¿Cuáles son las competencias del Parlamento Europeo? 

Los ciudadanos de la UE eligen cada cinco años a los diputados al Parlamento Europeo, órgano que constituye un importante foro para el diálogo político y la adopción de decisiones a escala de la Unión. Los diputados al Parlamento Europeo:

  • modifican y aprueban la legislación de la UE junto con los representantes de los Gobiernos de los Estados miembros, que conforman el Consejo;
  • acuerdan el presupuesto, también junto con el Consejo;
  • además de celebrar el voto de aprobación al que se somete colegiadamente la Comisión Europea, proceden, previamente, al voto de aprobación de la persona propuesta para ocupar la presidencia de la Comisión;
  • ejercen el control sobre el trabajo del resto de las instituciones de la Unión, así como el uso que estas hacen del presupuesto de la UE; y
  • colaboran con terceros países mediante la diplomacia parlamentaria.

Competencias legislativas


La mayor parte del Derecho de la Unión se aprueba mediante el procedimiento legislativo ordinario (a menudo denominado «codecisión», como se conocía anteriormente). Se trata del proceso estándar de adopción de decisiones legislativas de la Unión, y otorga el mismo peso al Parlamento Europeo y al Consejo (que representa a los Gobiernos de los Estados miembros). Se aplica a una gran variedad de ámbitos, como por ejemplo la migración, la energía, el transporte, el cambio climático, el medio ambiente, la protección de los consumidores y la gobernanza económica.


La «aprobación» es otro procedimiento de adopción de decisiones: significa que se necesita el consentimiento del Parlamento Europeo, y se aplica a cuestiones como la adhesión de nuevos Estados miembros, así como a los acuerdos comerciales internacionales de la Unión. La elección de la Comisión Europea se lleva a cabo mediante el procedimiento de aprobación.


La «consulta» se utiliza en ámbitos tales como la fiscalidad, el Derecho de la competencia y la política exterior y de seguridad común. Permite al Parlamento aprobar o rechazar una propuesta legislativa, así como proponer enmiendas a esta. Aunque la posición del Parlamento no obliga al Consejo, este último debe consultar al primero y esperar a su posición antes de adoptar una decisión. De no hacerlo, un acto legislativo podría considerarse ilegal y quedaría expuesto a una posible anulación por parte del TJUE. Además, cuando el Consejo modifique sustancialmente una propuesta, debe consultar de nuevo al Parlamento.

¿Qué ocurre con la iniciativa legislativa? ¿Quién pone en marcha el proceso legislativo de la Unión?


Aunque corresponde a la Comisión proponer nuevas leyes a escala de la Unión, el Parlamento puede tomar la iniciativa y solicitar que la Comisión presente una propuesta legislativa. Al recurrir a la «iniciativa legislativa», los diputados al Parlamento Europeo pueden fijar un plazo para la presentación de una propuesta. Si la Comisión se niega a presentarla, debe explicar por qué.

Actos delegados y de ejecución


Al adoptar un nuevo acto legislativo, los diputados al Parlamento, junto con el Consejo, pueden encargar a la Comisión que haga adiciones o modificaciones menores, en forma de anexos técnicos o actualizaciones, bien por medio de actos delegados (que complementan o modifican partes del acto inicial) o bien a través de actos de ejecución (que detallan cómo aplicarlo). De este modo, la legislación puede ser más concisa y, al mismo tiempo, mantenerse actualizada sin tener que iniciar nuevas negociaciones.


En función del tipo de acto que adopte la Comisión, los diputados al Parlamento Europeo disponen de diferentes opciones si no están de acuerdo con las medidas propuestas. Así, tienen derecho de veto en el caso de los actos delegados mientras que, en lo que respecta a los actos de ejecución, pueden pedir a la Comisión que los modifique o retire, aunque la Comisión no está jurídicamente obligada a hacerlo.