los tabiques eran delgados
como paredes de papel arroz
pero ella no lo sabía
los tabiques eran translúcidos y débiles
y ella le echaba la culpa a la glaucoma
podría haberlos roto con un dedo meñique
podría haberlos derribado hasta soplando
pero recorrió kilómetros intentando bordearlos
antes de volverse despacio a su propia casa
para refugiarse

1 comentario
Comments feed for this article
29 noviembre 2012 a 1:13 am
Nerte
Hola estaba buscando leer algo interesante y creo que he acertado. Me ha encantado este poema, es muy intenso. Me gusta mucho tu estilo, es refrescante, nuevo…me seguire pasando por aqui. Saludos!!