El neuromarketing estudia cómo el cerebro humano toma decisiones de compra mediante técnicas neurocientíficas. Surge en 2001 para comprender mejor las necesidades de los clientes y predecir su comportamiento. Se aplica estudiando los efectos de la publicidad y la presentación de productos en el cerebro para desarrollar mensajes efectivos que induzcan la compra sin importar la calidad real del producto. Tanto empresas como consumidores se ven afectados, ya que las empresas buscan reducir riesgos comerciales y los consumidores pueden ser manipulados