Este decreto tiene como objetivo suprimir o reformar los trámites, procedimientos y regulaciones innecesarios existentes en la Administración Pública colombiana con el fin de facilitar la actividad de las personas y entidades ante las autoridades, contribuir a la eficiencia y eficacia de estas, y desarrollar los principios constitucionales que rigen a la administración. Establece normas generales como la simplificación y economía de los trámites, la prohibición de exigir documentos que ya reposan en las entidades o declaraciones extrajudiciales