La organización del trabajo requiere tres elementos: el trabajo, el personal y el lugar de trabajo. Es importante dividir el trabajo en tareas claramente definidas y asignar personal especializado a cada tarea. La organización debe mostrarse de forma clara a través de instrumentos como el organigrama y el manual de funciones. La mala comunicación dentro de una organización puede causar falta de enfoque, bajo rendimiento y clientes insatisfechos.