El Estado de Bienestar ha contribuido al progreso de las personas gitanas, cada vez con mayor presencia en el empleo por cuenta ajena, la educaci�n, el activismo o la participaci�n en la vida social.
Espa�a se ha transformado en las cuatro �ltimas d�cadas: nuevos modelos de familia, m�s tolerancia, cambios de conducta, otros roles; y las gitanas y gitanos espa�oles, tambi�n.
La poblaci�n gitana es m�s joven que la media, urbana, heterog�nea y en su d�a a d�a contradice los clich�s que se han trasladado al imaginario social.
Las familias son heterog�neas. Los matrimonios, aunque j�venes, ya no lo son tanto y el n�mero de hijos ha descendido.
De la chabola a una vivienda digna
Con el acceso a una vivienda digna ha mejorado tambi�n el acceso a muchos derechos. El chabolismo se ha reducido en un 87% en las �ltimas cuatro d�cadas. Esta tendencia es imparable. No obstante, todav�a en 2015 quedaban 9.000 familias sin las condiciones m�nimas de habitabilidad y 2.000 habitaban en chabolas.
Estudiar para tener un futuro mejor.
El sistema educativo ha incorporado tarde a ni�as y ni�os gitanos. No ha sido hasta la d�cada de los noventa cuando el alumnado gitano ha entrado en las aulas masivamente. Hoy pr�cticamente la totalidad termina la Primaria, pero el problema surge en Secundaria: seis de cada diez j�venes dejan los estudios sin el t�tulo de la ESO (datos de 2023). En la �ltima d�cada (2012-2022) hay un aumento de la desigualdad educativa y no se han producido avances significativos.
Gitanos y gitanas en todas las profesiones
La venta ambulante sigue siendo fuente principal de ingresos de las familias. Pero las ocupaciones han variado y encontramos gitanos y gitanas en todo tipo de empleos: m�dicos, abogados, funcionarios, mediadores sociales, empresarios, polic�as…
El 40% de las personas gitanas que trabajan lo hacen ya en el mercado por cuenta ajena. Trabajan desde muy j�venes, empezando antes y haci�ndolo hasta mayor edad. Eso s�, en su mayor�a ocupan empleos m�s precarios y temporales.
La fuerza de las mujeres gitanas que son pioneras
La vida de las mujeres gitanas es m�s compleja y variadas de lo que el imaginario colectivo trata de representar.� En esta heterogeneidad, encontramos mujeres gitanas en todas las profesiones y cada vez con mayor participaci�n social y pol�tica.� Como el resto de espa�olas, van conquistado cuotas de poder y reclaman la igualdad tanto dentro de los hogares como fuera de ellos.
Una discriminaci�n arraigada.
Aunque las leyes recogen el derecho a la igualdad, el antigitanismo contin�a arraigado en la sociedad. El racismo cotidiano se expresa unas veces de manera sutil y otras de forma muy evidente, impidiendo a una persona alquilar una casa, acceder a un puesto de trabajo, comprar tranquilamente en un centro comercial o entrar a un lugar de ocio.
La pobreza persistente
Las familias gitanas han mejorado sus vidas, pero la inequidad permanece: menor renta, menor formaci�n, peores empleos y m�s pobreza. La esperanza de vida es 8 � 9 a�os menor y tres de cada cuatro hogares est�n afectados por procesos de exclusi�n social.
Por una imagen social m�s justa.
Los estereotipos y prejuicios arraigados han construido una imagen social muy injusta con la poblaci�n gitana y muy alejada de la realidad.
El Pol�mico Trapacero del diccionario
El diccionario de la Real Academia de la Legua mantiene la quinta acepci�n de la palabra gitano/a como “trapacero�” Como dec�a el lema de la campa�a #Yonosoytrapacero, una definici�n discriminatoria genera discriminaci�n.