e improvisada La más habitual. Consiste en reaccionar de forma intuitiva e impro-visada cuando surge cualquier incidente. Peca de falta de planificación, de tener carácter terapéutico y no preventivo, y de depender del talante del profesor exclusivamente, con las subsiguientes carencias de rigor y sis-tematicidad.
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    Las habilidades sociales17 HABILIDADES SOCIOEMOCIONALES EN EL AULA Podemos dividir metodológicamente las habilidades socioemociona-les en dos grandes categorías: intrapersonales (de relación con uno mis-mo) e interpersonales (de relaciones con los demás), tal como se ve en la Tabla 1. Tabla 1. Habilidades intrapersonales Habilidades interpersonales Autocontrol Autoestima Reestructuración de distorsiones cognitivas Resiliencia Superación del malestar Empatía Asertividad Canalización de roles Comunicación Contribución a la creación de un cli-ma social positivo 811064 Interiores 21/7/05 14:51 Página 17
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    AUTOCONTROL 811064 Interiores21/7/05 14:51 Página 19 El más poderoso es el que tiene poder sobre sí mismo (SÉNECA) Es la capacidad de regular las propias emociones, pensamientos y con-ductas, especialmente las de carácter negativo. Se puede entender como una especie de pilotaje emocional, que nos permite dominar nuestros pensamientos y emociones en vez de que ellos nos dominen a nosotros, y engloba una serie de competencias como: • Conocimiento de las emociones propias y de los pensamientos que las provocan. • Capacidad de anticipar consecuencias y actuar en función de ellas. • Capacidad para controlar impulsos. • Capacidad de producir pensamientos y conductas alternativas a la impulsividad. • Capacidad para soportar la demora de las satisfacciones, cuando de dicha demora se deriven consecuencias positivas. Algunas consideraciones a tener en cuenta en relación con el auto-control son las siguientes: • Es una variable intrapersonal. • Tiene una importancia crucial en todo lo que ocurre en el aula, tanto para el alumno como para el profesor, especialmente en la evitación y resolución de conflictos. • Un autocontrol deficiente se caracteriza por causar un sufrimiento innecesario, llevar a comportamientos contrarios a los propios in-tereses y dificultar la realización de conductas favorables para la consecución de los objetivos propios. • Se asocia a características como la baja tolerancia a la frustración, la irritabilidad, la ansiedad, la precipitación o el uso abusivo de la crítica hacia los demás o uno mismo. • No supone reprimir emociones, sino canalizar estados emocionales inconvenientes. ESTRATEGIAS DE AUTOCONTROL Algunas estrategias y actividades que pueden ayudar a mejorar tanto el conocimiento de emociones propias como la capacidad de autocontrol son las siguientes:
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 20 20 Las habilidades sociales en el aula «No sé qué haré, pero lo haré tranquilo» Consiste en adoptar como mantra o principio de actuación dicha frase, recurriendo a ella automáticamente en cualquier situación ansió-gena que se presente. El objetivo es entrenarse en adoptar como princi-pio básico de actuación la tranquilidad en todas las situaciones por pro-blemáticas que sean. No sé que haré, pero lo haré tranquilo Figura 3. Desnudar emocionalmente los problemas Consiste en desconectar emocionalmente de la situación, identifi-cando los aditamentos emocionales innecesarios y perjudiciales (gritos, amenazas, acusaciones...) y separándolos de los factores objetivos, con la finalidad de recuperar la capacidad de tomar decisiones con mayor efica-cia. Algunas actividades que pueden ayudar a desnudar emocionalmente problemas son los siguientes: ■ Desnudar problemas. Los pasos a seguir son (Tabla 2): 1. Narrar lo más objetivamente posible la situación problemática, mediante una frase descriptiva y precisa, evitando juicios de valor. 2. Identificar todo lo que acompaña a la conducta ajena o propia: suposiciones, adivinación de intenciones, explosiones de ira, sarcasmos, acusaciones, etc.
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 21 Autocontrol 21 3. Analizar de nuevo la situación objetiva desprovista de las emo-ciones negativas asociadas a ella. 4. Buscar una respuesta relajada y reflexiva a la situación, sosla-yando las emociones negativas asociadas. ■ Para escalar la montaña, sólo el peso necesario. Utilizando la metáfo-ra de un escalador que ha de ascender a la cima de una montaña, podemos imaginar el afrontamiento de una situación problemá-tica como una dura ascensión que será más penosa cuanta más carga llevemos. La carga equivale a las emociones negativas que acompañan a la situación, y conviene desprendernos de ellas para superar el problema de forma más liviana (ver Tabla 3). Experi-mentar la sensación de haberse quitado un peso de encima aporta optimismo y tranquilidad, a la par que elimina gran parte del ma-lestar superfluo. Tabla 2. Descripción de la situación Emociones asociadas a eliminar Tabla 3. Para escalar la montaña con comodidad, debo eliminar de mi mochila lo prescindible (emociones negativas a eliminar): 1. ........................................................................................................................ 2. ........................................................................................................................ 3. ........................................................................................................................
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 22 22 Las habilidades sociales en el aula ■ La noticia. Se describe en forma de noticia de prensa una situación problemática que se haya vivido recientemente, relatando lo más objetivamente posible lo ocurrido y buscando un titular para la misma, es decir, visualizando la conducta propia como si la estu-viera realizando otra persona. ■ Análisis de situaciones problemáticas. Se siguen los siguientes pasos (Tabla 4): 1. Se elige una situación causante de malestar. 2. Se anota qué se piensa, qué se siente, qué se hace y qué se dice en dicha situación. 3. Se busca un pensamiento alternativo, reflejado en una frase y se lleva a cabo. Tabla 4. ANÁLISIS DE SITUACIONES PROBLEMÁTICAS Situación perturbadora: ………………………….………………………………………………….. Pensamientos asociados (lo que pensé): …………………………………………………………………………….. Emociones asociadas (lo que sentí): …………………………………………………………………………..... Conductas realizadas (lo que hice, lo que dije): …………………………………………………………………………….. Pensamientos alternativos: .…………………………………………………………………………….. Emociones alternativas: ……………………………………………………………………………. Conductas a realizar (lo que haré, lo que diré): ……………………………………………………………………….……
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 23 Autocontrol 23 Apostar lo justo, procurando no poner en juego la propia valía en cada situación Especialmente aquellas personas que sufren en exceso ante situaciones cotidianas conviene que se convenzan de que en cada momento sólo está en juego el éxito o fracaso en esa conducta, no la propia autoestima. Se apoya esta estrategia en la idea de que cualquier pensamiento o emoción, sean placenteros o dolorosos, llegan y se van, es decir, tienen una duración limitada hasta que son sustituidos por otros. Las situaciones placenteras duran menos de lo que quisiéramos, mientras que las dolorosas no desapa-recen tan rápidamente como querríamos. Poner a los pensamientos turba-dores en su justo lugar y limitar sus efectos corrosivos, no perdiendo la perspectiva de que pronto quedarán borrados por otras sensaciones que les sustituirán, ayuda a la liberación de tensiones y a la reducción del malestar. Mejorar el autoconocimiento y la capacidad de detectar estados emocionales negativos El conocimiento de las emociones propias, especialmente las de ca-rácter negativo, puede ayudar a un mejor control de las mismas. Algunos ejercicios de posible uso son: ■ Cuestionario introspectivo. Es un breve cuestionario de autocono-cimiento que puede incluir preguntas como las siguientes: • Busca cinco adjetivos que te describan, a tu parecer, de la mane-ra más fiel posible. • ¿Qué hay en común entre tu mejor amigo y tú? • ¿Por qué os lleváis bien tu mejor amigo y tú? • ¿Qué cualidades crees que aprecian en ti tus amigos? • ¿Qué es lo que más te ha impresionado en la vida? • Si pudieras pedir un solo deseo ahora mismo, ¿cuál sería? • Si pudieras comprar una cualidad, ¿cuál sería? • Si pudieras desprenderte de un defecto, ¿cuál sería? Una vez contestadas las preguntas, se pueden intercambiar puntos de vista sobre lo que ha respondido cada uno utilizando cualquiera de las siguientes técnicas: – Trabajo por parejas. – Pequeño grupo. – Gran grupo. – Gran grupo, con intercambio aleatorio de cuestionarios y lectura anónima de los mismos.
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 24 24 Las habilidades sociales en el aula ■ Listado de emociones. Se utiliza la Tabla 5 de la forma siguiente: 1. Se seleccionan las emociones que se experimentan con mayor frecuencia, marcando una cruz en la casilla correspondiente. 2. A continuación de cada emoción seleccionada se anota la reac-ción habitual ante ellas. 3. En la tercera columna se busca una reacción alternativa eficaz que permita evitar el malestar provocado por cada emoción se-leccionada. Tabla 5. Emoción Reacción habitual Reacción alternativa ■ Enfadado ■ Triste ■ Deprimido ■ Culpable ■ Ansioso ■ Temeroso ■ Con pánico ■ Aterrorizado ■ Sin energía ■ Envidioso ■ Celoso ■ Apático ■ Desamparado ■ Desilusionado ■ Desesperado ■ Arrepentido ■ Incómodo
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 25 Autocontrol 25 Anticipar las consecuencias de las conductas para evitar efectos indeseados tras reacciones impulsivas «No conviene desplegar las velas sin antes pensar si habrá que reco-gerlas de prisa y corriendo». Para ello se puede ejercitar esta idea con la siguiente actividad: ■ Después me sentiré... El ejercicio propuesto en la Tabla 6 ayuda a anticipar estados emocionales negativos con el fin de evitar con-ductas que nos lleven a dichos estados de ánimo. ■ Infeliz ■ Desconcertado ■ Desconfiado ■ Fastidiado ■ Aburrido ■ Inquieto ■ Solitario ■ Desgraciado ■ Insatisfecho ■ Frustrado ■ Excitado ■ Irascible ■ Pesimista ... ... ... ...
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 26 26 Las habilidades sociales en el aula Tabla 6. Después me sentiré: ■Arrepentido ■Triste ■Satisfecho ■Tenso ■Relajado ■ .............. ■ .............. ■ .............. ■ .............. Generar diferentes alternativas de actuación, anticipándonos a la aparición automática de conductas impulsivas Conviene entrenar el hábito de sopesar, al menos, dos alternativas ante situaciones que inducen a responder impulsivamente. Para ello se puede empezar por visualizar alguna situación problemática pasada y buscar diferentes tipos de respuesta que se hubieran podido dar. ■ Las dos alternativas. El profesor plantea una situación problemáti-ca (real o imaginada) susceptible de provocar una reacción impul-siva. Cada alumno debe pensar, antes de responder, dos respuestas alternativas: una impulsiva-visceral, la otra controlada-reflexiva (Tabla 7). Tabla 7. Situación: Reacción impulsiva: Reacción controlada: Distanciarse para ver mejor Supone reenfocar la situación, viendo lo que ocurre con cierto dis-tanciamiento, y comparando lo que sucede con lo que podría estar suce-diendo si se reaccionara de otra forma. ■ Verbalizar la situación. Se resume lo que está ocurriendo en una frase (y sólo una), incluyendo las emociones y pensamientos propios que acompañan a la situación. Se busca una frase alter-
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 27 Autocontrol 27 nativa que refleje otra forma más eficaz de ver la situación, in-cluyendo pensamientos y emociones generadores de bienestar (Tabla 8). Tabla 8. Lo que está ocurriendo es: ___________________________________________ _______________________________________________________________ _______________________________________________________________ Lo que podría estar ocurriendo es: ____________________________________ _______________________________________________________________ _______________________________________________________________ Elegir reacción Identificada una situación ansiógena reciente, se trata de visualizar la misma situación en el futuro y pensar cuál de las siguientes opciones se elegiría en frío: No hacer nada. Hacer lo mismo que hice. Hacer algo diferente. Procurar que no me afecte. Ralentizar, demorar las repuestas, contar hasta... La ralentización deliberada de la conducta, combinada con ejercicios de respiración profunda y relajante durante unos pocos segundos permi-te crear un estilo de respuesta deliberadamente pausado, incompatible con la impulsividad. Esperar a que escampe Supone no actuar en caliente, recuperando la capacidad de decidir cuándo queremos actuar. Cuando estamos en pleno arrebato emocional nos vemos a menudo empujados de forma automática e irreflexiva a eje-cutar una acción explosiva cargada de connotaciones emocionales negati-
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 28 28 Las habilidades sociales en el aula vas. Estas explosiones emocionales eclipsan o nublan nuestra capacidad para razonar y tomar decisiones, por lo que esperar a que pase la tormen-ta emocional, sin actuar, permite la elección de mejores opciones y la re-cuperación del control de los factores cognitivos sobre los emocionales. ■ Lo que voy a decir/hacer ahora, lo diré/haré... Consiste en repetirse mentalmente, cuando se atisba el inicio de una tormenta emocio-nal, la frase «Lo que voy a hacer/decir ahora, lo haré/diré... (diez minutos, una hora, un día más tarde)». Visualizar el estado de satisfacción que sigue a una reacción controlada Consiste en imaginarnos en un futuro próximo pronunciando frases que expresan satisfacción por habernos podido controlar (Tabla 9). Este tipo de visualización ayuda a evitar reacciones emocionales indeseadas y preparar alternativas más eficaces («la próxima vez haré...»), además de atenuar los altibajos en los estados de ánimo, tan nocivos en personas predispuestas a padecerlos de forma acusada. Tabla 9. Dentro de poco me sentiré satisfecho al poder decir: «Me controlé», «conseguí aguantar», «he resistido la tentación de contestarle»... No regalar, dar a cambio de... Es un entrenamiento de la perseverancia, la abnegación y la pacien-cia (el que resiste, acaba ganando), frente a los alumnos/hijos que lo quieren todo aquí, ahora... y sin esfuerzo. La perseverancia implica capa-cidad para demorar las gratificaciones y, por lo tanto, autocontrol. La persistencia al perseguir un propósito no garantiza el éxito siempre, pero su ausencia lo impide casi siempre, además de ser una cualidad indispen-sable para emprender planes a medio o largo plazo, como es el caso de los estudios. ■ Después de... Consiste en posponer la obtención de una gratifica-ción o recompensa hasta que se haya realizado una determinada tarea o esfuerzo que suponga cierta incomodidad: «Esto lo haré después de...» «Eso lo podrás hacer después de...»
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 29 Autocontrol 29 «Cuando..., podrás...» «Si acabas pronto, podrás...» ■ Cuántos días sin... En una agenda o almanaque, se van marcando cruces en los días que se ha conseguido inhibir una conducta ina-propiada o producir la conducta deseada. Para ayudar a mantener la constancia, se pide periódicamente a cada alumno que comuni-que al resto cuántos días lleva cumpliendo el propósito planteado. Si se cumple, se reconoce y se anima a persistir, y si no, se emplaza a volverlo a intentar, eliminando los obstáculos aparecidos en la anterior ocasión. Trabajar la capacidad de hacer planes ... Y cumplirlos, lo cual lleva aparejada la capacidad de diferenciar lo que nos conviene de lo que nos gusta, que a menudo no coinciden. Esta estrategia, como las anteriores, pretende incidir en dos capacidades fun-damentales en el estudio: • Capacidad de perseverar en la persecución de metas no inmediatas mediante el esfuerzo. • Capacidad de soportar la demora de gratificaciones sin merma del rendimiento. ■ El reto del día/semana. Plantearse un propósito (y sólo uno) cada día y cumplirlo, manteniéndolo durante varios días, hasta consoli-darlo, y una vez consolidado y convertido en hábito, pasar a plan-tearse otro. El propósito puede referirse a algo especialmente mo-lesto que deseemos cambiar desde hace tiempo, aunque conviene empezar por pequeños retos no muy complicados de cumplir, para ir aumentando la dificultad progresivamente. Un ejemplo es el compromiso de cumplimiento de una norma de convivencia: el alumno se propone, tras la sugerencia del profesor, respetar una norma de convivencia, no como una exigencia del profesor, sino como un reto autónomo. Puede anotar el propósito en un papel que lleve consigo o coloque en un sitio visible (espejo, mesa de trabajo…). Una pequeña autorrecompensa por cada propósito conseguido y consolidado reforzará la intención de acometer nue-vos retos. ■ La renuncia autónoma: me apetece, pero no me conviene. Consiste en renunciar a algún deseo prescindible (no confundir con necesi-
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 30 30 Las habilidades sociales en el aula dad), para dedicar dicho tiempo a realizar alguna tarea pendiente que tengamos que emprender ineludiblemente y que nos resulte desagradable. Es un entrenamiento de la fuerza de voluntad y de la capacidad de autocontrol, transferible a otros retos. Tener a la vista una nota similar a la Tabla 10 nos puede ayudar como recor-datorio. Tabla 10. Me apetece (pero no haré) Me conviene (haré) Evitar el contagio emocional Reaccionar ante una acusación o un insulto con una respuesta auto-mática del mismo calado, no suele aportar beneficios a la situación ni al estado de ánimo del que reacciona impulsivamente. Por ello, conviene entrenarse en contemplar este tipo de situaciones como «vías de contagio emocional» que hay que evitar. El autocontrol es la vacuna que nos in-muniza contra dicho contagio. ■ No entrar al trapo. Se plantean a los alumnos, por grupos peque-ños, situaciones en las que otra persona se ha dirigido a nosotros con una frase cargada de negatividad y tensión: acusación, recri-minación, crítica injusta, insulto... Cada grupo ha de buscar una respuesta eficaz pero basada en la calma y el sosiego, evitando el contagio emocional negativo, es decir, una reacción agresiva e im-pulsiva. Usar citas, pensamientos y frases como mantras Hay frases que expresan en muy pocas palabras pautas de conducta que pueden servir de guías para conseguir un mejor autocontrol. Recopi-lar algunas citas y pensamientos y tenerlos presentes de forma automática en momentos problemáticos puede servir de ayuda a la hora de mejorar el autocontrol.
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 31 Autocontrol 31 ■ Mis citas preferidas. Esta actividad se puede llevar a cabo de este modo: 1. El profesor propone una serie de frases de autores célebres rela-cionadas con el autocontrol, a la vez que pide a los alumnos que aporten otras frases, ideas o citas que le gusten especialmente, referidas a emociones y relaciones interpersonales. Pueden recu-rrir a bibliografía o a páginas especializadas de Internet, o bien pensar ellos alguna frase original. 2. Se pegan en una pared de la clase y cada alumno explica el sig-nificado de las citas que él ha aportado. 3. Los alumnos van anotando en su cuaderno las que más le gus-tan con la finalidad de practicar en su vida cotidiana la idea re-flejada en la cita. 4. Se realiza una votación y se adopta la más nominada como cita de la semana, quedando en un lugar resaltado del aula. En la se-mana siguiente se sustituye por la segunda más votada, y así su-cesivamente. Buscar explicaciones alternativas a la mala intención del otro Las reacciones impulsivas y agresivas derivadas de la interpretación de una conducta ajena como malintencionada suelen inducir malestar en la persona ofendida, mientras que la interpretación benévola de las ac-tuaciones ajenas suele eliminar preocupaciones y descontentos innecesa-rios (siempre que la mala intención del otro no sea evidente).
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    LA AUTOESTIMA 811064Interiores 21/7/05 14:51 Página 33 Es el conjunto de juicios de valor sobre uno mismo, es decir, la estima-ción sobre la propia valía. Se va formando progresivamente a partir de las experiencias, pensamientos y emociones pasadas, junto a la retroalimen-tación suministrada por los otros significativos (amigos, familia, compa-ñeros...), y tiene una gran influencia sobre la estabilidad emocional y el bienestar personal. Según Yela, la autoestima está ligada a dos necesidades básicas para el hombre, valer para algo (tener éxito) y valer para alguien (reconoci-miento del éxito), lo que tiene muchas implicaciones en el mundo edu-cativo, pues el alumno está expuesto continuamente a experiencias en las que pone en juego su capacidad para obtener éxito y reconocimiento por parte de compañeros y profesor, con lo que se establece una relación circular entre rendimiento, aprecio por parte de los demás y autoestima. Como decía Brookover, una elevada autoestima no garantiza el rendi-miento, pero es condición necesaria para el mismo, ya que, según el nivel de autoestima sea alto o bajo, los esfuerzos se centrarán en intentar obte-ner nuevos éxitos o en intentar evitar nuevos fracasos. Según el grado de generalidad, se puede hablar de dos tipos de auto-estima: • Específica o situacional, cuando la autovaloración se refiere a un cam-po específico. Para unos, lo fundamental es el aspecto físico, para otros el rendimiento escolar o laboral, y en otros priman las relaciones sociales u otros aspectos. Los campos específicos conside-rados prioritarios por la persona integran el yo nuclear, que se carac-terza por estar organizado y jerarquizado, ser dinámico, conservador y aprendido. Las creencias sobre el yo nuclear son muy resistentes al cambio y los ataques contra el mismo provocan respuestas airadas e intensas, mientras que las creencias periféricas son más modificables y afectan menos a la autoestima (Purkey, 2000). La mejora de la au-toestima específica pasa por usar técnicas de reestructuración cogni-tiva, centradas en la canalización de distorsiones cognitivas y creen-cias irracionales, y en el manejo de las debilidades, críticas y errores. • General o caracteriológica, o valoración global de sí mismo. Cuando hay un déficit en este tipo de autovaloración, a menudo fruto de una autocrítica rígida e inflexible, no suele bastar con modificar los
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    34 Las habilidadessociales en el aula pensamientos irracionales, sino que además es necesario desarrollar una actitud menos valorativa sobre sí mismo. Características. En relación con la autoestima conviene tener en cuenta algunas consideraciones: • Tiene carácter dinámico. Está en constante evolución en función de las huellas que dejan las continuas interrelaciones con los de-más, estando sometida a un continuo proceso de renegociación, especialmente en determinados momentos críticos, como la ado-lescencia, en los que la intensidad y cantidad de cambios a asimilar pueden llevar a cuestionarse la propia valía. • Puede ser un factor de crecimiento personal o de riesgo. Mientras una alta autoestima capacita a la persona para plantearse los más variados retos, una baja autoestima puede generar problemas psi-cológicos incapacitantes para acometer incluso las empresas más sencillas, además de generar sufrimiento. • Es fruto de la relación entre las aspiraciones personales y la viven-cia subjetiva del éxito. El planteamiento de metas realistas y la per-cepción de autoeficacia que da el tener la sensación de que dichas metas se van cumpliendo sirven para mantener la autoestima. • Tiene carácter subjetivo. Es un conjunto de creencias sobre la pro-pia capacidad que no se corresponde necesariamente con la capaci-dad real. Puede haber personas con gran capacidad en un determi-nado campo que, sin embargo, se infravaloran, mientras otras se atribuyen una valía muy por encima de lo real. • Es un filtro de la realidad, que sirve para regular la conducta e in-terpretar las situaciones. La autoestima correlaciona con una serie de indicadores, algunos de los cuales se pueden ver en la Tabla 11. Tabla 11. Indicadores relacionados con la autoestima (adaptación de Romero, Casas y Carbelo) Baja autoestima Alta autoestima Autocrítica exagerada, insatisfacción crónica Hipersensibilidad a la crítica ajena. Resentimiento pertinaz contra los críticos Equilibrio entre satisfacción y autocrítica Seguridad y confianza para superar obstáculos y adversidades 811064 Interiores 21/7/05 14:51 Página 34
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 35 La autoestima 35 Indecisión crónica, pánico a equivocarse Incapacidad para decir NO, por miedo a desagradar Perfeccionismo compulsivo Culpabilización patológica por el pasado y preocupación excesiva por el futuro Pesimismo y hostilidad latente Negativismo generalizado Abundancia de emociones negativas, posible caída en conductas adictivas Se considera insignificante para los demás Centrado en las necesidades propias, es incapaz de pensar en los demás Agresividad o pasividad Ansiedad y angustia ante las adversidades Baja eficacia en las relaciones interpersonales Atribuyen sus éxitos a causas externas e incontrolables, y los fracasos a causas internas y controlables Lamentos, padecimientos Confianza en la propia capacidad, sin temor a equivocarse Defensa de los valores propios, pese a la oposición colectiva Realismo y aceptación de los errores como algo natural No se obsesiona por el pasado ni por el futuro, pero los tiene en cuenta para centrarse en el presente Optimismo Disposición hacia las tareas apacidad para disfrutar con las más diversas actividades Se considera valioso para los demás Sensibilidad ante las necesidades y derechos de los demás Asertividad Resiliencia, capacidad para afrontar y superar las adversidades Buen desarrollo de las habilidades sociales Atribuyen sus éxitos a causas internas y controlables, y sus fracasos a causas externas e incontrolables Disfrute, autoaceptación ESTRATEGIAS PARA POTENCIAR LA AUTOESTIMA Las estrategias para potenciar la autoestima han de centrarse funda-mentalmente en los siguientes aspectos: • Refutación de autocríticas infundadas o desproporcionadas, ade-más del manejo adecuado de las críticas ajenas.
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 36 36 Las habilidades sociales en el aula • Concienciación de las cualidades propias, evitando la focalización en las debilidades. • Identificación y modificación de creencias irracionales nocivas para el sujeto. Algunas sugerencias y actividades a tener en cuenta para potenciar la autoestima son las siguientes: Evitar la autocrítica exagerada y autodestructiva, equilibrando puntos fuertes y débiles Las personas con baja autoestima tienen propensión a exagerar las críticas, pudiéndose llegar al carácter patológico de las mismas. La crítica, que tiene una vertiente positiva cuando se limita a detectar errores y bus-car salidas para subsanarlos, adquiere tintes tóxicos cuando se vuelve per-sistente (y pone en cuestión la valía personal), sucediéndose las imágenes evocadoras de fracasos y malestar. ■ Equilibrar puntos fuertes y débiles. Se desarrolla del siguiente modo: 1. Cada alumno anota en una tarjeta, de forma anónima, tres puntos fuertes y tres puntos débiles de su personalidad (Tabla 12). Es preciso anotar un punto fuerte por cada punto débil re-señado, de forma que se mantenga un equilibrio entre cualida-des y defectos. 2. El profesor mezcla las tarjetas y las reparte aleatoriamente. 3. Cada alumno lee la tarjeta que le ha tocado en suerte como si fuera suya, resaltando los puntos fuertes y explicando cómo su-peraría los puntos débiles. Tabla 12. Puntos fuertes Puntos débiles
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 37 La autoestima 37 Llenar el mayor tiempo posible de pensamientos y vivencias positivas El porcentaje de tiempo diario que ocupemos nuestra mente con pensamientos, vivencias y emociones positivas irá restando tiempo dispo-nible para las emociones negativas, creando una espiral que aumenta la satisfacción progresivamente y no deja cabida para las emisiones nega-tivas. ■ El DÍA: el diario de nuestras vivencias. El DÍA es un periódico ima-ginario que incluye en forma de noticias nuestras vivencias más re-levantes de cada jornada (pensamientos y emociones). En un pe-riódico, siempre con el mismo número de páginas, el espacio ocupado por noticias positivas se resta del espacio disponible para noticias negativas y viceversa. Podemos elaborar cada noche nues-tro diario, con las noticias más relevantes del día, separando las positivas de las negativas, y sopesando si la proporción entre am-bas resulta satisfactoria (Tabla 13). La lectura del diario elaborado puede servir para automotivarnos y predisponernos a mejorar el diario del siguiente día, procurando aumentar el porcentaje de no-ticias placenteras y disminuyendo las causantes de malestar. Tabla 13. EL DÍA Noticias positivas Noticias negativas Centrarse en las cualidades propias y adoptar estrategias para que los demás las aprecien El hecho de tener que hacer patentes de forma objetiva nuestras cua-lidades y tener que plasmarlas en un escrito para que los demás las pue-dan apreciar nos permite mejorar nuestro autoaprecio.
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 38 38 Las habilidades sociales en el aula ■ Aviso clasificado. Se pide a los alumnos que confeccionen un anun-cio publicitario imaginario en el que intenten venderse a sí mis-mos, resaltando las cualidades que creen tener y que podrían ser apreciadas por potenciales compradores. El profesor va leyendo los anuncios, y los alumnos van diciendo a quién comprarían y por qué, elaborándose una relación de cualidades preferidas por la mayoría. Reflexionar sobre la propia imagen (autoconcepto) La reflexión sobre uno mismo ayuda a mejorar el nivel de autoesti-ma, siempre que se cumplan ciertas condiciones: se debe buscar un equi-librio entre cualidades y defectos, ser respetuoso con uno mismo, darse consejos constructivos, evitar críticas destructivas e intentar evitar distor-siones cognitivas. ■ Carta a uno mismo. Cada alumno se escribe una carta a sí mismo, imaginándose que está dirigida a su mejor amigo. En ella se pue-den expresar los sentimientos y percepciones que uno tiene sobre sí mismo, así como los planes e ilusiones para el futuro. Como complemento, los alumnos que lo deseen pueden intercambiar la carta con su mejor amigo e identificar mutuamente distorsiones cognitivas del otro, ayudándose a corregirlas. Centrar la atención en los aspectos positivos de otras personas ayuda a cultivar un lenguaje interno de autoaceptación y autoaprecio Como la baja autoestima va unida al hecho de centrarse en los atributos negativos propios, conviene reenfocar la atención hacia las dotes propias y ajenas. Ejercitarse cotidianamente en centrar la aten-ción en las cualidades de otras personas, incluidas las que no nos caen bien, tiene un efecto bumerán sobre la autoestima, pues combate el egoísmo y facilita la adquisición de una autoimagen más equilibrada. ■ Un nombre y una cualidad. Cada alumno dice su nombre y una cualidad que empiece por la primera letra de su nombre. Los demás añaden otras cualidades que empiecen por la misma letra. ■ Las lentes positivas. La forma de llevarlo a cabo es la siguiente:
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 39 La autoestima 39 1. Dividida la clase en grupos de 4-6 alumnos, un miembro de cada grupo se ofrece a ser el centro de atención de los demás. 2. Los demás miembros del grupo escriben en una hoja aspectos positivos que creen que caracterizan a su compañero. 3. Se hace un compendio de todas las cualidades anotadas, que es entregado al alumno en cuestión. 4. Se va repitiendo el ejercicio con los demás alumnos. ■ El amigo ideal. Es una forma anónima de elaborar un inventario de cualidades preferidas. Se propone a cada alumno que piense en su mejor amigo y que escriba en una nota las cualidades que lo ador-nan, sin poner el nombre de su amigo. Un alumno secretario reco-ge las hojas y va anotando en la pizarra las cualidades y la frecuencia con que aparece cada una de ellas, ordenándolas de mayor a menor frecuencia. Los alumnos copian la lista de cualidades preferidas por el grupo, pudiéndose plantear cada uno como propósito adquirir (o mejorar) alguna cualidad de la lista que él crea no poseer. ■ Rueda de cualidades. Se forma un círculo con todos los alumnos mirando hacia el centro del círculo. Cada alumno dice al oído a su compañero de la derecha un aspecto positivo que ve en él. Com-pletada la rueda, se empieza de nuevo invirtiendo el sentido de la rueda (hacia la izquierda). Cuando se ha completado esta segunda ronda, cada alumno comunica en voz alta a la clase qué dos cuali-dades le han sido atribuidas. Aceptar críticas constructivas y errores, sin que la autoestima se vea afectada Las críticas suelen doler entre otras causas por lo que tienen de ines-perado, pues generalmente se esperan alabanzas. Este efecto desaparece si se establece en un grupo una actividad exclusiva de críticas, siempre que éstas se centren en conductas y no en rasgos de personalidad o en ataques personales. Este ejercicio puede servir para mejorar la capacidad de acep-tación de críticas, a la vez que permite un mejor autoconocimiento y una conciencia más clara de las propias limitaciones, con la finalidad de co-rregirlas. Es una forma no agresiva de manifestar críticas, ya que, al saber que todos van a recibirlas, se acentúa el carácter constructivo, equilibra-do y respetuoso de las mismas. ■ Rueda de críticas. El modo de llevarlo a cabo es el siguiente:
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 40 40 Las habilidades sociales en el aula 1. Dividida la clase en grupos de 4-5 alumnos, cada alumno for-mula por escrito una crítica a cada compañero de grupo, con la condición de que cumplan los siguientes requisitos: • Ser constructivas. • Referirse a conductas y no a rasgos estables de personalidad. • Ser respetuosas. 2. Se pasan las notas a los interesados, que pueden reconocer o no las críticas recibidas y manifestar, si las ven justificadas, sus pro-pósitos de cambio, solicitando ayuda a los demás. Aceptar un cierto porcentaje de defectos y errores, evitando el perfeccionismo No somos perfectos, pero con demasiada frecuencia actuamos como si lo fuéramos. Pretendemos tener razón en todo y actuar siempre correcta-mente, lo que nos sumerge en un estado de obstinación y ansiedad que acaba por volverse contra nosotros. Para luchar contra esta tendencia con-viene tener presente que es humano cometer errores y tener fracasos, y que es sano aceptarlos de forma desdramatizada sin cuestionar la propia valía, para lo cual conviene entrenarse en tolerar con naturalidad un cierto por-centaje de errores y fracasos («esto forma parte de mi tanto por ciento tole-rable de defectos»), sin menoscabo de hacer todo lo posible por superarlos. Evitar errores crónicos Hay ciertos comportamientos erróneos que tienden a repetirse per-sistentemente, aunque vayan seguidos de posteriores arrepentimientos y se asegure una y otra vez que no se volverá a caer en el mismo error. La detección y corrección de estos errores crónicos cobran una importancia estratégica, al propiciar mejoras continuas. ■ No tropezar en la misma piedra. Para evitar la cronificación de errores, se pueden seguir los pasos reflejados en la Tabla 14. Tabla 14. Evitando errores futuros Error crónico: ____________________________________________________ _______________________________________________________________
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 41 La autoestima 41 Consecuencias negativas derivadas del mismo: ___________________________ _______________________________________________________________ Lo prioritario para mí en esa situación es conseguir: _______________________ _______________________________________________________________ Si se repite la misma situación, debo evitar caer en el mismo error, para lo cual haré: _______________________________________________________________ _______________________________________________________________ _______________________________________________________________ Ampliar el círculo de relaciones Una baja autoestima puede deberse en ocasiones a la influencia con-traproducente de un pequeño número de personas con ascendencia, que conduce al sujeto a encerrarse en una única visión de la realidad, elabo-rando todas sus creencias a través del tamiz de las opiniones de dicho círculo cerrado. En estos casos es conveniente ampliar el círculo y cono-cer otras opiniones y perspectivas. ■ Saliendo del círculo cerrado. Un sencillo ejercicio que puede ayudar a combatir los efectos perjudiciales de la influencia de un círculo cerrado es el siguiente (Tabla 15): 1. Detección del círculo. Averiguar qué personas suelen inducir (o influir en) las creencias negativas sobre uno mismo. 2. Salida del círculo. Identificar personas ajenas al círculo habitual con quienes contrastar opiniones y a quienes pedir opinión. Tabla 15. Personas que forman mi círculo... Otras personas a las que pedir parecer...
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 42 42 Las habilidades sociales en el aula Buscar un estilo positivo de afrontamiento de errores, eligiendo una acción reparadora por cada error cometido Buscar acciones inmediatas (pero no irreflexivas) después de cada error cometido evita el encadenamiento paralizante de ideas culpabiliza-doras: se puede recurrir a una acción reparadora, una explicación o una disculpa, por ejemplo. Supone dar a los errores una dimensión adecuada, reconociéndolos, pero sin ligarlos sistemáticamente a emociones negati-vas como la culpa, la vergüenza o la depresión. Sustituir automensajes tóxicos por un lenguaje preciso, descriptivo y beneficioso El diálogo que mantenemos con nosotros mismos se convierte en ocasiones en nuestro peor enemigo, al autodirigirnos continuamente mensajes despreciativos, descalificantes o acusatorios. Este tipo de len-guaje puede ser sustituido por otro que remarque la aceptación de uno mismo y concrete los mensajes, huyendo de generalizaciones tajantes y sentenciadoras. LA AUTOCRÍTICA PATOLÓGICA Atacarse a sí mismo es pagar dos veces por la lección: una por el error, otra por el ataque. Entender las críticas propias y ajenas como un feed-back necesario ayuda a crecer, pero no ocurre lo mismo con la autocrítica exagerada y excesivamente rigurosa, que puede alcanzar carácter patológico, por su capacidad para erosionar la autoestima. La crítica patológica suele enca-denar imágenes del pasado para minar la sensación de valía, por lo que es necesario desactivarla con algunas estrategias como las siguientes: • Detener el pensamiento, interrumpirlo bruscamente cuando nos sorprendamos encadenando autocríticas infundadas («¡ya basta!», «¡se acabó!», «¡ya está bien de autoflagelación por hoy!»...). • Elaborar refutaciones por escrito que se puedan usar ante cada ata-que crítico («hice lo que pude», «¡fue inevitable!», «ya está hecho», «otra vez lo haré mejor»...). • Buscar la función o utilidad de la crítica, lo que ayuda a hacerla menos creíble («¿qué provecho saco de criticarme?»).
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 43 La autoestima 43 • Preguntar el precio a pagar: en qué nos beneficia y en qué nos per-judica. • Crear mantras de aceptación (frases a las que recurrir para ahuyen-tar a la crítica, sobre todo cuando empiece a actuar), y situarlos en sitios visibles, a modo de recordatorios. • Resaltar dotes y cualidades, repasar logros y objetivos conseguidos. Buscar una plusvalía (o frase autoelogiosa) por cada minusvalía que nos encontremos. • Recordar momentos específicos de pequeños triunfos pasados. • Buscar excepciones a las generalizaciones críticas. • Usar descripciones en vez de valoraciones, huyendo del lenguaje peyorativo. • Aceptarnos, tratarnos a nosotros mismos como nuestro mejor ami-go: comprendernos, escucharnos, apreciarnos, perdonarnos. • Vivir plenamente, en vez de estar justificándose continuamente. • Flexibilizar deberes, evitando su efecto tiranizador, que lleva a la culpa y la autoacusación. • Detectar y combatir las distorsiones cognitivas. Por su importancia merecen ser vistas con detalle. LAS LENTES SUCIAS: LAS DISTORSIONES COGNITIVAS He pasado por muchas cosas terribles en mi vida, algunas de las cuales sucedieron de verdad (MARK TWAIN) El filósofo griego Epicteto anticipó la importancia que el modo de interpretar la realidad tiene sobre las emociones al afirmar que «lo que de verdad nos desalienta no son los hechos en sí mismos, sino la manera en que pensamos acerca de ellos». Posteriormente, Beck y Ellis también resaltaron la relación entre pensamientos (interpretaciones cognitivas o formas de entender lo que nos pasa) y emociones (formas de sentir lo que nos ocurre). Solemos elaborar juicios sobre las situaciones que nos toca vivir, y estos juicios influyen en nuestro comportamiento y en nuestras emociones, siendo especialmente perjudicial la capacidad que tienen algunos pensamientos irracionales de generar estados emociona-les negativos. En función de su relación con las emociones, podemos distinguir entre pensamientos positivos (que nos acercan a nuestros objetivos y pro-
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 44 44 Las habilidades sociales en el aula ducen satisfacción) y negativos (nos alejan de nuestros objetivos y provo-can malestar). Además, podemos distinguir entre pensamientos racionales (basados en datos más o menos reales y objetivos) e irracionales (alejados de la rea-lidad y basados en suposiciones, prejuicios y falsas interpretaciones de la realidad). Los pensamientos negativos e irracionales se conocen como distorsiones cognitivas, que son interpretaciones erróneas de la realidad, basadas en procesos emocionales más que racionales, que producen efec-tos desfavorables para el sujeto. Todo el mundo experimenta emociones negativas en mayor o menor medida, ya que solemos filtrar y recompo-ner continuamente la realidad, pero lo preocupante es cuando cobran una intensidad o frecuencia desproporcionada, convirtiéndose en la for-ma habitual de reaccionar y afectando a la mayor parte de conductas y relaciones interpersonales (estado emocional permanente). Habrá, pues, que empezar, para combatir las emociones negativas, por la detección y reconducción de aquellos pensamientos que desfiguran nuestra percep-ción de la realidad y además causan ansiedad y malestar. Para verificar si un tipo de pensamiento o creencia puede ser catalo-gada como negativa e irracional (es decir, como distorsión cognitiva) se pueden seguir algunos criterios citados por Van der Hofstadt y Quiles (2002): • Criterio de objetividad: «¿qué pruebas tengo para afirmar esto?». • Criterio de intensidad: «¿cómo me siento al pensar esto?», «¿cuánta ansiedad me produce?». • Criterio de utilidad: «¿para qué me sirve pensar así?», «¿me ayuda o me perjudica?». • Criterio de lenguaje: «¿qué me estoy diciendo?», «¿cómo me lo es-toy diciendo?». Tipos de distorsiones cognitivas y creencias irracionales A continuación se exponen algunas distorsiones cognitivas y creen-cias irracionales, descritas inicialmente por Beck y Ellis y ampliadas pos-teriormente por otros autores. Se incluye una somera descripción de cada una de ellas, algunos ejemplos usuales y estrategias para combatirlas. Filtrado o visión de túnel Descripción. Se ve un solo aspecto de la situación, centrando la aten-ción exclusivamente en él, soslayando los demás. Lo más frecuente es que
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 45 La autoestima 45 se vean sólo los aspectos negativos, que acaban por teñirlo todo de pesi-mismo. Según las vulnerabilidades de cada uno, se filtra uno u otro as-pecto de la situación: por ejemplo, las personas ansiosas, suelen ver peli-gros en cualquier situación; las depresivas suelen ver pérdidas en todo, o las coléricas, injusticias. Frases clave para detectarla: «no soporto que…», «no aguanto...», «es insoportable…», «es horrible…», «esto es un desastre», «no sabes ha-cer nada». Pensamientos alternativos: – Desdramatizar y buscar soluciones. – ¿Qué ha pasado otras veces? – Equilibrar, ver lo positivo. ■ Mi túnel. Para identificar el filtro negativo y oscurecedor que sole-mos aplicar a situaciones que nos causan malestar, se piensa en una situación ansiógena y se completan las siguientes frases, inclu-yendo en la primera aspectos negativos y en la segunda aspectos positivos de la situación: Sólo suelo ver (lo injusto, lo peligroso, lo negativo).............................................. olvidando que también ...................................................................................... ■ Las alabanzas, primero. Consiste en prohibirnos hacer críticas has-ta que hayamos formulado un número determinado de comenta-rios positivos. Una forma de llevarlo a cabo es obligándonos a contabilizar un cierto número de halagos (sinceros por supuesto) antes de permitirnos hacer una crítica (Tabla 16). Tabla 16. Comentarios positivos Crítica
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 46 46 Las habilidades sociales en el aula ■ Reequilibrar la balanza. Hay personas que tienen una tendencia a verlo todo de forma negativa y abusan del uso de la crítica, mien-tras que son parcas en dispensar halagos. Tienen umbrales muy di-ferentes para las críticas y las alabanzas. Podemos considerar el es-tilo interpretativo de la realidad de algunas personas como una balanza que está cargando todo el peso sobre uno de los brazos, el de las emociones negativas. Para recuperar el equilibrio perdido hay que centrarse en buscar, bien facetas positivas de la situación, bien soluciones a los problemas. Para ello se puede usar la imagen de una balanza que tiene en un brazo los pensamientos negativos y en el otro los pensamientos positivos, procurando que haya un equilibrio entre ambos (Figura 4). Figura 4. Polarización o visión en blanco o negro Descripción. Se ve todo en términos absolutos, blanco o negro, sin percibir términos medios. No hay escalas de grises. Se divide a las perso-nas en buenas y malas absolutas y a las situaciones en maravillosas o ca-tastróficas. Frases clave para detectarla. «Todo me sale mal», «soy un fracaso», «será fácil, está hecho», «esto es de sentido común», «qué mal lo estoy ha-ciendo ». Pensamientos alternativos: – Graduar, buscar el tanto por ciento. – No más absolutos.
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 47 La autoestima 47 – Ser específico y concreto, describiendo situaciones en vez de juz-garlas. – Buscar términos medios: la tercera vía. – Preguntarse qué ha ocurrido en ocasiones anteriores. – Aceptar errores sin que afecten al juicio sobre la totalidad de la persona. ■ Ver grises. Se analiza cualquier juicio formulado en términos abso-lutos, intentando convertirlo en un juicio expresado en términos porcentuales: «Mi gris es ...% de negro y ...% de blanco». ■ Concretando. Se sustituyen juicios descalificadores o autodescalifi-cadores por descripciones concretas de la situación: «Concretamente lo que ocurre es...». Generalización excesiva Descripción. Se sacan injustificadamente conclusiones generales a partir de hechos puntuales sin base alguna. Hay una propensión a con-vertir en regla general un hecho particular, esperando que este hecho se repita una y otra vez. Frases clave. «Siempre…», «nunca…», «nadie…», «todos…». Pensamientos alternativos: – Evitar términos absolutos (nunca, siempre, todos...). – Evitar anticipaciones sobre el futuro. – Concretar. – Buscar pruebas. – Ser preciso. – Buscar excepciones. – «¿Cuántas veces ha ocurrido esto realmente?» ■ Nunca diré... Esta actividad pretende evitar términos absolutos (siempre, nunca...) en las conversaciones habituales, a pesar de utilizar paradójicamente (y deliberadamente) un término absoluto en su título. Para ello, en grupos de cuatro alumnos, intercambian mensajes emocionales procurando que contengan términos de probabilidad, concretos y precisos. Cada vez que el grupo sorpren-da a un alumno pronunciando un término absoluto (siempre,
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 48 48 Las habilidades sociales en el aula nunca, todos, nadie…) se le asigna una penalización. Se repite el juego periódicamente hasta que se vayan eliminando los términos generalizadores. ■ ¿Qué quiere decir siempre? Es una actividad realizada en grupos de cuatro alumnos, que conversan sobre situaciones emocionalmente negativas sufridas en el pasado. Cada vez que un miembro del gru-po pronuncia un término absoluto los demás le piden que respon-da a la siguiente frase: «¿Qué quiere decir... siempre? (o nunca, to-dos, nadie...)». El alumno debe contestar sustituyendo el término absoluto si lo considera exagerado y concretando a qué frecuencia relativa se refiere (algunas veces, a menudo, la mayoría, algunos, pocos...). Adivinación (o bola de cristal) Descripción. Tendencia a interpretar el pensamiento y adivinar los sentimientos ajenos sin prueba alguna. Se lee la mente ajena y se inter-preta todo como intencionado, convirtiendo supuestas intenciones aje-nas en certezas y sacando conclusiones apresuradamente sin tener evi-dencias concretas. A veces, se proyectan en los demás sentimientos y pensamientos propios («se cree el ladrón...»). Frases clave para detectarla. «Eso lo dice por...», «tengo claro que...», «sé cierto que...», «yo no me equivoco nunca», «no les voy a caer bien». Pensamientos alternativos: – Averiguar qué pruebas se tienen para tomar suposiciones por cer-tezas. – Dejar de suponer, de ser adivino. – Ser específico y preciso (ver ■ Concretando, p. 47). – Convencernos de que no podemos saber qué piensan los demás si no nos lo dicen. – Hacer averiguaciones y comprobaciones para contrastar nuestras suposiciones. Catastrofismo Descripción. Ponerse en lo peor, esperar lo peor. Estar siempre anun-ciando calamidades futuras. Todo tiene riesgo. Anticipar que algo va a sa-lir mal sin dudarlo.
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 49 La autoestima 49 Frases clave para detectarla. «Seguro que a mí me pasa», «yo aún lo haría peor», «¿y si me pasa a mí?». Pensamientos alternativos: – Centrarse en el presente y no anticipar fatalidades. – Recordar otras veces en que uno pensó lo mismo y al final no ocu-rrió nada. – Preguntarse qué probabilidades hay de que ocurra lo que pensamos. Personalización Descripción. Creer que todo lo que dicen o hacen los demás se refie-re a uno mismo. Sentir que se está en el punto de mira de los demás (para bien o para mal). Compararse con los demás continuamente. Frases clave para detectarla. «Lo dice por mí», «se están fijando en mí». Pensamientos alternativos: – Comprobar, no suponer. – Preguntar. – Evitar comparaciones: uno tiene derecho a ser como los demás. Todos somos diferentes. – Buscar pruebas. – Pensar que están demasiado ocupados en ellos mismos para estar pendientes de vigilarnos. Falacia de control Descripción. Sentirse muy competente y responsable de todo... o sentir-se por el contrario impotente y al margen de todo, sin ninguna responsabi-lidad. Tiene dos maneras de manifestarse, ambas extremas y disfuncionales: • Subcontrol. Creer que uno no puede hacer nada por controlar los acontecimientos. Va acompañado de indefensión y de dependencia de los demás o de las circunstancias, con el consiguiente efecto pa-ralizante. Esta variante de la falacia de control es la más nociva para la autoestima, ya que suele estar unida a la sensación de desam-paro, depresión y resentimiento. • Hipercontrol. Creer que todos dependen de uno. Sentirse responsa-ble de todo. Va acompañado de la sensación de omnipotencia. Frases clave para detectarla. «Es culpa mía», «es mi responsabilidad», «tengo que estar yo, porque si no...», «los alumnos no aprenden porque
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 50 50 Las habilidades sociales en el aula yo no sé enseñarles», o, por el contrario: «esto no va conmigo», «yo no tengo nada que ver», «yo no puedo hacer nada si ellos no quieren». Pensamientos alternativos: – «Hice lo que pude.» No culpabilizarse si se ha hecho todo lo que estaba a nuestro alcance. – Ser específico. – Estar por encima de las cosas, distanciarse de vez en cuando. – Buscar causas fuera de uno mismo. – «Que cada palo aguante su vela.» – Acotar las responsabilidades propias y ajenas. ■ Carta de derechos y deberes propios. Consiste en incluir un nú-mero equilibrado de derechos y responsabilidades u obligaciones (ver Tabla 17). Tabla 17. Tengo derecho a: 1. 2. 3. Tengo la responsabilidad de : 1. 2. 3. Falacia de cambio Carta de derechos y responsabilidades Descripción. Se piensa que las soluciones a los problemas propios de-penden de las conductas de los demás, por lo que se les presiona para que cambien, pues la felicidad propia depende de ellos. Frases clave para detectarla. «Si no cambia la situación, no puedo…», «Si… cambiara, entonces yo podría…», «si me trataran...».
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 51 La autoestima 51 Pensamientos alternativos: – Buscar el cambio por los propios medios. – Empezar por preguntarse qué puede uno mismo hacer, sin esperar que los demás hagan nada («¿qué puedo hacer por mí?» «¿en qué me puedo ayudar?»). – Decidir qué se quiere hacer y hacerlo independientemente de los otros. – No esperar situaciones favorables: crearlas. Etiqueta global Descripción. Se ponen etiquetas estereotipadas e inalterables a perso-nas o situaciones, abusando del verbo «ser» y generalizando cualidades negativas. Produce una visión del mundo y de las personas inflexible y estereotipada. Las etiquetas se aplican a uno mismo, a los demás, a las si-tuaciones o a categorías sociales (razas, religiones, etc.). Frases clave para detectarla. «Es un…», «soy un…». Pensamientos alternativos: – Concretar la situación, ser específico. – Sustituir la designación global por una descripción precisa de lo que no gusta. – Equilibrar, centrándose también en aspectos positivos que no en-tran en la descripción global. – Buscar excepciones que escapen a la etiqueta. – «Ese no soy yo; es sólo una etiqueta.» – Evitar adjetivos y verbos característicos de etiquetas globales peyo-rativas: desastre, zoquete, fracaso, petardo, débil, torpe; perder, equivocarse, fracasar, echar a perder... Culpabilización Descripción. Se acusa uno de todo, tenga o no la culpa, o bien culpa a los demás, sin tener en cuenta otros aspectos posibles de la situación. Siempre se están buscando culpables, preferentemente uno mismo, lo que supone una asunción exagerada de responsabilidad, cuyo síntoma más llamativo es la disculpa constante. Suele ser inmovilizante, inhibido-ra de la acción, además de que la excesiva atención a uno mismo («¿cómo me estarán viendo?») resta recursos para intercambiar información o atender al otro. Suele ser síntoma de una baja autoestima.
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 52 52 Las habilidades sociales en el aula Frases clave para detectarla. «Perdona, ha sido culpa mía», «disculpa, soy un…», «si hubiera…», «es que soy muy aburrido». Pensamientos alternativos: – Buscar pruebas. – Describir, mejor que juzgar. – Ver errores en vez de culpas y aceptarlos con intención de corregir-los pero sin culpabilizarse. – Hice lo que pude. – «¿Qué resuelvo culpándome?» – Lo pasado, pasado está. – Ocuparse del presente. – Entrenamiento en invulnerabilidad. – Sustituir afirmaciones autoevaluativas por descripciones. Sentido excesivo del deber Descripción. Se mantiene una posición rígida sobre cómo deberían suceder las cosas. Cualquier alteración de las reglas se considera insopor-table. Se está pendiente en todo momento de cumplir los deseos y exi-gencias ajenos, buscando su aprobación y olvidando los propios deseos y necesidades. El exceso de exigencia y de responsabilidad bloquea la efica-cia en las realizaciones y aumenta la ansiedad. Tiene grandes posibilida-des de desembocar en trastornos psicológicos más o menos graves. Frases clave para detectarla. «Debería...», «tengo que...», «deberían...». Pensamientos alternativos: – Flexibilizar. – De vez en cuando, priorizar deseos legítimos sobre obligaciones. – Hacer las cosas por gusto y procurar hacer lo mínimo a disgusto. Tener razón Descripción. Se quiere tener razón siempre. Hay necesidad obsesiva de probar, en caso de desacuerdo, que el punto de vista propio es el co-rrecto. No se escucha, se ignoran los argumentos ajenos. Se piensa que es imposible equivocarse. Frases clave para detectarla. «Lo tengo clarísimo», «no tengo dudas», «sé que tengo razón».
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 53 La autoestima 53 Pensamientos alternativos: – Escuchar activamente al otro. – Bajar las defensas. – Intentar ponerse en la perspectiva del otro. ■ Provocar emoción, mejor que tener razón. Buscar una frase que pro-voque emociones positivas en el otro (ver Tabla 18). La necesidad de demostrar que uno tiene razón puede conducir a la persona, en ocasiones, a conseguir lo contrario de lo que pretende. A veces, se convence más procurando crear en la otra persona una determina-da emoción positiva (de compartir algo, de agradecimiento, de consideración...) que aportándole razones que probablemente no entienda o no quiera aceptar. Tabla 18. Recuerda una discusión en la que hayas participado recientemente. Piensa una frase que podrías haber dicho (en sustitución de argumentos) y que hubiera provocado una reacción emocional satisfactoria en la otra persona. Frase provocadora de emoción positiva: Perfeccionismo Provocar emoción, mejor que tener razón Descripción. Se pretende hacer todo bien, exagerando los defectos y minimizando los aciertos. Se le ven pegas a todo. Si no está perfecto, no sirve. Frases clave para detectarla. «Le falta…», «sí, está bien, pero…». Pensamientos alternativos: – Relativizar. – Es preferible hacer algo relajado y bien, que perfecto y tenso.
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 54 54 Las habilidades sociales en el aula – Estar por encima de las cosas. – Medir la importancia de las cosas, ponerlas en su sitio. – Cometer errores no equivale a ser menos válido. – Aceptar errores, sin poner en tela de juicio la propia valía. – Admitir que nadie es perfecto. ■ No somos perfectos. Cada alumno escribe en una nota un defecto suyo en sus relaciones con los demás (Tabla 19). Se reparten las tarjetas al azar, y cada uno lee la tarjeta que le ha tocado, aportan-do a continuación una alternativa para superar dicho defecto. Los demás alumnos pueden añadir soluciones, que son anotadas deba-jo del defecto confesado. No somos perfectos (reconocimiento de defectos) Tabla 19. Reconozco que (soy, hago, digo, me comporto...): Alternativas para superarlo: Razonamiento emocional Descripción. Creer que las cosas son como uno las siente. Identificar sentimientos y realidad. Frases clave para detectarlo. «Si me siento mal, es porque habré hecho algo mal», «cuando me siento así, es porque es cierto que…». Pensamientos alternativos: – Ser específico, más que valorativo. – Omitir palabras con carga emocional (amor, odio, deprimido...). – Evitar términos muy abstractos. – «Mis sentimientos no son automáticamente verdaderos.»
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 55 La autoestima 55 Falacia de recompensa divina Descripción. Esperar que el futuro lo arregle todo, sin hacer nada en el presente. Esperar que las cosas cambien por sí solas. El efecto es una gran acumulación de malestar y resentimiento, que va aflorando en si-tuaciones futuras. Frases clave para detectarla. «Con lo que he hecho y no me lo agrade-cen », «algún día nos irán mejor las cosas». Pensamientos alternativos: – Buscar acciones presentes. – Actuar ya. – No confundir deseo y realidad. Falacia de justicia Descripción. Valorar como injusto lo que no se ajusta a nuestros de-seos. Creer que uno es el único que actúa justamente. Frases clave para detectarla. «No es justo que…», «no hay derecho a…». Pensamientos alternativos: – No confundir lo que se desea con lo justo. – Atender a los deseos de los demás. – Entender que los deseos de los demás pueden ser diferentes a los de uno. Ejercicio aplicable a cualquier distorsión cognitiva ■ Cambiando de lentes: la reestructuración cognitiva. Las distorsiones cognitivas descritas anteriormente pueden abordarse en el aula me-diante ejercicios de reestructuración cognitiva, técnica cuyo objetivo es identificar, analizar y modificar los pensamientos e interpretacio-nes distorsionados que las personas experimentamos en determina-das situaciones y que no se corresponden con la realidad. A conti-nuación se presenta un ejemplo de actividad a realizar, previa explicación a los alumnos de los diferentes tipos de distorsiones cog-nitivas. La actividad consta de los siguientes pasos (Tabla 20): 1. Elegir una distorsión cognitiva en la que solamos incurrir a menudo. 2. Analizar dicho pensamiento, viendo si en nuestro caso concreto se ajusta a la realidad o es una interpretación subjetiva producto de nuestro estilo cognitivo.
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 56 56 Las habilidades sociales en el aula 3. Buscar una frase o pensamiento alternativo que permita superar dicha distorsión (puede ser alguna de las propuestas anteriormen-te u otra concebida por uno mismo). 4. Planificar un guión de acción para futuras ocasiones en que se presen-ten las mismas situaciones y los mismos pensamientos distorsionados. 5. Adoptar una frase como mantra durante unos días, usándola co-mo antídoto para contrarrestar la aparición de la distorsión. Una vez que se consiga inhibir la aparición de la distorsión cognitiva seleccionada, se puede pasar a otras distorsiones hasta controlar aquellas en las que incurrimos más frecuentemente y nos causan mayor malestar. Cambiando de lentes Tabla 20. Describe una situación reciente en la que crees que tus pensamientos han sido des-mesurados o no se han correspondido con la realidad. Situación: Pensamiento distorsionado: Tipo de distorsión: Sentimientos que me produjo: Pensamiento sustitutivo que utilizaré si se vuelve a presentar la misma situación: Conducta alternativa que realizaré para evitar sensaciones indeseadas: La frase que me puede ayudar a recordar fácilmente mis intenciones es (puedes to-marla de los ejemplos de la tabla):
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    RESILIENCIA 811064 Interiores21/7/05 14:51 Página 57 Es un término proveniente de la física que se refiere a la capacidad de un cuerpo de recuperar su forma original después de haber sufrido una de-formación (por ejemplo, una pelota de tenis, después de rebotar en una pared). En el campo educativo se refiere a la «capacidad de superación de las adversidades, saliendo fortalecido y transformado positivamente por la experiencia» (Rutter, 1993). Incluye la capacidad de sobreponerse a los efectos nocivos de la adversidad, convirtiéndolos en factores de creci-miento personal y utilizándolos como revulsivo para mejorar la capaci-dad de afrontamiento de futuros contratiempos. Los fracasos, rechazos, acusaciones, críticas o temores, junto a las adversidades objetivas, como la pérdida de un ser querido o un revés económico, son ejemplos de si-tuaciones que la resiliencia puede ayudar a superar. Diversos estudios han comprobado que las personas que desde temprana edad han visto todas sus dificultades allanadas por otros (padres sobreprotectores, especial-mente), suelen acabar reblandeciéndose y careciendo de la capacidad de superar la más el más mínimo obstáculo, mientras que, por el contrario, las personas que se han visto expuestas desde la infancia a ciertos retos con la responsabilidad de superarlos autónomamente, desarrollan la ca-pacidad de resolver eficazmente las nuevas situaciones problemáticas que se les presenten. Ante los contratiempos caben dos respuestas antagónicas: • El abatimiento (hundirse), respuesta poco adaptativa y totalmente disfuncional, que genera pasividad y pensamientos autodestructi-vos, y afecta negativamente a la autoestima. • La resiliencia (crecerse), respuesta adaptativa y funcional que forta-lece la autoestima y tiene carácter automotivante. El entrenamiento en resiliencia permite aumentar la invulnerabili-dad y la capacidad de recuperación ante vivencias traumáticas, siempre que se sigan unas condiciones mínimas: • Iniciarlo antes de que aparezcan las adversidades. • Empezar con una fase de mentalización previa, que cree una dispo-sición favorable. • Realizarlo convergentemente desde la familia y la escuela, unifi-cando criterios y procurando evitar ambientes con límites laxos y poco definidos, pues son los peores enemigos de la resiliencia. Un
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 58 58 Las habilidades sociales en el aula ambiente educativo familiar y escolar basado en normas democrá-ticas y firmes combinadas con apoyo social de al menos una perso-na significativa (de dentro o de fuera de la familia) es el mejor cli-ma para formar personas con una robusta autoestima y alta capacidad de resiliencia. El entrenamiento en resiliencia comprende tres fases: 1. Resistencia a la destrucción (sobreponerse, resistir). 2. Capacidad de reconstrucción bajo circunstancias adversas (recons-truirse). 3. Fortalecimiento de defensas con vistas a una posible reaparición de adversidades en el futuro (fortalecerse). Tipos de dificultades. Las adversidades, según vayan ligadas a dificul-tades superables o insuperables, han de afrontarse de manera diferente. Mientras ante las primeras hay que centrarse en superar los obstáculos reales de la situación y eliminar las causas de las dificultades (resolver el problema), ante las dificultades insuperables deberemos centrarnos en afrontarlas con el menor daño posible, adoptando un enfoque proactivo y positivo (procurar que no nos afecten). Los conflictos interpersonales que aparecen en clase durante un curso son ejemplo de situaciones en las que se pone a prueba la capacidad de resiliencia del profesor: la forma de afrontarlos puede determinar que un profesor se hunda en la impotencia o los aproveche para favorecer su desarrollo personal a la par que los re-suelve eficazmente. El estilo resiliente de afrontamiento considera los conflictos no como una afrenta o un ataque personal, sino como un reto profesional o personal que permite encontrar una solución creativa. ESTRATEGIAS PARA REFORZAR LA RESILIENCIA Las estrategias encaminadas a mejorar la capacidad de resiliencia au-mentan su eficacia cuando se trabajan en los momentos en que uno se siente bien, anticipando y visualizando futuras situaciones adversas. Algunas estrategias para reforzar la resiliencia son: Exposición gradual. La autoexposición a situaciones sociales proble-máticas de dificultad gradual y controlada ayuda a adquirir cierta capaci-dad de inmunización ante la adversidad (Rutter). La sobreprotección ac-túa en sentido contrario, creando indefensión e incapacidad para hacer frente a las adversidades sin ayuda ajena, provocando la dependencia de
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 59 Resiliencia 59 agentes externos. Además de fomentar hábitos de autoexposición a situa-ciones de riesgo controlado, la familia y el profesor pueden inducir la ex-posición del alumno o hijo a dichas situaciones mediante la proposición de retos óptimos, es decir, de cierta dificultad, pero superables con un es-fuerzo razonable, no desmesurado. Des-preocuparse: estar por encima de las cosas. Pensar que no es tan grave, tomar distancia, relativizando la importancia de los problemas, en la medida de lo posible («podría haber sido peor», «no es tan grave», «se va a solucionar»). Especialmente conviene relativizar los rechazos, fraca-sos y errores, a menudo magnificados. La mayoría de los problemas de los que se suele hablar en el mundo educativo están sobredimensionados y conviene situarlos en un plano menos corrosivo emocionalmente, para que nos afecten lo mínimo necesario. Hacerse invulnerable. La capacidad destructiva de los acontecimien-tos adversos sobre la mente de cada sujeto depende en gran medida de su mayor o menor vulnerabilidad ante los mismos. La vulnerabilidad se pue-de aminorar mediante el convencimiento de que uno puede controlar cuánto le debe afectar una situación, como si estuviera protegido por una capa que le vuelve insensible, pudiendo llegar a tener la certidumbre de que nada le puede afectar. La ilusión de invulnerabilidad (como un impermeable que nos protegiera de la lluvia) puede fortalecer nuestra resistencia al estrés, la capacidad de recuperación ante los fracasos y la resistencia ante las preocupaciones y el abatimiento. Supone una auto-prohibición de los enfados desmesurados, las actitudes depresivas despro-porcionadas y las culpabilizaciones compulsivas. Algunas frases que pue-den ayudar son: «nada me va a afectar demasiado», «nada es demasiado importante», «nada podrá conmigo». Esperar a relajarnos. La tensión no dura toda la vida. Conviene pen-sar que dentro de poco nos sentiremos mejor y que lo peor ya habrá pasado. El tiempo irá poniendo las cosas en su sitio, y lo que está mal mejorará. Esta estrategia, propuesta en el apartado del autocontrol, es igualmente válida para aumentar la resiliencia. Ayudan a ello frases de diálogo interior tales como: «pronto, esto pasará», «esta sensación negati-va va a perder intensidad progresivamente», «otras veces me he sentido igual de mal y al final ha pasado». Abrir horizontes: visualización de éxitos futuros. Las dificultades pre-sentes se abordan mejor cuando se visualizan futuros éxitos y satisfaccio-
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 60 60 Las habilidades sociales en el aula nes, al acotar la duración e intensidad del malestar presente y atisbar ho-rizontes más despejados. Ocuparse, mejor que preocuparse («¿qué puedo hacer ahora?»). Hay en las situaciones desagradables una tendencia a encadenar pensamientos cada vez más culpabilizadores e improductivos: estar siempre preocupado por cualquier cosa, sufrir por todo, anticipar desgracias, culpabilizarse continuamente. Para combatir este «efecto bola de nieve» se puede susti-tuir la cadena de pensamientos irracionales y negativos por alguna acción que ayude a superar el problema y, a la vez, provoque la interrupción de dicha cadena paralizante y autodestructiva. Para ello se puede elaborar un pequeño listado de cuatro o cinco actividades utilizables en cualquier si-tuación problemática (Tabla 21). Es preferible que la actividad sea mani-pulativa (también puede ser mental si es absorbente), que se pueda desa-rrollar individualmente y que no precise de material alguno o sea muy accesible. Tabla 21. Actividades Desdramatizar. Cuando la situación lo permita, el humor y el desen-fado al afrontar los contratiempos generan actitudes positivas que permi-ten convertir las ansiedades o temores en simples accidentes circunstan-ciales superables en el tiempo. Buscar una vía de desfogue: la distracción. Desviar la atención hacia una actividad placentera y distraída (es decir, que absorba nuestra aten-ción, pero también la ansiedad y nuestras preocupaciones y sufrimientos) ayuda a disolver el disgusto y es un recurso útil cuando el problema cau-sante de la emoción negativa es difícil de resolver. La distracción, aunque sea mediante una actividad forzada artificialmente, permite centrarse en lo externo a la vez que se reduce la atención a los procesos internos perni-ciosos.
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 61 Resiliencia 61 Centrarse en el entorno más próximo. Otra forma de combatir el efec-to «bola de nieve» consiste en bloquear los pensamientos negativos des-viando la atención hacia los estímulos agradables de nuestro entorno físi-co, por ejemplo: contemplación activa y sucesiva de los diferentes objetos de una habitación, comprobando sus colores, formas y textura, apreciar su belleza, concentrándonos en aquellos que nos resultan más atractivos; si estamos en un espacio abierto, pueden servir los objetos de la calle o elementos del paisaje. Se va pasando de un objeto a otro hasta que, al es-tar la mente totalmente concentrada en lo que nos rodea, se produzca la sensación de liberación mental y haya desaparecido la opresión emocio-nal. Cultivar un estilo atribucional interno y controlable. Solemos explicar nuestros éxitos y fracasos buscando las causas que los han provocado, unas veces externas (la suerte, las circunstancias, obstáculos), otras inter-nas (esfuerzo, capacidad...). La atribución interna empuja a la persona implicada a reaccionar ante los contratiempos, mientras la externa produce pasividad e indefensión. Por otro lado, podemos atribuir los efectos de nuestras acciones a causas controlables (esfuerzo, perseverancia, fuerza de voluntad...) o incontrolables (inteligencia, destino...), siendo el estilo atribucional controlable el que permite adoptar decisiones y reali-zar conductas que modifiquen nuestro rumbo en beneficio propio. Cul-tivar en los alumnos (y en los profesores, por supuesto) un estilo interno y controlable aparece como una de las medidas más aconsejable para supe-rar adversidades. Ante cada fracaso, un plan. Todo el mundo tiene, en mayor o menor medida, tropiezos y fracasos. Lo importante es saber afrontarlos eficaz-mente, y una forma de hacerlo es asumiendo como principio que «a cada fracaso debe seguirle un plan de superación». Se adopta así una forma pro-activa y resiliente de afrontar dificultades que libera a la persona de emo-ciones negativas como la depresión y la pérdida de autoestima, a la vez que promueve el crecimiento personal y la fortaleza mental. Abordar los problemas en compañía. Tener el apoyo incondicional de al menos una persona significativa dentro de la familia y otra fuera pro-porciona seguridad y fuerzas para acometer los retos planteados. La co-municación de las adversidades y obstáculos a una persona de confianza y la búsqueda conjunta de soluciones aporta siempre un valor añadido sobre el afrontamiento en solitario, pues al valor catárquico de contar lo que a uno le preocupa se añade la posibilidad de descubrir otras perspec-
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 62 62 Las habilidades sociales en el aula tivas mediante la escucha activa («uno más uno, tres»). Puede servir como ejemplo la siguiente actividad: ■ La rueda de las ayudas. Con esta actividad se pretende estimular la solidaridad y la cooperación entre todos y cada uno de los miem-bros de la clase. El desarrollo es el siguiente: 1. Cada alumno anota en un papel un problema que le preocupe especialmente. 2. Se forman dos círculos concéntricos, de forma que cada miem-bro de un círculo quede mirando de frente a otro miembro del otro círculo. Cada miembro del círculo interior muestra al alumno que tiene enfrente el papel-problema, y éste ofrece al-gún tipo de consejo. Si éste convence a la persona del círculo in-terior (demandante de ayuda), salen de la rueda ambos alumnos y se sientan en un aparte para ampliar y concretar la ayuda, transformándola en un plan de acción. 3. Cuando el consejo aportado por el miembro exterior no es con-siderado adecuado, se rota para buscar otro compañero que pueda aportar una nueva solución, y así sucesivamente hasta que todos los alumnos consiguen su asesor. Si hay algún alum-no que no queda satisfecho con ninguna solución propuesta, se pospone su caso para una puesta en común colectiva. 4. Cada pareja formada (demandante de ayuda y asesor) expone a toda la clase el problema planteado y el consejo dado, pudiendo los demás tomar nota por si se le presentan problemas similares. A continuación (o en otra sesión, si no diera tiempo), los que for-maban el círculo interior (demandantes de ayuda) pasan al círculo exterior y viceversa, y se repite el mismo proceso, pero con los papeles invertidos. Redimensionar. Supone poner las cosas en su sitio, especialmente aquellas insignificancias magnificadas que nos causan malestar. Para ello cabe plantearse la pregunta: «¿Cuánta importancia tiene esto?» y, a ser po-sible, calificar la importancia de 1 a 10 en comparación con otros proble-mas posibles (enfermedades muy graves, quebrantos económicos, deses-tructuración familiar...). Normalmente, la comparación con otros males posibles de mucha mayor gravedad devuelve nuestros problemas a su ver-dadera dimensión y reduce su carga emocional negativa. Entrenar la aceptación del NO revulsivo. La no consecución de un ob-jetivo puede ser fuente de irritación y frustración, o bien servir de revul-
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 63 Resiliencia 63 sivo para redoblar esfuerzos con el fin de alcanzar la meta propuesta o renunciar a ella, si no se considera razonable. Estos tipos de respuesta re-fuerzan la fuerza de voluntad, entendida como capacidad de resistir ten-taciones, de superar obstáculos o de renunciar a objetivos apetecibles pero inconvenientes. Una forma de entrenar la resistencia a la frustración es marcándose uno mismo una renuncia al día, un NO TÁCTICO que endurezca nuestra fuerza de voluntad («hoy voy a renunciar a ...»). Estar por encima de las cosas (surfing emocional). Es un entrenamiento de la invulnerabilidad, es decir, aprender a que los problemas nos afecten lo mínimo imprescindible. Se compara el problema que nos afecta con una gran ola que nos envuelve y que está a punto de tragarnos. Pero tene-mos una tabla de surf, con la que podemos situarnos por encima de la ola y evitar que acabe por envolvernos. Subirse a la tabla de surf equivale a to-mar distancia, estar por encima de las cosas y dominar las situaciones en vez de que ellas nos dominen a nosotros («estoy por encima de…»). Fotos conmovedoras. Cada alumno trae a clase una selección de fotos de periódicos o revistas que le provoquen emociones especiales por dife-rentes motivos. Se hace una exposición en clase y cada uno explica qué emociones le produce cada foto. Los demás comentan si comparten o no las mismas sensaciones. Las fotos preferidas pueden dejarse permanente-mente en la clase. Promover actividades que incentiven valores prosociales (solidaridad, tolerancia, respeto, aceptación mutua…). El tratamiento sistemático de contenidos transversales relacionados con valores como la solidaridad o la tolerancia ayuda a adoptar una actitud de compromiso y fortaleza ante los problemas propios y ajenos, en la línea de la resiliencia. Conviene que el tratamiento sea práctico, mediante actividades no académicas que ten-gan carácter voluntario y creativo. LA SUPERACIÓN DEL MALESTAR Bastante dolor inevitable hay para añadir dolor evitable e innecesario El malestar. Se puede definir el malestar como un estado emocional negativo, más o menos permanente, derivado de ciertas vivencias percibi-das como insatisfactorias y amenazantes para la autoestima o la integri-dad física o mental. Aunque en ocasiones está provocado por causas obje-tivas (origen externo), es más frecuente que se derive, no de la situación,
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 64 64 Las habilidades sociales en el aula sino de la interpretación de la misma (origen interno), por lo que convie-ne centrarse en la búsqueda de estrategias para modificar dicha interpre-tación, mediante la reducción de la vulnerabilidad ante las presiones am-bientales. Cuanto mayor sea la predisposición personal, menor será la presión ambiental necesaria para desencadenar las crisis ligadas al desem-peño profesional, ya que profesores que comparten condiciones ambien-tales similares se ven afectados por ellas de manera muy diferente. El malestar docente. En la profesión docente, debido, entre otros múl-tiples factores, al entrecruzamiento y acumulación de demandas comple-jas y cambiantes, se generan múltiples tensiones que, cuando se asientan sobre cierta predisposición personal, pueden provocar estados de inco-modidad que, si son estables, acaban por traspasar el ámbito profesional para confundirse con el personal e incluso a veces generar cuadros de cri-sis patológicos. Los dos focos principales de malestar docente son los problemas de disciplina y desmotivación de los alumnos por un lado, y las relaciones negativas entre profesores por otro. La repetición cíclica de los mismos procesos y rutinas profesionales con las mismas personas pro-voca la aparición de reacciones circulares cerradas (Fierro, 1993) ligadas al desempeño por parte de la persona tanto del rol institucional (con sus comportamientos típicos prefijados por la Administración) como del rol personal (determinado por los ajustes que cada persona hace del rol insti-tucional para amoldarlo a sus características personales). Estrategias para combatir el malestar docente Si está provocado fundamentalmente por las condiciones ambientales (adaptación de Fierro, 1993): • Intentar cambiar la situación: – Mediante acciones directas individuales. – Buscando alianzas que permitan lograr el cambio con acciones conjuntas. – Proponiendo, solicitando o exigiendo el cambio a las entidades o personas que tienen la posibilidad de hacerlo. • Cambiar las disposiciones organizativas de la clase, las estrategias metodológicas, los materiales didácticos o los espacios donde se desarrollan las clases. • Buscar actividades alternativas fuera del horario laboral sin rela-ción con la docencia.
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 65 Resiliencia 65 • Incrementar la vida social fuera del centro de trabajo, procurando que las conversaciones en los encuentros sociales no giren alrede-dor de la docencia. • Cambiar, cuando no se encuentre otra salida, de nivel de enseñan-za, de alumnos o de entorno laboral. • Hacer regularmente ejercicio físico moderado, a ser posible, antes de comenzar la jornada laboral, procurando mantener el cuerpo relajado y activo. Si este ejercicio se hace en compañía, y se evitan las conversaciones relacionadas con el trabajo, los efectos benéficos se multiplican. Si está provocado por causas internas Ligado generalmente a un déficit en algunas habilidades sociales y emocionales, este tipo de malestar ha de ser combatido mediante la rup-tura de lo que Corbin llama ciclos patológicos de acción, es decir, modi-ficando las secuencias «pensamiento ➛ emoción ➛ acción» ineficaces para hacerlas más funcionales y satisfactorias. Algunas estrategias y actividades para evitar o atenuar la sensación de malestar docente son las siguientes: • Detectar el malestar y sus causas, es decir, localizar los pensamien-tos y creencias irracionales que lo provocan. ■ A la caza del malestar. El registro por escrito del malestar permi-te analizarlo posteriormente de forma sosegada, con el fin de prevenir futuros descontentos. Una forma de hacerlo es la si-guiente: 1. Se pide a los alumnos que anoten durante una semana en una ficha similar a la de la Tabla 22, de forma breve y descriptiva, las situaciones de roce interpersonal que en clase o en el cen-tro les hayan provocado malestar. 2. Identificadas las causas del malestar, se buscan conductas o pensamientos propios que podrían servir para superar ese ma-lestar en el futuro. 3. Se formula alguna petición de cambio a las personas relacio-nadas con el propio malestar o causantes del mismo. 4. Se reparten aleatoriamente las tarjetas, cada uno lee la que le ha caído en suerte y se abre un debate sobre la eficacia de las estrategias propuestas en la ficha, y se añaden por escrito en la ficha las sugerencias que el grupo vaya proponiendo. 5. Al finalizar la sesión, se ponen sobre una mesa todas las fi-chas, y cada alumno recoge la suya.
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 66 66 Las habilidades sociales en el aula Tabla 22. Me molesta... Para evitar que me vuelva a suceder haré... Pediré/procuraré que otro haga... ■ A la caza del bienestar. Lo mismo se puede hacer con las situacio-nes y conductas que causan bienestar (propias y ajenas), sólo que en vez de buscar respuestas alternativas, se identifican conductas que permitan incrementar la probabilidad de aparición de dichas situaciones gratas (Tabla 23). Tabla 23. Me agrada... Para que me ocurra con más frecuencia haré... Pediré/procuraré que otro haga... ■ Superando el malestar. Permite detectar reacciones propias o ajenas causantes de malestar y buscar soluciones eficaces. Una forma de llevarlo a cabo es:
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 67 Resiliencia 67 1. El profesor reparte una etiqueta adhesiva (post-it) a cada alum-no, para que anote en ella una situación reciente que le haya provocado malestar. Pueden solicitar más etiquetas si lo desean. 2. Se pegan en la pizarra las etiquetas, agrupando las que describan situaciones similares en una misma columna. 3. Se proponen soluciones para superar cada situación, empezan-do por la que haya sido planteada por un mayor número de alumnos. Se decide por votación a mano alzada si se acepta o re-chaza cada solución propuesta, procurando seleccionar al me-nos dos soluciones. Un alumno, que actúa de secretario, anota las situaciones, soluciones y el número votos de cada solución, según el modelo de la Tabla 24. 4. A la hora de debatir y seleccionar soluciones conviene diferen-ciar las propuestas tendentes a resolver la situación y las que es-tán enfocadas a cambiar la interpretación de la misma. En las soluciones centradas en cambiar la situación hay que tener en cuenta las posibilidades de ejecución, desechando las que de-pendan de terceras personas o estén fuera de nuestro alcance. Tabla 24. Situación problemática Soluciones centradas en cambiar la interpretación de la situación Votos Soluciones centradas en cambiar la situación (buscar soluciones posibles, realistas, dependientes de nosotros) Votos ■ Me enfado cuando los demás... Este ejercicio sirve para detectar conductas ajenas que provocan enfado y preparar respuestas para evitarlas o superarlas. Las fases de que consta son:
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 68 68 Las habilidades sociales en el aula 1. Se pide a los alumnos que completen las frases de la Tabla 25 en una hoja anónima sin poner marcas y en letras mayúsculas, y se proponen reacciones que eviten en el futuro la repetición de las conductas provocadoras del enfado. 2. Se reparten las tarjetas aleatoriamente y cada uno lee en voz alta la tarjeta que le ha tocado como si fuera la suya propia. Los de-más miembros de la clase pueden aportar ideas para superar la situación o evitar la reacción de enojo. Tabla 25. Me enfado cuando los demás Me siento Hago/digo En el futuro, cuando se vuelva a repetir la misma situación: Pensaré Haré/diré ■ Los demás se enfadan conmigo cuando... Del mismo modo que nos enfadamos con los demás, también somos fuente de enfados oca-sionales para los demás. Para mantener relaciones de reciprocidad positiva, en las que se establezcan intercambios gratificantes entre unos y otros, es preciso que uno también se plantee las situaciones de enojo que suele provocar en los demás para procurar mitigarlas o evitarlas, y para ello lo primero es conocer estas situaciones y las variables que las mueven. En esta actividad se pide a los alumnos que completen las siguientes frases en una hoja (Tabla 26): Tabla 26. Los demás se enfadan conmigo cuando yo hago/digo: Si me demuestran enfado, yo aquí me siento y hago/digo:
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 69 Resiliencia 69 Esta forma de reaccionar la considero: Apropiada. Volvería a actuar así. Es variable, depende de las circunstancias. No me gusta, pero no puedo controlarme. Me da rabia reaccionar así. Me suelo arrepentir después. ■ Completar frases. El profesor reparte a cada alumno una tira de pa-pel, en la cual está escrita una frase incompleta referida a una emo-ción o estado de ánimo que cause malestar (Tabla 27). Cada alum-no completa la frase que le ha tocado en suerte, y en grupos de 4-6 alumnos se comentan las frases encomendadas a los miembros del grupo, buscando una estrategia eficaz para cada frase, que anotan en el reverso de la tira. Por último, en gran grupo, se leen todas las frases y sus correspondientes estrategias para superar el malestar, pudiendo cualquier alumno proponer nuevas estrategias. Tabla 27. Me siento mal cuando... Sufro cuando... Me siento avergonzado cuando... Me ha decepcionado mi mejor amigo cuando... No puedo soportar que... Me preocupa muchísimo... Estoy resentido con... por...
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 70 70 Las habilidades sociales en el aula Siento envidia de un amigo por... Me siento impotente cuando... Me desespera... Me causa terror... Me duele mucho que... Siento remordimiento por... Estoy arrepentido de... Por mi culpa... ■ Ejercicios de visualización. Los ejercicios de visualización ayudan a cortar ciclos de malestar y a eliminar cadenas de pensamientos irracionales, además de facilitar la relajación y la concentración en estímulos agradables. La visualización se puede orientar tanto a las diferentes modalidades sensoriales como a situaciones sociales y emocionales, y resulta conveniente empezar por entrenarse en visualizar estímulos sensoriales sencillos. Algunos ejemplos a prac-ticar son: • Escuchar el silencio. Para ello, con los ojos cerrados y en un lugar cómodo, se intentan escuchar todos los ruidos presentes a la vez, concentrándose en ellos. A continuación, se intenta escuchar el silencio por detrás de todos los ruidos. • Visualizar formas. Se intenta imaginar una hoja blanca con un círculo negro, delimitando bien el contorno del círculo y con-
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 71 Resiliencia 71 centrándose en la intensa negrura del círculo y en la blancura de la hoja, pasando sucesivamente durante algunos segundos de la visualización de la nitidez del contorno a la visualización de la negrura del círculo y a la blancura de la hoja. A continuación, se pide que sustituyan el círculo negro por otro amarillo muy in-tenso, repitiendo el mismo proceso que en el caso anterior. Se pasa a visualizar otras formas y colores, por ejemplo un triángulo rojo. • Decorar la habitación favorita. Una forma de visualización más compleja, pero aún dentro del campo perceptivo inmediato, es concentrarse en la habitación o rincón de la casa preferido e ima-ginarlo con muebles y objetos que nos gusten, recorriendo men-talmente la estancia con lentitud, fijándonos en todos los detalles y objetos que nos agraden especialmente y recreándonos en las cualidades que más nos gustan (colores, formas, etc.). • Visualizar situaciones sociales. Una vez se haya conseguido cierta desenvoltura en la visualización de estímulos sensoriales más o menos simples, se puede pasar a representarse situaciones de re-lación interpersonal en las que nos encontramos a gusto. Para ello se puede recurrir a recuerdos agradables, momentos en los que hemos disfrutado especialmente o pequeños éxitos pasados, pero también podemos imaginarnos situaciones futuras en las que nos sentimos tranquilos y satisfechos. Un viaje futuro con una compañía agradable, un pequeño éxito profesional o la re-cepción de una buena noticia inesperada pueden servir de ejem-plos de situaciones interpersonales a visualizar.
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 73 LA RELACIÓN PROFESOR-ALUMNO La relación profesor-alumno tiene unas características peculiares que la diferencian de los otros tipos de interacciones que se dan en un centro escolar: • Son relaciones sujetas a un guión preestablecido, en las que las metas a conseguir están predeterminadas en gran medida. • Son relaciones entre desiguales. • Ambos (profesor y alumnos) tienen unos roles perfectamente dife-renciados y complementarios, que determinan el tipo de relación en-tre ellos. • Son relaciones formales, basadas en protocolos estandarizados y su-jetos al desempeño de roles oficiales definidos institucionalmente, pero influidas por factores informales que a menudo cobran mayor importancia que los formales. • Son complementarias a las relaciones entre iguales, y cumplen fun-ciones propias que no pueden suplir a las relaciones que el alumno mantiene con sus compañeros y que también se rigen por reglas propias. No obstante, y a pesar de la especificidad y formalidad de la rela-ción profesor-alumno, hay una amplia gama de comportamientos aparentemente informales que modelan la relación y acaban por de-terminar desde el grado de influencia social que el profesor tiene hasta el nivel de empatía que le va a unir a sus alumnos. Para desplegar todo su potencial de influencia sobre sus alumnos, debe optimizar su capa-cidad para detectar y manejar emociones ajenas, percibiendo descon-tentos, controlando enfados, superando interrupciones de clase o con-virtiendo ambientes con carga emocional negativa en contextos cálidos. Todo ello se puede resumir en la capacidad para entender la si-tuación, que engloba una serie de variables entre las cuales están las si-guientes: • Observación activa del alumno. • Canalización de conductas típicas, ligadas a los roles informales. • Potenciación de la empatía con los alumnos. • La asertividad como forma habitual de interrelacionarse.
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 74 74 Las habilidades sociales en el aula OBSERVACIÓN ACTIVA DEL ALUMNO En ocasiones un profesor y algunos de sus alumnos son unos perfec-tos desconocidos después de haber pasado todo un curso juntos en una misma habitación realizando actividades conjuntas e intercambiando mensajes continuamente. No siempre compartir un espacio común es garantía de mutuo conocimiento y aprecio, sino que ha de darse además una actitud de atención hacia el otro. En el caso del profesor, precisa co-nocer a sus alumnos para poder interactuar con ellos e influirles positiva-mente, para lo cual ha de explorarles y saber qué sienten y piensan, adop-tando una actitud escrutadora, de observación activa, poniéndose en la perspectiva del alumno para poder apreciar la «otra cara de la moneda». Algunas características a observar son: • Qué les gusta (intereses). Detrás de la actitud de cada alumno hay una combinación de intereses que explican su conducta, por lo que su conocimiento es un paso previo para reconducir actitudes inade-cuadas. • Qué se les da bien (aptitudes y destrezas). Las habilidades y destre-zas de cada alumno, a menudo relacionadas con sus intereses, son un buen vehículo de enganche para poder hacer participar a algu-nos alumnos más reticentes en la dinámica de la clase. • Qué rol representa en clase. El rol desempeñado por cada alumno engloba los dos aspectos anteriores y los refleja mediante con-ductas persistentes de carácter funcional, que le suministran los refuerzos necesarios para mantener su autoestima en niveles satis-factorios. Conociendo estos tres rasgos, el profesor puede incorporar las aptitudes e intereses del alumno al desarrollo de la clase, y reconvertir los roles inade-cuados y potenciar los adecuados. Se puede utilizar para ello un listado de alumnos al que se añaden tres columnas donde se anotan los roles, intereses y aptitudes relevantes de cada alumno (Tabla 28). El profesor puede ir relle-nando paulatinamente a lo largo del primer trimestre las diferentes casillas mediante la observación y escucha activa de conversaciones informales, me-diante el uso de redacciones o bien mediante preguntas directas sobre aficio-nes y ocupaciones en el tiempo libre, u otras formas que considere conve-nientes. La finalidad de esta hoja de registro es aprovechar cualquier ocasión espontánea o inducida por el profesor en la clase para que el alumno pueda cobrar protagonismo desplegando sus gustos y destrezas, poniendo ejem-plos o explicando cómo lleva a cabo determinadas tareas o construcciones.
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 75 La relación profesor-alumno 75 Tabla 28. Alumno Le gusta... Se le da bien... Rol Otras variables a observar. Conviene concretar otros aspectos del alumno interesantes para el profesor, para lo cual se pueden elaborar re-gistros similares a los expuestos en la Tabla 28 que incluyan, además de los tres aspectos indicados más arriba: • Qué compañeros tienen influencia sobre él («¿a quién le haría caso?»). • Qué le preocupa. • Qué prefiere: hablar o escuchar. • Qué le irrita especialmente. • Circunstancias personales y familiares. Mala conducta, mal alumno, mala persona. Una de las funciones del profesor derivada de su condición de conductor de la clase es la de recti-ficar conductas y rumbos inadecuados, pero no resulta difícil traspasar inconscientemente la frontera entre juzgar algunas conductas como ina-decuadas y etiquetar globalmente al autor de las mismas como un mal alumno, con lo que se da un carácter permanente e irremediable a lo que puede ser sólo una sucesión de conductas tácticas para mostrar el rechazo a las propuestas académicas que se le hacen. Aún más peligroso (para la
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 76 76 Las habilidades sociales en el aula relación profesor-alumno y para el proceso enseñanza-aprendizaje) resul-ta el siguiente paso, en el que se etiqueta al alumno como una mala per-sona, con su connotación fatalista («es una mala persona», «no está bien de la cabeza», etc.). Centrar la atención en las conductas, evitando en la medida de lo posible etiquetas globales y descalificaciones a la persona, hace más fáciles los cambios de rumbo y permite al alumno conocer con mayor exactitud los cambios que se le demandan. Trabajar juntos («¿Qué podemos hacer para arreglar esto?»). Un error frecuente cuando la relación profesor-alumno se ha deteriorado es consi-derar que el problema pertenece únicamente a la otra parte (atribución externa), y, por lo tanto, es la única que tiene que cambiar para recompo-ner la situación. Frente a esta perspectiva, está la de considerar que si los dos son parte del problema, han de ser ambos parte de la solución. La ac-titud de trabajar juntos para conseguir una solución favorable para todas las partes, sin perjuicio de las obligaciones insoslayables de cada uno, sue-le mejorar la relación y ayuda a desmontar la actitud obstruccionista del alumno. CANALIZACIÓN DE CONDUCTAS TÍPICAS LIGADAS A LOS ROLES INFORMALES Un rol es el conjunto de conductas ligadas a la posición de un miem-bro en un grupo (Argyle, Furnham y Graham, 1981). El rol está com-puesto por conductas repetitivas de gran valor adaptativo, y en él conflu-yen una serie de expectativas compartidas sobre cómo se debe comportar cada persona en las distintas situaciones típicas a las que ha de enfrentar-se como componente de un grupo. El conocimiento de los roles (espe-cialmente los informales) que representa cada alumno, ayuda a compren-der muchas de las conductas que se dan en el aula y a influir sobre ellas para mejorar el clima de la misma. Se caracterizan por: • Son patrones de comportamiento. • Las conductas ligadas a los mismos son persistentes, recurrentes. • Son conductas necesarias para el sujeto, ya que tienen carácter fun-cional y adaptativo, por lo que son muy resistentes al cambio. • Responden a ciertas expectativas del sujeto y del contexto. • Reducen la incertidumbre y aumentan la previsibilidad de futuras conductas. • Están asociados a la posición o status en el grupo.
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    La relación profesor-alumno77 Canalización de roles: inhibición, reconducción, potenciación. Las ven-tajas del uso del constructo teórico rol son eminentemente prácticas, pues permiten al profesor anticipar estrategias, dada la previsibilidad y recurrencia de las conductas representativas de cada rol. El profesor tiene la posibilidad de canalizar adecuadamente los roles antisociales para compatibilizar las necesidades personales que mueven a los alumnos a aferrarse a dichas conductas con el mantenimiento de un clima social respetuoso. Según la mayor o menor contribución de un rol al clima social de la clase, el profesor puede adoptar tres vías de canalización de los roles de sus alumnos: • Potenciación de los roles positivos o prosociales. • Reconducción de los roles obstructivos de la convivencia o antiso-ciales, sustituyéndolos por otros constructivos. • Inhibición de los roles incompatibles con un buen clima social, que no hayan podido ser reconducidos o sustituidos por otros más con-venientes y que estén deteriorando progresivamente el ambiente. Estrategias ante problemas típicos. Hay ciertas conductas problemáti-cas que, por aparecer con frecuencia en contextos muy diferentes, se pue-den considerar típicas. A pesar de los inconvenientes que supone etique-tar los problemas y del riesgo que representa tratar como problemas lo que son síntomas o manifestaciones de causas más profundas, no pode-mos obviar los beneficios que supone tener previstas ciertas reacciones ante problemas recurrentes de clase. Para ello podemos recurrir a la reco-pilación de la Tabla 29, adaptada a partir de las aportaciones de diversos autores (Vallés, Curwin y Mendler, Fontana, Rodríguez y Luca de Tena, entre otros). Tabla 29. Conductas típicas INSTIGADOR Estrategias • Disfruta creando problemas • Incita a las hostilidades • A veces actúa en la sombra, otras va de líder. Puede ser sibilino o abiertamente hostil • Provoca enfrentamientos en clase y fuera de ella • Identificarle en privado • «Tengo sospechas de que tú…, y debo hablarlo con tus padres (u otros profesores)» • Descubrir el disfraz: «Estás en todas las situaciones» 811064 Interiores 21/7/05 14:51 Página 77
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    78 Las habilidadessociales en el aula • Suele molestar a los compañeros y al profesor • Irresponsable e inmaduro • Pretende demostrar que tiene poder, por lo que puede llegar a atemorizar al profesor • Especificar exactamente la conducta a cambiar • Contrato de conducta • Reconocer esfuerzos • Convencerle de su capacidad para hacer otras cosas • Implicarle en la búsqueda de la solución • Reconocer el derecho a quejarse, pero no a alborotar • No ponerse a su altura, no mostrarse agresivo • Hablar con sus padres si no cambia Conductas típicas RESENTIDO Estrategias • Siempre enfadado, de mal humor, aun-que no de forma intensa • Escaso autocontrol y baja autoestima • Arremete contra todo y contra todos • Crea tensión • Se enfurece, se pone agresivo si no se le da la razón • Justifica sus enfados («Esto no se puede consentir») • La culpa de sus enfados la tienen siempre los demás • Amenaza en vez de disculparse • Mantener la calma • No amenazar • Esperar a que esté tranquilo para hablarle • Cambiar de conversación y no entrar al trapo mientras esté mostrando rencor • Preparar conjuntamente con él un plan para autocontrolar los enfados Conductas típicas APÁTICO Estrategias • Poco activo • Evita participar en las actividades de clase • Escasa motivación, falta de energía • Le cuesta atender, distraído, ausente • No obedece órdenes ni hace las tareas, aunque no protesta • Baja autoestima, pocos amigos • Observación sistemática • Dar responsabilidades • Preguntarle en clase, pedirle opinión • Reconocimiento del esfuerzo y el trabajo • Proponerle tareas cortas y asequibles • Reforzar sus avances • No ignorarle ni pedirle menos tareas que a los demás 811064 Interiores 21/7/05 14:51 Página 78
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    La relación profesor-alumno79 Conductas típicas PROTAGONISTA Estrategias • Intenta llamar la atención por todos los medios • Obstaculiza la labor del profesor • Disfruta viendo enfadado al profesor • Suele entrar tarde a clase y levantarse de su asiento • Hace preguntas innecesarias o comentarios inoportunos • Soslayar conductas leves. No picar el anzuelo • Advertencia privada al final de la clase • Dar protagonismo positivo • Ubicación cerca del profesor • Atender sus intervenciones oportunas y soslayar las inoportunas. • Compromiso verbal • Técnica del caso • Ver estrategias de autocontrol Conductas típicas CHARLATÁN Estrategias • Habla sin parar • Busca atención contando chismorreos • Busca algún oyente y forma con él un tándem cerrado • Abusa de rumores, cotilleos y difusión de secretos • Mirarle con frecuencia, estar pen-diente • Cercanía • Acordar con él señales no verbales que le indiquen lo que está haciendo • Reforzar sus intervenciones positivas en clase • Darle atención positiva Conductas típicas AGRESIVO, MATÓN Estrategias • Agresivo física o verbalmente, hacia personas u objetos • Intimida, insulta, amenaza, provoca. • Desobediente y contestón • A veces suele burlarse de otros • Alardea de su fuerza o su poder • Irascible, agresivo, impulsivo, con baja autoestima • Gusta humillar a los demás • Busca víctimas pasivas, asustadizas, so-litarias • Estar atento a los indicios intimida-torios y cortarlos • Corregir cualquier forma violenta de expresión • Compromiso público, contrato • Hablar con los padres, implicarlos en la solución • Aislamiento • Pedir descripciones, mejor que expli-caciones (todo empezó...) • Adiestramiento en el control de la ira y la impulsividad 811064 Interiores 21/7/05 14:51 Página 79
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    80 Las habilidadessociales en el aula • Busca el lado negativo de cualquier si-tuación • No tiene en cuenta las consecuencias de sus actos • Sustitución de reacciones agresivas por asertivas. • Ver estrategias de autocontrol. GRACIOSO Estrategias • Interrumpe con chistes a destiempo • Tiene respuestas para todo lo que se le dice • Popular, sociable, inmaduro emocionalmente • A veces hiperactivo • Siempre pendiente de hacer gracias, no puede centrarse en las tareas • Permitir chistes adecuados en mo-mentos adecuados • Elogiar el humor, si es breve y opor-tuno • Mostrar con un gesto: «Ya es sufi-ciente » • Si persiste, en silencio, no reír y mi-rar serio • Evitarle la audiencia • «Las bromas, en su momento», «este no es el momento» Conductas típicas Conductas típicas DESAFIANTE Estrategias • Se opone a todo lo que dice el profesor («no me da la gana», «no pienso hacerlo») • Interrumpe, gritando a veces o utilizan-do otras un lenguaje obsceno • Cuestiona la autoridad del profesor y a menudo procura enfurecerle, estando pendiente de su reacción para actuar a la contra • Necesita reafirmarse oponiéndose al profesor, para demostrar su poder • Incumple las normas regular y deliberadamente • Provoca disrupción en clase por el menor motivo • Se burla o critica a los que no son como él • No le importan las opiniones y valores de los demás • Si le miran o hacen caso, empeora su conducta • Mantener el control, permanecer calmado • Demorar la respuesta, posponer las explicaciones al final de clase • Repetir tranquilamente la orden. Si se niega, preguntar las razones en privado. Reanudar la clase lo antes posible, mirando a otro sitio • Advertencia en privado, pidiendo explicaciones («¿por qué intentas provocarme?», «¿te he hecho yo algo?», «sé que no tenías mala intención, pero no lo vuelvas a hacer») • Despersonalizar («tengo la obligación de darle clase a los demás y no puedo robarles tiempo»). • Conversaciones informales con el alumno • Petición de reciprocidad («trátame como yo te trato», «respétame como yo a ti») 811064 Interiores 21/7/05 14:51 Página 80
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    La relación profesor-alumno81 Conductas típicas GROSERO Estrategias • Hace comentarios soeces para llamar la atención o para provocar • A veces, busca ofender o desautorizar al profesor, bien para ganar prestigio, bien para dar rienda suelta a su resentimiento • Da voces, habla alto • Quiere impresionar usando palabrotas que los demás no se atreven a usar • Esperar unos segundos, no actuar impulsivamente • Evitar responder de la misma forma. • No mostrar signos de enfado • Entrenamiento en reciprocidad, exigencia de respeto • Contrato de conducta, compromiso público • Compromiso: cuántos días sin... • Conversación privada • Borrado de quejas (cada tiempo sin groserías se le borra una queja anterior) • Atención positiva • No dejar pasar • Enterado de los padres, si no cambia • Busca las discusiones, pidiendo justifi-cación por todo • Puede convertirse en un líder • Pacto con los satélites, si los tiene. • Entrevista con los padres • Contrato por escrito alumno-profesor-padres • Triangulación: mediación de otro profesor o cargo directivo • Evitar las ironías con él • «Las normas no son castigos, sino garantías de seguridad y libertad para todos» • Decirle que si no está de acuerdo con una norma, que lo razone y que proponga otra: pero que cumpla • Centrarse en la conducta, no en el alumno Conductas típicas COTILLA Estrategias • Siempre hablando de los demás • Suele comentar malas noticias, hechos negativos • Busca atención mediante los rumores • Explicar el daño que puede estar causando • Evitar hundirle o rechazarle. 811064 Interiores 21/7/05 14:51 Página 81
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    82 Las habilidadessociales en el aula • Poco leal, le gusta ver a los demás con problemas • Siempre buscando asuntos que contar • Quiere darse importancia • Le gusta estar con gente • Darle vías para hablar en positivo (contar sólo buenas noticias durante un cierto tiempo) • Preguntarle por cualidades ajenas • No escuchar los cotilleos, cortar enseguida Conductas típicas HIPERACTIVO Estrategias • Siempre moviéndose, levantándose, hablando... • No se concentra en las tareas, baja atención • Impulsivos, irreflexivos • Puede llegar a salirse de clase sin motivo • Siempre tiene alguna excusa que atender o algo que hacer para salir de clase o levantarse • Suele buscar excusas para todo • No es consciente de estar haciendo nada malo • Ubicación cercana al profesor y fija-ción visual • Alabar los logros y los progresos • Autorizar movimientos cada cierto tiempo • Moldeado o aproximaciones sucesivas • Refuerzo de respuestas alternativas (atender al profesor, estar sentado, trabajar durante X minutos) • Dar responsabilidades que impliquen movilidad • Autoinstrucciones: un propósito en clase. • Tareas cortas y variadas, marcando los pasos a seguir • «¿Y si todos se movieran como tú?» • Aislamiento (dentro o fuera de clase en función de la gravedad) • Ver estrategias de autocontrol • Soslayar, si no lo puede remediar y no es muy frecuente • Derivar a un especialista si hay causas orgánicas subyacentes Conductas típicas PASOTA Estrategias • No saca el material • No realiza las tareas • Al margen de la actividad escolar, está pendiente de sus asuntos • Muestra ostensiblemente su desinterés. • A veces, adopta actitudes oposicionistas • Se le da material, si argumenta que no lo ha traído • Se le puede dar el material por segunda vez y pedirle que lo traiga el día siguiente para anotar en el cuaderno sus avances • Si reincide, enterado de los padres. • Técnica del caso 811064 Interiores 21/7/05 14:51 Página 82
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    La relación profesor-alumno83 Conductas típicas TÍMIDO Estrategias • Habla poco con los compañeros y con el profesor • Aislado voluntariamente • Inseguro, pasivo • Excesivamente ansioso al hablar o estar con público • Pocas habilidades sociales • Fomento de la participación, sin agobiarle con demasiada atención • Buscar un amigo que le sirva de puente introductor • Mejora de la autoestima • Moldeado o aproximaciones sucesivas • Autoinstrucciones: un propósito en clase • Crear en clase un clima favorecedor, sin burlas ni rechazos • Fomento del trabajo en grupo y por parejas (con un compañero cálido y sociable) Conductas típicas VÍCTIMA Estrategias • Suele ser el blanco de las iras ajenas y de sus agresiones físicas o verbales • Es el chivo expiatorio • Sufre las humillaciones y las ofensas en silencio • Con frecuencia es objeto de burlas • Enseñarle a que pida ayuda a los primeros indicios • Procurar tener apoyos • Alejarse del matón • No entrar en provocaciones • Procurar no estar solo • Entrenamiento en asertividad Conductas típicas IRRESPETUOSO Estrategias • Usa un lenguaje o actitud irrespetuosos • No tiene en cuenta los sentimientos de los demás ni le importan • Despectivo y vengativo • Pleiteador, por el mero placer de provocar incomodidad a los demás • No apagar fuego con fuego. Calma y despersonalización • «¿Qué te he hecho?». «¿Te han hecho algo personal?» • Conversación en privado • «No creo que me merezca esto». «No puedo consentirte esto» • Evitar sarcasmos y humillaciones. No faltar al respeto al irrespetuoso (invertir la espiral) 811064 Interiores 21/7/05 14:51 Página 83
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    84 Las habilidadessociales en el aula Conductas típicas CONTESTÓN Estrategias • Hace comentarios continuamente • Siempre tiene que decir la última palabra • Arrogante y egoísta, desconsiderado con las opiniones de los demás • Advertir en privado. Rechazar la conducta, no la persona • Averiguar si lo está haciendo a propósito o sin querer • No discutirle la razón: no quiere la razón, sino atención • Despersonalizar, mantener la calma, desviar la atención • Defender la necesidad de salvaguardar el tiempo de clase de los demás • Acordar con él una señal no verbal del profesor que le indique que debe cortar Conductas típicas SABELOTODO Estrategias • Le gusta lucirse y demostrar lo brillante que es • Busca atención y admiración • Muestra un comportamiento competitivo • Se siente superior y quiere tener la razón en todo • Crítico o despreciativo con las opiniones de los demás • Advertir en privado que esa conducta le aleja de los demás y le hace parecer menos valioso • Dar responsabilidades y liderazgo • «Es inteligente saber cuándo y cómo uno tiene que hablar a los demás» • Animarle a escuchar activamente a los demás y a valorar sus aportaciones • Reconocerle los progresos Conductas típicas CAMARILLA o MAFIA Estrategias • Dominan a los demás y les tratan como inferiores • Fuertemente cohesionados • Muestran faltas de respeto a los demás, incluyendo al profesor • Se ríen mutuamente las gracias y «hazañas» • Buscan poder y obtener privilegios • Conocer los roles y las necesidades de cada uno • Actuar sobre el líder • Actuar sobre los satélites • Crear grupos de trabajo flexibles de forma que tengan que separarse • Cambiar la distribución de la clase regularmente • Plantearles que se tienen que ganar el derecho a estar juntos («si es bueno para la clase, estaréis juntos, si no…») 811064 Interiores 21/7/05 14:51 Página 84
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    LA EMPATÍA 811064Interiores 21/7/05 14:51 Página 85 Primero procura entender a los demás; después procura que te entiendan a ti (COVEY) Es una de las habilidades interpersonales básicas, consistente en la capa-cidad de ponerse en la perspectiva del otro (ponerse los zapatos del otro). Las relaciones interpersonales basadas en la empatía se asientan funda-mentalmente en la confianza, respeto, calidez y aprecio mutuos, y son un factor decisivo para la prevención de conflictos. Implica dos habilidades complementarias basadas en la transferencia emocional: • Sintonía emocional. Es la capacidad de captar estados emocionales ajenos, es decir, conocer lo que el otro siente y piensa sin que nos lo diga. Supone capacidad de cambio de perspectiva, habilidad crucial para prevenir y resolver las situaciones interpersonales con-flictivas y violentas, que suelen requerir el entendimiento entre po-siciones antagónicas o, al menos, divergentes. En el caso del profe-sor implica plantearse algunas cuestiones como: – Intentar conocer cómo ve el alumno la situación, descubrir la persona que hay detrás del alumno, indagando qué intereses y roles hay por detrás de las posiciones de cada cual, viendo por qué hace lo que hace. Todo ello proporciona influencia social, es decir, capacidad de detectar y manejar beneficiosamente emo-ciones ajenas. – Intentar que los alumnos entiendan la perspectiva del profesor, que sean capaces de comprender sus decisiones y obligaciones. – Analizar sus relaciones con los alumnos, entender la situación viendo que los enfrentamientos son coyunturales, trabajar jun-tos en conseguir una solución satisfactoria para ambas partes. • Irradiación emocional. Es la capacidad de transmitir estados emo-cionales propios a otra persona. Incluye la diplomacia (o «mano izquierda») con personas difíciles y situaciones tensas, saber hacer jugadas prosociales, o expresar creíblemente afectos positivos gene-rando en el otro emociones positivas.
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 86 86 Las habilidades sociales en el aula ESTRATEGIAS PARA FOMENTAR LA EMPATÍA Algunas estrategias y actividades que se pueden usar para fomentar la empatía son: Detectar cualidades prosociales ajenas que faciliten la aceptación mutua Observar qué cualidades adornan a las personas que nos caen bien nos puede ayudar a incorporar dichas cualidades, en la medida de lo po-sible, a la propia personalidad. ■ Por qué es mi amigo. Consta de tres frases: 1. Cada alumno anota en un papel las cualidades que adornan, a su juicio, a su mejor amigo/a. Se van leyendo en voz alta. 2. Un alumno-secretario escribe en la pizarra todas las cualidades elegidas por los alumnos, y se van votando a mano alzada si son cualidades preferidas o no. 3. Se ordenan, estableciendo un ranking y seleccionando las diez más valoradas. A continuación, o en una posterior sesión, se hace una lluvia de ideas en la que se plantea la siguiente pregunta: «¿Cómo puedo mejorar en la cua-lidad n.º 1?». Se seleccionan las estrategias que más aceptación tengan y se pasa a la cualidad que ocupa el segundo lugar en la clasificación, continuan-do hasta que se hayan tratado las cinco o diez cualidades mejor valoradas. ■ El interlocutor favorito. Se plantean a los alumnos las siguientes preguntas: «¿Quién querrías que te dijera las cosas? ¿Por qué?» ¿A quién le haría caso el alumno X? ¿Por qué?» Se mezclan aleatoriamente las tarjetas y se leen las respuestas, proce-diendo a reflexionar colectivamente sobre las personas, razones y cualida-des expuestas. Favorecer la tolerancia y el respeto a la diversidad de opiniones Supone comprender la existencia de diferentes perspectivas ante una misma situación, fomentar la tolerancia y la comprensión de sentimien-tos ajenos. Es conveniente que el profesor haga una reflexión preliminar sobre la importancia de respetar y aceptar la pluralidad de ideas como factor de convivencia y respeto.
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 87 La empatía 87 ■ Defender la postura contraria. Se lleva a cabo del modo siguiente: 1. El profesor plantea una cuestión problemática que genere dos opiniones contrapuestas. 2. Los alumnos se agrupan en uno u otro lado de la clase en fun-ción de su opinión sobre la cuestión. En cada grupo, y bajo la supervisión de un coordinador-moderador y un secretario que registre las opiniones, se hace un listado de argumentos en de-fensa de la postura del grupo. 3. El profesor intercambia los listados de argumentos, de forma que cada grupo tenga que defender los argumentos ajenos, pro-curando que intervenga el mayor número de alumnos posible. 4. El profesor pregunta al final de la sesión a cada grupo si alguno de los argumentos ajenos que han tenido que defender les pare-ce ahora más razonable que al principio. ■ Las cuatro esquinas. Se puede desarrollar del siguiente modo: 1. Se plantea una situación problemática susceptible de ser debati-da, seleccionando el profesor cuatro opiniones alternativas so-bre la situación. Dichas opiniones, anotadas en cuatro cartuli-nas dobladas, se sitúan en las cuatro esquinas del aula. 2. Cada alumno se dirige a la esquina donde está la opinión con la que se identifica, quedando formados cuatro grupos. 3. Una vez situados los alumnos en las cuatro esquinas, el profesor cambia aleatoriamente las cartulinas, dejando a cada grupo una propuesta diferente a la que habían elegido. 4. Los alumnos de cada grupo deben organizarse con rapidez y buscar argumentos para defender en debate la opinión reflejada en la cartulina asignada, que para ellos es nueva. 5. Al final del debate, cada grupo debe comunicar al resto si ha ha-bido personas que han cambiado de opinión después de haber tenido que defender una posición diferente a la suya, si conside-ran ahora más razonables y aceptables las opiniones distintas a las suyas, y si han disminuido las posturas radicales. ■ La variedad de perspectivas. Es una combinación de debate y mo-delado, para lo cual se divide la clase en cinco grupos: cuatro gru-pos de observadores, situados en las esquinas de la clase, y un grupo protagonista situado en el centro de la misma. El grupo central debate libremente, durante un tiempo limitado, sobre un proble-ma que se haya presentado en clase recientemente. La ventaja de
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    88 Las habilidadessociales en el aula tratar problemas de la clase en vez de problemas pertenecientes a otros ámbitos (municipal, nacional o mundial) es que los valores abordados se transfieren mejor cuando se tratan contextualizados y de forma inductiva que cuando se tratan de forma abstracta y descontextualizada. El desarrollo es el siguiente: 1. Mientras los componentes del grupo central debaten, los com-ponentes de los grupos observadores van anotando sus impresio-nes sobre las actitudes de cada componente del grupo central, utilizando preferentemente calificativos mejor que frases, y frases cortas mejor que largas, centrándose no tanto en las opiniones de fondo como en la actitud y la perspectiva que defienden, para lo que pueden utilizar la ficha que se adjunta (Tabla 30). Tabla 30. Alumno/a:............. Alumno/a:............. Alumno/a:............. Alumno/a:............. Pensamientos: Emociones: Frases inadecuadas: Frases alternativas: Señales no verbales (tono, tiempo de habla, tipo de lenguaje): Actitud: Me identifico con él, comparto sus opiniones SÍ NO ¿? Pensamientos: Pensamientos: Pensamientos: Emociones: Emociones: Emociones: Frases inadecuadas: Frases inadecuadas: Frases inadecuadas: Frases alternativas: Frases alternativas: Frases alternativas: Señales no verbales: Señales no verbales: Señales no verbales: Actitud: Actitud: Actitud: Me identifico con él, comparto sus opiniones SÍ NO ¿? Me identifico con él, comparto sus opiniones SÍ NO ¿? Me identifico con él, comparto sus opiniones SÍ NO ¿? 811064 Interiores 21/7/05 14:51 Página 88
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 89 La empatía 89 2. Un portavoz de cada grupo observador hace una síntesis de las opiniones del grupo sobre cada componente del grupo central. 3. Se hace una puesta en común para confrontar las diferentes im-presiones, proponiéndose alternativas constructivas para aque-llas frases, actitudes o gestos que se consideren obstaculizadores de la convivencia o atentatorios contra el respeto o la dignidad de los demás. ■ ¿Cómo quieres que te trate? (Gambrel). Se formulan una serie de pre-guntas al alumno que le hagan ponerse en la perspectiva del otro: «¿Cómo quieres que te trate?» «¿Cómo quieres que te traten?» «¿Cómo crees que quiero ser tratado?» «¿Cómo crees que se siente... cuando le hablas así?» Concretar qué personas merecen nuestra confianza De vez en cuando es conveniente revisar si se tienen suficientes perso-nas de confianza a las que acudir en situaciones de dificultad para, en caso contrario, abrirse al entorno y acercarse a personas susceptibles de conver-tirse en personas fiables a las que encomendarnos en caso de necesidad. ■ Mis puntos de apoyo. Cada alumno anota los nombres de tres per-sonas en quien confía plenamente, anotando debajo de cada uno de ellos los motivos por los que le merecen dicha confianza (ver Tabla 31). Pueden ser amigos, padres, hermanos o compañeros de clase, siempre que cumplan la condición de ser merecedores de confianza plena. Tabla 31. .................. .................. .................. .................. Confío en él/ella por... Confío en él/ella por... Confío en él/ella por... Confío en él/ella por...
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 90 90 Las habilidades sociales en el aula Equilibrar las percepciones distorsionadas sobre los demás Nadie tiene sólo cualidades o defectos, pero se aprecia cierta tenden-cia a dividir a las personas con las que nos relacionamos en buenas y ma-las. Esta percepción, provocada por el «efecto halo», suma cualidades a los «buenos» y defectos a los que «no nos caen bien». Esta división mani-quea llena nuestras mentes de prejuicios que distorsionan nuestras esti-maciones posteriores, por lo que conviene realizar un esfuerzo por hacer más objetivas nuestras apreciaciones. ■ Ni el bueno, ni el feo, ni el malo. La siguiente actividad pretende re-equilibrar las alforjas de defectos y cualidades de los demás, nos caigan bien o mal. Se realiza individualmente, del siguiente modo: 1. Se pide a cada alumno que piense en un compañero que le cai-ga mal por los motivos que sean, sin decir a nadie de qué alum-no se trata. A continuación, debe intentar descubrir cualidades que adornan a dicha persona y ponerlas por escrito. 2. Cada alumno lee las cualidades anotadas, sin decir a quién se re-fieren. 3. El profesor pregunta, para finalizar la sesión, si ha mejorado la imagen del otro después de haber intentado descubrir aspectos positivos en él. Practicar la expresión de emociones positivas A veces en clase sólo se expresan emociones de forma abierta y con-tundente cuando son negativas y escapan al control consciente (enfados, insultos, ira, etc.). Por el contrario, se reprimen o esconden las emocio-nes positivas, y no se considera necesario expresarlas. Sin embargo, sabe-mos que cada expresión emocional positiva aleja la probabilidad de apa-rición de emociones negativas, por lo que conviene trabajar el hábito de expresarlas, pues estaremos desarrollando actitudes incompatibles con las emociones negativas. El tiempo ocupado en sentir y expresar emociones positivas es tiempo que se resta del dedicado a las emociones negativas. ■ Adivinar emociones. El profesor escribe en la pizarra un listado de estados emocionales bipolares (por ejemplo: despreocupación-pre-ocupación, tranquilidad-ansiedad, alegría-tristeza, amor-odio, ánimo-desánimo, etc.). Un alumno se levanta del asiento y elige, sin decirlo a nadie, uno de los estados emocionales presentados
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 91 La empatía 91 por el profesor, y se ubica en la clase en un punto determinado que refleje espacialmente su estado emocional. El frontal de la cla-se es el polo positivo de la emoción y el fondo el negativo. Así, por ejemplo, si se trata de alegría-tristeza, el estado de máxima alegría supondría situarse en el frontal de la clase, al lado de la pizarra, mientras que la tristeza estaría situada en la pared al fondo de la clase. Los demás alumnos deben adivinar de qué emoción se trata. Se repite el ejercicio con otras emociones y otros alumnos. ■ Smileys: expresión de emociones. Con esta actividad se pretende aprender a mostrar asertivamente emociones negativas, como dis-conformidad o disgusto, de forma educada y respetuosa. El material necesario son unas hojas con smileys dibujados (pueden dibujarlos los alumnos). Cada alumno tendrá una hoja con un smiley risueño por una cara y otro disgustado por la otra (Figura 5). El desarrollo de la actividad es el siguiente: 1. Con la clase dispuesta en U, se inicia un debate sobre cualquier tema que suscite controversia, bien sobre el funcionamiento de la clase, bien sobre noticias externas. 2. Cada alumno, cuando un comentario ajeno le cause disgusto o esté abiertamente en contra de la opinión vertida, pondrá sobre la mesa el smiley disgustado, enfocado hacia los demás. Si suscri-be totalmente la opinión vertida por otra persona, mostrará el Figura 5.
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    92 Las habilidadessociales en el aula smiley risueño. Cada vez que muestre un smiley a los demás, ten-drá derecho a pedir la palabra para mostrar su acuerdo o discon-formidad. 3. Un secretario va anotando las opiniones que concentran mayor número de smileys risueños y disgustados. Al final de la sesión lee como memoria de conclusiones el listado de ideas más aceptadas y rechazadas por el colectivo. Anticipar las consecuencias que producirá en el oyente nuestro mensaje Cada mensaje produce en el oyente un determinado efecto, a veces intencionadamente y otras veces sin intención. Causar efectos desagrada-bles a otras personas sin intención de hacerlo se debe a menudo a que el emisor no se pone en la perspectiva del receptor antes de hablar ni se plantea qué efecto va a producir. Para evitarlo se propone la siguiente ac-tividad: ■ Mensajes en la botella (adaptación de Gordon). Consiste en bus-car frases que produzcan los efectos negativos descritos en la se-gunda columna de la Tabla 32. Cada alumno debe marcarse como propósito evitar en un futuro las frases provocadoras de efectos in-deseados. Tabla 32. Esta frase... Me produce este efecto... Me calla Me pone a la defensiva Me hace discutir Me hace sentirme inferior Me hace sentirme resentido y enfadado Me hace sentirme culpable Me hace darme cuenta de que no se me acepta 811064 Interiores 21/7/05 14:51 Página 92
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    La empatía 93 Conocer y mejorar el estilo comunicativo Hay una serie de mensajes que transmiten implícitamente rechazo o, al menos, falta de aceptación, y que además suelen producir efectos con-trarios a los deseados, provocando reacciones adversas. ■ Mensajes de no aceptación. En la Tabla 33 se presentan algunas categorías de mensajes que pueden provocar efectos negativos en el receptor. Los alumnos deben anotar frases representativas de ca-da categoría. Tabla 33. Categoría Frase Ordenar Amenazar Sermonear Aconsejar Argumentar Culpar Juzgar Me hace sentir que el otro no confía en mí Me hace sentir que no me comprenden Me hace sentir que me tratan como a un niño Me hace sentirme frustrado Me hace sentir que el otro no me escucha Me hace... ... 811064 Interiores 21/7/05 14:51 Página 93
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 94 94 Las habilidades sociales en el aula Ridiculizar Interrogar Ironizar Diagnosticar Aprender pautas de pensamiento a partir de la comprensión, interpretación y uso de frases relativas a emociones y relaciones interpersonales Hay frases que expresan en pocas palabras ideas de gran utilidad y que además se pueden recordar fácilmente y ser utilizadas en situaciones apropiadas. El comentario y la interpretación colectiva de algunas frases alusivas al mundo socioemocional ayuda a grabar estas frases de forma indeleble en las mentes de los alumnos. ■ Comentario de citas. Se reparte a cada grupo de cinco alumnos un listado de cinco frases a comentar, teniendo que descubrir su sig-nificado, el mensaje que pretenden transmitir y su grado de acuer-do con el mismo (aquí se muestran algunos ejemplos). A conti-nuación, se leen todas las frases en gran grupo, debatiéndose las interpretaciones de cada subgrupo. Pueden aportar frases o citas que ellos conozcan. Si alguien pierde los nervios, procura no encontrarlos tú. No hay viento favorable para quien no sabe adónde va. No esperes el momento oportuno; créalo. Si algo es necesario, tiene que ser posible. Hay que mirar lejos para poder caminar. Compartir las responsabilidades entre todos, equilibrando los mensajes formulados en primera, segunda persona o en plural El profesor suele utilizar preferentemente mensajes «tú» al analizar lo que ocurre en el aula (no estudias lo suficiente, no te comportas como debes...), lo que transfiere inconscientemente la responsabilidad de todo lo malo que ocurre al alumno. Conviene sustituir algunos mensajes «tú» por mensajes «yo» (que ponen el acento en la responsabilidad del profe-sor sobre lo que está pasando) y especialmente mensajes «nosotros» (que
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 95 La empatía 95 centran la atención en la búsqueda conjunta entre profesor y alumnos de soluciones constructivas para superar problemas). ■ Mensajes nosotros. Se buscan cinco mensajes «yo» y cinco mensajes «nosotros», referidos a problemas de la clase (Tabla 34). Tabla 34. Mensajes yo Mensajes nosotros
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    LA ASERTIVIDAD Laconducta asertiva se caracteriza por la defensa de los derechos propios sin violar los ajenos. Es un «saber decir» sin dañar las relaciones, e inclu-ye conductas como hablar de sí mismo sin inhibiciones, saber decir no, pedir aclaraciones o aguantar las presiones del grupo, entre otras. El comportamiento asertivo contrasta con otros dos estilos de relación in-terpersonal (Tabla 35): el agresivo (que trata de defender los derechos propios sin importarle el respeto de los derechos ajenos) y el pasivo (que renuncia a los derechos propios por no contrariar a los demás). Tabla 35. ESTILOS DE RELACIÓN INTERPERSONAL Estilo asertivo Estilo agresivo Estilo pasivo Defiende sus derechos sin lesionar los ajenos Equilibrio entre las necesidades propias y las ajenas El objetivo es crear bienestar y buena comunicación Ligado a una alta autoestima Suele conseguir lo que se propone y mantiene buenas relaciones Suele dominar a la situación Ofrece información al otro sobre qué quiere y cómo espera que actúe No le importa violar los derechos ajenos para conseguir los propios Centrado en los deseos propios El objetivo es conseguir lo que se quiere, a cualquier precio Ligado a una baja autoestima Consigue objetivos, pero a costa de perder relaciones La situación le suele dominar Se intentan imponer las opiniones y deseos propios Renuncia a los derechos propios por no contrariar a los demás Esclavo de los deseos ajenos El objetivo es evitar el conflicto Ligado a una baja autoestima Deja perder oportunidades, por falta de acción La situación le suele dominar Las opiniones y los deseos de los demás prevalecen sobre los propios 811064 Interiores 21/7/05 14:51 Página 97
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 98 98 Las habilidades sociales en el aula Da sensación de autoeficacia Equilibrio, tranquilidad Genera satisfacción a corto plazo, que se puede convertir en falta de confianza a largo plazo Impulsividad, visceralidad Para que la conducta asertiva sea eficaz conviene tener en cuenta: • Pensar qué se va a decir y cómo. • Buscar el momento y lugar oportunos, evitando actuaciones preci-pitadas. • Describir la conducta molesta, escueta y descriptivamente, sin aña-dir matices valorativos o descalificaciones. • Confesar las emociones sentidas, si hay confianza suficiente, dejan-do claro que se comprende el punto de vista del otro. Las conductas asertivas pueden agruparse en torno a dos categorías (Tabla 36), según surjan de la propia iniciativa (proactivas) o sean reac-ciones a las conductas de otros (reactivas): Genera frustración y falta de confianza en las relaciones, exagerando el temor a no ser aceptado por los demás Indefensión, fatalismo Conductas asertivas de carácter proactivo Conductas asertivas de carácter reactivo • Hacer peticiones adecuadas, pedir favores • Formular críticas o quejas apropiadas • Pedir cambios en conductas ajenas • Mostrar desacuerdo • Expresar descontentos • Mantener límites relajadamente • Reconducir la ansiedad y la ira propias • Defender los derechos propios • Refutar críticas inadecuadas y aceptar las apropiadas • Responder a acusaciones • Rechazar peticiones: saber decir no • Percibir descontentos • Solventar discrepancias • Manejar discusiones • Resolver conflictos • Aguantar presiones del grupo • Manejar la hostilidad y la agresividad ajenas Tabla 36.
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 99 La asertividad 99 COMPORTAMIENTOS ASERTIVOS EN EL AULA El profesor tiene la doble misión de defender los derechos propios y enseñar a los alumnos a defender los suyos, procurando reconducir tanto los comportamientos agresivos como los pasivos. El manejo de críticas es uno de los comportamientos paradigmáticos en que se pone a prueba la capacidad de producir respuestas (o propuestas) asertivas, inhibiendo las pasivas o agresivas. Incluye dos aspectos: • Formulación de críticas. • Aceptación de críticas justificadas y refutación de críticas infundadas. Formulación de críticas La formulación constructiva de críticas debe tener en cuenta algunas condiciones para evitar que se conviertan en reproches hirientes que pongan al interlocutor a la defensiva: • Centrarse en hechos observables. • Expresar los sentimientos personales que suscita la conducta ajena. • Plantear alternativas. • Agradecer la atención y buena aceptación de la crítica. Afrontamiento de críticas ajenas Incluye tanto estrategias para rehusar demandas inadecuadas como para aceptar críticas justificadas. La negación, el rechazo o la respuesta agresiva son formas de reaccionar frecuentes cuando se confunden las crí-ticas con ataques personales que apuntan directamente a la autoestima, sobre todo si se refieren a creencias nucleares del propio yo. Una buena gestión de las críticas posibilita la reflexión sobre los propios errores, siendo especialmente importante la capacidad de discriminar entre críti-cas fundadas e infundadas, para lo que conviene tener en cuenta algunas consideraciones: • Intentar comprender el sentido de la crítica y centrarse en la con-ducta criticada, procurando separar los aspectos razonables de la misma de las manipulaciones y distorsiones. • Dejar hablar al otro sin interrumpir, evitando responder impulsi-vamente o contraatacar. • Reconocer la crítica como justificada (cuando así sea), aportando razo-nes de por qué se actuó así, pero sin intentar justificarse.
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    100 Las habilidadessociales en el aula • Si la crítica sólo nos parece adecuada parcialmente, concretar en qué aspectos estamos de acuerdo y en cuáles no. • Si no se está de acuerdo en absoluto con la crítica, indicarlo apor-tando razones, pero admitiendo el derecho ajeno a expresar lo que se piensa. • Disculparse brevemente, si procede. • Explicar qué se piensa cambiar en adelante. • Averiguar cómo la otra persona recibe nuestras explicaciones. In-dicar qué aspectos formales de la crítica nos han molestado y pe-dir que se cambien en el futuro, pero sin entrar en acusaciones. • Actuar de forma consecuente con lo expresado. Algunas estrategias que se pueden utilizar para el manejo de críticas ajenas inadecuadas o desproporcionadas se pueden ver en la Tabla 37. Tabla 37. TÉCNICAS ASERTIVAS Técnica Descripción Ejemplos Disco rayado Pero... Información mutua Aserción negativa Interrogación negativa Repetir insistentemente y de forma tranquila el punto de vista propio Se admite una parte de la crítica que parezca razonable, pero manteniendo la postura propia Se escucha la versión de la otra persona, y después se cuenta la versión propia Se reconoce una crítica justa sin dar demasiadas explicaciones Se piden aclaraciones para conocer los sentimientos o ideas de los demás Sí, pero no me interesa... Ya, pero de todos modos voy a... Tienes razón en..., pero... Es cierto que..., no obstante, voy a hacer... Es posible que..., pero... Ya, pero yo opino... Sí, pero yo lo veo... Es cierto que podría... ¿Qué te molesta de...? ¿Qué tiene de malo...? ¿Qué defecto encuentras a...? 811064 Interiores 21/7/05 14:51 Página 100
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    La asertividad 101 Centrarse en el acuerdo Rehusar peticiones Banco de niebla Parafrasear Repetir los sentimientos ajenos Ignorar selectivamente Recorte Pedir soluciones Aunque haya desacuerdo en un 99%, centrarse en el 1%. Puede convertir una actitud hostil en amistosa Se dice no y se argumenta de forma concisa, pero sin dar excusas. Resistir tentaciones, frenarse ante proposiciones apetecibles pero perjudiciales a largo plazo. Conviene ofrecer alternativas Se admite un error total o parcialmente, pero sin cuestionar la propia valía ni contraatacar. Es un reconocimiento situacional, parcial. Agradecer Se comenta expresivamente y de forma similar lo que ha dicho el otro Se repite lo dicho por el otro, sin mostrar acuerdo alguno en lo que se dice Se responde sólo a comentarios ajenos asertivos, ignorando los agresivos Dar la razón, sin más. Contestar escuetamente Se solicitan propuestas para avanzar hacia la solución Coincidimos en que... Estamos de acuerdo en... No puedo hacer lo que me pides por... Eso no es posible, pero se podría... Tienes razón. Eso es cierto. Gracias. Sí, es posible que... Ya sé que para ti es muy importante que te..., pero... Es cierto. Es verdad ¿Cómo crees que podríamos solucionarlo? ¿Y si hiciéramos...? 811064 Interiores 21/7/05 14:51 Página 101
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 102 102 Las habilidades sociales en el aula Aplazamiento asertivo Separar temas Se espera hasta un mejor momento, aplazando la discusión hasta que la situación esté más calmada o el otro menos alterado Se evita mezclar temas, procurando centrarse y tratando temas distintos por separado Actividades para el entrenamiento asertivo Tengo que pensarlo. No puedo decidir ahora, porque estoy muy... Nos estamos saliendo del tema. Vamos a centrarnos. No nos desviemos Algunas actividades que pueden contribuir a adquirir un estilo aser-tivo de comportamiento son las siguientes: ■ Registro de derechos. Se habilita una hoja en la que cualquier miem-bro de la clase puede anotar aquellos derechos que cree tener y no son respetados por los demás (Tabla 38). Una vez que todos los hayan anotado, se abre un debate para determinar qué derechos son legítimos y excluir los que son demandas abusivas que preten-den obtener privilegios a costa de los derechos ajenos. La lista de derechos queda expuesta en la clase y a lo largo de los días siguien-tes cada alumno pide que se borre de la lista el derecho reclamado si considera que ya se le está respetando habitualmente. Tabla 38. Mis derechos no respetados ¿Legítimo?
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 103 La asertividad 103 ■ A qué tengo derecho (Bueno et al.). La práctica de la asertividad evi-ta actuaciones agresivas y pasivas, pero es conveniente aclarar de vez en cuando a qué tenemos derecho, para delimitar la frontera entre nuestros derechos (a los que no debemos renunciar) y los de los demás (que debemos respetar en todo momento). En pequeño grupo, los alumnos procuran consensuar un listado de derechos propios y ajenos (Tabla 39); después se hace un listado general de la clase, con las aportaciones de los diferentes equipos. REGISTRO DE DERECHOS Tabla 39. Yo tengo derecho en clase a... Los demás tienen derecho a recibir de mí... ■ Sin empujar. No saber decir NO ante diferentes situaciones socia-les es la causa que empuja a muchos jóvenes hacia conductas ina-decuadas que no llegarían a realizar por sí mismos. Para no dejarse llevar por la presión es necesario PLANIFICAR EL NO, para evi-tar que la fuerza de la corriente nos arrastre. Para ello es preciso re-presentarse determinadas situaciones conocidas en las que el gru-po presiona al sujeto en una dirección que éste no comparte, y tener previstas respuestas asertivas que combatan la pasividad y el asentimiento involuntario. La siguiente actividad (Tabla 40) se realiza una vez comentados en clase los tres estilos de conducta descritos anteriormente (asertivo, agresivo y pasivo).
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 104 104 Las habilidades sociales en el aula Tabla 40. Imagina que se presenta una de las siguientes situaciones y que quieres resistirte a la presión de los otros. Plantea tres tipos de respuesta: • Vamos a saltarnos la próxima clase y nos vamos a las pistas. Respuesta asertiva: Respuesta pasiva: Respuesta agresiva: • Pásame las respuestas en el examen; seguro que no nos pillan. Respuesta asertiva: Respuesta pasiva: Respuesta agresiva: • No seas cobarde, prueba esto. No pasa nada. ¡Verás qué divertido! Respuesta asertiva: Respuesta pasiva: Respuesta agresiva: • Situación: Respuesta asertiva: Respuesta pasiva: Respuesta agresiva: ■ Lo que he sentido hoy (autoevaluación emocional). La revisión perió-dica de las vivencias emocionales experimentadas en clase ayuda a detectar problemas y actuar preventivamente sobre ellos. Una po-sibilidad es utilizar el registro emocional de la Tabla 41. Algunos ejemplos de estados emocionales pueden servir de referencia: ale-gría, ansiedad, depresión, desgana, enfado, inferioridad, miedo, odio, resentimiento, satisfacción, timidez, tristeza, vergüenza...
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 105 La asertividad 105 Hoy en clase me he sentido: Triste por Alegre por Enfadado por Nervioso por por por por por Debo procurar, para sentirme mejor, ■ En mi clase las cosas irían mejor si... Busca implicar a todos (espe-cialmente a los más reticentes) en la mejora del clima social de la clase. Para ello se les pide que sugieran de forma anónima alguna propuesta que ayude a mejorar el clima social de la clase, formu-lando varias frases que empiecen así: «En mi clase las cosas irían mejor si…». Hay que advertir que las propuestas han de ser cons-tructivas y no deben ser recibidas como ataques personales, sino como factores de mejora. Las propuestas pueden referirse a algún comportamiento de alguna persona concreta o al funcionamiento del grupo como tal. Las aportaciones son debatidas en gran grupo y se asumen las más aceptadas como compromisos colectivos a conseguir en los días siguientes. ■ Hacia el malestar cero: formular peticiones. Los objetivos que pre-tende conseguir esta actividad son: la eliminación progresiva de las causas de malestar, fomentar la asertividad y desarrollar el conta-gio emocional positivo. Éste es el proceso a seguir: 1. Cada alumno hace una petición a otro en una nota privada, solici-tándole un cambio en alguna conducta suya que le causa malestar. Tabla 41.
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 106 106 Las habilidades sociales en el aula 2. Cuando el alumno receptor de la petición cambia, se le recono-ce y agradece públicamente. Cada día, el profesor pregunta si algún alumno tiene algún cambio que agradecer y reconocer. 3. Cuando hay un cierto número de cambios realizados satisfacto-riamente, el profesor agradece al grupo la colaboración y anima a los demás a realizar los cambios aún no realizados. ■ Me saca de quicio: afrontamiento de enfados (propios y ajenos). Por enfado entendemos una reacción intensa y explosiva a una situa-ción que nos afecta profundamente y nos produce un gran males-tar, generalmente unida a la necesidad de hacer patente nuestro disgusto. Este ejercicio puede ayudar a afrontar mejor los enfados propios: 1. Se divide la clase en grupos de cuatro-seis personas. 2. Cada alumno escribe en una hoja una situación que le enoja (le saca de quicio). Puede escribir tantas situaciones como quiera, pero sólo una por hoja (Tabla 42). 3. En cada grupo se van leyendo las hojas con situaciones genera-doras de enfado, y se proponen soluciones, que se van anotando debajo de cada situación presentada. Las propuestas deben res-ponder a alguna de las cuatro alternativas siguientes, preferente-mente en el orden citado: a. Evitar el enfado, anticiparse. b. Resolverlo, afrontarlo. c. Atenuarlo, disminuir sus efectos. d. Disolverlo, dejar que el tiempo lo borre. 4. Los portavoces de cada grupo leen a toda la clase las situaciones y soluciones planteadas, y cualquier miembro de la clase puede añadir otras soluciones. 5. Terminada la puesta en común, se reparte cada hoja a la perso-na que la planteó, con la invitación a que aplique las soluciones que se hayan aportado, si las considera eficaces.
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 107 La asertividad 107 Tabla 42. Situación que me irrita: Soluciones propuestas por el grupo: ■ Qué sienten los demás. Basado en la técnica del role-playing, intenta comprender las diferentes perspectivas ante una misma situación, fomentar la tolerancia y la comprensión de los sentimientos ajenos, así como la producción de respuestas asertivas. Para ello, el profesor plantea algunas situaciones usuales de abusos entre alumnos, y se pide a algunos de ellos que representen a los autores del abuso y otros a los sufridores del mismo, expresando qué piensa y siente la víctima. Los demás alumnos pueden añadir matices al guión que se está representando, acabando la representación con alguna frase o conducta que termine con la situación de abuso y que permita a la víctima sentirse de nuevo bien emocionalmente. ■ Construir colectivamente un diálogo asertivo. Utilizando la técnica del role-playing, dos alumnos representan una situación de enfren-tamiento entre dos personas. El desarrollo es el siguiente: 1. El profesor propone una situación de enfrentamiento entre dos personas. 2. Se divide la clase al azar en dos mitades antagonistas. Cada mi-tad queda encargada de analizar y rectificar las frases de uno de los dos protagonistas del enfrentamiento. 3. Cuando uno de los dos protagonistas pronuncia una frase, es analizada y perfeccionada por su grupo de apoyo, añadiendo, eliminando o rectificando las expresiones verbales, los gestos o las expresiones paraverbales que consideren convenientes para construir un diálogo cooperativo que evite las frases agresivas o pasivas. 4. Los protagonistas van añadiendo frases, que son rectificadas por el grupo, hasta construir todo el diálogo.
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 108 108 Las habilidades sociales en el aula 5. Un alumno, ejerciendo las funciones de secretario, habrá ido anotando el diálogo ideal asertivo construido por los dos gru-pos, que es leído al finalizar la sesión.
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 109 EL CLIMA SOCIAL DEL CENTRO El entramado de todas las relaciones interpersonales que se dan en un centro educativo conforma el clima social del mismo, que suele ser fácil de detectar de forma global, pero difícil de analizar, debido a la cantidad de variables que lo integran, muchas de ellas desconocidas por los pro-pios miembros de la comunidad educativa. Además, es difícil de cons-truir y muy fácil de destruir. El clima social de un centro es el resultado de las diferentes dinámicas relacionales que se dan en el mismo: • Individuales. Vienen marcadas por el ajuste que cada profesor hace entre las exigencias institucionales y su personalidad, de forma que pueda armonizar su satisfacción personal y profesional con la efica-cia del colectivo. • De los grupos formales e informales. Cada profesor se suele integrar, en mayor o menor grado, en algún subgrupo formal o informal que le proporcione refuerzos sociales y le reafirme en sus posiciones. • De la organización. Las dinámicas individuales y de los subgrupos de una organización educativa acaban generando una cierta cultu-ra organizacional, que se concreta en un determinado clima social, que sirve de marco donde se encuadran y toman sentido todas las conductas interpersonales concretas, y que acaba por afectar de tal manera al funcionamiento del centro que, cuando tiene un carác-ter obstructivo y desmembrador, imposibilita cualquier iniciativa o intento de mejora, además de afectar gravemente a la convivencia. El clima social de un centro oscila entre dos polos en función de su grado de cohesión: • Centro cohesionado. En él la mayoría de profesores, especialmente los de mayor influencia social, comparten metas colectivas y se aglutinan en torno a un proyecto común, además de gozar de unas relaciones interpersonales satisfactorias. • Centro fragmentado. En él se intentan satisfacer intereses particula-res por encima del proyecto común, abundando los comporta-mientos obstructivos entre sus miembros, tales como enfrenta-mientos, tensiones, polarización e insularidad. La Tabla 43 nos indica algunas variables ligadas a actitudes y com-portamientos típicos de los profesores que determinan que un centro esté cohesionado o fragmentado.
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    110 Las habilidadessociales en el aula Tabla 43. Centro cohesionado MC C ¿ F MF Centro fragmentado Profesores motivados Lo prioritario son las metas colectivas Se proponen objetivos nuevos a menudo Se considera competente al profesorado Predomina la crítica constructiva Todos cumplen las normas Se debate Se habla sobre cómo mejorar Abundan las propuestas Currículum integrado, interdisciplinar Los compañeros se estimulan y apoyan entre sí Se implican Intercambian ideas, son receptivos y flexibles Centrados en apoyar iniciativas Prima la colaboración Los profesores se forman Profesores poco motivados Lo prioritario son los éxitos individuales Se revisan los mismos objetivos continuamente Se considera incompetentes a los compañeros Predomina la crítica personal Pocos cumplen las normas Se discute Se formulan quejas sobre los inconvenientes y dificultades Abundan los lamentos y culpabilidades Currículum disperso, áreas inconexas Los compañeros se desaniman y entorpecen entre sí Pasan, desconectan No intercambian ideas, son sordos y rígidos Centrados en revisar resultados Prima la competitividad Los profesores «ya saben mucho» 811064 Interiores 21/7/05 14:51 Página 110
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 111 El clima social del centro 111 Se resuelven los problemas Hay una línea pedagógica marcada, conocida por todos Se educa dentro y fuera de clase Asumen como propios los éxitos y fracasos ... ... ... Los problemas se atascan No hay línea pedagógica marcada, y si la hay, es discutida Se instruye sólo en clase Atribuyen los fracasos y errores a causas externas ... ... ... Cada profesor puede aportar su grano de arena a la cohesión de su centro, intentando cambiar las conductas reflejadas en la columna de la derecha (conductas fragmentadoras) por conductas y actitudes pertene-cientes a la columna de la izquierda (conductas cohesionadoras). Puede plantearse el cambio como meta individual o como propósito colectivo partiendo de objetivos modestos, como puede ser el cambio de un solo ítem de los indicados en la Tabla 43, para pasar a otro únicamente cuan-do se haya consolidado el primero. La mayor o menor integración del profesorado en un proyecto co-mún (cohesión) depende, entre otros factores, de la estabilidad de los pro-fesores (porcentaje de profesores fijos, movilidad del profesorado, media de años de permanencia en el centro) y de la rapidez de adaptación de los profesores nuevos, además de la actitud cohesionadora o fragmentadora que adopten los miembros del claustro, especialmente los profesores sig-nificativos (aquellos que tienen más peso o capacidad de influencia). Se palpa en las muestras de aprecio entre compañeros, en el planteamiento de metas comunes, en la cercanía y calidez, en el tipo de conversaciones o el grado de compromiso con el grupo. La cohesión aumenta especial-mente cuando la organización favorece la satisfacción de las expectativas individuales y cuando hay una percepción colectiva de eficacia, que se va construyendo mediante procesos de integración afectivos, cognitivos y comportamentales (qué sienten, qué piensan, qué hacen los miembros
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 112 112 Las habilidades sociales en el aula del colectivo). Algunos problemas que se pueden presentar en los claus-tros y atentan contra la cohesión son (Fernández, 1998): • Grupos enfrentados por motivos profesionales o incompatibilida-des personales. • Falta de consenso sobre estilos de enseñanza. • Falta de consenso sobre normas de convivencia. • Ausencia de trabajo en equipo. • Sensación de no sentirse apoyado por otros profesores. • Falta de reconocimiento a otros profesores. • Falta de reconocimiento del propio trabajo por parte de los demás. • Poca implicación en iniciativas de centro. • Problemas personales. • Crítica destructiva. • Falta de estabilidad del profesorado. • Lentitud en la adaptación de los profesores nuevos.
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 113 LAS RELACIONES ENTRE PROFESORES Como se ha dicho anteriormente, la eficacia profesional (el cumplimiento de la misión) depende en gran medida de la satisfacción, y ésta de la calidad de las relaciones interpersonales que se dan en un centro. Algunas variables que influyen en la satisfacción del profesorado son las siguientes: • Reciprocidad. Es el equilibrio entre las demandas que los demás nos hacen y las que nosotros hacemos a los demás, entre lo que obtene-mos y lo que ofrecemos, y cuando no se consigue, el resultado sue-le ser resentimiento y malestar. Podemos distinguir dos tipos de re-ciprocidad: – Negativa, consistente en buscar un modelo negativo para poner-se a su altura y justificar una conducta negligente o inadecuada propia («otros también han hecho lo mismo y no se les ha dicho nada», «no soy el único que lo hace», «aquí nadie hace nada»). Las personas que recurren a la reciprocidad negativa de forma habitual abundan en críticas destructivas hacia los demás, no suelen implicarse en las metas colectivas (están demasiado pen-dientes de compararse con los demás y de racionar el esfuerzo a liberar) ni suelen adoptar actitudes cooperativas ante el trabajo, lo que deteriora progresivamente las relaciones y genera un cli-ma social tenso. Por sus efectos corrosivos, es fundamental cor-tar cualquier indicio de reciprocidad negativa, poniendo ejem-plos de reciprocidad positiva. – Positiva, consistente en fijarse en modelos positivos de acción, para ejecutar conductas similares a las observadas. El uso de la reciprocidad positiva ayuda a conseguir las aspiraciones indivi-duales de todos y cada uno de los miembros de la organización y es fuente de aceptación mutua, pues suele facilitar el retorno de respuestas igualmente positivas. Dos ejemplos de estrategias que pueden ayudar a mejorar la reciprocidad positiva son: ■ Dirigir el periscopio hacia... Se toma como guía la observación de modelos positivos y la evitación de los negativos («es cierto que X no cumple, pero también lo es que otros muchos sí lo hacen»). ■ Dar el primer paso. Se trata de «tender la mano primero» para invertir la espiral de reciprocidad negativa, pero sin permitir abusos.
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 114 114 Las habilidades sociales en el aula • Confianza. Las relaciones interpersonales pueden variar según el grado de fiabilidad que cada persona atribuye a los que mantienen una relación cercana con él, y que oscila desde la fe plena en el otro (confianza) hasta la ausencia de la misma (desconfianza), pasando por una situación intermedia que podríamos calificar de recelo. Se asemeja la actitud interpersonal a un semáforo, que contempla tres situaciones posibles: confianza (verde), recelo (ámbar) y descon-fianza (rojo). Con cada compañero se va consolidando una de las tres actitudes, que determinará las interacciones futuras. Es obvio que la consecución de unas relaciones basadas en la confianza mu-tua permite bajar las defensas, ahuyentando emociones negativas y tensiones. Deshacer recelos mutuos, aclarar situaciones ambiguas y dar muestras de coherencia y sinceridad ayudan a transformar actitudes opacas de desconfianza en relaciones sinceras y transpa-rentes. • Aceptación mutua. Las personas suelen buscar la compañía de aquellos que aceptan mucho y evitar a los que son muy críticos y severos. También son mejor aceptados los que atienden, elogian, animan y aceptan sugerencias e iniciativas de los demás. Ello pro-voca corrientes de simpatía recíproca que aminoran las percepcio-nes negativas sobre el otro y aumentan las positivas. Por el contra-rio, la crítica, la evaluación negativa y otras formas de señalar debilidades tienden a inhibir las relaciones de intercambio social más que propiciar un cambio. Como siempre habrá diferencias en el trato entre las personas y unos siempre serán más aceptados que otros, conviene evitar la comparación social y centrarse en el perfeccionamiento personal: mejor centrarse en ser cada vez más aceptado, que aspirar a tener una aceptación social similar a otros compañeros más populares. Hay algunos comportamientos para-digmáticos que conducen a la aceptación social: – Hacer descripciones, mejor que valoraciones que comprometan al otro. – Ser tolerante y comprensivo, mejor que imponer la propia vo-luntad queriendo tener siempre la razón. – Ser sincero, evitando manipulaciones y distorsiones. – No mostrar superioridad, tratar de igual a igual, escuchar con atención. – Demostrar calidez y afecto, en vez de frialdad y distanciamiento.
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 115 Las relaciones entre profesores 115 • Manejo de las incompatibilidades. Un centro educativo es un punto de encuentro entre personas, pero también un punto de posibles desavenencias, pues en cualquier colectivo hay intereses, aspiracio-nes y posiciones incompatibles, bien entre el individuo y la organi-zación, bien entre compañeros. Cuando una persona siente obstaculizada su autorrealización profesional y ve atacados deter-minados rasgos de su yo nuclear (reducido conjunto de creencias sobre uno mismo consideradas fundamentales por la persona), suelen aparecer actitudes defensivas y/o agresivas, y aflora cierta ansiedad social que le impide disfrutar de la relación y le lleva a manifestar conductas inadecuadas. Es conveniente convertir las in-compatibilidades en puntos de encuentro, y si la intensidad de las incompatibilidades lo impidiera, intentar convertir las secantes (zo-nas de choque) en tangentes (puntos de roce mínimo), evitando ciertos temas espinosos o recurriendo a un lenguaje descriptivo y concreto. • Atención a los rituales. Los rituales son conductas repetitivas que han perdido su valor adaptativo para tener un significado meramente simbólico. Las experiencias se repiten regularmente y se van organi-zando cognitivamente por categorías (rituales o rutinas), lo que sirve para poder aplicar al futuro experiencias ya vividas, con el consi-guiente ahorro de recursos. Nos podemos encontrar en cualquier centro con rituales de acercamiento-alejamiento, de confirmación de relaciones, de deferencia, de evitación, de mantenimiento de la relación, de ratificación o de reparación, entre otros. Algunos ejem-plos de rituales pueden ser: gestos deliberadamente serios de una persona al cruzarse con otra, la evitación de encuentros o el enclaus-tramiento ostentoso de un pequeño grupo en alguna dependencia del centro (por ejemplo, el departamento). Los rituales ayudan de forma importante a conformar el orden social de un centro y son un poderoso medio de transmisión de mensajes, por lo que es nece-sario detectarlos y reconducir los de signo negativo. • Canalización de grupos informales. En una organización educativa se forman grupos más o menos informales integrados por miembros unidos entre sí por intereses comunes y modos similares de inter-pretar ciertas situaciones. Los grupos informales se pueden crear a partir de grupos formales tales como los departamentos didácticos o los equipos docentes de determinado nivel, pero es más frecuente que se constituyan por afinidad de intereses, simpatía, identidad de
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 116 116 Las habilidades sociales en el aula opiniones, estatus profesional o edad, entre otras variables. La ele-vada cohesión interna que suele caracterizar a los grupos informales aporta poder a los miembros del mismo, y éste puede ser utilizado para reforzar el clima social del centro, o bien para obstruirlo. Los grupos informales de mayor influencia social son los que se forman alrededor de miembros significativos del claustro, con capacidad de influencia en el mismo por alguno de los siguientes motivos: caris-ma, habilidades sociales, capacidad intimidatoria, estatus o presti-gio profesional. Pueden apoyar al poder, si tienen afinidades con el mismo, o enfrentarse a él, si surgen del descontento. • Evitación de la insularidad. Consiste en la aparición de islotes o subgrupos que acentúan su cohesión interna basándola en la con-frontación con la organización, el equipo directivo u otros islotes antagonistas. Suelen tener cierta capacidad corrosiva en función del grado de apoyo y, si además tienen capacidad de influencia, pueden provocar fragmentación organizacional, ineficacia grupal y deterioro del ambiente. • Los circuitos de comunicación negativa. Son cadenas de intercam-bios conductuales que generan malestar recíproco debido al uso de patrones comunicativos destructivos y que contribuyen a fragmen-tar el clima social de un centro. Algunos de estos patrones son: – Hostilidad, agresividad, insultos, malhumor, descontentos, ame-nazas. – Exigencias excesivas, actitud hipercrítica. – Indiferencia afectiva, distancia, falta de afecto, desconfianza. – Desvalorización del otro, acusaciones, proyección de culpas. – Sobreprotección, invasión del espacio personal ajeno. – Hipocresía, engaños, mentiras, cinismo, amiguismo, agravios comparativos. • Cotilleos y habladurías. Algunos circuitos de comunicación negati-va utilizan vías informales, como los cotilleos, rumores o apartes. Son intercambios comunicativos que tratan fuera de los cauces ofi-ciales asuntos tanto privados como públicos (críticas, intimidades, agravios, rencillas, comparaciones, tensiones...), pero dándoles un tratamiento secreto basado en suposiciones. Representan un pode-roso medio de control social y de poder, y se suelen llevar a cabo en escenarios diversos, como el bar, pasillos, sala de profesores o me-diante llamadas telefónicas a casa. Pueden tener efectos perversos
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 117 Las relaciones entre profesores 117 sobre el clima social de un centro (Santos Guerra, 1994), pues ses-gan y desvirtúan la información y son capaces de malear el am-biente y afectar negativamente a la cohesión del colectivo, a la vez que frenan los avances y mejoras en el funcionamiento de un cen-tro. Suelen estar ligados al malestar docente y a actitudes negativas como la hostilidad o la frustración, que se manifiestan mediante la agresividad directa, pero también mediante el sarcasmo o la ridicu-lización. Dado que se apoyan en actitudes negativas, si no se cam-bian éstas, no suelen cambiar las relaciones. Las vías para cortar los circuitos de comunicación negativa pasan por: – Reforzar la comunicación positiva y los circuitos formales, refor-zando los vínculos. – Expresar asertivamente el malestar propio. – Responder asertivamente al malestar del otro y a las conductas agresivas, si las hay. • Roles de profesores. Por rol se entiende el papel que una persona re-presenta en un determinado escenario (en el mundo educativo, el centro o más concretamente el aula). Los roles se pueden asumir con entusiasmo, de forma resignada o rechazarse abiertamente, se-gún coincidan o no con los propios intereses. Así, hay alumnos que muestran su disconformidad con el rol asignado mediante conduc-tas disruptivas o violentas, y profesores que asumen de forma muy dispar su cometido, desde la plena implicación hasta la dejadez. Aunque la administración educativa define los roles oficiales de profesor y alumno, el modo de apropiarse tales roles es peculiar de cada uno: cada persona tiene una forma de interpretar sus fun-ciones y tareas, adaptando las demandas organizacionales (rol ofi-cial o asignado) a la propia personalidad e intereses (rol asumido). De un adecuado ajuste entre lo oficial y lo personal depende la efica-cia de la organización y la satisfacción de los profesores. La organiza-ción ofrece a cada profesor unas posibilidades y unas limitaciones, y el profesor por su parte ofrece un determinado rendimiento según sus capacidades y su disposición a liberar esfuerzo, recibiendo a cam-bio una cierta satisfacción laboral. La mayor o menor disposición a liberar esfuerzo depende, entre otros, de los siguientes factores: • Locus de control. Los profesores con locus de control interno, es de-cir, aquellos que suelen atribuir sus éxitos y fracasos a causas perso-nales o internas, suelen tener mayor disposición a liberar esfuerzo
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 118 118 Las habilidades sociales en el aula que los que tienen un locus de control externo (proyectan culpas, buscan causas fuera y tienden a buscar excusas y justificaciones). • Grado de participación. Los profesores que participan más activa-mente en la elaboración y ejecución de planes colectivos (especial-mente en los de carácter voluntario o no prescriptivo) tienden a li-berar más esfuerzo que los demás. La generosidad en el esfuerzo se plasma en el compromiso con el colectivo, mientras que la falta de implicación acaba en la indolencia social (Tabla 44): ACTITUD DEL PROFESOR EN RELACIÓN A LA LIBERACIÓN DE ESFUERZO Compromiso social Indolencia social Vinculación afectiva con la organización Implicación social o asunción de los objetivos colectivos como propios Obediencia organizacional o predisposición a aceptar normas, responsabilidades y funciones Locus de control interno Alto nivel de participación Generosidad en el esfuerzo Lealtad organizacional o grado de fidelidad e identificación con el grupo Estimación positiva de la utilidad del esfuerzo propio Creencia de que se valorará el esfuerzo Creencia de que la aportación al colectivo es significativa Compensa, se percibe como satisfactoria la relación esfuerzo/ganancia el trabajo liberado Ausencia de vinculación con la organización Preocupación exclusiva por los propios objetivos y necesidades Desobediencia organizacional o tendencia a eludir normas, responsabilidades y funciones Locus de control externo Bajo nivel de participación Racanería, haraganería Deslealtad organizacional o ausencia de identificación con el grupo Estimación negativa de la utilidad del propio esfuerzo Creencia de que el esfuerzo propio no será reconocido Creencia de que la aportación es irrelevante Se ve poca ganancia, no compensa Tabla 44.
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 119 Las relaciones entre profesores 119 Se libera esfuerzo, independientemente de lo que hagan los demás Sensación de autoeficacia o de tener suficiente capacidad para realizar la tarea Se está pendiente de lo que hagan los demás, para igualarse por debajo Sensación de falta de eficacia para realizar la tarea • Perfiles de profesor según la actitud. Dentro de la gran variabilidad de profesores existente hay algunos roles típicos según la actitud ante el trabajo, algunos de los cuales tienen una influencia notable sobre el clima social de un centro. En la Tabla 45 se pueden ver al-gunos de estos roles descritos como atributos bipolares. PERFILES DE PROFESORES Actitud ante los conflictos Rama del metal Rama de la madera Quita hierro a los asuntos Hace los problemas pequeños Ayuda a construir Positivo, contagia entusiasmo Aporta soluciones Procura que cicatricen las heridas lo más rápidamente posible, olvida fácilmente lo negativo Apaciguador, conciliador No es rencoroso ni resentido Echa leña al fuego Exagera los problemas Contribuye a destruir Negativo, deteriora el ambiente de trabajo Todo lo ve mal, pero no aporta soluciones Mantiene vivas las heridas y «ofensas» Guarda los resentimientos hasta que tiene ocasión de echarlos en cara Busca-problemas, pleiteador Cargado de resentimiento, vengativo Receptividad Esponja Manguera Dispuesto siempre a aprender y mejorar Procura captar ideas ajenas Importador y captador de ideas Buen escuchador, receptivo Siempre contando lo bien que lo hace Procura a toda costa imponer sus ideas a los demás Exportador de ideas rígidas y de dudosa validez Mal oyente, sólo escucha a su eco, hablador impenitente Tabla 45.
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 120 120 Las habilidades sociales en el aula Actitud ante el cambio Planta Estatua Procura mejorar día a día Crece y cambia, intentando superarse Pensamiento flexible y adaptable Actitud dinámica «Alérgico» a los cambios Considera que lo hace bien y no tiene por qué cambiar Rigidez de pensamiento Necesidad perentoria de seguridad Ascendencia Ascendente Descendente Manda, opina, dirige, decide Arrastra a los demás Capacidad de influencia Necesidad de poder Obedece, sigue la opinión de los demás, se adhiere Se deja arrastrar Escasa capacidad de influencia Necesidad de afiliación Actitud ante el trabajo Implicado Reacio Comprometido con el trabajo Cumplidor, dispuesto Generoso en el esfuerzo No implicado en el trabajo Reticente, pone-pegas Rácano en el esfuerzo Implicación en el proyecto colectivo Sociocéntrico Egocéntrico Se centra en el «nosotros», sin descuidar el «yo» Solidario, prioriza lo colectivo Apoya siempre el proyecto colectivo Se implica en el funcionamiento del centro Todos son válidos y valiosos Se centra en el «yo», sin importarle el «nosotros» Prioriza sus éxitos individuales Sólo tiene en cuenta sus intereses Va a lo suyo Todos son inútiles menos él, que es perfecto De esta tabla se pueden derivar una serie de estrategias autoaplicables con el fin de contribuir a la mejora del clima social del centro: un profesor puede identificarse con un atributo de cada par descrito en la Tabla 45 y, a partir de dicha autodescripción, plantearse cambios de actitud que mejoren su contribución a la cohesión del grupo. Algunas consideraciones merecen una atención preferente por su especial influencia sobre el clima social:
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 121 Las relaciones entre profesores 121 • Pasarse de la madera al metal. En cualquier centro educativo siem-pre hay problemas a resolver, pero la visión de dichos problemas puede inflarse artificialmente o atenuarse, según la actitud que se adopte ante ellos. Es tan decisivo este factor, que si los profesores más significativos de un centro son de la rama de la madera («echan leña al fuego»), corroen el clima de la organización frag-mentándolo y provocando enfrentamientos continuos, polariza-ción e insularidad. Esta situación puede ser atenuada mediante el esfuerzo colectivo e individual por desplazarse de la rama de la ma-dera a la del metal («quitar hierro a los asuntos»). Se puede utilizar para ello la siguiente estrategia: ■ El terremoto. Consiste en cuantificar los problemas como si de terremotos se tratara («este es un problema de fuerza X»), asig-nándoles un valor del 1 al 9, lo que permite redimensionar a la baja numerosos problemas interpersonales inflados por la in-fluencia de prejuicios y cargas emocionales negativas. • Priorizar el nosotros sobre el yo (sociocentrismo sobre egocentris-mo). Sin que ello suponga una renuncia a las necesidades e intere-ses propios, es fundamental que cada profesor mantenga presente la necesidad de apoyar el proyecto colectivo y la necesidad de su-mar fuerzas para que el centro funcione adecuadamente por enci-ma de las diferencias de criterio, que se deben considerar como un factor de enriquecimiento y no como elemento de confrontación. Ello implica la aceptación y cumplimiento exquisito de las normas básicas de funcionamiento (aunque no se esté de acuerdo con ellas, siempre que sean razonables y democráticamente adoptadas), la re-ciprocidad positiva, la aceptación de la diversidad de perspectivas y la tolerancia. Difícilmente un profesor centrado en una posición egoísta puede exigir posteriormente a sus alumnos la aceptación de normas o el mantenimiento de actitudes solidarias y tolerantes. • Mantenerse esponja. La actitud esponja representa receptividad, es decir, capacidad de escucha y observación, que llevan implícitas una búsqueda de la mejora continua. Frente a la actitud manguera, que dispara a toda presión discursos sin tener en cuenta ninguna opinión ajena y escuchando sólo su propio eco, cabe la actitud de estar pendientes de cazar pensamientos y propuestas ajenas enri-quecedoras e incorporarlas al bagaje propio. • Convertirse en planta. Hay profesores que se aferran a un modo inalterable de hacer las cosas. Tienen terror a los cambios, tal vez
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 122 122 Las habilidades sociales en el aula por inseguridad profesional, tal vez por una sensación de estar tra-bajando de un modo inmejorable. La resistencia a los cambios sur-ge, entre otros motivos, por el planteamiento estático y determi-nista, que pone el acento en el mayor o menor acierto profesional («¿lo hago bien o mal?»). Frente a esta visión inmovilista típica de la estatua cabe otro enfoque, que pone el acento en la mejora con-tinua, la capacidad de reconocer la propia imperfección y la exis-tencia de aspectos a mejorar en la práctica docente. Esta actitud de planta se plasma en la frase: «¿Qué puedo/debo cambiar para dar la clase mañana mejor que hoy y estar más satisfecho?».
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 123 HABILIDADES SOCIALES Y DIRECCIÓN Un clima social adecuado se asienta en un equilibrio entre el cumpli-miento de los objetivos institucionales y la satisfacción del profesorado y demás personal del centro, lo que no siempre resulta fácil, por lo que es un aspecto que cualquier equipo directivo debe tener muy en cuenta. Para conseguir ambos objetivos se pueden apuntar algunas sugerencias: • Procurar mantener la cohesión del centro. • Mediar en los conflictos entre los miembros de la comunidad edu-cativa (alumnos-profesores, profesores-profesores, profesores-fami-lias...). • Evitar que las dificultades en las relaciones interpersonales afecten al funcionamiento del centro. • Promover la reciprocidad organizacional, procurando un equili-brio entre cargas y satisfacciones del profesorado. • Establecer canales de comunicación eficaces con profesores y otros miembros de la organización, procurando mantenerlos siempre abiertos. • Percibir y atajar el malestar y los descontentos. • Ayudar a los profesores profesional y personalmente. • Saber decir no asertivamente, sin deteriorar las relaciones. • Tener humildad para dejarse ayudar, aceptar críticas constructivas y corregir errores. • Cicatrizar heridas, invertir en positivo. • Conocer lo suficiente, intervenir lo necesario: la evaluación nega-tiva y otras formas de señalar debilidades tienden a inhibir en lugar de propiciar un cambio. • Motivar al profesorado: lo ideal es combinar una presión externa mínima y suficiente con una presión interna máxima y necesaria. • Favorecer la tolerancia y la aceptación de las divergencias. • Potenciar los roles favorecedores de un buen clima social y recon-ducir los disgregadores. • Negociar, pactar. • Facilitar y acelerar la adaptación e integración de los recién llega-dos. • Adoptar un pensamiento proactivo, intentando siempre resolver el futuro con actitud de mejora constante («a los problemas, solu-ciones, y no preocupaciones»).
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    811064 Interiores 21/7/0514:51 Página 124 124 Las habilidades sociales en el aula • Procurar que cada individuo encuentre su posición adecuada en la organización, es decir, que el proyecto individual de cada profesor sea compatible con el proyecto colectivo y que éste no sea una amenaza para aquél.
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    PARA SABER MÁS... 811064 Interiores 21/7/05 14:51 Página 125 Algunas publicaciones que te pueden ayudar a ampliar los temas aquí tratados son las siguientes: BRUNET, J. J., y NEGRO, J. L. (1982): Tutoría con adolescentes. San Pío X. DAVIS, M.; McKAY, M., y ESHELMAN, E. R. (1992): Técnicas de autocontrol emocio-nal. Martínez Roca. ESTEVE, J. M. (1994): El malestar docente. Paidós. GÓMEZ DACAL, G. (1996): Curso de organización escolar y general. Escuela Española. GORDON, T. (1979): M.E.T. Maestros eficaz y técnicamente preparados. Diana. KNAPP, M. L. (1980): La comunicación no verbal. Paidós. McKAY, M., y FANNING, P. (1987): Autoestima. Martínez Roca. LUCA DE TENA, y C., RODRÍGUEZ, R. I.: Programa de habilidades sociales en la Enseñanza Secundaria Obligatoria. Aljibe. MUCCHIELLI, A. (1998): Psicología de la comunicación. Paidós. ORTEGA, R., et al. (2000): Educar la convivencia para prevenir la violencia. Antonio Machado. SANTOS GUERRA, M. A. (1994): Entre bastidores. El lado oculto de la organización escolar. Aljibe. VAELLO ORTS, J. (2003): Resolución de conflictos en el aula. Santillana. VALLÉS ARÁNDIGA, A., y VALLÉS TORTOSA, C. (1996): Las habilidades sociales en la escuela. EOS. VAN DER HOFSTADT, C., y QUILES, M. J. (2002): Mejora las habilidades de tus estu-diantes. Universidad Miguel Hernández. Elche. VARIOS (2001): Educación emocional. Programa de actividades para Educación Secun-daria Obligatoria. CISSPRAXIS. VARIOS (1995): Manual de tutoría a l’ensenyament bàsic. Generalitat Valenciana.
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    811064 Interiores 27/7/0513:45 Página 127 Este libro se acabó de imprimir en agosto de 2005 por Santillana Educación, S. L.
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